UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 21 de julio de 2018


Cuando tratas de investigar algún punto de la doctrina espírita con espiritistas cristianos -que son los que, según mi experiencia, más suelen tender al fundamentalismo-, rápidamente te hacen referencia a ciertos libros escritos por ciertos autores o revelados por ciertos espíritu superiores. Obviamente estas fuentes son de ayuda y deben ser estudiadas pero, ¿significa ésto que hay que someterse a ellas sin investigación? ¿Debemos creer a pies juntilla lo que dice tal persona por muy docto que sea? ¿Debemos rendirnos a lo que nos dice un espíritu, por muy laureada que haya sido su persona en vida o muy santificado nos resulte su supuesto nombre?
Por supuesto que no. Y a este respecto he encontrado un interesante párrafo de Allan Kardec escrito en su Evangelio según el espiritismo:


Se sabe que los espíritus, a consecuencia de la diferencia que existe entre sus capacidades, individualmente están lejos de poseer la verdad absoluta; que no a todos les está dado el penetrar ciertos misterios; que su saber es proporcionado a su purificación, que los espíritus vulgares no saben más que los hombres, y menos que ciertos hombres; que hay entre ellos, como entre estos últimos, presumidos y sabios de falsa instrucción, que creen saber lo que no saben; sistemáticos que toman sus ideas por la verdad, y, en fin, que los espíritus de un orden más elevado, los que están completamente desmaterializados, son los únicos que se han despojado de las ideas y de las preocupaciones terrestres; pero también se sabe que los espíritus mentirosos no tienen reparo en tomar nombres supuestos para hacer aceptar sus utopías. Resulta de esto, que todo lo que está fuera de la enseñanza exclusivamente moral, las revelaciones que cada uno puede obtener, tienen un carácter individual sin autenticidad, que deben ser consideradas como opiniones personales de tal o cual espíritu y que se cometería una imprudencia aceptándolas y promulgándolas ligeramente como verdades absolutas.
La primera comprobación, sin duda, es la de la razón, a la que es preciso someter, sin excepciones, todo lo que viene de los espíritus; toda teoría en contradicción manifiesta con el buen sentido, con una lógica rigurosa, y con los datos positivos que se poseen, sea quien quiera el que la firme, debe ser rechazada.
Por si se nos ha pasado algún punto al leer este párrafo, permitidme volver a señalar las ideas que creo importantes:

  • Los espíritus están lejos de poseer la verdad absoluta.
  • Los espíritus de un orden más elevado, los que están completamente desmaterializados, son los únicos despojados de las ideas y preocupaciones terrestres.
  • Todo lo que no sean enseñanzas morales, las revelaciones que cada uno pueda obtener, tiene un carácter individual sin autenticidad, que deben ser consideradas como opiniones personales de tal o cual espíritu y que se cometería una imprudencia aceptándolas y promulgándolas ligeramente como verdades absolutas.

¿Por qué hemos obviado este aviso que ya nos hizo Kardec en su día?

Continúa:
  • La primera comprobación, sin duda, es la de la razón, a la que es preciso someter, sin excepciones, todo lo que viene de los espíritu.
  • Toda teoría en contradicción con el buen sentido, con una lógica rigurosa, sea quien quiera el que la firme, debe ser rechazada.

¿Por qué hemos dado la espalda a estas importantes indicaciones del Sr. Kardec?

José M.

miércoles, 18 de julio de 2018

LA CONVERSIÓN ESPIRITISTA DEL PRESBÍTERO CARLOS MARÍA DE HEREDIA

Por: Oscar M. García Rodríguez

Padre HerediaAllá por las primeras décadas del siglo XX, se hizo muy popular en los Estados Unidos de Norteamérica y también en el mundo hispanoamericano, el mexicano y Presbítero de la Compañía de Jesús padre Carlos María de Heredia (1872-1951). Esta fama provenía de las intensas campañas que venía realizando desde hacía tiempo, mediante las cuales pretendía demostrar la – a su juicio – falsedad de los fenómenos que se producían en las sesiones mediúmnicas, de cuyo estudio se derivó la doctrina espiritista. Fruto de esa intensa labor de oposición fue la publicación en 1930 de una obra que inmediatamente se convirtió en un clásico dentro de dicha línea de pensamiento, titulada “Fraudes Espiritistas y Fenómenos Metapsíquicos” (1).
Fue amigo íntimo de Harry Houdini (Erik Weisz era su verdadero nombre), el gran mago y escapista norteamericano de origen húngaro, quien se destacara también por su denodado esfuerzo en demostrar que tras las sesiones mediúmnicas – donde se sostenía que los espíritus se manifestaban – lo único que se escondía era un monumental fraude. Y a semejanza de éste, el padre Heredia se dedicó igualmente durante años a hacer giras y presentaciones por diferentes ciudades norteamericanas y en México, en cuyos teatros ofrecía un espectáculo en el que mediante artes de prestidigitación imitaba parte de los fenómenos que se producían en las sesiones con los grandes médiums de antes y de entonces.
Todo esto no tendría mayor importancia y podría dejarse aquí como uno más de los hechos que forman parte del amplio anecdotario de reacciones tendenciosas que el surgimiento del Espiritismo provocó en ciertos ámbitos, ya que la literatura de oposición a los hechos y tesis espíritas cuenta con un buen número de títulos originados dentro de nuestro ámbito cultural – especialmente encuadrados en el orbe católico – en su mayor parte vacíos de unas mínimas condiciones de objetividad que permitan a cualquier persona ajena a prejuicios, siquiera tenerlos en consideración. Ahora bien, lo que no sabe la inmensa mayoría de lectores de la citada obra, que siguen considerando como uno de los más logrados exponentes de la “cruzada antiespiritista”, es que algunos años más tarde el padre Heredia vivió una experiencia fundamental que hizo cambiar radicalmente su antagónico posicionamiento en torno a la fenomenología mediúmnica y la interpretación espiritista. A este poco divulgado acontecimiento nos vamos a referir seguidamente.
Rafael Álvarez Álvarez y luis MartínezEn 1944 se había fundado en la ciudad de México el Instituto Mexicano de Investigaciones Metasíquicas (I.M.I.S), cuyo precursor había sido desde 1939 el Círculo de Investigaciones Metasíquicas de México. El creador de ambas instituciones y su principal animador hasta su muerte en 1955, fue don Rafael Álvarez Álvarez, fundador del banco Fiduciaro de México, Diputado y Senador de la República.
Desde principios de 1940, en que comenzaron a redactarse los protocolos de las sesiones, hasta el mes de abril de 1952, se realizaron, primero en el Círculo y luego en el I.M.I.S., un total de 107 sesiones con el notable médium mexicano de efectos físicos Luis Martínez, apodado “Luisito” (1898-1973), en las que se obtuvieron importantes fenómenos, incluyendo la materialización completa de diversas entidades espirituales.
Carátula Protocolos IMIS 2Atendiendo a un deseo póstumo de don Rafael Álvarez y Álvarez, por fin en 1960 se publicaron en México reunidos en un volumen, los protocolos del I.M.I.S., bajo el título “Una Ventana al Mundo Invisible” (2). En su introducción, de la autoría del Dr. Gutierre Tibón (1905-1999), se relata lo siguiente:
“En el otoño de 1941 leía en la revista neoyorquina “Newsweek” un artículo sobre personajes ‘olvidados’. Junto con Mary Garden y Romain Rolland, menciona a Plutarco Elias Calles. (…) Del antiguo “jefe máximo” de la revolución mexicana, afirmaba que a raíz de su regreso a México, después de largo exilio estadounidense, estaba convirtiéndose al catolicismo, por obra de un sacerdote de la Compañía de Jesús: don Carlos María de Heredia. Añadía «Newsweek» que el renombre universal de jesuita Heredia se debía a la controversia con Sir Arthur Conan Doyle, en que demostró irrebatiblemente al padre de Sherlock Holmes que el espiritismo es un conjunto de trucos y alucinaciones”.
Plutarco Elias Calles (1875-1945) 04Lógicamente sorprendido por tan insólita noticia, pues conocía bien la personalidad del General Calles y su labor nada proclive a los privilegios católicos durante su periodo al frente del gobierno mexicano, no pudo menos que exclamar con admiración el introductor:
“¡El General Calles, promotor de la lucha entre el estado y la Iglesia, dejaba de ser lobo y se volvía una mansa oveja de la grey cristiana! Me pareció extraordinario. Al encontrarlo, un domingo de ese mismo año, en la casa del Dr. Abraham Ayala González, le pregunté si la noticia de «Newsweek», que entretanto había sido reproducida por la prensa diaria de México, correspondía a la verdad”.
La respuesta obtenida, como se verá, era radicalmente diferente a lo que había sido recogido, con sospechosa intención, en los citados medios escritos:
Mi pregunta pareció divertir mucho al general. Carraspeó, me dio una manotada cordial en el hombro, y me dijo algo que me dejó perplejo:
-Confidencialmente, amigo, muy confidencialmente, le digo que hay que invertir los términos. Soy yo quien estoy convirtiendo al padre Heredia”.
Sigue diciendo el Dr. Gutierre Tibón:
“Volví a ver al general Calles en forma de fantasma, varios años después de su muerte, en las sesiones del Instituto Mexicano de investigaciones Síquicas. Dos veces se iluminó bastante para que yo pudiera reconocer la inconfundible fisonomía del caudillo: amplia la frente, los ojos pequeños, las cejas hirsutas, el bigote menudo, el mentón voluntarioso. Me saludó con una palmada a la espalda. También reconocí su voz: tenía la misma  aspereza. Antes de hablar tosía ligeramente, como acostumbraba hacerlo en vida. ¿Qué dijo? ¿Cuáles fueron sus mensajes? Una vez, después de saludar, habló así: ‘Vuelvo a repetirles que me siento muy satisfecho y como siempre me da mucho gusto estar entre todos ustedes. Les quedo muy agradecido a mis amigos y especialmente a Rafael, por haberme encauzado en  esta senda que me ha conducido directamente al progreso espiritual’”.
Gutiere Tibón“(…) En otra ocasión, Calles se dirigió al general José María Tapia, le hizo levantar de su asiento y le dijo: ‘General, hay que seguir adelante, sin desmayar, en estas sagradas doctrinas a las que me acogí en mis últimos días. Siempre adelante, como buen soldado. ¿Me entienden?’ ”.
Poco después el introductor de la obra nos aclara definitivamente el sentido de la sorprendente respuesta que le diera el general Calles:
“(…) Pasaron varios años antes de que yo comprendiera la respuesta sibilina que me dio el general Calles respecto a la conversión, por él provocada, del padre Heredia. Don Plutarco estaba convencido de que el ilustre jesuita había tenido que rendirse a la evidencia palpando la realidad de los fenómenos, es decir, que había comprobado que no se trata ni de supercherías ni de alucinaciones”.
En efecto, don Rafael Álvarez y Álvarez, de acuerdo con el general Calles, cursó una invitación al padre Heredia para que asistiera como invitado de honor a la sesión que se iba a desarrollar en el I.M.I.S. con el médium Luis Martínez, el 24 de septiembre de 1941, a lo cual accedió el presbítero.
El sacerdote acudió y participó en la cadena que formaban, entre otras personas, los generales José María Tapia y José Álvarez y el notario Andrés Ruiz. He aquí lo que sucedió:
“Aquella noche memorable se materializó otro espíritu guía del círculo: el médico oriental llamado maestro Amajur; y no sólo se mostró al padre Heredia con toda claridad, sino que también vertió agua en un vaso, la saturó de fluido magnético y se la dio a beber. Luego apareció el fantasma de la hermana María de Jesús e iluminó su rostro de manera especial ante el asombrado presbítero; por fin se presentó el propio doctor Enrique del Castillo (3), rodeado por muchas pequeñas luces. Estas levantaron al médium, con silla y todo –lo que equivale a levantar un peso de casi 100 kilos- y silenciosamente lo dejaron en el otro extremo del cuarto de experimentación. El fenómeno se verificaba por vez primera. Tuve la suerte de asistir a su repetición, más tarde, y vi literalmente volar al médium a dos metros de altura”. 
Impresionado por los hechos de los que estaba siendo testigo, desarmado por las evidencias y sin posibilidades de dudas, el sacerdote Heredia “pedía al fantasma Amajur que se le acercara llamándole con voz entrecortada por la conmoción. ‘hermanito’” (4).
Y como explica Gutierre Tibón:
“Lo que alegraba al general Calles era que el enemigo acérrimo del espiritismo, el que declaraba que solo se trataba de truco y superchería, había tenido que firmar el protocolo de la sesión. En efecto, su firma (C. M. de Heredia S. J.) aparece en primer término y da fe de la autenticidad de los fenómenos”.
Acta IMIS
Pero el caso del padre Heredia no es único. Muchos antiguos opositores viscerales al espiritismo, finalmente tuvieron la decencia de retractarse de su posicionamiento irracionalmente hostil a toda la fenomenología mediúmnica y a la interpretación espiritista de los mismos, tras dignarse a estudiar los hechos, viéndose con el tiempo ganados por la fuerza y consistencia de las pruebas obtenidas en los hechos que pudieron presenciar e investigar. Entre ellos es bien conocido el caso del antropólogo y criminólogo italiano Césare Lombroso (1836-1909), quien llegó a confesar en cierta ocasión:
“Hasta el año 1890, no tuvo el espiritismo adversario más tenaz y obstinado que yo. Mi respuesta invariable a los que me incitaban a ocuparme del estudio de los llamados fenómenos espíritas, era que hablar de los espíritus, de las mesas y sillas que se mueven, era el cúmulo del absurdo…”.
Pero después de investigar en profundidad las manifestaciones mediúmnicas producidas por Eusapia Palladino (1854-1919), Lombroso se convenció de la autenticidad de aquellos fenómenos y de la explicación espiritista de los mismos, convirtiéndose a partir de entonces en uno de sus más grandes estudiosos y divulgadores.

TOMADO DE:  https://grupoespiritaisladelapalma.wordpress.com/2013/10/22/la-conversion-espiritista-del-presbitero-carlos-maria-de-heredia/