UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 22 de abril de 2016




AMIGOS LECTORES EN LA ACTUALIDAD ME ENCUENTRO EN EL PROCESO DE EDICIÓN DE UN NUEVO LIBRO DE RELATOS TESTIMONIALES DONDE NARRO UNA LARGA SERIE DE EXPERIENCIAS QUE HE VIVIDO EN EL ÁMBITO DE LA PARANORMALIDAD Y HE QUERIDO COMPARTIR CON VOSOTROS ESTE BREVE RELATO:

                  UN GLYMPSE O VISTAZO A UNA DIMENSIÓN DESCONOCIDA

       Residiendo en el viejo apartamento de la calle San Marino, en la ciudad de Los Ángeles, California, tuve el privilegio de ser testigo de un curioso fenómeno del cual no tenía la más remota idea, hasta que ojeando un libro sobre fenómenos pararormales en idioma inglés di con este término y ahora estoy tratando de buscarle una traducción más apropiada en nuestro idioma.
     El término glympse se traduce como un vistazo breve a determinada situación, el artículo que leí versaba sobre ciertos fenómenos muy raros donde un sujeto de manera espontánea tiene un glympse, yo lo traduzco con mayor precisión como un asomo a una situación que escapa a nuestra realidad sensorial, o sea un brevísimo vistazo a otra realidad.
     La situación fue la siguiente; teníamos como vecinos a un antiguo compañero de trabajo y a su madre. Una vez que nos reencontramos les visitamos en su nuevo apartamento y nos gustó el lugar y nos mudamos al mismo edificio para continuar con nuestra amistad.
    La señora se llamaba Delia Cabrera y su hijo, mi antiguo compañero de labores, Jorge López Cabrera, ambos residen en estos momentos en Miami, Florida.
    Delia había recibido unas fotos desde Cuba en copia, no le enviaron los negativos y en lugar de llevar esas fotos a un estudio fotográfico donde le hubiesen hecho unas reproducciones de manera profesional, prefirió comprar una cámara Kodak muy populares en aquella época, que sólo admitían usarse una vez y luego se llevaba a revelar a un estudio y allí mismo tiraban la “cámara” que no era más que la caja.
     Recuerdo que una mañana visitando a mis amigos y ahora vecinos me encontré con la señora Delia colocando las fotos que le habían enviado de Cuba en un sofá y haciéndoles una toma. Después me dijo que si le podía tomar las fotos que les quedaba al rollo, -- no recuerdo el número exacto de exposiciones-- a una pequeña niña hija de vietnamitas que ella cuidaba en su hogar. Luego subimos a la casa de la niña en el segundo piso y allí agotamos el rollo. De inmediato Doña Delia se fue a un estudio fotográfico en una plaza en la calle Vermont y le dijeron que en menos de dos horas fuese por las fotos y por los negativos.
    Yo mismo la acompañé y cuál no sería nuestra sorpresa cuando al ver las fotos no encontramos la foto de aquel sofá que mostraría las fotos de sus nietos que le habían enviado desde Cuba y al contar las fotos y ver el negativo vimos una foto del apartamento que ella y su hijo ocupaban, pero con otro mobiliario, centrando nuestra atención en una mesa de centro o coffee table que mostraba una foto enmarcada de una pareja y una pequeña niña que sonreía a la cámara.
     La señora se irritó y les reclamó a los empleados del estudio que le habían colocado en el sobre una foto que evidentemente ella no había tomado, los empleados para calmarla le mostraron los negativos que curiosamente ellos no habían cortado sino enrollado y acompañaba a las copias. Yo mismo le expliqué a la señora que ellos tenían toda la razón, pues el rollo con los negativos no había sido cortado como es costumbre cuando se trata de otro formato, por ejemplo, 35mm.
     La señora continuó alegando y no se dejaba convencer. Cuando llegamos a su casa le pedí que me prestara la foto de la “discordia”—como la mítica manzana—y se la llevé sin dar explicaciones al gerente de los apartamentos un tal Pedro. Cuando vio la foto me preguntó que si yo había conocido a ese matrimonio y a su hijita. Al responderle de manera negativa me preguntó entonces quien me había dado esa foto pues según él ese matrimonio con la niña había ocupado ese mismo apartamento y se habían mudado a Texas hacía más de diez años, mucho antes de que mis amigos Delia y Jorge se mudasen al mismo.
     Nunca le pude encontrar una explicación racional a este fenómeno, incluso visto desde la óptica de la casuística paranormal, salvo que se trate de lo que los ocultistas llaman la luz astral donde todo queda indeleblemente grabado. Por último, supe después que ese matrimonio, así como su pequeña hija vivían en Texas, tal y como me dijo el señor Pedro y que no habían fallecido, por lo que no se trata de espíritus, simplemente, considero con la mayor humildad, ya que mis conocimientos sobre todos estos fenómenos son muy escasos y limitados, que se trató de un glympse o atisbo a una dimensión todavía desconocida.
    ©René Dayre Abella

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