UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 24 de enero de 2016





                                                                           ERNST SENKOVSKI



DOSSIER LAS MEDIUMNIDADES
por JOCELYNE CHARLES
LE JOURNAL SPIRITE N° 94 OCTOBRE 2013

Transcomunicación instrumental (TCI) fue el nombre dado en 1989 por el profesor Ernst Senkowski, físico alemán, a la técnica de comunicación con los espíritus, utilizando cualquier medio electrónico para captar imágenes de espíritus (TCI video images) y para registrar sus voces (EVP: Electronic Voice Phenomenon).
La transcomunicación a lo largo de la historia  En 1852, el norteamericano Jonathan Koons habría construido la primera máquina capaz de captar las voces de los espíritus. Sin embargo, los planos del dispositivo se perdieron para siempre. En 1909, otro americano, Atila Augusto de Oliveira Cambraia, de Brasil, registró un aparato para comunicarse con los muertos. Y con el advenimiento de la electricidad, otros investigadores han tratado de utilizarlo pero sin gran éxito.

Thomas Edison 
Thomas Edison (1847-1931), pionero norteamericano de la electricidad, inventor entre otros del telégrafo, el fonógrafo y la bombilla eléctrica, declaró a un periodista de la revista Scientific American en octubre de 1920, que trabajaba en una herramienta de comunicación con el más allá. Afirmó también que era posible concebir un aparato tan sensible, que pudiera permitir a las personalidades que viven en otra esfera expresarse más claramente que a través de las mesas giratorias, los golpecitos o cualquier otra forma de comunicación.
Pero, la máquina de Edison no dio los resultados previstos.

Friedrich Jürgenson
El sueco Friedrich Jürgenson (1903-1987) es considerado como el “padre” de los registros de voz del más allá.
Él descubrió por casualidad este medio de contacto. Un día de junio de 1959, registraba cantos de aves en el campo; al regresar a su casa, escuchó la cinta y oyó “un zumbido, vibrante como una tormenta, donde sólo se oía algo del gorjeo”, seguido de “un solo de trompeta” y de una débil voz de hombre que hablaba en noruego.
Estos ruidos, inaudibles durante el registro, aparecían sólo cuando repasaba la cinta al revés. Jürgenson supuso que se trataba de una interferencia radiofónica, pero no había emisora en el entorno donde se había hecho la toma de sonidos. Intrigado, multiplicó los registros y captó otras voces, entre ellas la de su madre. 
“Cuando volví a escuchar la cinta, una voz me dijo: «¿Friedel, me oyes? Es mamá». Era la voz de mi madre fallecida. Friedel, es el apodo que ella me daba”.
Jürgenson se dedicó entonces a sus cintas magnéticas. En 1960, una de las voces le aconsejó utilizar la radio, y fue esta técnica la que utilizó hasta su muerte. En 1967 publicó una obra titulada: Radiotelefonía con los muertos. Recibió el apoyo del parapsicólogo Hans Bender que se declaró en favor de un origen paranormal.

Otros investigadores
Luego, Konstantin Raudive (1909-1974), literato letón y docente de psicología, continuó los experimentos. Realizó unos 100.000 registros. Dio a conocer sus trabajos en Alemania y desde entonces, comenzaron en ese país numerosas investigaciones. Paralelamente se dieron a conocer otros investigadores, en particular en Italia. En 1952, el franciscano italiano Agostino Gemelli registró por casualidad en un magnetófono, la voz de su padre fallecido hacía mucho tiempo. El padre de Gemelli utilizó la expresión “mi cabeza de mula”, que correspondía al cariñoso nombre de pila que había dado a su hijo.
Existen numerosas personas que practican la transcomunicación y se han creado asociaciones para estudiar y experimentar este fenómeno. Las voces paranormales son analizadas en el plano acústico, en laboratorios especializados, y los primeros resultados ponen en evidencia claras diferencias entre la voz de una persona viva y la de un difunto registrada por un magnetófono o un ordenador.
En Francia, Monique Simonet y el Padre François Brune han ayudado a dar a conocer la transcomunicación. Fue en abril de 1979, cuando Monique Simonet entró en contacto por primera vez con su padre fallecido, por medio de un magnetófono. También captó, en mayo de 1979, la voz de su abuelo. Ha registrado la voz de muchos otros desencarnados. El Padre François Brune estudió con seriedad todos los aspectos de la TCI, bajo el ángulo técnico pero también moral y espiritual. Ha expresado su convicción de la existencia de los espíritus y de su manifestación post mortem. Forma parte de los pocos eclesiásticos especialistas en lo paranormal que, con el pasar del tiempo, han hecho evolucionar ciertos anticuados conceptos católicos. Tiene el mérito de hacer avanzar la reflexión sobre la muerte y el más allá, en el interior mismo de la institución religiosa. Escribió Los muertos nos hablan y, junto con el profesor Rémy Chauvin, A la escucha del más allá.
Este biólogo y entomólogo francés precisó además: “Según los análisis llevados al instituto electrotécnico de Turín sobre una decena de mensajes, estas voces parecerían proceder de individuos que no tienen cuerdas vocales”. 

Algo de técnica
Describamos sucintamente algunos métodos de registro de los experimentadores:

El magnetófono de cassette: se introduce un cassette virgen en el aparato y se dirige directamente, por medio del micrófono, a la persona fallecida que se desea contactar. Es preciso prever, además de las preguntas, las zonas de tiempo para que el eventual corresponsal pueda responder.
La duración del registro estará limitada a cinco o diez minutos y luego, se vuelve a escuchar la cinta. Las voces, cuando existen, son relativamente débiles y difíciles de comprender. Los mensajes son generalmente muy breves, y se aconseja utilizar un amplificador de sonidos.

La radio: se sirve de un aparato de radio que puede estar conectado a un magnetófono por un cable de toma directa. En ausencia del cable, el magnetófono de cassette se colocará en la inmediata proximidad del aparato de radio. Se puede optar por algunas variantes: - El registro sobre “fondo sonoro blanco.” 
El aparato se sintoniza entre dos estaciones, en una frecuencia donde no hay programa. No se tendrá entonces sino un ruido de fondo. - La utilización, como soporte, de un programa hablado o musical, eligiendo una “ventana de frecuencia”.
Los interlocutores del más allá le habían indicado a Friedrich Jürgenson una frecuencia en onda media, de unos 1480 kHz. Existen muchas otras variantes de registros de voz.

Las invenciones: aparatos, como el “psicófono” (MacCreadie) fueron concebidos para aumentar el número de voces registradas y mejorar la recepción de las señales. Citemos a Georges Meek, un empresario jubilado, que en 1979 desarrolló con su colega William O’Neill el “spiritcom” (aparato que engloba toda la gama de tonalidades de una voz humana adulta).
Y en 2002, Frank Sumption creó el “ghost box”, cuya finalidad era similar. Sin demasiados resultados.

Transcomunicaciones instrumentales visuales
En 1973, fueron recibidas las primeras imágenes de difuntos en la pantalla de un televisor blanco y negro.
A Klaus Schreiber (se le debe la célebre imagen de Romy Schneider), un investigador alemán, recogió imágenes de personas fallecidas con ayuda de una cámara, un grabador de vídeo y un televisor colocado en un canal sin señal. La mayor parte del tiempo, son rostros más o menos bien definidos, con o sin voz. Es una experiencia espectacular. Esta técnica de comunicación requiere mucho tiempo, trabajo y equipos
.
En 1990, otro alemán, Adolf Homes recibió en un ordenador mensajes de Konstantin Raudive.
Ejemplos - “Si hubieras visto todo eso, ¡es la vida eterna!”: voz paranormal obtenida por Monique Simonet para una viuda. Monique interrogó al marido difunto y éste dio esta respuesta. - “Catherine, yo me instruyo”: voz paranormal obtenida por Monique Simonet en 1992, sobre un ruido blanco de radio.
Aquel día, Monique requería para una dama llamada Catherine, a su marido desaparecido, preguntándole sobre lo que hacía ahora en el más allá, y una voz paranormal masculina, bastante fuerte respondió esa frase.y entonces la respuesta no la sorprendió. - “El gato me ve”: voz paranormal obtenida por Monique Simonet. -
Rémy Chauvin contó lo que le sucedió a un joven que debatía un asunto de herencia. Este último recibió, en presencia de testigos, una llamada telefónica de su padre difunto, cuya voz reconoció, sin respuesta posible. La voz le comunicó la orden de “registrar el bolsillo de un viejo abrigo guardado en el sótano”. El joven cumplió, y fue así como encontró el documento que había estado buscando en vano.

La TCI medio suplementario de contacto con los espíritus
A medida que hemos desarrollado técnicas nuevas en la Tierra, parece bien que cada vez los espíritus hayan tratado de utilizarlas. Las nuevas tecnologías: desde siempre, los difuntos han tratado de comunicarse con los vivos para dar testimonio de su supervivencia y tranquilizar a sus parientes.
Se han servido de todos los medios a su disposición para establecer el contacto (cestita, tablilla, escritura automática…). Entonces no es sorprendente comprobar que utilicen el magnetófono, el televisor, el teléfono o cualquier otro medio moderno.
La transcomunicación no es pues una revolución sino una adaptación del más allá a nuestras tecnologías modernas.

Necesidad de un médium: de todas formas, hace falta en las proximidades un médium cuyo potencial fluídico utilizará el espíritu para manifestarse a través de un aparato, que sólo sirve de soporte. Parece, según las experiencias realizadas, que estas manifestaciones no permiten un intercambio consistente con el más allá; los testimonios recogidos se refieren a la aparición de rostros sobre una pantalla, y algunas palabras no siempre fácilmente identificables en una cinta.
La transcomunicación instrumental sigue siendo dependiente de todos los azares conocidos de la mediumnidad.
Sigue pues exactamente las mismas reglas que ésta. Parece que fuera aún más difícil de realizar que las mediumnidades clásicas; los espíritus tienen más facilidad para utilizar directamente al intermediario humano (por ejemplo en escritura automática) que para servirse de soportes materiales que demandan una considerable energía fluídica. A tal punto además, que ciertos experimentadores utilizan la escritura automática para que los desencarnados les den el camino a seguir y los protocolos de orden técnico para manifestarse a través de un aparato. Agreguemos que, hasta el día de hoy, no parece que un espíritu haya podido expresarse con toda facilidad por estos medios, en un largo mensaje explicativo sobre su situación o sobre puntos filosóficos y otros.
Además, en TCI, siempre estaremos frente a los mismos riesgos e inconvenientes que en las mediumnidades clásicas, siendo todo espíritu susceptible de intervenir, incluido un espíritu importuno.

La transcomunicación existe.
A la pregunta: “¿Qué piensa de la transcomunicación?” el espíritu Gabriel Delanne respondió: “Vosotros conocéis, caros amigos espíritas, la función física, la manifestación física de los espíritus dentro de vuestro mundo que no lo es menos, es particularmente difícil, de allí la dificultad de poder conseguir manifestaciones espectrales de carácter ectoplásmico, convenientes y regulares. Imprimir la fuerza de su pensamiento sobre la cinta magnética, dirigir la fuerza de su pensamiento desencarnado sobre una onda hertziana que se va a transformar en imagen recibida en el interior del tubo catódico, he allí un proceso muy difícil para los desencarnados. Es por eso que mi segunda reflexión será la siguiente: no se trata de mensajes tal y como podéis recibirlos. No se trata de discursos, no se trata de palabras. Se trata de manifestaciones puntuales, se trata de manifestaciones que deben responder a un llamado, a una evocación y a un recogimiento. En el 90 % de los casos, la respuesta deseada por los que intentan esta experiencia no llega a concretarse. Hay pues que decir de la naturaleza de estas comunicaciones que es posible”.

La transcomunicación existe, es posible, pero no es un método milagroso que permitiría comunicarse mejor. La técnica no superará fácilmente los problemas vinculados a la comunicación con los espíritus. Quizás eso llegue con el tiempo, pero no nos engañemos; como en toda sesión espírita, para obtener buenos resultados siempre hará falta cerca del aparato un buen médium y una asistencia instruida en las reglas de la comunicación. Sin embargo, la TCI es una vía que sigue siendo interesante para la demostración de la existencia de los espíritus.

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