UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 1 de diciembre de 2015




REENCARNACIÓN:LAS PRUEBAS
por COLOMBE JACQUIN 
NACIMIENTOS MÚLTIPLES, gemelos y siameses
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015



La reencarnación, fenómeno natural e inevitable, concierne la mayoría de las veces a un Espíritu que regresa solo a la materia. Pero, por diversas razones, ocurre que uno o varios Espíritus vuelven juntos, al mismo tiempo, a la vida terrenal. Se trata entonces de nacimientos gemelos o, en ciertos casos, de reencarnaciones simultáneas de tres, cuatro, cinco Espíritus, incluso más. Espíritus muy unidos o muy cercanos, que se han conocido y amado en vidas pasadas, cuando se encuentran en el más allá ante la necesidad de regresar a la materia, pueden elegir vivir juntos su futura vida. Estas entidades, con cercanía de sentimientos y certezas, con frecuencia seguirán siendo muy cómplices a lo largo de sus vidas, y hasta realizarán de manera inconsciente las mismas elecciones de existencia; muchos, además, dan testimonio de sentir telepáticamente los estados de alma del otro. Algunas veces, los gemelos regresan en la adversidad. Estas reencarnaciones gemelas tienen como objetivo arreglar conflictos o, si la reencarnación no es elegida sino instintiva, prolongar situaciones delicadas del pasado. Esas vidas pueden ser entonces sinónimo de oposiciones recurrentes, rencores y contrariedades, en suma, hermanos o hermanas enemigos. Siendo la reencarnación en la Tierra aún difícil y fuente de angustias, puede ocurrir que uno de los dos Espíritus, que sin embargo han decidido regresar como gemelos, tenga miedo a las puertas de la materia y se regrese al más allá al principio de la gestación. Esta salida puede ser percibida entonces como un abandono por el que se queda, que toda su vida echará en falta a su compañero. Existen numerosos testimonios en este sentido, donde las personas se sienten huérfanas y sufren en la vida de un vacío que realmente no puede ser explicado de acuerdo con los datos oficiales de la medicina y la psicología. Los niños gemelos, en particular los verdaderos, los nacidos de un mismo huevo, no son más que el resultado de una genética particular aun cuando eso explique parecidos físicos muy reales. Como en toda reencarnación, lo que predomina es ante todo el espíritu, el aporte genético es sólo secundario. Si bien a menudo los gemelos están unidos por profundos sentimientos, no por ello conservan menos su personalidad, su carácter perfilado a través de existencias anteriores, a veces muy diferenciadas. Algunos reencarnarán con el mismo proyecto y trabajarán juntos. Así Auguste y Jean Picard, hermanos gemelos suizos nacidos en 1884, fueron reputados físicos y aeronautas; más contemporáneos, los hermanos Bogdanov son apasionados de la astrofísica y trabajan juntos, lo cual les confiere una complicidad, un acuerdo particular. Otros tendrán centros de interés y recorridos muy distintos, obrando en disciplinas muy diferentes (varios actores o artistas tienen hermanos gemelos muy alejados del mundo de la escena).

NACIMIENTOS MÚLTIPLES 
Los casos de nacimientos múltiples (hasta siete niños) han sido muy publicitados en estos últimos años. La mayoría de las veces ocurren después de tratamientos químicos o quirúrgicos y se atribuyen a estas técnicas de procreación artificial las razones del aumento de estos nacimientos. Pero, ¿es esa realmente la causa?: “Si no existe relación directa, relación de causa a efecto, entre el tratamiento de orden químico o quirúrgico en el plano de la esterilidad, con los nacimientos múltiples, en ciertos casos existe, sin embargo, una relación de naturaleza espiritual. Imaginen un instante el carácter, el estado de ánimo, el sentimiento de la que hasta entonces no pensaba tener hijos. Imaginen su empeño. Es una demanda perpetua. Es un deseo multiplicado respecto a otra mujer. Ese deseo, ese sentimiento, se transforma en fluidos, en efluvios. Esos fluidos, esos efluvios se exteriorizan de la mujer y también del esposo. Esos pensamientos, esos deseos absolutos respecto a lo que hubiera podido ser una desgraciada fatalidad, son percibidos por los Espíritus en el más allá. Esa mujer estéril ha conocido otras vidas, esa mujer tiene muchas relaciones en el mundo de los Espíritus, en el mundo invisible: hermanos, hermanas, padres, amigos, hijos, que han pertenecido a sus vidas anteriores. Esa demanda de maternidad tan fuerte, más fuerte en este caso, es percibida entonces más fuertemente por los Espíritus que desean reencarnar por haber conocido a esta mujer en otras vidas. En el más allá, esos Espíritus se encuentran, esos Espíritus se reúnen, esos Espíritus se ponen de acuerdo. Se dicen entonces, simplemente: ¿por qué no regresar con ella, con ellos, juntos, para encontrarnos, para encontrar en esta reencarnación nuestro progreso evolutivo en forma colectiva?”

LOS NIÑOS SIAMESES
El origen de esta denominación corresponde a los primeros casos conocidos y publicitados: en Siam (la Tailandia de hoy), dos niños, Eng y Tchang nacieron en 1811 unidos por el tórax. La operación de separación, considerada durante un tiempo no fue realizada. Amenazados de muerte en su país, fueron llevados a Estados Unidos por un mercader que los exhibía en las ferias, lo cual en el pasado era desgraciadamente el destino de numerosos niños y adultos siameses o deformes. Ellos tenían caracteres muy opuestos, uno era tranquilo, el otro violento y gran bebedor, que huía un poco de la prisión motivada por su anomalía. Realmente se querían mucho y murieron juntos a los sesenta y tres años. Se han catalogado numerosos otros casos de niños siameses. Algunos, que permanecieron unidos toda su vida, llegaron sin embargo a llevar una vida “normal” casándose y teniendo hijos. Esta promiscuidad no puede ser bien vivida sin un fuerte sentimiento que enlace a los dos espíritus encadenados. Hoy en día, los progresos médicos permiten con más frecuencia separar a los niños siameses, que entonces pueden llevar una vida normal de gemelos. Hemos recibido una explicación espírita de este fenómeno:
“Muchos espíritus en el más allá, antes de su regreso a la Tierra, se encuentran, se ponen de acuerdo y se entienden. Muchos espíritus en el más allá, se encuentran para decidir la continuación de su existencia, para decidir su mañana y ocurre en el más allá lo que ocurre naturalmente en el planeta, como en otros planetas. A veces los Espíritus se encuentran en el más allá sin haberse conocido nunca antes de ese encuentro, sin haberse conocido nunca antes, repentinamente, el sentimiento de amar, el amor, habita esos mismos Espíritus y esos dos Espíritus que se encuentran en el mundo de los éteres, en el mundo invisible, conocen las virtudes del sentimiento de amor. Qué más natural entonces para esos dos Espíritus que acaban de conocerse, que desear su mañana juntos, qué más natural para esos dos Espíritus que acaban de conocerse que desear el llamado de amar en otra parte, pues es preciso reencarnar en otra parte. Con frecuencia, esos Espíritus son aprisionados por su sentimiento amoroso a veces hasta llegar, quizás y ciertamente, no siempre a escuchar los consejos de sus guías, en el camino del retorno, en el camino de la reencarnación. Ahora bien, hay que decir de estos seres que calificáis de siameses, que son ante todo seres profundamente unidos por el sentimiento. Es preciso decir que la naturaleza periespiritual permite, más allá de las naturalezas espirituales, un intercambio amoroso comparable al intercambio carnal y que, en este regreso, la formulación futura del óvulo fecundado a nivel del embrión desarrollado, dará nacimiento a esas mismas naturalezas”. El sentimiento es importante en el proceso de la reencarnación. Es también determinante en cuanto al éxito de una nueva existencia, sentimiento al lado de los futuros padres, junto a los hermanos y hermanas. Pero hay casos donde el afecto puede enturbiar a los Espíritus con el riesgo de una reencarnación dramática. Es cierto que, en todos los casos, es conveniente recurrir al guía, que conoce los riesgos de un deseo susceptible de poner en peligro la futura reencarnación.

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