UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

lunes, 14 de diciembre de 2015




LAS FACULTADES DEL ESPÍRITU
LA DESINCORPORACIÓN
por CATHERINE GOUTTIÈRE 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015

Un adagio popular dice que “la noche siempre trae consejos”. Así encontraríamos durante nuestro sueño las decisiones a tomar o las soluciones a las diferentes situaciones que se nos presentan durante el estado de vigilia. ¿Cómo puede ser eso, si cuando dormimos, durante esas horas de descanso, nuestro yo pensante, nuestra conciencia es incapaz de reflexionar y actuar como en estado de vigilia?

LA RESPUESTA MATERIALISTA
Si, como piensan los materialistas, nosotros sólo estamos compuestos de materia y esa materia crea el pensamiento, durante el sueño ese mismo pensamiento debería dejar de funcionar y de producir razonamiento. Sin embargo, soñamos y podemos acordarnos de nuestros sueños. Eso significa que, a pesar del adormecimiento del cuerpo físico, nuestro cerebro, mediante sus producciones químicas, continúa originando sentimientos e imágenes, relativas o no a las situaciones que hemos podido vivir durante el día o las semanas o días anteriores.

LA RESPUESTA ESPÍRITA
El espiritismo nos enseña que, más allá de nuestro cuerpo físico, predomina nuestro yo pensante, a saber nuestro espíritu, y que durante estos períodos de sueño, ese espíritu que ha integrado la materia en el momento de la fecundación ovular, puede salir del cuerpo durante un promedio de dos horas, en varias fracciones de tiempo, acompañado necesariamente de su envoltura periespiritual. ¿Por qué nuestro espíritu, encerrado de día en la materia de nuestro cuerpo físico, se evade en la noche de su envoltura carnal? Hagamos un pequeño recordatorio. El espíritu tiene su fuente, su origen, en el pensamiento divino y creador. Su estado entonces es por esencia espiritual. En cuanto es creado, se sumerge por su inmaterialidad en el fluido que recorre el Universo, los Universos. Este fluido cósmico, universal, aporta al espíritu la energía que necesita; es en cierta forma su savia nutritiva de energía vibratoria, pues el fluido universal es su entorno natural. Por el contrario, la materia en la que el espíritu necesita sumergirse a través de las vidas sucesivas, ya no le permite vivir su verdadera naturaleza. No obstante esta llamada materia le es indispensable, pues debe conocer múltiples experiencias para crecer en conciencia y en conocimiento. Mediante los movimientos que el espíritu le impone y por la utilización del cerebro que expresa su pensamiento, el cuerpo físico se fatiga y necesita descansar para “recargar sus baterías” y así permitir al espíritu vivir su vida material. Entonces, durante el reposo carnal, el espíritu va instintivamente a separarse de su cuerpo para ir a recargarse, él también, en ese más allá, en ese fluido universal, pues allí está su verdadera naturaleza, su medio original.
Esa es la razón por la cual la desincorporación es una función natural e instintiva para el espíritu reencarnado en un cuerpo físico. Cada noche, el sueño le permite captar de nuevo las energías vibratorias y las energías espirituales para vivir mejor y equilibrar su vida física. Eso significa que un espíritu reencarnado que no pudiera salir de su cuerpo físico, sería llevado por falta de fluidos, o bien a un coma prolongado, o bien a la muerte. ¡Cuántos seres humanos que, por la voluntad de verdugos, han sido constreñidos a no dormir, han fallecido como consecuencia de la falta de sueño! La segunda guerra mundial abunda en actos terribles del ejemplo citado. Así pues, cada noche, los espíritus reencarnados que somos, parten hacia el más allá para regenerarse con el encuentro de su guía y de numerosos desencarnados. Aun cuando el recuerdo de estas desincorporaciones sea ocultado por las barreras de la materia y del inconsciente, esta recuperación, a no dudarlo, tiene una influencia cierta en nuestro equilibrio y nuestro comportamiento.

LA DESINCORPORACIÓN EN ESTADO DE VIGILIA 
Esta desincorporación que se produce durante nuestro sueño, puede sobrevenir igualmente en estado de vigilia bajo ciertas condiciones. ¿Cuáles son ellas?
En el momento de la muerte: Testimonios dan fe de la manifestación de moribundos a un miembro de la familia o a un amigo, viniendo de alguna manera a decir adiós. Entonces, en ese momento, el espíritu piensa con fuerza en aquellos que va a dejar. Su anexión al cuerpo físico no es más que un soplo, es tan tenue que el espíritu se desprende de él y se dirige hacia aquel a quien quiere volver a ver una última vez. Por supuesto, esa aparición sólo puede hacerse gracias al periespíritu que, recordemos, acompaña el espíritu a lo largo de sus vidas sucesivas. Este intermediario periespiritual está constituido por una materia tan tenue que es invisible. Las células que lo componen son los dobles de las células del cuerpo físico, su capacidad memorizadora registra lo vivido por ese mismo cuerpo y el espíritu que lo habita. Esa es la razón por la cual la aparición fantasmal será del espíritu acompañado por su periespíritu vuelto perceptible para el ojo del testigo de la escena. El espíritu, sin siquiera darse cuenta, desea tanto ver por última vez a la persona que ocupa sus pensamientos, que influye vibratoriamente sobre las células periespirituales que vibrarán entonces de manera diferente y así se harán visibles, lo que llamamos aparición fantasmal.
La bilocación en estado de vigilia: Es la posibilidad de estar en dos lugares al mismo tiempo. El caso más célebre es el del Padre Pío que vivió esa experiencia una veintena de veces, mientras estaba encerrado en su monasterio, lo cual fue certificado por varios testigos.

Las preocupaciones del momento, conscientes o inconscientes, pueden provocar la desincorporación del espíritu acompañado por su periespíritu. Cuanto más importante sea la exteriorización, más tangible será la aparición, más amorfo se pondrá el cuerpo físico y más difícil será el dominio de ese mismo cuerpo por parte del espíritu. Este fenómeno de bilocación o de bi-corporeidad se basa una vez más en las propiedades del periespíritu que, como en el ejemplo anterior, sufrirá modificaciones vibratorias que emanan inconscientemente del espíritu que lo habita y que lo volverán visible a los ojos de testigos, en forma vaporosa. Algunas propiedades del periespíritu son la penetrabilidad y la extensibilidad: ninguna materia le es obstáculo. Atraviesa la materia tangible como la luz atraviesa los cuerpos transparentes. Esa es la razón por la cual la aparición puede ser vista a muchas decenas de kilómetros del lugar donde está el cuerpo físico. En los dos casos citados, el individuo se muestra simultáneamente en dos lugares diferentes. Tiene pues dos cuerpos: uno, el físico, tiene la vida orgánica y el otro tiene la vida del espíritu hecho visible un instante por la manifestación vaporosa del periespíritu exteriorizado. Al final de la manifestación de desdoblamiento, el espíritu acompañado por su periespíritu se reintegra naturalmente al cuerpo físico. Citemos a Gabriel Delanne y su libro Apariciones materializadas de vivos y muertos: “Existe una perfecta similitud entre las manifestaciones extrasensoriales del alma durante la vida y después de la muerte. Un fantasma de muerto es idéntico a un fantasma de vivo, y esto no es en absoluto sorprendente. No siendo un hombre más que un espíritu revestido de carne, cuando este espíritu se evade de su prisión carnal, por un instante o para siempre, su situación en el espacio es rigurosamente la misma en ambos casos, de donde resulta la absoluta similitud de las apariciones de los vivos y las muertos”.

LAS NDE O EMI
Las experiencias de muerte inminente son vividas por personas que sufren un accidente con un choque violento o una detención cardiaca, por ejemplo durante una intervención quirúrgica con muerte clínica temporal. En ese momento preciso, el espíritu se ve salir de su cuerpo,
flotar a su lado o sobre él y oye las palabras de los que le rodean. Ciertos experiencers (nombre dado a aquellos que viven las EMI) abandonan la habitación y penetran en un túnel, llegan a una luz y encuentran entidades. Luego, se reintegran a la materia y a la vida que parecían detenidas, devolviéndose al interior del cuerpo físico. En ese momento, aunque se haya comprobado la detención de las funciones vitales, el espíritu siempre está unido a su cuerpo físico por el vínculo periespiritual. Si ese vínculo se rompiera, la muerte sería irreversible. El testimonio de estas experiencias corresponde a lo que sabemos de la vida en el más allá, de acuerdo con las palabras que nos proporcionan los Espíritus que vienen a comunicarse en sesión espírita. (Para más información sobre el tema, ver el dossier de la revista Nº 82).

¿SE PUEDE PROVOCAR CONSCIENTEMENTE UNA DESINCORPORACIÓN?
Es posible, pero hay que añadir enseguida: peligroso. ¿Por qué? Provocar conscientemente una desincorporación, llamada comúnmente viaje astral, puede tener graves consecuencias. Cuando se hace naturalmente, como durante el sueño, es apoyada por nuestro guía, entonces esta salida es canalizada. No corremos ningún peligro. En cambio, cuando es provocada, no se opera dentro del orden natural de las cosas. El que la realiza se va a sentir asombrosamente libre, y querrá ir cada vez más lejos en su experiencia, olvidando que es un espíritu conectado siempre a su cuerpo físico por el vínculo periespiritual; y que si bien es posible el ansia de volar por los aires, el cuerpo físico puede
seguirlo y pasar por la ventana o el balcón. Se han contabilizado accidentes de este género que han costado la vida a experimentadores ingenuos. Además, sin por ello hablar de muerte, el cuerpo físico así dejado vacante, muy bien puede interesar a un espíritu desencarnado impregnado de malas intenciones, y de alguna manera hacerse poseer, lo que no puede ocurrir durante el sueño pues entonces esta salida es canalizada. Al regresar a su cuerpo, el experimentador tendrá a su lado, sin saberlo, una presencia negativa que podría impulsarlo a reiterar el viaje astral, o desear tomar de nuevo posesión del cuerpo incluso cuando el espíritu del experimentador esté siempre en el interior. Existen casos de personas recluidas en centros psicoterápicos luego de este género de vivencias. Entonces, seamos más que prudentes frente a todas estas recetas que florecen en Internet y que preconizan un descubrimiento sin peligro de nuestro entorno vibratorio. Los procedimientos indicados denotan un desconocimiento total de la realidad del más allá y de las reglas universales que lo rigen. Jugar al “aprendiz de brujo” podría tener graves consecuencias, como las citadas anteriormente. Sabemos que vivimos esta desincorporación a diario, durante nuestro sueño, y que podemos ir sin peligro al encuentro de nuestro guía y de entidades desencarnadas o libres temporalmente de su cuerpo físico dormido. Ciertos sueños pueden expresar estos particulares encuentros pero no todos dejan el recuerdo de los viajes, pues generalmente son más para relacionar con la vivencia carnal. Para concluir, he aquí, bajo forma de una poesía mediúmnica, el testimonio de un guía a su protegida, evocando la noche que permite estos reencuentros, de los que nos acordamos muy poco al despertar nuestro cuerpo, pero que sin embargo son muy reales.

Este poema lleva por título Encuentro y lo firma Estelle (nombre del guía): 
Una rosa se duerme en la noche tenebrosa Dobla su tallo saludando los cielos Y se oyen entonces en las ramas de la encina Un ave que respira, el sonido de una falena. El búho se despierta y las cigarras cantan La luna se ha encendido en las estrellas fugaces. El silencio desciende suavemente en la noche Finalmente los hombres callan y comienza la esperanza. Es la esperanza de un espíritu que se libera del cuerpo En el silencio de las noches, es la pequeña muerte. Tu alma se desprende para encontrar la mía Y danzar en el éter un vals de Viena. Te nutres conmigo para vivir mejor mañana Borro tus preocupaciones, angustias y pesares. Una perla de lluvia ha caído sobre la rosa Que se despierta a la aurora de sus pétalos aflorados. Y tú, te despiertas por la mañana de tu cuerpo Habitado por mi vida, mi fuerza y mi paisaje. Así va la conciencia en cada crepúsculo, Ligera y vagabunda como la libélula, Para renacer por la mañana en la materia del tiempo, Más hermosa y más ardiente que desear la primavera.
Estelle

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