UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 26 de diciembre de 2015




EL DOCTOR LIÉBEAULT DE PIE (A LA IZQUIERDA) ENTRE SUS PACIENTES EN SU CLÍNICA DE NANCY EN 1873.


REFLEXIÓN SOBRE LA HIPNOSIS ESPÍRITA 
HIPNOSIS Y MEDICINA
por CHRISTOPHE CHEVALIER 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015

Con frecuencia el sufrimiento físico es resultado de un psiquismo alterado, y en este caso, si se quiere cuidar el cuerpo, hace falta cuidar primero el espíritu. Entonces se puede utilizar, por ejemplo, el magnetismo o la fitoterapia, que actuarán directamente sobre la estructura del periespíritu. Existen igualmente otras posibilidades, y en particular la hipnosis, en este caso la hipnosis espírita, cuyo objetivo es alcanzar la naturaleza espiritual del paciente o, dicho de otra manera, su espíritu.
En primer lugar, algunas palabras sobre la historia contemporánea de la hipnosis. Desde hace algunos años, la hipnosis es parte integrante de la actualidad médica en nuestras sociedades modernas, no siendo ya considerada como una práctica de magia o de manipulación mental, sino como una ciencia. Si bien es preciso celebrar este progreso, guardemos también en la memoria a los precursores que
ayudaron ampliamente a explorar, codificar y experimentar diversas técnicas de inducción a la hipnosis y sus posibilidades: los doctores Ambroise-Auguste Liébeault (1823-1904) e Hyppolite Bernheim (1840-1919) fundadores de la escuela de Nancy, y más tarde Léon Chertok (1911-1991).

LA HIPNOSIS ERICKSONIANA
Después de estos precursores de la escuela de Nancy, la práctica de la hipnosis cayó en desuso, y en particular en Francia. En cambio, en Gran Bretaña fue rehabilitada por la medicina en 1955 y al otro lado del Atlántico en 1958, utilizada principalmente en psiquiatría; luego, a partir de 1961, se extendió a otros sectores de la investigación médica. Fue en este contexto que Milton Erickson, psiquiatra e hipnoterapeuta norteamericano, se inspiró en sus comienzos en los métodos de la escuela de Nancy, a saber la aplicación llamada “de sugestión directa”, que consistía en sugerir paulatinamente las fases a cumplir para alcanzar el fin terapéutico buscado. Rápidamente, Erickson abandonó este método, por encontrarlo demasiado intervencionista y rígido. Creó entonces su propia técnica, por medio de sugestiones indirectas, donde la atención del sujeto es “desviada” a fin de que él mismo explote sus propios recursos internos. Más adelante volveremos sobre la explicación del “recurso interno”. Este método, desarrollado por sus tratamientos es hoy el más utilizado bajo el nombre de hipnosis ericksoniana. Este procedimiento es explotado con éxito en anestesia, en curas dentales, para los partos, etc.

LA HIPNOSIS ESPÍRITA 
La escuela de Nancy, fundada por el doctor Bernheim, llamada también “Escuela de la sugestión”, es, para los hipnotizadores espíritas, la mejor referencia en cuanto a la inducción hipnótica. En efecto, la sugestión directa se realiza en un lenguaje simple y repetido; el tono de voz del hipnoterapeuta es monocorde; esta combinación tiene el efecto de modificar lentamente el estado de conciencia del sujeto. Por ejemplo, para acompañarlo en lo que se convertirá en sueño hipnótico, es preferible conseguir que cierre los ojos. Es necesario que el sujeto lo haga de manera voluntaria y para ello la sugestión debe ser directa, por ejemplo: “Sus párpados se hacen cada vez más pesados; a cada instante se entorpecen más, se hacen irresistiblemente más pesados, tan pesados que es cada vez más difícil mantener los ojos abiertos” y así sucesivamente, hasta la consecución del cierre de los párpados. El objetivo de la sugestión directa es hacer sentir esa pesadez con un ritmo de palabra sostenido, un tono y numerosas repeticiones. Las sugestiones y la inducción son adaptadas precisamente a cada una de las etapas, hasta la obtención de la hipnosis profunda. Esta manera de actuar no es en absoluto una forma autoritaria que quitaría al sujeto toda personalidad, volviéndolo dócil y bajo la influencia del hipnotizador. Muy por el contrario, el objetivo principal es “envolver al sujeto, no es necesario que el hipnotizado se sienta agredido sino más bien envuelto en un discurso que pueda brindar un sueño sano y benéfico”, según una indicación que nos fue dada en mensaje espírita.

ESPECIFICIDADES DE LA HIPNOSIS ESPÍRITA 
En hipnosis espírita, se abordan dos nociones esenciales: la existencia del Espíritu en la materia y la fuerza de su pensamiento actuando sobre su cuerpo. Entonces es primordial, y aun antes de la primera sesión, tener una entrevista exhaustiva con el sujeto, en la cual se aborden diferentes puntos. ¿Cómo entiende el sujeto la hipnosis? Es necesario para el hipnotizador conocer qué representación tiene el sujeto de la hipnosis y si es necesario, aportar explicaciones complementarias, tranquilizarlo en cuanto al hecho de que sigue estando completamente libre de aceptar o rechazar las sugestiones y de que en ningún momento
perderá su individualidad ni su libertad de actuar. Este punto es capital, pues en hipnosis, es el sujeto el que actúa para su curación; él es parte activa en este proceso y en absoluto con pasividad. Bien comprendida y aceptada por el sujeto esta primera parte, es necesario abordar la naturaleza espiritual del ser humano, indicándole que él no está limitado a un cuerpo hecho de órganos y combinaciones químicas. Es mucho más que eso; es ante todo un individuo, con su propia personalidad y su espiritualidad, que le dan el medio de actuar con su pensamiento y su voluntad sobre su cuerpo y su mente. La hipnosis trabaja con la naturaleza espiritual de la persona y se dirige a su espíritu. Es pues indispensable que hipnotizador e hipnotizado se entienden sobre este principio, para conducir eficazmente una terapia que será calificada de “espiritual”. ¿Cuáles son las razones que llevan al sujeto a buscar a un hipnotizador espírita? Se trata aquí, no de interferir en la vida y la mente de la persona, sino de llevarla a manifestar y explicar las razones de su presencia. Sabiendo que “toda patología proviene de una mente debilitada”, la historia de vida del sujeto y su psicología, dan entonces las indicaciones al hipnotizador, que podrá adaptar sus futuras sugestiones a su personalidad. Veamos ahora en la práctica cómo la hipnosis es abordada por Denis George, médico e hipnoterapeuta espírita, que la practica en un plano médico.

ENTREVISTA CON DENIS GEORGE 
¿Cuáles son los elementos esenciales en tu práctica hipnótica? En primer lugar, lo más importante es la sugestión, pues toda sugestión aceptada por el espíritu del sujeto tiende a convertirse en acción. Por ejemplo: deseo conseguir la rigidez del brazo del paciente. Entonces, le sugiero la idea de que no puede doblar su brazo pues éste se ha vuelto rígido: si la idea es aceptada, entonces el brazo del paciente se pone rígido. Es lo mismo para cualquier otra sugestión. El objetivo a alcanzar, para una eficacia terapéutica, es el estado de hipnosis profunda. Pero es preciso tener en cuenta que cada individuo no reacciona de la misma manera frente a la sugestión y la inducción. El interés, es lo que tiene lugar para cada persona. Desde una primera sesión, algo ocurre; y es sobre eso que hay que construir con el paciente la sucesión de eventos. Uno va más o menos lejos, según el interesado pueda abandonarse con toda confianza para alcanzar el “dejarse llevar”. Luego, enseguida, le indico que su personalidad es la suma de su consciente y su inconsciente. Para mí esa suma se llama espíritu; entonces, en hipnosis, el objetivo es dirigirse al espíritu vuelto receptivo a la sugestión, porque en estado de hipnosis profunda es directamente accesible. La intención del hipnotizador espírita es pues dirigirse a la totalidad del espíritu. Lo cual, precisemos, no es incompatible con mi función de médico. En el transcurso de la experiencia, compruebo que el hecho de hablar del espíritu a los pacientes, no provoca ninguna molestia o reticencia de su parte. Siempre hablo del espíritu en la entrevista previa y durante la sesión de hipnosis, lo menciono y lo defino.
¿Hablas de la ciencia espírita, del espiritismo? ¿Qué si hablo de la idea espírita de entrada? La respuesta es no, pero regularmente eso llega después de algunas sesiones y entrevistas. ¿Qué si hablo del espíritu? La respuesta es sí, sistemáticamente desde la primera entrevista. ¿Qué si los pacientes a veces son refractarios? La respuesta es: nunca. Nunca he tenido personas que me comunicaran en mis entrevistas previas que dudaban de la realidad del espíritu y, con más razón, luego del trabajo de hipnosis con esos mismos pacientes. No todas las personas están forzosamente de acuerdo con la idea espírita, y aunque lo estén, no irán más lejos en el interrogatorio de lo que representa su propio espíritu. Eso no es grave. El objetivo primero es terapéutico, se trata de curar. Este enfoque terapéutico puede ser propuesto a cualquiera. Sin duda, la mayoría no aceptará la idea espírita. Pero, para emprender cierto trabajo en hipnosis, cada uno estará obligado a oír hablar del espíritu y ser capaz de tener en cuenta, como mínimo, algunos cambios que se obtendrán aceptando la sugestión hipnótica. Pero como médico, no hablo de espiritismo de entrada. Con bastante frecuencia hago que la idea espírita se convierta en tema de conversación que puedo provocar, según el interés de las personas por el asunto. Pero en este caso, ya no estamos en el marco particular de la consulta médica. Sea como sea, esta forma de practicar es espírita, pues reconoce y transmite al paciente la realidad de la preeminencia del espíritu. Si por ventura, la idea espírita puede ser compartida en un momento dado, no puede ser más que un plus, un valor añadido al trabajo emprendido, y más aún por el hecho de que la misma persona asimile verdaderamente la idea del espíritu.
¿Hablas de recurso interno, de energía particular, etc.? No hablo de recurso interno, pues en lo que nos concierne este “recurso” no es nada más que la aceptación de la sugestión por el espíritu. En hipnosis ericksoniana, se habla de recursos: se trata de permitir al inconsciente encontrar los recursos necesarios para cambiar su comportamiento. En este sentido, por supuesto, reconocemos toda la importancia del inconsciente. Para precisar nuestro pensamiento en cuanto a ciertos términos utilizados como “recursos”, “energía”, u otro vocabulario de tipo esotérico, decimos sin embargo que la hipnosis no tiene nada de esotérico.
La hipnosis, en términos de ejercicio médico (que por otra parte, no es practicada necesariamente sólo por el mundo médico) es ante todo terapéutica. Y la idea espírita le da una dimensión universal. La noción espírita no es esotérica, es exotérica, es decir vuelta y abierta hacia los demás. No hay misterio, intermediario, jerarquía, ni poder particular. El hipnotizador es sólo el catalizador de la propia realización de su paciente.
¿Puedes darnos un ejemplo concreto de una de tus sesiones? Pongamos un ejemplo de situaciones vividas en sesión de hipnosis, a fin de ser concretos y tratar de medir la emoción vivida a veces. Se trata de una joven de veintidós años. Viene por un problema de peso y de comportamiento alimenticio bulímico. Al término de la primera sesión, como lo hago casi siempre, dejo al espíritu de la persona entregarse a una circunstancia positiva, escogida por ella: un lugar, un paisaje, etc. (Esta persona es muy sugestionable y arranca en hipnosis profunda desde la primera sesión)… Dicho esto, observo una lágrima que corre y la veo sonreír en forma tranquila y serena. De vuelta de la sesión, le pido que relate esta circunstancia: me dice que vio a su hermano fallecido (año y medio antes de leucemia) tal y como era antes de su enfermedad. Pero sobre todo, me dice que nunca hasta hoy, había podido tener tal imagen, viéndolo siempre enfermo, habiendo luchado más de un año contra la enfermedad. Le hago precisar su pensamiento y me dice la alegría que tiene de verlo así, según sus propias palabras: “Está magnífico”. He aquí un ejemplo simple y sin embargo concreto de una realidad vivida en sesión de hipnosis, que por supuesto, no puede ser entendida sino como operadora para la continuación del trabajo emprendido por esta persona. Eso está bien, porque en ese estado particular de “hipnosis profunda” es que su espíritu puede ver a su hermano sereno. En estado de vigilia, en estado de sueño, en imaginación, jamás tuvo esa sensación ni esa visión de la realidad. La hipnosis le permitió hacer surgir de su memoria la imagen de su hermano. Tal vez hubieran sido necesarias, digámoslo modestamente, numerosas sesiones de psicoanálisis para llegar al mismo resultado. Si extendemos un poco el tema, entonces sí, por supuesto la hipnosis tiene que ver con el inconsciente del paciente, un inconsciente que puede revelarse en estado hipnótico.
Hasta aquí este testimonio. Debemos precisar ahora que, en el Círculo Allan Kardec, la hipnosis espírita está sólo en el comienzo de su experimentación y tenemos todavía mucho que trabajar y descubrir. Esta práctica emprendida es reciente y sin embargo, estamos seguros de que la hipnosis espírita es una perspectiva extraordinaria que permitirá poner en evidencia el espíritu y la fuerza pensamiento capaz de modificar y revertir una patología para restablecer un equilibro armonioso. entre el cuerpo y el espíritu. n

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