UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 24 de noviembre de 2015






LOS GRANDES MÉDIUMS
COLOMBE JACQUIN por
EUSAPIA PALLADINO médium de efectos físicos
LE JOURNAL SPIRITE N° 101 juillet 201526


Entre las mediumnidades de efectos físicos, el caso de Eusapia Palladino fue el más estudiado por eminentes personalidades de varios países, contribuyendo así a convencer a numerosos observadores, en particular a los científicos. Nació en 1854 en una familia pobre de los Abruzos, en Italia, donde las costumbres son rudas. Huérfana de madre muy joven, vio degollar a su padre ante sus ojos por bandoleros que habían penetrado en la granja. Eusapia permaneció postrada por días; fue recogida por su abuela, una harpía que le infligía malos tratos. Sus noches
estaban pobladas de pesadillas, y desde los ocho años manifestó que “ojos expresivos la miraban detrás de un montón de piedras o un árbol”.
Las primeras manifestaciones medianímicas aparecerían en la pubertad. Damiani, un espiritualista, tuvo conocimiento de la existencia de Eusapia a través de un mensaje recibido por su esposa médium. Durante una sesión, un Espíritu que se presentó bajo el nombre de John King, invitó a Eusapia a desarrollar sus facultades, y sería su guía durante toda su vida.

El 9 de agosto de 1888, el profesor de medicina Ercole Chiaia de Nápoles, invitó por medio de una carta abierta en la prensa al célebre médico y criminólogo Cesare Lombroso para que estudiara el extraordinario caso de Eusapia Palladino. A partir de 1891 tuvieron lugar en Nápoles unas sesiones con Alexandre Aksakof, consejero de Estado del zar, espírita y mecenas.
Durante estos experimentos, se produjeron golpecitos, transporte de objetos o del cuerpo de la médium sobre su silla, aparición de puntos fosforescentes, percepción de soplos fríos, visión de manos o dedos que rozaban a los participantes, el hinchamiento del vestido de la médium o de las cortinas del gabinete negro, hinchamiento que resistía cuando se apoyaba la cortina contra el muro. Instrumentos musicales comenzaban a tocar solos. Se tomaron impresiones en bloques de masilla colocados cerca de la médium.
Lombroso se convenció y “lamentó haber combatido los hechos espíritas con tanta perseverancia”. Otras experiencias tuvieron lugar en Milán y en Roma, luego Eusapia fue invitada a Varsovia a la casa del profesor Ochorowicz, a Francia a la isla Roubaud por el profesor Charles Richet en presencia de Myers y Oliver Lodge, luego a Tolón a la casa de Albert de Rochas.
En agosto de 1895, Eusapia fue a Cambridge y sufrió el severo control de Richard Hogdson, secretario de la Sociedad norteamericana de Investigaciones Psíquicas. Particularmente desconfiado, imposibilitó ciertos fraudes de los cuales Eusapia, bajo la presión de solicitudes de toda clase, se había hecho culpable.
Numerosas sesiones tuvieron lugar también en varias ciudades de Italia, y las trampas puntuales no impidieron a la mayoría de los observadores advertidos concluir en la realidad de las manifestaciones. Sesiones demasiado cercanas y demasiado agotadoras condujeron a una fatiga de la médium que ya no era muy joven.
Además, Eusapia sentía el escepticismo, y a veces hasta la hostilidad de los participantes, presentes únicamente para desenmascarar la superchería. En julio de 1897, fue invitada a Montfort-l’Amaury a la casa de la Señora Blech y ejerció su facultad en presencia de Albert de Rochas, Guillaume de Fontenay y Camille Flammarion. Este último receloso, luego de las conclusiones muy negativas de su colega italiano, el astrónomo Giovanni Schiaparelli, vería desvanecer su escepticismo paso a paso ante las manifestaciones producidas: levitaciones de las mesas, toques, pellizcos en la oreja que no podían proceder de Eusapia. Durante una sesión memorable, Eusapia se puso a describir un círculo sobre el rostro de Camille Flammarion, gesto que acompañó con una caja de música que sonaba en cadencia con los movimientos de la médium, una silueta blanca, una mano materializada vino a apartar la silla sobre la que Flammarion había apoyado la mano.
Eusapia regresó enseguida a Italia, luego fue a San Petersburgo y a París a principios del siglo XX, por invitación del Instituto General Psicológico donde acudían numerosas personalidades, especialmente Henri Bergson, Pierre y Marie Curie, Edouard Branly.
John King, el guía de Eusapia, aparecía con frecuencia en las sesiones, pero nunca producía manifestaciones “intelectuales”, su presencia se limitaba a los efectos físicos. Ningún médium del mundo ha sido más rudamente puesto a prueba durante una tan larga carrera. Los protocolos de experimentación eran muy duros: antes de las sesiones, Eusapia debía cambiar todos sus vestidos bajo el control de una mujer, sus pies y sus manos eran sujetados por los participantes, a veces hasta la pierna entera; las salidas eran cerradas herméticamente. Únicamente una linterna fotográfica era introducida en el recinto. A veces los observadores se avergonzaban de ser obligados a recurrir a tales procedimientos. Se tomaron fotos dando testimonio de la elevación de los objetos; se realizaron moldeados de huellas de dedos y de manos en masilla.
Analfabeta, Eusapia se expresó toda su vida en una jerga napolitana, comprendiendo perfectamente todo lo que se le decía pues estaba dotada. Impetuosa, terca, no se dejaba impresionar por el hermoso mundo que frecuentaba, siguió siendo muy humilde, sensible al sufrimiento de los débiles, hasta distribuir sus ganancias entre los más pobres.


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