UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 28 de noviembre de 2015



JEAN GUSIK Y FRANEK KLUSKI dos médiums excepcionales
LOS GRANDES MÉDIUMS
 por JOCELYNE CHARLES 
LE JOURNAL SPIRITE N° 101 juillet 2015 





FRANEK KLUSKI











JEAN GUSIK

Gustave Geley, médico, atraído por los fenómenos de lucidez, premonición y sonambulismo, llegó a ser director del Instituto Metapsíquico Internacional (IMI) de 1919 a 1924. Esta institución fundada en 1919, tenía por objeto la búsqueda de la prueba científica de la supervivencia del alma después de la muerte. Gustave Geley trabajó en colaboración con un Comité constituido por eminencias científicas e intelectuales como el premio Nobel Charles Richet, el astrónomo Camille Flammarion, el físico Sir Oliver Lodge o hasta Ernest Bozzano.
Gustave Geley estaba especialmente interesado en el estudio de los médiums que producen fenómenos físicos y en particular la ectoplasmia. El ectoplasma es una sustancia material que se exterioriza del cuerpo del médium por diferentes orificios y que es utilizada por el Espíritu que desea manifestarse.
Este último formará la materia viviente, y gracias a su periespíritu (vehículo del espíritu) integra esta materia y se hace visible hasta la tangibilidad. Para realizar estos experimentos Gustave Geley recurrió, en la época, a dos médiums excepcionales: Franek Kluski y Jean Guzik.

FRANEK KLUSKI (1874 - 1944) Natural de Varsovia, el médium polaco Franek Kluski ejercía la profesión de banquero y era también escritor y poeta en sus horas libres. Cuando Gustave Geley lo trajo a Francia, no practicaba regularmente su mediumnidad sino desde hacía dieciocho meses. Pero desde su niñez, estaba sujeto a presentimientos y percibía Espíritus con quienes hablaba en
forma familiar y natural. De los veinte a los cuarenta y seis años, muy ocupado, casado y padre de familia, no prestó mayor atención a sus visiones. Luego entre el 8 de noviembre y el 31 de diciembre de 1920, Gustave Geley organizó con él catorce sesiones en París.
Fenómenos luminosos Los resplandores constituían el fenómeno predominante en las sesiones con Franek Kluski. El aspecto era a menudo el de una corriente de vapor blancuzco y algo luminoso cuya dimensión y forma cambiaban constantemente como las de una niebla. Aquí y allá, en la corriente luminosa se formaban pequeños puntos brillantes. Gustave Geley relata: “Con frecuencia he podido observar, que los resplandores eran esbozos de formaciones de órganos. Reconocí, por ejemplo, extremidades de dedos muy caracterizadas… Cuando nos tocaban, sentíamos el contacto de dedos o manos”. Estos fenómenos luminosos eran los primeros estadios de la materialización.

Materializaciones de miembros humanos
Gustave Geley y los asistentes a las sesiones pudieron comprobar la materialización de miembros humanos por la vista, el contacto y el moldeado de estos miembros. Para conseguir los moldeados se practicaba la técnica de la cera fundida. He aquí el método: se colocaba cerca del médium una cubeta con parafina derretida que flotaba sobre agua caliente. Se pedía a la entidad materializada que sumergiera repetidas veces en la parafina una mano, un pie o hasta una parte de su rostro.
Casi instantáneamente se formaba un molde aplicado exactamente sobre ese miembro. Ese molde se endurecía rápidamente al contacto con el aire o el agua contenida en una cubeta vecina. Luego, el ectoplasma se desmaterializaba y dejaba el guante a los experimentadores. Ese guante era llenado entonces con yeso y se quitaba la parafina sumergiendo todo en agua hirviendo.
Quedaba entonces un yeso que reproducía todos los detalles de la parte materializada. El equipo de Gustave Geley obtuvo con Franek Kluski en el Instituto Metapsíquico, nueve moldes de los cuales siete son de manos, uno de pie y uno de la parte baja del rostro (labios y mentón). Este último era de dimensión normal; los ocho restantes eran más pequeños que el natural, de la talla de un niño de cinco o siete años. Los moldeados se formaban a pedido durante la sesión. La operación comenzaba generalmente luego de un tiempo de espera bastante largo, veinte minutos por término medio, y se producía luego de manera muy rápida, uno o dos minutos y a veces menos. Gustave Geley observó: “Esta rapidez no ha dejado de sorprendernos, pues la parafina a la temperatura del aire, no se solidifica tan rápido. Según el médium, parece que las entidades que operan pueden modificar a discreción la temperatura del miembro, y enfriarlo considerablemente para acelerar el fraguado de la parafina. Damos esta explicación tal cual, haciendo notar que con frecuencia, las propias manos de los médiums en trance sufren un enfriamiento brusco y considerable”. Estos guantes de parafina eran tan pequeños en las muñecas que era imposible retirar la mano sin romper el frágil molde. La salida no podía hacerse sino por una desmaterialización, ninguna otra solución era posible. Estos moldes se conservan todavía en el Instituto Metapsíquico de París.

JEAN GUZIK
En 1922 y 1923, durante ochenta sesiones, Gustave Geley estudió a otro médium polaco, Jean Guzik (1876-1928), obrero curtidor de profesión. Muy joven producía manifestaciones que perturbaban a su entorno. Estas sesiones se caracterizaban por fenómenos luminosos, voces directas, olores, desplazamientos de objetos, manos y rostros ectoplásmicos, contactos y escrituras directas. He aquí dos extractos de actas redactadas después de cada sesión.
Sesión del 16 de abril de 1923 a las 20h 30, en el gran salón del IMI “Asistentes: Profesor Richet, señora Le Bert, Sr. Sudre, Dr. Geley,
Sr. De Jelski. Control de la derecha: Señora Le Bert, su hija. Control de la izquierda: Profesor Richet. Control habitual del médium, los experimentadores de la sala. Después de una corta espera durante la cual el profesor Richet recitó versos a media voz, el médium se agita y entra en trance. Los controles perciben contactos sobre los brazos, las piernas, la espalda. Se oyen ruidos de pasos. Unas sillas se han desplazado ruidosamente. Unos lápices situados sobre una mesa a un metro detrás del médium, son tomados y movidos. Se oye el ruido de lápices que escriben. De repente, una pesada silla es trasladada sobre la mesa por encima de nuestras cabezas, sin tocar a nadie. Esta silla es acostada sobre la mesa. Se trata de una silla acolchada que pesa cinco kilogramos. Comprobamos que el papel blanco colocado sobre una mesa situada detrás del médium, muestra rastros ilegibles de escritura”. Una de las particularidades más notables de Jean Guzik era la manifestación de formas animales. Los experimentadores podían ser tocados, acariciados, rozados, mordidos, lamidos, incluso arañados. La mayoría de estas creaciones recordaban perros, a veces a otros animales, ardillas, gatos, etc.
Sesión del 17 de abril de 1923 a las 16h 30, en el salón del doctor Geley “Asistentes: Sr. Raymond P…, Conde de C…, Dr. Geley, la señora G…, Sr. De Jelski. Control habitual del médium, los experimentadores de la sala. Las puertas son selladas por el Sr. De C…. Control de la derecha: Señora De C… Control de izquierda: Sr. P… Después de una corta espera, manifestaciones de las cuales es objeto el Sr. De C…. Se siente palpado, rozado, golpeado en el lado izquierdo y sobre la espalda. Declara tener claramente la impresión de la presencia de un animal cerca de él. Estas manifestaciones son intermitentes, cesan, vuelven a empezar. Mientras aparecen, se percibe un olor desagradable a perro mojado, olor que desaparece instantáneamente cuando se suspenden las manifestaciones. Se perciben ruidos de pasos, muy claros, detrás de los controles”. Las manifestaciones producidas a lo largo de las numerosas experiencias con Jean Guzik realizadas en el instituto Metapsíquico Internacional permitieron, a su término, la redacción de un manifiesto firmado por treinta y cuatro personalidades (literatos, científicos, médicos…) que concluían en la realidad del fenómeno: “Afirmamos nuestra convicción de que los fenómenos obtenidos con Jean Guzik no son explicables ni por ilusiones o alucinaciones individuales o colectivas, ni por una superchería cualquiera”.

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