UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 16 de agosto de 2014

LA VIDA INFINITA
SEGÚN FLAMMARION

por
C O L O M B E J A C Q U I N
D O S S I E R
LA PLURALIDAD DE LOS MUNDOS

LE JOURNAL SPIRITE N° 97 juillet 2014


Durante su vida Camille Flammarion se consideraba
ante todo como un filósofo por haber comprendido
que el hombre no es sino “la envoltura carnal de un
alma eterna que viaja de planeta en planeta”. Desde
su más allá, continúa sensibilizándonos sobre nuestra
verdadera naturaleza y nuestro origen divino. Nos incita
a contemplar el cielo, a maravillarnos con las bellezas de
la Creación y a tomar conciencia de las riquezas físicas
y telúricas de nuestro planeta. Pero sobre todo, junto
con otros, nos llama la atención sobre un tema que le
apasionó durante toda su existencia pasada, la pluralidad
de los mundos habitados.
“La Creación existe al infinito, hay por consiguiente
una infinidad de planetas que inundan el Universo, los
Universos. Entre esos millardos y millardos de planetas que
pueblan los espacios, hay millardos y millardos de planetas
que conocen el fenómeno vital a diferentes grados, en diferentes
estadios del desarrollo creativo llamado vida.
Considerar o reflexionar sobre la realidad observable y
observada de un sistema solar, de sistemas solares, luego
de galaxias, exige observación, observaciones que si bien
son reales, tienen sus límites respecto al infinito de una
Causa, de una Fuerza y de un Amor siempre a ser buscado
y comprendido a fin de alcanzar ese infinito Creativo, en
lo que se ha convenido en llamar el Ciclo de Dios. En esta
curva evolutiva, el planeta Tierra es una aldea vortiginosa
en el espacio sideral en simultaneidad temporal y evolutiva
con otros millardos de planetas. Por esta evidencia enunciada,
es razonable pensar entonces que existe, más allá
de algunas diferencias, una génesis similar corresponsal
a numerosas esferas”.
El conjunto de la Creación es el resultado de la obra
divina. Para penetrar sus misterios, para comprender
sus mecanismos, la ciencia debe tomar en consideración
la existencia de una fuerza causal, amorosa y organizadora:
“… Quiero decir por ello que ciencia y filosofía van de la
mano con ciencia y fe, ¿por qué más tarde, yendo de la
mano ciencia y Dios no serían sino uno? La ciencia avanza,
progresa, busca siempre, pero ciencia sin filosofía no es
ciencia pues se queda, o quedaría, en
ciencia materialista. El que busca, busca
ante todo a su Padre y la ciencia que
progresa se vuelve metafísica porque
la respuesta está contenida en nuestra
ontología”.
Flammarion nos invita a medir las
consecuencias de la existencia de la
vida en otras esferas:
“La pluralidad de los mundos es fuente
de transformación. La pluralidad de los
mundos habitados es fuente de metamorfosis.
Un hombre que vive actualmente
en la Tierra, cualquiera que sea la
sociedad a la que pueda pertenecer, cualquiera que sea la
cultura de la que pueda proceder, ya no puede pensar más
del mismo modo desde que comprende la existencia de
hermanos encarnados en otros planetas”.
Lamenta la actitud de los astrofísicos que, en su mayoría,
niegan este fenómeno: “El astrofísico de hoy debe saber
recobrar el romanticismo del astrónomo del siglo XIX. Debe
tener la humildad, el deber científico de reflexionar sobre la
posible pluralidad de mundos habitados. El astrofísico de
hoy ya no puede seguir pretendiendo la existencia de una
sola forma vital sobre el globo terrestre, en el universo sin
fin. El astrofísico de vuestro tiempo, el astrofísico de vuestra
Tierra, debe retomar naturalmente vuestra realidad espiritual,
no puede ser de otra manera”.
Camille Flammarion denuncia la actitud de los dirigentes
de la Tierra que, precisamente porque la pluralidad
de los mundos es fuente de enriquecimiento y
transformación y por consiguiente de amenazas para
los “poderes” de las élites políticas de nuestro planeta,
niegan el fenómeno extraterrestre y no aceptan la visita
de nuestros hermanos encarnados en otras esferas:
“La existencia misma de una realidad extraterrestre es,
la mayor parte de las veces, ocultada, disimulada, transformada
y caricaturizada por los gobiernos y los poderes
militares. Desde este punto de vista, también es preciso
saber destruir un tabú; también es preciso tener la audacia
de considerar una revelación total de las investigaciones
actuales de la humanidad en el campo espacial. Ahora
bien, en este campo, vosotros no recibís sino mentira,
silencios, no recibís sino transformaciones de la realidad.
Artículos de prensa, mensajes visuales o televisados, la
mayoría de las veces todo eso es mutilado, la mayoría de
las veces todo eso es disfrazado. El hecho extraterrestre
es un hecho científicamente reconocido en la Tierra. Sin
embargo, se le silencia a los Terrícolas; sin embargo, se le
silencia al público que sois, a los hombres que sois”.
No obstante, si bien algunos aceptan o predican la
realidad de la vida extraterrestre, eso no siempre se
hace con la sinceridad y la honestidad requeridas:
“Todos, vosotros y nosotros, somos llevados a lamentar la
actitud de los gobernantes, los militares y los responsables
en el campo de la manifestación de los extraterrestres pero
a este espantoso cuadro debemos añadir
otra negligencia, otra actitud, la de todos
aquellos que pretenden, en la mentira,
haber tenido encuentros con los poderes
extraterrestres. Esa es la actitud de todos
los que, a propósito de esto, en movimientos
sectarios, cuentan cualquier
cosa. Tened la certeza, caros amigos
espíritas que todas estas actitudes, frente
a la manifestación extraterrestre, son
razones suplementarias, para los que
no desean esta manifestación o para los
que no creen en esta posible manifestación,
de criticar a los que son sinceros.
Por consiguiente, es preciso denunciar a todos los ladrones
y todos los mentirosos que explotan vergonzosamente
la posible manifestación de nuestros hermanos planetarios.
Lo mismo sucede tanto en la ufología como en el
espiritismo, caros amigos. En eso, desdichadamente, hay
caricatura, hay transformación. Con frecuencia la imagen
misma de vuestros hermanos extraterrestres es vergonzosa
y estúpidamente interpretada en malas películas o
en malas tiras cómicas, donde la posibilidad de una vida
extraterrestre es evocada a menudo dentro de un contexto
de oposiciones, dentro de un contexto guerrero, hasta se
habla de invasores”.
El hombre de la Tierra proyecta su inferioridad, sus
errores y sus escollos en la representación que imagina
de la vida y de la visita extraterrestre. Así, los habitantes
de otros planetas son percibidos como potenciales
invasores que vendrían a secuestrarnos, colonizarnos o
robar nuestras riquezas. ¡Pobres riquezas con relación a
los conocimientos y la evolución de los que, para visitarnos,
atraviesen los espacios intergalácticos y que
dominan perfectamente numerosas técnicas y conocimientos
cuya existencia los Terrícolas no pueden ni
siquiera sospechar!
Hay planetas inferiores donde las condiciones físicas
son agotadoras, en razón de rudas condiciones de
existencia: son planetas que acogen las primeras
encarnaciones; luego planetas de evolución semejantes
a la Tierra pero diferentes en su geografía y su
entorno natural. Luego, existen planetas superiores
donde las condiciones de vida física son agradables,
sin hostilidad y, sobre todo, donde la vida de los habitantes
es regida según una organización y códigos
que expresan la evolución de sus habitantes: no hay
fronteras, no hay dinero, no hay crímenes ni torpezas
de ningún género, sino una solidaridad y una armonía
vinculadas a la superioridad de los espíritus que los
pueblan. Estos últimos son avanzados, incluso muy
avanzados en su evolución; están conscientes de las
dificultades que encontraron en las esferas inferiores
como la Tierra, y actúan dentro de la solidaridad de
los mundos.

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