UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

lunes, 14 de abril de 2014

LAS EXTRAÑAS ANÉCDOTAS ESPIRITISTAS DE FRANCISCO PI Y MARGALL

by idafe

Francisco Pi y Margall 01FRANCISCO PI Y MARGALL

Francisco Pi y Margall (20 de Abril de 1824, Barcelona — 29 de noviembre de 1901, Madrid) fue un político, filósofo, jurista y escritor español, que asumió la presidencia del Poder Ejecutivo de la Primera República Española entre el y el 18 de julio de 1873.

Como político, fue partidario de un modelo federalista para la Primera República Española, sabiendo conjugar las influencias de Proudhon para llevar a cabo la política del Estado con tendencias del socialismo democrático. Contrario a la monarquía española en cualquiera de sus variantes y formas, participó activamente en la oposición a la misma, por lo que sufrió censura, cárcel y exilio. Después de la Revolución Gloriosa fue diputado en las Cortes Generales, donde dirigió e Partido Federal, y también Ministro de la Gobernación con Estanislao Figueras. Tras la dimisión de este, las Cortes le eligieron Presidente, cargo desde el cual se enfrentó a la Tercera Guerra Carlista y la revolución Cantonal, defendiendo el proyecto de Constitución Federal de 1873. Se vio obligado a dimitir ante la imposibilidad de desarrollar su labor de gobierno tras el Catón de Cartagena.

Como intelectual se dedicó esencialmente a la Historia, la Filosofía y el Arte. Se le considera como uno de los intelectuales representativos del pensamiento más avanzado de la segunda mitad del siglo XIX. Escribió multitud de obras y fue redactor y director de varios periódicos. Tuvo contacto con las grandes figuras de la intelectualidad europea de la época, lo que le granjeó una enorme reputación en España y fuera de ella. Con una biografía intachable debida a su honradez, acompañada por una dedicación intensa a sus principios políticos, se ha convertido en un referente de la tradición democrática española.

INTRODUCCIÓN

Emilio Carrere 01El artículo que reproducimos, donde se da cuenta de algunas anécdotas espiritistas con él relacionadas, es de la autoría del conocido periodista y escritor Emilio Carrere Moreno (1881-1947), que también fue un espiritista convencido. Fue publicado con el título "Unas extrañas anécdotas de pi y Margall", en la revista Nuevo Mundo (Año XXVI, nº 1327 - Madrid, 13 de Junio de 1919).

Personalmente he tenido la oportunidad de comprobar que diferentes escritores espiritistas españoles, remitieron sus obras a Pi y Margall con sentidas dedicatorias. En la Biblioteca Nacional de España se conservan varios de estos libros, así como otras obras espíritas que estaban en su biblioteca personal.

Óscar M. García Rodríguez

pineal

LAS EXTRAÑAS ANÉCDOTAS ESPIRITISTAS DE FRANCISCO PI Y MARGALL

Roberto Castroviejo, el gran periodista, gusta de escribir en los cafés solitarios, como un poeta bohemio, sus nobles y ardientes artículos para El País. En este café un poco galante, que tiene rotondas en penumbra propicias para el amor y para soltar a nuestro antojo la devanadera de la imaginación, nos hallamos algunas tardes con el gran periodista y charlamos de la vida literaria y pintoresca. Pero hoy hemos olvidado a nuestros intrépidos amigos, los gerifaltes de la gallofa.

Yo estaba leyendo Las vidas sucesivas, de Gabriel Delanne, y Castroviejo, inteligencia solicitada por todos los enigmas espirituales, exclamó después de ojear mi inquietante volumen:

— Te voy a referir unas anécdotas muy extrañas relacionadas con don Francisco Pi y Margall. A mí me interesan mucho los fenómenos espiritualistas, aunque en el fondo soy un poco incrédulo; pero esto me ha preocupado, principalmente por no hallar una explicación física y razonable...

El año 1888 fue Pi y Margall a Barcelona. Lo acompañaba su hijo Paco. Ambos estaban preocupados por un pariente que se hallaba gravemente enfermo. Después do sus trabajos propagandistas fueron a parar a casa del Sr. Asensi, nuestro correligionario.

En la velada, después de agotar el tema político, la conversación recayó en los fenómenos psíquicos y en las manifestaciones misteriosas del más allá. La familia Asensi declaró que era espiritista. Pi y Margall, hombre muy del siglo, XIX, era racionalista, y se burlaba un poco de las creencias supersticiosas de sus amigos, los que, a su vez, pusieron gran empeño en convencer a su ilustre huésped. Una hija de Asensi era médium. Acordaron celebrar una sesión, y la señorita cayó en trance. Interrogada, burla burlando, por Pi y Margall, la médium le dijo que estaba muy apenado por la enfermedad de su pariente y que tenía razón para estarlo, porque en aquella misma hora de la noche acababa de fallecer, y un familiar salía de la casa mortuoria para poner un telegrama participándole tan ingrata noticia. En efecto, aquella misma noche Pi y Margall recibió el despacho, participándole la defunción de su pariente.

Es que la señorita Asensi era sonámbula clarividente. Este caso se repite con frecuencia pero, de todos modos, no tiene fácil explicación. Acaso lo más razonable sea aceptar la teoría del desdoblamiento del ser humano. La personalidad fluídica se desprende del cuerpo y viaja, misteriosa e invisible, a grandes distancias. Pero si aceptamos esta doble personalidad, que puede desprenderse del cuerpo conservando la conciencia, ¿por qué no aceptar que después de la muerte este otro yo invisible subsiste en el plano astral como vaso de esta Ilamita inmortal del pensamiento?

Nos quedamos silenciosos un instante. En la calle vibran las campanas de los tranvías y se oye el clamor denso y multisonoro de la vida diaria.

— El segundo caso es mucho más extraordinario. Al poco tiempo de la muerte de Pi y Margall, la familia, necesitó un documento de suma importancia para la resolución de complicados asuntos. Don Francisco lo tenía guardado, quién sabía dónde... En vano se buscó entre los papeles del insigne difunto; se escudriñó en todos los cajones; se revolvieron los más apartados escondrijos.

El hijo, Paquito Pi, como le llamaron sus íntimos — convertido al espiritismo-—, tuvo la idea de traer a la casa a un médium que él conocía. Después de una corta espera, este sujeto habló desde el seno profundo del letargo magnético. Pi y Margall Tenía muchos libros; en su despacho había enormes pilas de volúmenes, y asimismo en el largo corredor de la casa.

El médium vaticinó precisamente que, el documento que buscaban con tanto interés estaba entro las páginas de un libro alemán, que ocupaba determinado lugar entre los montones que atestaban la galería.

Buscaron el libro cuyo título había indicado el sonámbulo, y, efectivamente, encontraron el perdido documento... ¿Cómo explicar esto? Los apóstoles de la ciencia positiva se verían un poco apurados.

El mundo de lo suprasensible nos ronda tenazmente y nos hace señales que suelen pasar inadvertidas. Hay una copiosa bibliografía repleta de testimonios escalofriantes. ¿Por qué creer que quienes afirman sus relaciones con lo invisible son unos embaucadores o unos dementes? Hay hombres ilustres que afirman seriamente los fenómenos que ignorantemente llamamos sobrenaturales. ¿No será una insensatez vanidosa creer que se conocen todas las fuerzas del universo?

No hay nada sobrenatural; esto es un concepto huero y supersticioso; sólo hay infinitos desconocidos que rigen leyes inmutables o ignotas, pero perfectamente naturales. Y el primer infinito misterioso que se nos presento es el laberinto físico y psíquico de nuestro propio yo. El huésped desconocido, como llama Maeterlink al laberinto del mundo subconsciente.

Emilio Carrére

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