UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 21 de enero de 2014






TRANSFORMAR LAS MOLÉCULAS,
UNA ACCIÓN POSIBLE
por
K A R I N E C H AT E I G N E R
LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014

La transformación de la materia por una influencia
mental lleva el nombre de psicoquinesia: psycho -
psyché (espíritu) y kinésie (movimiento).
La psicoquinesia es la deformación física de los objetos,
conseguida por el solo esfuerzo de la voluntad.
La psicoquinesia, que igualmente se denomina
telequinesia no es una facultad de orden mediúmnico;
es inherente al espíritu encarnado y se trabaja.
En los años 70 y todavía hoy, los sujetos más
mediatizados en este campo fueron Jean-Pierre
Girard y Uri Geller, si bien Uri Geller aprovechó desde
entonces su éxito de otra manera, convirtiéndose
en un hombre de negocios. A priori, fueron la
notoriedad y el dinero los que lo motivaron más que
la investigación. Es el animador de televisión mejor
pagado y su fortuna gira alrededor de los 215 millones
de euros.
Cuestionados o adulados en los años 1970, J-P Girard y
Uri Geller fueron analizados, controlados y estudiados
por numerosos investigadores y por grupos de
estudio de diferentes países. Muchos ilusionistas, que
podían reproducir los mismos fenómenos con trucos,
se exacerbaron contra ellos y a veces denunciaron
la superchería, por cierto, ocurrida numerosas veces
con Uri Geller. Entre estos ilusionistas, François Ranky,
James Randi, Gérard Majax.
Uri Geller y J-P Girard, entre otros, como la rusa
Nina Kulagina o el polaco Stanislawa Tomczyk, ¿son
impostores, ilusionistas o poseen una verdadera
facultad? ¿Esa facultad corresponde a un don
particular o puede estar al alcance de todo el mundo?
A priori sí, en cuanto a esta última pregunta, y la
prueba de ello es que durante los presentaciones en la
televisión de J-P Girard o de Uri Geller, se produjeron
múltiples fenómenos psicoquinéticos en casa de
los televidentes, llaves y cucharillas se torcieron,
despertadores se volvieron a poner en marcha, etc.
Estos hechos también se desenrollaron en Saint-Max,
en el domicilio de espíritas, y en este caso en mi
domicilio de entonces. Michel Pantin estaba presente
así como una amiga de paso.

Estamos en el 14 de marzo de 1987. Cómodamente
instalados delante de nuestro aparato de televisión,
seguimos con gran atención las experiencias
preparadas por Uri Geller durante el programa
Derecho a Réplica animado por Michel Polac. El clima es
de ironía y Uri Geller experimenta ciertas dificultades
para concentrarse y trabajar en esta arena refractaria.
Sin embargo, se realizan varias experiencias
concluyentes, y eso, a pesar de Gérard Majax que hace
la imitación por medio del truco y la ilusión. No sé si
durante este programa, Uri Geller (que ha estado en
una escuela de ilusionistas) hizo trampas. Majax no lo
pudo probar, aun cuando en otras circunstancias lo ha
hecho. Como siempre, al comienzo del programa, se
había hecho una invitación a los televidentes y cada
uno podía intentar la experiencia en su casa, tomando
un objeto. Es lo que hicimos dos de nosotros, yo fui una,
y seguimos ese proceso experimental, sosteniendo
concienzudamente en la mano una pequeña
cucharita insuflándole regularmente la torsión. No se
produjo nada y quedamos algo decepcionados.
Terminando el programa, me levanté para buscar
algo de beber. Al querer tomar el destapador que se
encontraba en una gaveta, comprobé que esta última
oponía cierta resistencia a abrirse. De naturaleza
poco paciente, tiré entonces con un golpe brusco. La
gaveta cedió y se abrió. Descubrí entonces con una
mezcla de sorpresa y de alegría que una decena de
las cucharitas pequeñas estaba doblada en ángulo
recto. Llamé enseguida a mis amigos para comprobar
los hechos.

Todo efecto tiene una causa, y sin embargo no
comprendíamos por qué, mientras nosotros habíamos
arremetido contra nuestras pequeñas cucharitas,
cada una prisionera en nuestras manos, éstas habían
quedadas altivas y derechas, mientras otras se habían
doblado aparentemente sin nuestra voluntad.
Por ser al mismo tiempo espíritas, pensamos entonces,
por cuanto dos médiums estaban presentes, que los
Espíritus eran el origen de este fenómeno. Además,
encontramos eso muy divertido y fue la razón por
la que repetimos la experiencia. Retomando en la
mano nuestras altivas cucharitas, participamos de
nuevo por el pensamiento, proyectando la torsión o el
plegado; igualmente nada visible ocurrió en nuestras
manos pero de nuevo, cuatro cucharillas se doblaron
en la gaveta. Entonces, sin querer conformarnos con
nuestra suposición o hipótesis, decidimos solicitar al
Espíritu, a fin de conocer la explicación. He aquí lo que
nos respondió en escritura el espíritu Th. Edison:
“Caros amigos espíritas, no son los desencarnados los
que originan la torsión de sus cucharillas, sino ustedes.
Quiero decir más precisamente a Karine y a Claire que, al
pensar sinceramente en torcer el objeto que estaba entre
sus dedos, produjeron inconscientemente un efecto
psicoquinético sobre los objetos de la misma naturaleza.
Si esta experiencia hubiera durado más tiempo, todos
los metales de sus cubiertos hubieran sufrido la misma
torsión. Se trata de un efecto natural. A esta hora,
sus ondas cerebrales exteriorizadas aún pueden ser
localizadas en la gaveta del aparador de la cocina.
Su consciente pensaba en el material que tocaba, su
inconsciente se puso automáticamente en relación con
la naturaleza de este material y su localización en su
departamento”.
Así torcer cucharillas, tenedores, barras de acero u
otros materiales, sin que por eso se haya convertido
en un “juego de niños”, es un fenómeno que por
medio del ejercicio y el método puede ser realizado
por numerosos hombres o mujeres. De acuerdo, jugar
al “mago psi” puede parecer divertido delante de su
familia o sus amigos. Pero, más allá de la demostración,
¿cuál puede ser la aplicación?

En los casos auténticos, que son cada vez más
numerosos, la deducción a hacer, la conclusión a
extraer de ello es que, en efecto, la fuerza del espíritu
encarnado, es decir la nuestra, por su deseo y su
facultad ideoplástica creada a partir del pensamiento,
permitirá la modificación de esa materia a partir de la
transformación de sus moléculas. Si es posible actuar
sobre la materia inerte, se deduce que es posible
actuar de la misma manera sobre la materia viva. (Ver
artículo J-P Girard)
En efecto, si es factible destruir bacterias, sin duda
también es posible destruir células enfermas y por
extensión reconstruirlas. Esta una perspectiva que
podría tener extraordinarias consecuencias en el
plano terapéutico.

La consecuencia lógica de la psicoquinesia se
denomina protogénesis y permitirá, por la acción de
la fuerza del pensamiento dirigido, la reconstitución
de tejidos celulares dañados. Esa será una nueva
fuente de conocimiento y de acción a partir de un
solo poder, el del espíritu, a partir de un solo deseo,
el de amar.
Actualmente, la psicoquinesia o telequinesia permite,
ya sea transformar la materia o los objetos, ya sea
desplazarlos por la única fuerza del pensamiento.

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