UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 22 de enero de 2014




STANISLAWA TOMCZYK
UNA PSICOQUINESISTA DE EXCEPCIÓN
LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012

La historia de los particulares fenómenos observados
en esta joven polaca comienza luego de un acontecimiento
un tanto dramático. Stanislawa Tomczyk,
entonces de apenas veinte años, se encontró atrapada
en una multitud rodeada por las fuerzas del
orden durante los disturbios en Varsovia. Encarcelada
injustamente durante diez días, el suceso produjo un
violento choque psíquico en el sistema nervioso de
la chica. Mostró entonces síntomas de histeria y en
particular desórdenes en la movilidad y la sensibilidad
a los cuales se juntaron influencias involuntarias y
a distancia sobre objetos inanimados. Por ejemplo,
cuando el médico le prescribía una orden, ¡el tintero
se ponía en movimiento, los muebles se desplazaban
y se oían golpecitos!

Estudiada por numerosos científicos

Su entorno vio en estos fenómenos inexplicables la
influencia de los Espíritus. Ante el descubrimiento
de tales facultades, Stanislawa Tomczyk fue iniciada
entonces en el secreto de las sesiones espíritas. Estas
notables manifestaciones llamaron la atención de
cierto Dr. Julian Ochorowicz (1850-1917), entonces
profesor polaco en filosofía y especialista en psicología.
En 1909 logró acaparar a la joven para realizar
una investigación científica que debía durar varios
años y que se desarrolló en parte en Varsovia misma,
y en parte en su propiedad de Wisla, al sur de Polonia,
o en París.
Las experiencias de Ochorowicz con Stanislawa se
extendieron hasta 1912. En 1909, una comisión oficial
compuesta de científicos examinó a la joven en el
laboratorio de física del Museo de la Industria y la Agricultura
de Varsovia y concluyó en la autenticidad de
los impresionantes fenómenos que producía en condiciones
estrictamente controladas. El célebre médico
psicólogo suizo Théodore Flournoy (1854-1920), que
asistió también a una sesión en París en 1909, estableció
que no había “ninguna duda en cuanto a la realidad
de la simple telequinesia”. Otro científico de renombre,
el barón Albert von Schrenck-Notzing (1862-1929),
psiquiatra y físico alemán, fue igualmente testigo en
París de algunas experiencias de psicoquinesia. Impresionado
y aprovechando una estancia en Varsovia
en diciembre de 1913 para estudiar por sí mismo y
más de cerca las facultades de Stanislawa Tomczyk,
Schrenck-Notzing la invitó a su casa en Munich para
toda un serie de sesiones durante el primer trimestre
de 1914. Igualmente tomó parte en una decena de
experiencias en la SPR (Society for Psychical Research)
en Gran Bretaña entre junio y julio de 1914.
Stanislawa Tomczyk se casó en 1919 con Francis Henry
Everard Feilding, secretario de la SPR, a quien conoció
durante su permanencia en Munich en 1914. Investigador
apasionado de esta institución, que estudió
a otros médiums de efectos físicos, y que vino a
Alemania para estudiar los fenómenos, Feilding (1867-
1936) fue asistente de Schrenck-Notzing y un agudo
observador de las manifestaciones de psicoquinesia
de su futura esposa.
Desgraciadamente, en 1930 la reputación de Stanislawa
sufrió un serio golpe, pues al parecer fue pillada
en flagrante delito
de fraude, durante
una experiencia en el
Instituto Metapsíquico
Internacional (IMI) e
París, por el Dr. Eugène
Osty (1874-1938)
director del célebre
instituto. Autorizada a
administrar sus propias
condiciones de sesión,
las fotografías tomadas
por sorpresa mostraron
claramente que la
mano de la médium estaba “demasiado” libre y había
manipulado ostensiblemente los objetos sobre la
mesa que habían servido para la experiencia.
Charles Richet (1850-1935), el célebre fisiólogo francés,
premio Nobel de medicina en 1913, haría mención
de las experiencias de Ochorowicz con Stanislawa
Tomczyk en su Tratado de Metapsíquica publicado en
1922.

Los fenómenos bajo hipnosis
de la “Pequeña Stasia”

Los fenómenos en Stanislawa Tomczyk tienen la particularidad
de desarrollarse exclusivamente durante un
sonambulismo activo, provocado artificialmente por
hipnosis. En ese estado segundo, que puede durar
de cinco a seis horas, asombrosamente ella parece
presentar otra existencia psíquica, la de su propia
persona con el nivel intelectual de un niño de diez a
doce años. Este papel se caracteriza de manera pueril,
con una marcada disposición por los juegos y las golosinas,
con una emotividad y una impulsividad muy
grandes. Se hace llamar entonces “Pequeña Stasia”,
diminutivo de Stanislawa.
Si bien Ochorowicz
describe a Stanislawa
como una persona
de naturaleza sincera,
sin opiniones preconcebidas
y fácil de
hipnotizar, su carácter,
sin embargo, seguía
siendo caprichoso y
un poco terca, colaboradora
ya en el estado
normal de vigilia difícil
de sujetar a pesar de
toda la sugestión. La
experiencia muestra que, para llegar al objetivo establecido,
se requieren por parte del experimentador
pasos prudentes y llenos de tacto. Pero eso se aplica
igualmente a la “Pequeña Stasia” en estado hipnótico,
pues, en primer lugar, si uno quiere pedirle que
produzca fenómenos de psicoquinesia, tiene que
estar bien familiarizado con el carácter teatral de esta
personalidad infantil a veces histérica. En medio de
los juegos y entretenimientos pueriles que mantienen
el buen humor, el científico debe valerse de ardides
para proponer bruscamente que se ensaye un nuevo
“juego” sobre la mesa, consistente en poner en movimiento
pequeños objetos sin tocarlos…
A partir de allí, logramos entrar en la experiencia para
hablar propiamente con toda la seriedad y el rigor que
se imponen. Se comprueba que la marcha sistemática
de las experiencias es interrumpida con frecuencia por
la aparición en la sala de fenómenos espontáneos e
inesperados como movimiento de objetos presentes
en el entorno, sensación de contactos, aportes de
objetos, etc. Los hechos experimentales de psicoquinesia
realizados en casa de Stanislawa Tomczyk
tanto por Ochorowicz como por Schrenck-Notzing
se resumen sobre todo en fenómenos de levitación
o en movimiento de objetos
sobre la mesa de experimentación
teles como: por de tijeras,
pelotas de celuloide, cucharilla,
caja de fósforos, caja de
aluminio, timbre, cigarrillo, pesa
cartas de 200 gr. ... Se realizaron
otros tipos de experiencias,
como detener el movimiento de
un reloj, influenciar los platillos
de una balanza o hacer desviar
una ruleta.
Durante la experiencia, las
manos de Stanislawa se
disponen entre 5 y 20 cm. de
cada lado del objeto y pueden
ejecutar movimientos alrededor.
Los objetos comienzan a
deslizarse sobre la mesa o a flotar en los aires, a una
altura de 30 a 40 cm., como una pequeña botella de
vidrio de 11 cm. de alto, parcialmente llena de agua de
Colonia, durante experiencias en noviembre 1909 dirigidas
por la comisión oficial del laboratorio de física de
Varsovia. Es interesante notar que con frecuencia los
objetos permanecen inmóviles cuando las manos de
Stanislawa hacen movimientos vivos y que a la inversa,
se desplazan cuando las manos se encuentran en una
inmovilidad absoluta o relativa.
Las condiciones de sesión y de control eran siempre
muy estrictas, en particular sobre las manos que
seguían siendo la principal fuente de posible fraude.
Las manos de Stanislawa eran pues examinadas,
antes y después de cada experiencia: lavado con
jabón, examen minucioso de los dedos, paso de un
cortaplumas debajo de las uñas, brazos desnudos o
mangas levantadas hasta el codo. Entonces la joven
era sujetada por las manos y conducida hasta la mesa
de experimentación previamente visitada y limpiada.
Sus manos debían ser mantenidas constantemente
sobre la mesa con prohibición de tocarse a sí misma,
tocar a otra persona, tocar los objetos sobre la mesa
u otros objetos. Ni durante las experiencias, ni en el
transcurso del examen de sus manos antes y después,
se descubrió ningún cuerpo extraño, por ejemplo, un
hilo material que pudiera transmitir movimiento de las
manos a los objetos desplazados.

Efectos notorios y un extraño
filamento fluídico

Desde un punto de vista físico y fisiológico, durante
todas estas experiencias se observaron numerosos
efectos sobre Stanislawa Tomczyk. Desde que en estado
de hipnosis se preparaba para producir acciones físicas
a distancia, era necesario que su voluntad, su atención
y su imaginación, fueran canalizadas; ¡lo cual era lejos
de ser fácil con la personalidad infantil de la “Pequeña
Stasia”! Luego, al comenzar el
fenómeno de psicoquinesia,
aparecía en primer lugar la
sensación subjetiva de una
suerte de “corriente” que
pasaba, somnolencia, comezón
en las yemas de los dedos,
una impresión de frío, escalofríos
y ligeros temblores. Estas
sensaciones se multiplicaban
hasta la percepción de ligeros
alfilerazos, acompañados por
sobresaltos locales e involuntarios
de las manos y los brazos,
así como una aceleración de los
movimientos cardiacos. A veces
se comprobaban congestiones,
vértigos, dolores de cabeza, una
aceleración de la respiración, impresión de malestar,
aumento de la nutrición, hambre o sed, y gusto por los
excitantes (nicotina). Una hipersensibilidad y un manifiesto
temor a la luz también se producían, obligando
a Stanislawa a trabajar constantemente con los ojos
cerrados (o vendados) y bajo luz atenuada. Finalmente
se observaba que sus manos, calientes al principio, se
ponían entonces frías y húmedas.
Por fin —y es una notable conclusión cardinal de las
experiencias realizadas con Stanislawa Tomczyk—,
Ochorowicz llegó a la conclusión de la existencia de
una suerte de hilo o filamento fluídico que enlazaba las
palmas y los dedos del sujeto y literalmente se pegaba
al objeto elevado (ver Le Journal Spirite N° 71, p. 52).
Este misterioso hilo, que a veces puede producir una
suerte de brillo luminoso visible a simple vista, aparece
más fino que un cabello pero sensiblemente más largo
cerca de los dedos. Se compone de puntos o de comas
y en algunas partes parece desaparecer, formando
una estructura irregular e interrumpida de vez en
cuando por partes nebulosas, pero presentando una
cierta elasticidad y consistencia. “Cuando la médium
separa sus manos, el hilo se adelgaza y desaparece; da la
misma sensación que la telaraña. Si se corta con tijeras,
la continuidad se restablece inmediatamente” observó
Ochorowicz que llamó a esas emanaciones “rayos
rígidos”, ¡pero Schrenck-Notzing prefirió el término
más poético “de eflorescencias rígidas”! A propósito
de estos filamentos, que se encontraron igualmente
en experiencias de levitación de objetos realizadas
también por Schrenck-Notzing con Eusapia Palladino,
el análisis profundo parecía poner en evidencia similitudes
con las producciones de tipo ectoplásmico, tal y
como se encontró en otros médiums de efectos físicos
del mismo período.
Prestándose a múltiples experimentos, plegándose
de buen grado a los rigurosos protocolos experimentales,
observada y vigilada por numerosos científicos y
asistentes, Stanislawa Tomczyk supo aportar su piedra
al edificio de una investigación científica sincera
y auténtica sobre todos estos fenómenos a la vez
psíquicos y físicos, y asociados a facultades particularmente
potentes. También es preciso alabar el estado
de ánimo de estos científicos que supieron avanzar
por el difícil camino de la identificación y reconocimiento
de fuerzas, energías y principios, en el origen
de estos fenómenos de acción y dominio a distancia
de la materia. Hoy, en una suerte de regresión provisional,
nuestro período actual ha olvidado todos estos
trabajos del pasado y ciertamente se necesitarán
varios decenios para que los científicos del mañana
retomen el paso de sus ilustres y valientes predecesores.
Es el área de toda una ciencia por redescubrir,
luego profundizar y reconciliar con la naturaleza espiritual
del hombre, es decir con la noción de espíritu y
de sus facultades intrínsecas.

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