UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 18 de enero de 2014




INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO
SOBRE EL ENTORNO
EMMA N U E L L E P Ê C H E U R
LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014

Un mundo de vibraciones

Todo lo que existe, emana de una sola fuerza creadora y
amorosa llamada Dios. Cada ser viviente, pero también
la materia, los elementos, los astros y las galaxias hasta
lo infinitamente pequeño que representa el átomo,
proceden de esta voluntad divina. Desde las formaciones
minerales hasta las manifestaciones vitales,
todo está animado por un principio espiritual. Dios es
pues el origen creador del Universo y de los Espíritus,
dentro de un principio espiritual que está en todas las
cosas. Del mineral al humano, pasando por el vegetal y
el animal, existe el “espíritu” (a saber un principio espiritual)
que lo anima. El espíritu encarnado piensa y su
pensamiento no es una abstracción sino una realidad
fluídica. El mundo, bajo su apariencia tangible, es de
hecho un mundo de vibraciones. Los seres vivientes y
la materia que los rodea en nuestro planeta están pues
en constante interacción e interdependencia tanto
en el plano físico como en el vibratorio. Cada reino
tiene su necesidad de existir dentro de la armonía
divina, y aporta al otro un equilibrio indispensable a
su naturaleza espiritual. El hombre en la Tierra es ante
todo un ser pensante, una entidad que reacciona
por su conciencia, sus emociones, sus temores, sus
deseos y sus sentimientos de cólera, odio o amor… El
psiquismo de cada ser juega un papel preponderante.

Veamos cómo.

El pensamiento, atributo esencial del espíritu, es una
vibración que engendra una fuerza, una energía que va
por el espacio al infinito. Esta energía, así dirigida lleva
en el momento en que es producida, el sentimiento de
la persona, positivo o negativo. Por la naturaleza de sus
pensamientos, el hombre actúa permanentemente
sobre el medio en el cual evoluciona. El pensamiento
es un fluido que se vuelve malsano, es el vehículo del
orgullo, el odio, el deseo de dominación y de toda
clase de bajezas instintivas relativas a la inferioridad
humana. Los pensamientos de los seres vivientes,
conscientes y sobre todo inconscientes, están pues en
constante interacción.
Por su simple pensamiento, el ser humano actúa conscientemente
sobre el entorno físico, pero también
inconscientemente, dentro de una interacción con
la materia. El pensamiento emitido se exterioriza,
convirtiéndose en una causa activa que influye
sobre los elementos en forma vibratoria. Así pues,
los ciclones, terremotos e inundaciones, si bien son
fenómenos naturales, pueden ser acentuados por un
mal ambiente psíquico general. Uno también puede
interrogarse así sobre esta relación de causa a efecto,
tomando un fenómeno climático entre otros: ¿cuál fue,
por ejemplo, ese grado de influencia psíquica cuando,
durante la segunda guerra mundial entre 1939 y
1945, los inviernos fueron particularmente rigurosos y
dramáticos?

La psicoquinesia: el pensamiento que actúa

Desde los años 1970, a través de programas televisados,
se ha señalado la acción del pensamiento sobre
la materia, la psicoquinesia, con las experiencias de Uri
Geller y los trabajos de Jean-Pierre Girard. Se deforman
barras de acero, se tuerce toda clase de objetos,
péndulos y relojes se vuelven a poner en marcha o
se detienen a distancia, bajo el efecto de la acción del
pensamiento. Mucho antes de esta mediatización, este
fenómeno fue estudiado en los laboratorios por los
metapsíquicos y parapsicólogos europeos, norteamericanos,
rusos y otros. Ellos estudiaban las capacidades
“desconocidas” del espíritu humano, como telepatía y
clarividencia así como la psicoquinesia. Añadiremos
con una cierta ironía que muchos decenios antes de
sus pretendidos “descubrimientos”, hombres y mujeres
del siglo XIX ya observaban, gracias a la perspicacia
y labor de un hombre, Allan Kardec, la realidad del
espíritu, su supervivencia más allá de la muerte y sus
manifestaciones, era la filosofía espírita. Las facultades
del espíritu no cesaron de interesar a estos pioneros
del espiritismo en su reflexión. Por otra parte, desde
siempre, estas aptitudes calificadas de “sobrenaturales”
han llamado la atención. Se trata del pensamiento
emitido por el espíritu con el objetivo de actuar sobre
la materia. La energía organizará o desorganizará la
materia, es decir la estructura atómica de la molécula.
Hay pues una exteriorización consciente del pensamiento
del sujeto psicoquinesista.

Acción del pensamiento consciente
sobre los elementos

En nuestra Asociación, la fuerza del pensamiento es
conocida y aplicada en forma colectiva e individual
a través de acciones de pensamiento positivo. Igualmente
el trabajo en psicoquinesia se realiza especialmente
para actuar sobre nuestro entorno. He aquí lo
que manifiesta Valério que realiza un trabajo de pensamiento
en relación con los elementos naturales:
“El Espíritu se manifestó en abril de 1990 apoyando una
acción de pensamiento dirigida hacia los elementos,
especialmente contra las diversas catástrofes naturales.
Contempla la designación de un grupo de trabajo, orientado
hacia los climas y el ambiente. Para mi sorpresa y
felicidad a la vez, me confió esta misión que reuniría a
mi alrededor a otros espíritas. Con ayuda de su péndulo,
un radiestesista determinará las fallas susceptibles de
provocar sismos en el planeta. Aporta igualmente la
precisión de que el trabajo del pensamiento será dirigido
en el sentido de la reconstrucción de los suelos,
suerte de solidificación de las zonas de riesgo, a razón
de dos veces por semana, durante veinte minutos, con
un soporte musical, la Sinfonía del Nuevo Mundo de
Anton Dvorak”. Este trabajo de psicoquinesia prosigue
todavía hoy.
En conclusión, parece evidente que es necesaria una
toma de conciencia de nuestra verdadera naturaleza.
Somos espíritus reencarnados, enteramente interdependientes
unos con los otros, dotados de una
fuerza de pensamiento que puede actuar colectivamente
sobre un plano inconsciente. Pero uno puede
dirigir ese pensamiento y en consecuencia proyectar
acciones conscientes para atenuar la magnitud de
ciertas catástrofes naturales.

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