UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 24 de enero de 2014




EL CASO FELICIA PARISE
por
VALÉRIE PIERROT
LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 201


En 1971, después de la proyección privada de una
película sobre Nina Kulagina, Felicia Parise, hematólogo
en un laboratorio norteamericano, quedó convencida
de que conseguiría producir efectos semejantes
a los que acababa de ver.
La semana siguiente, trató de desplazar pequeños
objetos en su casa. Al principio, intentó, sin éxito,
conseguirlo en un estado de conciencia meditativo
y sosegado. Luego, indujo un estado agitado y
proyectó su ansiedad sobre el “objeto-blanco”, igualmente
sin éxito. Durante sus primeras tentativas de
telequinesia, su abuela se encontraba en estado crítico
después de haber sufrido una caída.
“Retornó a su domicilio después de haberla visitado en
el hospital. Se preparaba para concentrar su atención
sobre un pequeño frasco de plástico cuando sonó el
teléfono; el estado de su abuela había empeorado, y
Parise fue llamada al hospital. Tendió la mano hacia el
frasco para colocarlo en su sitio: y éste se alejó de ella”.
Ella desplaza sobre todo plástico, pero también hojas
de aluminio, bolas de algodón, tapas, etc. Por alguna
razón, dice, no lo consigue con madera.
Charles Honorton fue el primero en estudiar sus facultades
PK. Durante su primera visita a la casa de
Felicia Parise, la vio colocar el frasco sobre el apara-
dor de la cocina, a unos treinta centímetros del borde.
Ella colocó las manos al borde del aparador y fijó
su mirada en el frasco. Honorton la observó atentamente
durante varios minutos. En cierto momento,
F. Parise dijo que el frasco se había movido, pero Honorton
no había observado nada. Repentinamente
el objeto se desplazó cinco centímetros hacia la derecha.
Honorton lo tomó y lo revisó minuciosamente
para ver si tenía alguna cosa atada o algún rastro
de humedad en la base que hubiera podido permitir
el deslizamiento. El frasco estaba impecable. Honorton
lo colocó en la mesa y F. Parise lo volvió a mirar
fijamente. Algunos instantes después, describió una
suerte de trayectoria de unos diez centímetros, deteniéndose
repetidas veces. Luego, volvió a partir
en el otro sentido y se aproximó a Honorton.
Durante esta visita y algunas otras que siguieron,
Honorton y sus colegas buscaron los eventuales trucos.
Un día, le pidió a un fotógrafo, también mago,
que filmara a F. Parise. Ella desplazó el frasco, la aguja
de una brújula y papel de aluminio. Estos dos últimos
objetos estaban cubiertos por una campana.
El prestidigitador aficionado no detectó ningún indicio
de superchería. Provisto de un nivel, Honorton
comprobó que la superficie sobre la que el frasco se
había movido no era plana. ¡El objeto se había desplazado
ligeramente hacia arriba!
Honorton tomó la costumbre de sujetarle de improviso
las manos y pasearlas directamente por encima
de una brújula para asegurarse de que no disimulaba
fragmentos metálicos. En una ocasión, la aguja
de la brújula se desvió 90° luego de que F. Parise
pronunciara riendo la palabra “abracadabra”.
En 1973 ella fue al laboratorio de Durhampour para
una experiencia concebida por Graham y Anita Watkins,
parapsicólogos. El blanco era una brújula colocada
en el interior de la bobina de un detector de
metales, películas fotográficas selladas habían sido
depositadas debajo del detector y a su alrededor, a intervalos
regulares, hasta una distancia de tres metros.
Sentada delante del equipo, Felicia Parise —después
de un indudable esfuerzo— logró desplazar
la aguja 15 grados. El sonido emitido por el detector
cambió de tonalidad. Según los investigadores,
hubiera sido necesario depositar un kilo de soldadura
en el centro de la bobina para conseguir tal
sonoridad. F. Parise se dirigió hacia la esquina más
alejada de la habitación, pero la aguja mantuvo su
inflexión de 15 grados. Más extraño aún, la aguja no
reaccionó cuando se le acercó un imán. No recobró
su posición normal sino después de veinticinco minutos.
Cuando las películas selladas fueron reveladas,
las bobinas cercanas al blanco resultaron muy
expuestas, y la exposición decrecía a medida que se
alejaban del blanco. Este efecto sobre una película
sellada es semejante, pero no idéntico, al observado
por los rusos que trabajaron con Nina Kulagina.
En 1974, J. G. Pratt, Graham y Anita Watkins observaron
un interesante efecto prolongado: “Unos cinco
minutos después del primer indicio de movimiento de
la aguja de la brújula, Parise se dirigió hacia una esquina
lejana de la habitación. No obstante, la aguja permaneció
a 15° norte, y descubrimos que no reaccionaba
ni a la hoja de un cuchillo ni al imán. Pensamos
que la aguja estaría atascada. Para comprobar esta
hipótesis, la brújula fue desplazada alrededor de un
metro del punto de concentración, y en el transcurso
del movimiento la aguja retornó progresivamente al
norte. En esta posición, era afectada fácilmente por la
hoja del cuchillo. Entonces la brújula fue devuelta a su
lugar inicial y de nuevo la aguja indicó 15° norte. Fue
imposible influenciarla por medio de la hoja de metal.
Repetimos esta prueba varias veces y los resultados
siempre fueron idénticos. La aguja retornaba gradualmente
al norte en un período de alrededor de veinticinco
minutos, haciéndose cada vez más sensible a la
influencia del cuchillo”.
Felicia Parise describió el proceso como una concentración
de su atención sobre el “objeto-blanco”
hasta que “éste se convierte en la única cosa presente”.
Elegía una parte del objeto y se concentraba sobre
ella hasta que todas las otras cosas desaparecían.
Estaba obligada a desarrollar una excitación emocional
para que su deseo de hacer mover el objeto
suplantara sus pensamientos. Tal como Nina Kulagina,
Felicia gastaba una enorme cantidad de energía
física durante sus experiencias. Relató cuánto transpiraba
durante esa sesión, cómo lloraban sus ojos
y cómo temblaba su nariz. También tenía dificultad
para hablar durante algunos momentos, después de
una demostración exitosa.
Luego de los estudios conducidos por el Instituto de
Parapsicología, Parise puso fin a sus actividades. Declaró:
“No tengo más tiempo libre. La PK es algo que se
debe practicar todos los días. No basta con incluirla en
su empleo del tiempo”.
Sabía que, si se hacía famosa en este campo, sería
objeto de las mismas difamaciones que Nina Kulagina
y reconoció no soportar las críticas constantes.
Dijo: “No me alegro ni de tener que justificarme ni de
ver mermada mi integridad… He tratado de mantener
un estilo de vida normal aun practicando la PK, y hoy
sé que es imposible… Ahora me gustaría dedicarme a
otra cosa”.

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