UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 19 de octubre de 2013

                                                          SIR HUGH DOWDING

por
C H R I S TOPHE CHEVA L I E R
REGARD SUR...
LORD DOWDING
EL ESPIRITISMO INVITADO
A LA BATALLA DE INGLATERRA 

LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012

La segunda guerra mundial fue teatro de atrocidades por
parte de ciertos jefes de Estado, para intentar afianzar su
poder de dominio sobre el mundo. Sin duda alguna, Adolf
Hitler se reveló como el líder. Mientras que estos hombres
ponían todo su empeño para alcanzar sus objetivos,
había otros que combatían la realización de esos planes
maquiavélicos. Citaremos muy particularmente a Charles
de Gaulle, quien aglutinó la red francesa de Resistencia
y a Winston Churchill quien, con su determinación, puso
fin a las estridentes victorias relámpago de los alemanes
durante la batalla de Inglaterra. Los libros relatan esos
hechos históricos, pero lo que omiten precisar, es que altos
dignatarios militares británicos tuvieron un papel preponderante
en esta batalla. Sin embargo, no todo se apoyó en
la táctica militar habitual. En efecto, el espiritismo fue un
aliado de los más valiosos.
Lord Hugh Dowding, Comandante en jefe de la Real Fuerza
Aérea, se interesó por el espiritismo luego de la muerte de
su esposa, poco tiempo después de su boda. En efecto,
como muchas personas que pierden a un ser querido,
él trató de saber si el amor de su vida seguía viviendo
después de la muerte. No hay rastros de las experiencias
espíritas particulares cumplidas por Lord Dowding y que
le dieron la convicción de la supervivencia de su esposa.
En cambio, lo que se relata son las sesiones de comunicación
en las que participó y en el transcurso de las cuales
obtuvo informaciones preciosas y estratégicas por parte
de pilotos fallecidos que cambiaron el curso de la batalla
de Inglaterra. Desde ese momento, sus certezas se fijaron
con más fuerza y nada le haría cambiar de opinión, yendo
hasta el fin con sus convicciones espíritas y humanistas,
costara lo que costara.
Septiembre de 1940, la Real Fuerza Aérea ya había perdido
más de doscientos hombres. Estos soldados, de entre
diecinueve y veintiún años, tuvieron una suerte trágica
desde su primera salida al combate. A pesar de su reputación
de persona fría y distante, Lord Dowding sufría de una
constante culpabilidad ante la pérdida de estos jóvenes,
segados prematuramente por la muerte. Sin duda, eso fue
también lo que lo motivó a entrar en comunicación con
ellos. Hay pocos rastros de las sesiones de espiritismo de
esta época, pues los médiums eran perseguidos por la
policía y la Iglesia. En este caso, las sesiones se realizaban
en un marco particular o familiar. No conocemos con
certeza la identidad del médium, pero existen informes
precisos de las sesiones. Se manifestaron muchos espíritus
en turbación, debido a la brutalidad y la violencia
de su muerte, pero no todos lo estaban. Lord Dowding
obtuvo informaciones capitales sobre las líneas enemigas,
sobre las tácticas empleadas por la Luftwaffe y el número
de aviones en el campo enemigo. A raíz de esas informaciones,
Lord Dowding elaboró un completo plan de
defensa para proteger a Inglaterra de las fuerzas aéreas
alemanas, a pesar de la oposición y las bromas repetidas
de sus subordinados. En julio de 1940, Inglaterra tenía una
flota de seiscientos cincuenta aviones de combate contra
más de tres mil del lado alemán. Fue con estas únicas
fuerzas que se emprendió la lucha aérea, en lo que se
convirtió en la “batalla de Inglaterra”. La ofensiva alemana,
iniciada en julio de 1940 hasta el mes de mayo de 1941,
debía permitir el desembarco tan deseado por Hitler en las
costas británicas. La táctica desplegada por Lord Dowding,
apoyado por el más allá, hizo fracasar los planes del Führer.
Fue la victoria de un hombre, pero también la victoria de la
supervivencia del alma y de la comunicación espírita.
Obtener informaciones de los Espíritus no era el único
objetivo de Lord Dowding; él tenía otro que llamaba
“misiones de salvamento”. Consciente de la turbación en
que se encontraban sumidos algunos de sus pilotos luego
de su violenta desencarnación, Lord Dowding practicaba
lo que hoy se llama “sesiones de liberación”. La ayuda a los
Espíritus sufrientes era para él, una “misión” que se debía
cumplir, por cuanto su culpabilidad en la suerte de estos
jóvenes aviadores era profunda. Quería ayudarlos a pasar
a la luz de su más allá. Para ello, trabajaba con un médium
que servía de intermediario a esas almas turbadas, y por
medio del diálogo llegaba a liberarlas de los sufrimientos
y de la turbación “acompañándoles en su nuevo estado y
yendo al encuentro de su guía”.
Lord Dowding se mofaba de las opiniones respecto a él.
Poco le importaban los comentarios irónicos de la jerarquía
militar, como consecuencia de sus “originales” tomas de
decisión. Pero, a pesar de que había contenido la ofensiva
alemana, su “originalidad” le costó la destitución, inmediatamente
después de la victoria de la batalla de Inglaterra.

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