UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

jueves, 17 de octubre de 2013


LE JOURNAL SPIRITE N° 94 OCTOBRE 2013
D O S S I E R
LAS MEDIUMNIDADES
por
I G O R M A N O U C H I A N
LA PLANCHETA OUIJA

De todas las formas de mediumnidad,
hay una que se singulariza,
la Ouija. Si bien la escritura
automática permite al
mundo de los espíritus transmitir
unilateralmente un mensaje, la utilización
de la plancheta Ouija aporta un agregado, al
permitir un relativo diálogo bajo la forma de preguntas-
respuestas entre los participantes en la sesión y el
espíritu que se comunica. No obstante, este modo es fastidioso.
El mensaje toma forma letra por letra y no puede
ser demasiado largo pues hace falta mucha energía, tanto
para el espíritu que se manifiesta como para el médium
que presta su mano y su brazo para que la plancheta se
mueva bajo el impulso del visitante invisible.
En la historia del movimiento espírita, se encuentran los
famosos veladores. Un velador es una pequeña mesita de
una sola gaveta con las cuatro patas unidas por un tirante
llamado tabla entrepierna en los estilos Luis XV y Luis
XVI, y que se transforma en mesita que descansa generalmente
en un soporte central terminado en tres dedos
que descansan sobre el suelo a partir del estilo Imperio.
Este tipo de mueble, utilizado en la antigüedad, como
testimonian los veladores encontrados en Herculano y
Pompeya, reapareció en Francia hacia mediados del siglo
XVII y luego, más tarde, en el estilo Luis XVI y siguientes.
En el siglo XIX, los veladores eran utilizados en los salones
burgueses para evocar a los muertos y participaban así
en el entretenimiento y la diversión de una parte de la
población que no veía allí sino un material para atemorizar.
Sin embargo, numerosos relatos reportan sesiones
donde el pequeño mueble baila, se eleva en los aires,
golpea el suelo con fuerza y demuestra hasta qué punto
una fuerza invisible le da vida. Ciertos grupos más serios
intentan estudiar el fenómeno. Allan Kardec participa en
esas sesiones y comprueba que, en efecto, el velador se
comporta en forma inteligente, respondiendo por este
código, un golpe para sí, dos golpes para no, al conjunto
de preguntas hechas por los asistentes, que tratan de
saber más sobre la naturaleza de los seres que se manifiestan
y que prueban sus conocimientos, dando testimonio
así de su supervivencia describiendo su vida espiritual.
Es entonces cuando se hace necesario encontrar una
herramienta más eficaz para comunicarse con estos espíritus
y en 1853, un francés, el señor Planchette (¡que lleva
bien su nombre!) inventa un sistema que permite facilitar
el contacto con el otro mundo. Este dispositivo, llamado
con toda justicia “plancheta”, se compone de una pequeña
plancha en forma de corazón, con rueditas y un lápiz en
su extremo. Este invento que permite el contacto no es,
de hecho, sino una forma de escritura automática. No
obstante, los mensajes transmitidos por la famosa plancheta
son a menudo difíciles de descifrar. Sigue siendo
pues individual y no gana el favor del público.
Ernest Charles Reiche, creador de la Ouija
Pasan varios años y
en los Estados Unidos
hace su aparición una
nueva tabla espírita.
Acaba de nacer la Ouija.
Su inventor es un tal
Ernest Charles Reiche.
Profesión: fabricante de
muebles y de ataúdes.
Bautiza su nuevo instrumento “Oui-ja”. Esta palabra tiene la
extraña sonoridad que le habría sido dictada por los espíritus
—por medio de la tabla— y, siempre según él, significaba
“Buena Fortuna” en egipcio. Fue a mediados de los
años 1880 cuando vio la luz la primera fábrica de “Ouija”.
Estaba compuesta por un círculo de siete hombres, todos
francmasones. El misterioso Reiche no formaba parte del
equipo. Por otra parte, él no aparece en la primera patente
registrada en 1890 por la invención de la Ouija. Algunos
dicen que Reiche, más interesado en los “espíritus” que en
el dinero, habría revendido su invento a su amigo Charles
Kennard, este último que sí formaba parte del círculo de
los siete. Entre estas personas se encontraba el ambicioso
William Fuld quien, después de haber despojado a sus
asociados, dirigió solo la fabricación. Se atribuyó la paternidad
de la Ouija, registró numerosas patentes y reinventó
la historia. El nombre de la tabla, afirmó él, procedía de las
lenguas francesa y alemana, y significa “sí” (oui - ja).
En los negocios, era guiado por los espíritus que se manifestaban
gracias al aparato. Es al menos lo que se complacía
en decir. Históricamente se le reconoce como su inventor.
La tabla de los espíritus se volvió inmensamente popular.
El bien mal adquirido jamás da provecho. El 24 de febrero
de 1927, William Fuld cayó al vacío y murió trágicamente.
Un rumor que circula pretende que se suicidó, impulsado
por espíritus perversos. La leyenda está en marcha. Sus herederos tomaron
entonces el mando de la compañía hasta 1966 y cedieron la patente al famoso
fabricante de juguetes “Parker Brothers”. A pesar de su reputación diabólica, la
Ouija, que se ha vendido por millones de ejemplares, siempre está en venta
hasta hoy.
Hasta aquí la pequeña historia. Si bien es cierto que hoy en día el objeto representado
por la Ouija se ha vulgarizado al punto de haberse convertido en un
producto como los demás, también ha perdido su esencia y por lo mismo la
finalidad de su creación.
En el seno de nuestro Círculo, esta forma de comunicación estuvo originalmente
en los comienzos experimentales de Jacques y Michel, pero en una
forma más primitiva a través de una caja de fósforos. Las reglas eran obtener
siempre un mensaje, letra por letra, señalada por un fósforo salido parcialmente
de su caja. Más tarde ellos adoptaron la Ouija en forma de una tabla cubierta
por un fieltro donde estaban dispuestas en un arco de círculo las letras del alfabeto
y los números de cero a nueve, así como las palabras “sí” y “no” ubicadas
sobre la misma tabla a la derecha y a la izquierda respectivamente. Se fabricó
una pequeña plancheta que se ajustaba a la forma de la mano con un pico en
su extremo, sobre la que Michel podía poner su mano durante las sesiones y
dejarse guiar por el espíritu visitante. Este último actuaba sobre una parte del
cuerpo del médium para formar un mensaje haciendo deslizar el conjunto
hacia las letras. En ese momento es importante señalar el lugar preponderante
de aquel que, asistiendo a la sesión, debía leer las letras mientras que otra
persona las transcribía en un cuaderno. Para eso era necesario cierto talento,
pues el desplazamiento de la plancheta es muy rápido. El médium, a través de
este automatismo no percibe el contenido del mensaje dictado letra por letra.
Por haber asistido a numerosas sesiones de Ouija, me acuerdo de que Michel
Pantin cumplía un preámbulo, recordar la singularidad de esta forma de comunicación.
Como médium y espírita experimentado, anunciaba lo que se iba
a producir, pero aportaba igualmente una notable precisión, a saber, que el
espíritu visitante podía dirigirse a uno u otro de los participantes, dirigiendo la
plancheta sobre la que reposaba la mano del médium, hacia el destinatario del
mensaje por venir. Este último, a guisa de saludo, posaba brevemente su mano
sobre la del médium antes de que comenzara el enunciado del mensaje.
A veces la Ouija permitía un relativo diálogo bajo la forma de preguntas hechas
a viva voz por el asistente espírita y respuestas dadas por el espíritu visitante. A
Michel le encantaba esta forma de mediumnidad simple e igualmente impresionante,
por la rapidez del desplazamiento de la plancheta hacia las letras y,
más allá del aspecto visual y demostrativo, nunca dejaba de indicar la seriedad
del momento, y por lo tanto, la necesidad del recogimiento y la seriedad a ser
proporcionadas por parte de los asistentes. Por mi parte, fueron momentos
intensos vividos al contacto con el Espíritu por esta forma de mediumnidad.
Recibí así, como otros espíritas, respuestas a mis preguntas del momento, en
una intimidad y una proximidad con el espíritu que se sumaba a la dimensión
emocional. Era un contacto casi físico con una entidad del más allá a través de
Michel.
En conclusión, la Ouija dentro de su singularidad, que asocia cierto efecto físico
a un automatismo donde el médium no está consciente de la producción
del mensaje, releva de una circunstancia donde a ciertos espíritus les gusta
esta forma de manifestación, lo que no es el caso para otros. La diversidad de
mediumnidades dentro de nuestro Círculo ofrece al mundo invisible la ventaja
de poderse adaptar, según su naturaleza, a las coacciones vibratorias de la
materia física. Finalmente es bueno recordar que no hay escalas de valor entre
las diferentes formas de mediumnidad, solamente lo esencial: el mensaje recibido
del más allá.

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