UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 16 de octubre de 2013



                                                                 HENRY PESTALOZZI

por
MANUEL HERNANDEZ
UN OJO SOBRE...
LA LIGA DE LA ENSEÑANZA
LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012


El progreso social marca la evolución de una nación y
de un pueblo. El siglo XIX, llamado a veces el “siglo del
Saber”, vio nacer una multiplicidad de conocimientos
científicos e intelectuales y conoció importantes
transformaciones sociales y políticas. La educación fue
un innegable factor de progreso social cuyas ondas,
como un guijarro lanzado en un estanque, resuenan aún
hoy en día. Fue una conquista poco conocida, pero que
permitió alejar de Europa la incultura y el analfabetismo.
En 1861, el 75% de la población italiana no sabía leer
ni escribir; en 1911, no quedaba más que el 38%.
En 1816, sólo el 40% de los niños alemanes estaban
escolarizados. En 1864, Francia contaba alrededor de
38.500.000 habitantes y tenía una tasa de analfabetos
de más del 50% en diez departamentos.
Antes del siglo XIX, la enseñanza era dispensada
únicamente por instituciones privadas donde la Iglesia
ejercía una influencia muy importante. Los comienzos
de la educación del pueblo fueron una semilla
plantada por los filósofos de las Luces; así, cuando en
1762 aparecieron El Contrato Social y El Emilio o de la
Educación de J-J Rousseau (1712-1778), este escritor
produjo un vuelco decisivo que influenció ciertas ideas
de la Revolución Francesa de 1789, pero también de
los futuros grandes pedagogos como Henri Pestalozzi
(1746-1827). Este último fue el fundador de escuelas
modelo en Europa; pedagogo moderno, procuró
aplicar los principios plasmados en El Emilio y trató
mejorarlos. Fue en la escuela de Yverdon-les Bains
(Suiza) donde se formó un joven alumno, Hyppolite
Denizard Rivail, el futuro Allan Kardec; la educación y
los métodos pedagógicos recibidos en Suiza, ejercieron
una indudable influencia a lo largo de toda la vida del
codificador y fundador del Espiritismo.
Después de la aparición de El Libro de los Espíritus en
1857, Allan Kardec conoció a hombres y mujeres que,
no sólo compartían las ideas espíritas sino también un
sentido común de la educación y el progreso social
del pueblo. Sólidas e indefectibles amistades nacieron
con la pareja Pierre-Gaëtan Leymarie (1817-1901) y su
esposa Marina (1837-1904) así como con Alexandre
Delanne, padre de Gabriel.
Pierre-Gaëtan Leymarie era un republicano convencido
y comprometido, que, después del golpe de Estado
de 1851, se exilió con su familia en Brasil. Regresó a
Francia luego de la amnistía de 1859. Era también un
humanista y pacifista, que promovió la emancipación de
la mujer y deseaba aumentar el nivel de cultura general
del pueblo. Tenía un amigo, Jean Macé (1815-1894),
también espiritualista y republicano, proveniente de
una familia obrera de París. Alumno becado, tuvo una
notable escolaridad; fue Licenciado en Artes a los veinte
años y se hizo profesor. Seducido por las ideas de Charles
Fourier, decidió volverse periodista político. En 1848 Jean
Macé quedó decepcionado por el sufragio universal que
nombró a Louis Napoléon Bonaparte presidente de la
primera República; estaba consciente del avance de la
democracia, pero se dio cuenta de que harían falta treinta
años de instrucción al pueblo para comprender y medir
la importancia del sufragio universal.
Se forma entonces un círculo de amigos entre los que
encontramos a Emmanuel Vauchez, nacido en 1839 en
el Jura; él se ocupa al principio de comerciar en Argelia,
De la sombra a la luz
luego, a su regreso se instala
en París. Desde hacía
mucho tiempo se había
interesado por el magnetismo,
y cuando descubrió el
espiritismo, como lógica sucesión
de las cosas, se volvió
su ferviente defensor.
Emmanuel fue también un
defensor de la instrucción y
el mejoramiento de la educación
del pueblo.
En este grupo de amigos, encontramos también a Camille
Flammarion (1842-1925) nuestro célebre astrónomo y a
André Vauthier (1818-1899) escultor y grabador francés,
galardonado en Roma en 1839. Bajo el impulso de Jean
Macé, este grupo que se reunía regularmente en la calle
Vivienne, en casa de los Leymarie, va fundar en 1863 la
Línea Parisiense de la Enseñanza. Las primeras reuniones
tienen lugar en casa de Alexandre Delanne y durante los
primeros cuatro años la sede social está en casa de los
Leymarie. Marina asegura la compatibilidad y Emmanuel
Vauchez se convierte en el secretario general.
Fácilmente podemos imaginar los encuentros y
reuniones que se desarrollaban en casa de los Rivail y de
los Leymarie.
El 15 de noviembre de 1866, nace la Liga de la Enseñanza
que recibe el apoyo de prefectos y de varios miembros
de la Francmasonería. Pierre-Gaëtan Leymarie recibe
igualmente el apoyo de Allan Kardec y de otro amigo
espírita, Jean Baptiste Godin (1817-1888), fundador del
Familisterio de Guise en el Norte de Francia y que, desde
1859, trata de aplicar las ideas fourieristas y las de un
socialismo espírita. Un año después de su creación, la Liga
cuenta con más de cinco mil afiliados en setenta y dos
departamentos, y actúa en pro de una educación popular,
abriendo más de ciento veinte bibliotecas, dando clases
públicas y gratuitas.
Igualmente se crean sociedades obreras de instrucción y
centros de enseñanza para las niñas. En 1871, la Liga lanza
una solicitud por “una instrucción obligatoria, gratuita y
laica” y, un año más tarde, recoge un millón y medio
de firmas. El movimiento
espírita apoya su
expansión. En 1878, cuando
se crea la extensión de Tours,
Léon Denis se convierte
durante varios años en
ardiente propagandista
de la fórmula laica, y Jean
Macé da testimonio de la
muy alta estima que tiene
por el trabajo cumplido
por Léon Denis “el apóstol
del espiritismo”. En esa
época, la Liga alcanza un
éxito considerable, pues
inventa cuando no existe
ninguna fuerza sindical o
política organizada (la CGT
sólo será creada en 1895).
Reivindicando desde su
creación la toma a su cargo
por parte del Estado de la
instrucción pública abierta
a todos, apoya con toda su
fuerza, por intermedio de los parlamentarios republicanos,
el voto de las leyes sobre la Escuela Primaria de 1881-82,
defendida por Jules Ferry. Desde entonces, la educación
queda bajo la responsabilidad del Estado que se afirma
como autoridad política y moral; y abandona el círculo de
las instituciones privadas. El Estado se impone ante la Iglesia
que pierde su cuasi-monopolio educativo. Después de la
muerte de Jean Macé en 1894, la Liga mantuvo el rumbo,
convirtiéndose en una escuela de formación de cuadros
republicanos. En 1905, cuando se vota la ley que instaura
la separación de la Iglesia y el Estado, cuenta con más de
setenta mil adherentes y ha abierto ochocientas sesenta
y seis sociedades de instrucción. Pasa las dos guerras
con grandes dificultades, pero es reconocida de utilidad
pública en 1930. En 1947, junto con el Sindicato Nacional
de Instructores (SNI), la Liga crea la Federación de Consejos
de Padres de Alumnos (FCPE). A lo largo de su historia, ha
tratado de permanecer fiel a los principios de sus orígenes,
adaptándose a los problemas planteados por la evolución
de las sociedades; atada al principio de laicismo, que no
es una simple visión del espíritu, sino que responde a un
valor de la civilización, ha continuado su obra de lucha por
el reconocimiento de la igual dignidad para todos, de lucha
contra todas las formas de desigualdad y exclusión, y por
una justicia social y una sociedad solidaria. Militante por
la Paz, invita siempre a vivir unificados con los principios
universales y humanistas.
La creación de la Liga de la Enseñanza es una página
desdibujada de la historia, con el olvido de sus padres
fundadores que fueron los espíritas. Unos y otros defendían
valores que eran a la vez espiritualistas, laicos, socialistas
y republicanos, sabiendo que una sociedad sólo puede
avanzar por la instrucción y la educación para todos.

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