UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 30 de marzo de 2013


Biografía de Allan Kardec (1804 – 1869)


Publicado en Flama Espirita nº. 36, marzo/abril 1987
David Santamaría “Él era lo que llamaré sencillamente el sentido común encarnado” Camille Flammarion
(Del discurso pronunciado sobre la tumba de Kardec)

1 – El joven Denizard

Hippolyte Léon Denizard Rivail (el futuro Allan Kardec), nace el 3 de octubre de 1804, en Lyon; hijo de Jean-Baptiste Antoine Rivail y Jeanne Louise Duhamel.
Poca cosa se sabe de su infancia. Es probable que fuera educado en un ambiente algo severo y estricto, siéndole inculcados los conceptos de justicia y honestidad por su padre, hombre de leyes y juez.
Los primeros estudios los realiza en Lyon, posiblemente entre 1810 y 1814. En 1814, a los diez años de edad, es enviado por sus padres a Suiza, a un célebre Instituto, fundado y dirigido por Johann Heinrich Pestalozzi (1746­1827), en Yverdon (Cantón de Vaud).
Yverdon es decisivo para el joven Rivail”, escribió André Moreil, uno de sus biógrafos. “Toda su actividad futura, su vida de director de institución escolar y de autor de libros didácticos tiene sus raíces en los años transcurridos en Yverdon”.
Pestalozzi y su sistema de educación influyeron, sin ninguna duda, en el joven lionés. Creador de un sistema en el que tienden a desarrollarse progresivamente las facultades intelectivas del ser humano, Pestalozzi, instrumentó una renovación pedagógica de gran difusión e importancia.
En Yverdon se entremezclan alumnos del mundo entero, estando por encima de las diferencias de lengua, civilización, raza o creencias.
En el Instituto de Pestalozzi no se recibe la instrucción ni se transmiten los elementos de las ciencias como en las escuelas ordinarias, por la autoridad o con la palabra del maestro, sino simplificando y facilitando la noción, para que los alumnos vean de un modo intuitivo, inmediata y claramente, el fondo de cuanto se enseña (…). Conviene, pues, ensanchar y afirmar la base de la enseñanza, despertando y excitando la inteligencia y la imaginación, para que lleguen a hacerse efectivas y creadoras; ejercitando y fortificando el juicio, procurando que los conocimientos se adquieran y se retengan (…) por el entendimiento más bien que por la memoria”
(M. A. Jullien: “Sistemas de Educación de Pestalozzi”). Este comentario, de quien como Jullien (1775-1848) estudió a fondo la manera como se enseñaba en Yverdon, nos permite aproximarnos un poco al pensamiento pestalozziano y considerar cómo, en el futuro, ese pensamiento influiría en la vida y obras de Allan Kardec.
Volvamos, después de esta disgregación, con el joven Denizard. Es muy probable que cursara hasta el tercer y último grado de la instrucción del Instituto; es decir, la que se reservaba a la formación de profesores. Posiblemente permaneció en Yverdon hasta 1822; habiendo desempeñado funciones de submaestro (Pestalozzi se hacía ayudar por los alumnos más aventajados) en sus últimos años de estancia en el Instituto.
De los estudios complementarios que el joven Rivail pudiera realizar, después de su marcha de Yverdon, nada se sabe. Hay algún autor que ha llegado a afirmar que estudió medicina; este hecho parece poco probable para sus biógrafos A. Moreil y Z. Wantuil – F. Thiesen, por la falta de documentos; lo que no excluye que Rivail poseyera unos sólidos conocimientos en esta disciplina.
No se conoce con certeza la fecha de su traslado a París, siendo la más convincente la de 1822. Antes de ir a París, Denizard Rivail se hizo exceptuar del servicio militar, lo que se vio favorecido, tal vez, por su condición de profesor.
Ya en la capital, empieza de inmediato su actividad pedagógica. En diciembre de 1823, publica su primera obra: “Curso práctico y teórico de Aritmética”, en dos tomos, con más de seiscientas páginas en total. El nombre del autor, H. L. D. Rivail, iba seguido -como también haría en otras obras pedagógicas- por las palabras: discípulo de Pestalozzi, lo que nos da idea del respeto que sentía por su antiguo maestro.
Denizard Rivail ha publicado ya su primer libro. Tiene 19 años.

2 – El profesor Rivail

Desde los primeros años de su estancia en París, Rivail se interesó por los estudios sobre magnetismo. Anna Blackwell, en el prefacio a su traducción inglesa (1875) de “El Libro de los Espíritus”, dice, que Rivail tomó parte en los trabajos de la Sociedad de Magnetismo de París.
A mediados de 1825, funda y dirige la “Escuela de primer grado”. En 1826 funda la “Institución Rivail”, modelada a semejanza de Yverdon.
En 1828, redacta y publica un “Plan propuesto para el mejoramiento de la educación pública”, donde define la educación como una ciencia bien caracterizada, y analiza los problemas de la instrucción pública debida a la escasez de personas capacitadas para la enseñanza. Propone la creación de una “Escuela teórico y práctica de Pedagogía”.
En 1831, publica su “Gramática francesa clásica según un nuevo plan”. En ese mismo año redacta una “Memoria sobre la instrucción pública”, en 16 páginas, y la dirige a una Comisión encargada de revisar la legislación sobre la instrucción pública y de preparar un proyecto de ley referente a la organización general de la enseñanza. El profesor Rivail incidía en la cuestión de la libertad de enseñanza, frente al monopolio universitario en la enseñanza de ciertas materias. Asimismo, se queja de que no se acentúa suficientemente la educación moral en los establecimientos públicos.
El 6 de febrero de 1832, contrae matrimonio con Mlle. Amèlie-Gabrielle Boudet (1795-1883), que era institutriz diplomada de 1ª. clase. La Sra. Rivail secundó en todo momento a su esposo, tanto en la actividad pedagógica como, posteriormente, en la fundación de la Doctrina Espiritista.
Una cuestión por la que el profesor Rivail tuvo una especial preocupación fue la enseñanza de la mujer, ya que en aquella época existían pocas oportunidades de instrucción para las jóvenes. Rivail y su esposa fundaron y dirigieron un pequeño pensionado para señoritas. Además, probablemente, había dado clases en los cursos que el profesor Lévi-Alvarès (1794-1870) había instituido en el Hôtel-de-Ville, y que eran frecuentados por el sexo femenino.
En el año 1834, terminó la andadura de la “Institución Rivail” a causa de la inestabilidad de sus recursos financieros, producida ésta por la pasión por el juego que dominaba a un tío de Rivail, el cual era el socio financiador de la Institución. Una vez hecha la liquidación, correspondieron a cada socio 45.000 francos. Aconsejado por su esposa, los invirtió en los negocios de un amigo íntimo, dándose la circunstancia de que éste quebrara, quedándose el profesor sin un céntimo.
Los esposos Rivail no desesperaron. Denizard consiguió que le confiaran la contabilidad de tres empresas comerciales. Por la noche se dedicaba a traducir obras inglesas y alemanas, y en preparar todos los cursos que, juntamente con Lévi-Alvarès, daba a alumnos de ambos sexos en el barrio de Saint-Germain. Por si esto fuera poco, entre 1835 y 1840, organizó e impartió cursos gratuitos de química, física, astronomía, fisiología y anatomía comparada. Asimismo, entre 1843 y 1848 dio cursos públicos, bisemanales, de matemáticas y astronomía.
Después de la Revolución de 1848, Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I, fue elegido presidente de la Segunda República. Su ministro Falloux instituyó comisiones para preparar una nueva ley de enseñanza. Esa ley, que debería dar libertad de enseñanza, de hecho sólo la dio a las escuelas eclesiásticas. Estos establecimientos recibieron todo el apoyo, llevando a las instituciones laicas a cerrar sus puertas. En virtud de esa ley, Rivail, como otros antiguos “chefs d’institution”, decidió apartarse del magisterio.
Entre 1823 y 1847, Denizard Rivail escribe algo más de una veintena de obras pedagógicas (dos de ellas en colaboración con Lévi-Alvarès). Asimismo le son concedidos una docena de diplomas, entre los cuales están: Diploma de miembro residente de la Sociedad Gramatical (1829); Diploma del Instituto de Lenguas; Diploma de la Sociedad de Ciencias Naturales de Francia (1835); Diploma de miembro titular de la sociedad francesa de Estadística Universal; Diploma de miembro titular del Instituto Histórico; Diploma de miembro de la Sociedad de Arras (1831). En 1852 ó 1853, conforme relató en una Revue Spirite de 1862, su visión disminuyó notablemente, siéndole diagnosticada una amaurosis. El profesor Rivail consultó a una sonámbula quien le dijo que se trataba, no de una amaurosis, sino de una apoplejía en los ojos, que podía degenerar en amaurosis si no se cuidaba adecuadamente.
Le garantizó su curación en dos o tres meses. La curación se realizó en el plazo de tiempo predicho por la sonámbula.
Resumiendo lo antedicho, podemos ver que todos los caminos seguidos por Hippolyte Léon Denizard Rivail, es decir: su estancia en Yverdon, su labor pedagógica y didáctica, su relación con el magnetismo, su gran caudal de humanidad, su labor filantrópica, así como su amplio conocimiento de las disciplinas científicas, ayudaron a preparar el terreno propicio para el desarrollo de la obra de Allan Kardec.
En 1853, el fenómeno de las “mesas giratorias” estaba extendido por toda Europa, suscitando un extraordinario interés, aunque hasta el momento sólo era un objeto de diversión.
En 1854, Rivail se encuentra con el magnetizador Fortier, antiguo conocido suyo, quien le comentó ese extraño fenómeno que él mismo había experimentado: se refería al hecho de que no sólo podía magnetizar a las personas sino que también podía hacerlo con las mesas. Esta aseveración no impresionó en exceso a Rivail, quien arguyó ser tal vez posible que el fluido magnético obrara como una especie de electricidad e hiciera mover los cuerpos.
Al cabo de un tiempo, Fortier le habló de la extraña novedad de que las mesas, además de moverse y girar, también hablaban. “Esa es otra cuestión -le respondió Rivail-, creeré lo que me decís cuando lo vea y cuando me hayáis probado que una mesa posee un cerebro para pensar y nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento”. (“Obras Póstumas”. “Mi primera iniciación en el Espiritismo”).
A través de esta respuesta se trasluce el talante escéptico y apoyado en la razón científica con que Rivail acometerá el estudio de estos fenómenos.
En mayo de 1855 Rivail asistió, por primera vez, a una sesión en la que las mesas saltaban, giraban y corrían; pudo observar también, algún ensayo de escritura mediúmnica obtenida a través de la cestita. Algún tiempo después conoció al Sr. Baudin, quien le invitó a asistir a las reuniones que tenían lugar en su casa. “Aquí fue, pues, donde hice mis primeros estudios serios sobre Espiritismo (…) Apliqué a esta nueva ciencia, como había hecho siempre con toda otra, el método de la experimentación: no me he fiado nunca de teorías preconcebidas. Observé atentamente, comparé, deduje las consecuencias; de los efectos quise remontarme a las causas por la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos, y no admití como verdadera ninguna explicación que no resolviera todo género de dificultades. (…) Comprendí al momento la gravedad de la exploración que iba a acometer; entreví en estos fenómenos la clave del problema oscuro y controvertido del pasado y del porvenir de la humanidad, la solución que yo había buscado vanamente toda mi vida; me di cuenta, en una palabra, de que iba a provocar toda una renovación en las ideas y en las creencias, y en vista de todo ello, me prometí obrar con circunspección y no ligeramente, ser positivista y no idealista, para no pagarme de bellas ilusiones”. (“Obras Póstumas”: Ídem).
En este párrafo, Rivail nos resume magistralmente su correcto y realista enfoque del estudio de la fenomenología (y de sus consecuencias) que tenía ante sí.
Hasta entonces, las sesiones que se celebraban en casa de Mr. Baudin no habían tenido ningún objeto determinado. Yo propuse se procurara la solución de los problemas que me interesaban desde el punto de vista de la filosofía, la psicología y la naturaleza del mundo invisible, y llevé a cada sesión una serie de cuestiones preparadas y metódicamente ordenadas, que recibieron contestación precisa, profunda y lógica”. (“Obras Póstumas”: Ídem).
En 1856 frecuenta, también, las reuniones que se celebraban en casa del Sr. Roustan con la sonámbula Mlle. Japhet. “Mi trabajo estaba en gran parte terminado y había adquirido las dimensiones de un libro, pero quise someterlo a la aprobación de otros espíritus valiéndome de diferentes médiums. A este efecto pensé convertirlo en objeto de estudio en las sesiones de Mr. Roustan. (…) No me contenté con esta revisión (…) Las circunstancias hicieron que me relacionase con otros médiums, y cada vez que la ocasión se me ofrecía, aprovechábala para proponer algunas de las cuestiones que me parecían más espinosas. De este modo más de diez médiums me prestaron su concurso para este trabajo. Después de la comparación y fusión de todas estas respuestas, coordinadas, clasificadas y muchas veces sometidas a examen en el silencio de la meditación, fue cuando me decidí a formar la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, que vio la luz el 18 de abril de 1857. (“Obras Póstumas”: Ídem).
Esta primera edición contenía 501 cuestiones y fue hecha por su cuenta y riesgo, pues no encontró a nadie que quisiera editarla. A Rivail se le presentó la problemática de utilizar su nombre como autor de la obra, o bien utilizar un pseudónimo. Siendo su nombre muy conocido, y con el fin de no crear confusiones, prefirió la segunda opción. Escogió el nombre de Allan Kardec, nombre que, según le comentó un espíritu, ya había utilizado en otra encarnación en las Galias.

3 – Allan Kardec

Allan Kardec es de mediana estatura, robusto, de cabeza amplia, redonda, firme, con facciones muy marcadas y ojos color gris claro; más que francés parece alemán. Es enérgico y tenaz, pero de temperamento tranquilo, precavido y realista hasta la frialdad; incrédulo por naturaleza y por educación, razonador lógico y preciso, y eminentemente práctico en ideas y acciones (…). Grave, remiso en el hablar, sin amaneramientos, pero con cierta tranquila dignidad resultado de la seriedad y de la independencia de criterio, que son los rasgos distintivos de su carácter”. (Anna Blackwell, prefacio a “The Spirits’ Book”).
Con la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, Allan Kardec ha dado un paso muy importante para la fundamentación teórica del Espiritismo. A pesar de que el libro es reflejo de las comunicaciones de los espíritus, Kardec no es sólo un recopilador o un “observador atento” (como a sí mismo se califica), sino que también aporta su inteligencia, su energía, su elevada capacidad didáctica y sus dotes de “razonador lógico y preciso” como decía Miss Blackwell.
En 1858, Allan Kardec acomete varias importantes realizaciones. La primera de ellas es la publicación de una revista; sin contar con la ayuda financiera de nadie (lo que lejos de ser un problema fue una circunstancia muy ventajosa para él, ya que así nadie pudo coaccionarle nunca en su labor al frente de la revista), sin tener ningún suscriptor, y con el beneplácito de sus colaboradores espirituales lanza, el 1 de enero de 1858, el primer número de la Revue Spirite, journal d’Etudes Psychologiques. Ese primer número tenía 36 páginas.
La “Revue” fue un poderoso auxiliar para el complemento y el desarrollo de sus obras doctrinarias; fue un campo de ensayos destinado a sondear la opinión de los hombres y de los espíritus acerca de ciertos principios antes de admitirlos como verdades constitutivas de la doctrina.
La “Revue Spirite” llegó, en menos de un año, a los más distantes lugares. Y tanto aumentaron los suscriptores que, a petición de los mismos, tuvo que reimprimir por dos veces los números correspondientes a 1858, 1859 y 1860.
La segunda gran tarea de ese año fue la constitución, el 1º. de abril, de la Société Parisienne des Études Spirites. Veamos, en boca del mismo Kardec, cómo se gestó la formación de esta Sociedad:
Hacía 6 meses que se reunían todos los martes en mi casa algunos adeptos de la idea. El principal médium de que disponíamos era Mlle. E. Dufaux. Aunque el local no permitía mayor concurrencia que 15 ó 20 personas, veces hubo que llegamos hasta 30. Estas reuniones ofrecían un gran interés por su carácter serio y la suma trascendencia de los problemas que se elucidaban. Acudían a ellas frecuentemente príncipes extranjeros y otros personajes de distinción. El local, además de poco cómodo por su disposición, evidentemente era muy exiguo. Algunos propusieron imponernos una cuota para alquilar otro más adecuado”. (“Obras Póstumas”: “Fundación de la Sociedad Espiritista de París”).
Así se formó aquella Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas (SPEE). Allan Kardec fue nombrado presidente de la misma, cargo que ocupó hasta su desencarnación, aunque en 1859 quiso renunciar a ese cargo, lo que no fue aceptado por los miembros de la Sociedad.
El número de visitantes, franceses y extranjeros, que Kardec recibía en su casa, se multiplicaba cada año (Z. Wantuil y F. Thiesen mencionan que alrededor del año 1862, la cifra de visitantes superaba los 1.200). Considerando Kardec que esas visitas era mejor que fuesen recibidas en la sede de la Sociedad, en 1860 se traslada a vivir allí, sin dejar por ello su propia casa.
Desafortunadamente, la SPEE sobrevivió pocos años después de la desencarnación de su primer presidente.
En el año de 1858, aparece la 2ª. obra espiritista de Kardec: “Instrucción práctica sobre las manifestaciones espiritas”. Esta “Instrucción”, notablemente ampliada pasará a ser “El Libro de los Médiums” (1861).
Siguiendo con la bibliografía de Allan Kardec, mencionaremos que, en 1859, aparece “¿Qué es el Espiritismo?”: “Introducción al conocimiento del Mundo Invisible por las manifestaciones de los espíritus. Contiene el resumen de los principios de la doctrina espiritista y las respuestas a las principales objeciones”.
En 1860, sale a la luz la 2ª. edición de “El Libro de los Espíritus”, con las 1.018 cuestiones que conformaron esta edición definitiva. En 1861, publica “El Libro de los Médiums” o Guía de los médiums y evocadores, conteniendo: “la enseñanza especial de los espíritus sobre la teoría de todos los tipos de manifestaciones; los medios de comunicarse con el Mundo Invisible; el desarrollo de la mediumnidad; las dificultades y obstáculos que es posible encontrar en la práctica del Espiritismo”. En 1864, presenta la obra “Imitación del Evangelio según el Espiritismo”. La 2ª. edición en 1865, recibió el título definitivo de: “El Evangelio según el Espiritismo”. “Explicación de las máximas morales de Cristo, su concordancia con el Espiritismo y su aplicación a las diversas posiciones sociales”.
En este mismo año de 1865, publica también “El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo”. “Examen comparado de las doctrinas sobre el tránsito de la vida corporal a la vida espiritual, las penas y las recompensas futuras, los ángeles y los demonios, las penas eternas, etc. etc.”.
La Génesis, los milagros y las profecías según el Espiritismo”, es la última obra publicada por Kardec, en 1868. Es el libro más científico del fundador del Espiritismo.
Finalmente, en 1890, aparecen sus “Obras Póstumas”, que contienen “interesantes estudios en los cuales se desarrollan diferentes puntos de la doctrina espiritista, dados a luz, después de la muerte de su autor, en la “Revue Spirite” de París.
Son también dignos de mención los viajes de divulgación que realizó en los siguientes años: 1860 (Mâcon, Lyon, Saint-Étienne, …); 1861 (Lyon, Burdeos, …); 1862 (Lyon, Burdeos, Orleáns, Tours, … hasta 20 ciudades); 1864 (Bruselas, …) y 1867 (Burdeos y Tours, en donde tiene ocasión de conocerle Léon Denis).
Y, el 31 de marzo de 1869, cuando estaba preparando los últimos detalles de su mudanza a su casa de la Avenue Ségur, desencarna Hippolyte Léon Denizard Rivail / Allan Kardec, a causa de la rotura de un aneurisma. En ese preciso momento estaba atendiendo a un empleado de librería.
El 2 de abril, en un modesto coche fúnebre y acompañado por los amigos más íntimos, por los miembros de la SPEE y por conocidos y simpatizantes (más de 1.000 personas), es conducido hasta el cementerio de Montmartre, donde una simple fosa recibió su cuerpo.
Acto seguido se pronunciaron cuatro discursos:
  • Por la SPEE habló su vicepresidente, Mr. Levent.
  • En segundo lugar, Camilla Flammarion pronunció su célebre discurso.
  • Alexandre Delanne representó a las sociedades espiritistas de Francia y del extranjero.
  • Finalmente, en nombre de la viuda y de los amigos, E. Muller se dirigió a los presentes.
Al año siguiente, los restos de Kardec fueron trasladados al cementerio de Père-Lachaise, donde se erigió un dolmen debajo del cual se colocó un busto del Fundador del Espiritismo. Es de remarcar que en la tumba de Kardec, hasta el momento presente, siempre hay flores frescas.
Concluimos aquí esta exposición sobre la vida de aquel discípulo de Pestalozzi, que llegaría a brindar a la Humanidad un poderoso instrumento de auto-salvación: EL ESPIRITISMO.
Bibliografía consultada:
M.A. Jullien: “Sistema de educación de Pestalozzi”; A. Kardec: “Obras Póstumas”; A. Moreil: “Vida y
Obra de Allan Kardec”; Zêus Wantuil y Francisco Thiesen: “Allan Kardec”, 3 volúmenes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario