UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 30 de marzo de 2013


Biografía de Allan Kardec (1804 – 1869)


Publicado en Flama Espirita nº. 36, marzo/abril 1987
David Santamaría “Él era lo que llamaré sencillamente el sentido común encarnado” Camille Flammarion
(Del discurso pronunciado sobre la tumba de Kardec)

1 – El joven Denizard

Hippolyte Léon Denizard Rivail (el futuro Allan Kardec), nace el 3 de octubre de 1804, en Lyon; hijo de Jean-Baptiste Antoine Rivail y Jeanne Louise Duhamel.
Poca cosa se sabe de su infancia. Es probable que fuera educado en un ambiente algo severo y estricto, siéndole inculcados los conceptos de justicia y honestidad por su padre, hombre de leyes y juez.
Los primeros estudios los realiza en Lyon, posiblemente entre 1810 y 1814. En 1814, a los diez años de edad, es enviado por sus padres a Suiza, a un célebre Instituto, fundado y dirigido por Johann Heinrich Pestalozzi (1746­1827), en Yverdon (Cantón de Vaud).
Yverdon es decisivo para el joven Rivail”, escribió André Moreil, uno de sus biógrafos. “Toda su actividad futura, su vida de director de institución escolar y de autor de libros didácticos tiene sus raíces en los años transcurridos en Yverdon”.
Pestalozzi y su sistema de educación influyeron, sin ninguna duda, en el joven lionés. Creador de un sistema en el que tienden a desarrollarse progresivamente las facultades intelectivas del ser humano, Pestalozzi, instrumentó una renovación pedagógica de gran difusión e importancia.
En Yverdon se entremezclan alumnos del mundo entero, estando por encima de las diferencias de lengua, civilización, raza o creencias.
En el Instituto de Pestalozzi no se recibe la instrucción ni se transmiten los elementos de las ciencias como en las escuelas ordinarias, por la autoridad o con la palabra del maestro, sino simplificando y facilitando la noción, para que los alumnos vean de un modo intuitivo, inmediata y claramente, el fondo de cuanto se enseña (…). Conviene, pues, ensanchar y afirmar la base de la enseñanza, despertando y excitando la inteligencia y la imaginación, para que lleguen a hacerse efectivas y creadoras; ejercitando y fortificando el juicio, procurando que los conocimientos se adquieran y se retengan (…) por el entendimiento más bien que por la memoria”
(M. A. Jullien: “Sistemas de Educación de Pestalozzi”). Este comentario, de quien como Jullien (1775-1848) estudió a fondo la manera como se enseñaba en Yverdon, nos permite aproximarnos un poco al pensamiento pestalozziano y considerar cómo, en el futuro, ese pensamiento influiría en la vida y obras de Allan Kardec.
Volvamos, después de esta disgregación, con el joven Denizard. Es muy probable que cursara hasta el tercer y último grado de la instrucción del Instituto; es decir, la que se reservaba a la formación de profesores. Posiblemente permaneció en Yverdon hasta 1822; habiendo desempeñado funciones de submaestro (Pestalozzi se hacía ayudar por los alumnos más aventajados) en sus últimos años de estancia en el Instituto.
De los estudios complementarios que el joven Rivail pudiera realizar, después de su marcha de Yverdon, nada se sabe. Hay algún autor que ha llegado a afirmar que estudió medicina; este hecho parece poco probable para sus biógrafos A. Moreil y Z. Wantuil – F. Thiesen, por la falta de documentos; lo que no excluye que Rivail poseyera unos sólidos conocimientos en esta disciplina.
No se conoce con certeza la fecha de su traslado a París, siendo la más convincente la de 1822. Antes de ir a París, Denizard Rivail se hizo exceptuar del servicio militar, lo que se vio favorecido, tal vez, por su condición de profesor.
Ya en la capital, empieza de inmediato su actividad pedagógica. En diciembre de 1823, publica su primera obra: “Curso práctico y teórico de Aritmética”, en dos tomos, con más de seiscientas páginas en total. El nombre del autor, H. L. D. Rivail, iba seguido -como también haría en otras obras pedagógicas- por las palabras: discípulo de Pestalozzi, lo que nos da idea del respeto que sentía por su antiguo maestro.
Denizard Rivail ha publicado ya su primer libro. Tiene 19 años.

2 – El profesor Rivail

Desde los primeros años de su estancia en París, Rivail se interesó por los estudios sobre magnetismo. Anna Blackwell, en el prefacio a su traducción inglesa (1875) de “El Libro de los Espíritus”, dice, que Rivail tomó parte en los trabajos de la Sociedad de Magnetismo de París.
A mediados de 1825, funda y dirige la “Escuela de primer grado”. En 1826 funda la “Institución Rivail”, modelada a semejanza de Yverdon.
En 1828, redacta y publica un “Plan propuesto para el mejoramiento de la educación pública”, donde define la educación como una ciencia bien caracterizada, y analiza los problemas de la instrucción pública debida a la escasez de personas capacitadas para la enseñanza. Propone la creación de una “Escuela teórico y práctica de Pedagogía”.
En 1831, publica su “Gramática francesa clásica según un nuevo plan”. En ese mismo año redacta una “Memoria sobre la instrucción pública”, en 16 páginas, y la dirige a una Comisión encargada de revisar la legislación sobre la instrucción pública y de preparar un proyecto de ley referente a la organización general de la enseñanza. El profesor Rivail incidía en la cuestión de la libertad de enseñanza, frente al monopolio universitario en la enseñanza de ciertas materias. Asimismo, se queja de que no se acentúa suficientemente la educación moral en los establecimientos públicos.
El 6 de febrero de 1832, contrae matrimonio con Mlle. Amèlie-Gabrielle Boudet (1795-1883), que era institutriz diplomada de 1ª. clase. La Sra. Rivail secundó en todo momento a su esposo, tanto en la actividad pedagógica como, posteriormente, en la fundación de la Doctrina Espiritista.
Una cuestión por la que el profesor Rivail tuvo una especial preocupación fue la enseñanza de la mujer, ya que en aquella época existían pocas oportunidades de instrucción para las jóvenes. Rivail y su esposa fundaron y dirigieron un pequeño pensionado para señoritas. Además, probablemente, había dado clases en los cursos que el profesor Lévi-Alvarès (1794-1870) había instituido en el Hôtel-de-Ville, y que eran frecuentados por el sexo femenino.
En el año 1834, terminó la andadura de la “Institución Rivail” a causa de la inestabilidad de sus recursos financieros, producida ésta por la pasión por el juego que dominaba a un tío de Rivail, el cual era el socio financiador de la Institución. Una vez hecha la liquidación, correspondieron a cada socio 45.000 francos. Aconsejado por su esposa, los invirtió en los negocios de un amigo íntimo, dándose la circunstancia de que éste quebrara, quedándose el profesor sin un céntimo.
Los esposos Rivail no desesperaron. Denizard consiguió que le confiaran la contabilidad de tres empresas comerciales. Por la noche se dedicaba a traducir obras inglesas y alemanas, y en preparar todos los cursos que, juntamente con Lévi-Alvarès, daba a alumnos de ambos sexos en el barrio de Saint-Germain. Por si esto fuera poco, entre 1835 y 1840, organizó e impartió cursos gratuitos de química, física, astronomía, fisiología y anatomía comparada. Asimismo, entre 1843 y 1848 dio cursos públicos, bisemanales, de matemáticas y astronomía.
Después de la Revolución de 1848, Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I, fue elegido presidente de la Segunda República. Su ministro Falloux instituyó comisiones para preparar una nueva ley de enseñanza. Esa ley, que debería dar libertad de enseñanza, de hecho sólo la dio a las escuelas eclesiásticas. Estos establecimientos recibieron todo el apoyo, llevando a las instituciones laicas a cerrar sus puertas. En virtud de esa ley, Rivail, como otros antiguos “chefs d’institution”, decidió apartarse del magisterio.
Entre 1823 y 1847, Denizard Rivail escribe algo más de una veintena de obras pedagógicas (dos de ellas en colaboración con Lévi-Alvarès). Asimismo le son concedidos una docena de diplomas, entre los cuales están: Diploma de miembro residente de la Sociedad Gramatical (1829); Diploma del Instituto de Lenguas; Diploma de la Sociedad de Ciencias Naturales de Francia (1835); Diploma de miembro titular de la sociedad francesa de Estadística Universal; Diploma de miembro titular del Instituto Histórico; Diploma de miembro de la Sociedad de Arras (1831). En 1852 ó 1853, conforme relató en una Revue Spirite de 1862, su visión disminuyó notablemente, siéndole diagnosticada una amaurosis. El profesor Rivail consultó a una sonámbula quien le dijo que se trataba, no de una amaurosis, sino de una apoplejía en los ojos, que podía degenerar en amaurosis si no se cuidaba adecuadamente.
Le garantizó su curación en dos o tres meses. La curación se realizó en el plazo de tiempo predicho por la sonámbula.
Resumiendo lo antedicho, podemos ver que todos los caminos seguidos por Hippolyte Léon Denizard Rivail, es decir: su estancia en Yverdon, su labor pedagógica y didáctica, su relación con el magnetismo, su gran caudal de humanidad, su labor filantrópica, así como su amplio conocimiento de las disciplinas científicas, ayudaron a preparar el terreno propicio para el desarrollo de la obra de Allan Kardec.
En 1853, el fenómeno de las “mesas giratorias” estaba extendido por toda Europa, suscitando un extraordinario interés, aunque hasta el momento sólo era un objeto de diversión.
En 1854, Rivail se encuentra con el magnetizador Fortier, antiguo conocido suyo, quien le comentó ese extraño fenómeno que él mismo había experimentado: se refería al hecho de que no sólo podía magnetizar a las personas sino que también podía hacerlo con las mesas. Esta aseveración no impresionó en exceso a Rivail, quien arguyó ser tal vez posible que el fluido magnético obrara como una especie de electricidad e hiciera mover los cuerpos.
Al cabo de un tiempo, Fortier le habló de la extraña novedad de que las mesas, además de moverse y girar, también hablaban. “Esa es otra cuestión -le respondió Rivail-, creeré lo que me decís cuando lo vea y cuando me hayáis probado que una mesa posee un cerebro para pensar y nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento”. (“Obras Póstumas”. “Mi primera iniciación en el Espiritismo”).
A través de esta respuesta se trasluce el talante escéptico y apoyado en la razón científica con que Rivail acometerá el estudio de estos fenómenos.
En mayo de 1855 Rivail asistió, por primera vez, a una sesión en la que las mesas saltaban, giraban y corrían; pudo observar también, algún ensayo de escritura mediúmnica obtenida a través de la cestita. Algún tiempo después conoció al Sr. Baudin, quien le invitó a asistir a las reuniones que tenían lugar en su casa. “Aquí fue, pues, donde hice mis primeros estudios serios sobre Espiritismo (…) Apliqué a esta nueva ciencia, como había hecho siempre con toda otra, el método de la experimentación: no me he fiado nunca de teorías preconcebidas. Observé atentamente, comparé, deduje las consecuencias; de los efectos quise remontarme a las causas por la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos, y no admití como verdadera ninguna explicación que no resolviera todo género de dificultades. (…) Comprendí al momento la gravedad de la exploración que iba a acometer; entreví en estos fenómenos la clave del problema oscuro y controvertido del pasado y del porvenir de la humanidad, la solución que yo había buscado vanamente toda mi vida; me di cuenta, en una palabra, de que iba a provocar toda una renovación en las ideas y en las creencias, y en vista de todo ello, me prometí obrar con circunspección y no ligeramente, ser positivista y no idealista, para no pagarme de bellas ilusiones”. (“Obras Póstumas”: Ídem).
En este párrafo, Rivail nos resume magistralmente su correcto y realista enfoque del estudio de la fenomenología (y de sus consecuencias) que tenía ante sí.
Hasta entonces, las sesiones que se celebraban en casa de Mr. Baudin no habían tenido ningún objeto determinado. Yo propuse se procurara la solución de los problemas que me interesaban desde el punto de vista de la filosofía, la psicología y la naturaleza del mundo invisible, y llevé a cada sesión una serie de cuestiones preparadas y metódicamente ordenadas, que recibieron contestación precisa, profunda y lógica”. (“Obras Póstumas”: Ídem).
En 1856 frecuenta, también, las reuniones que se celebraban en casa del Sr. Roustan con la sonámbula Mlle. Japhet. “Mi trabajo estaba en gran parte terminado y había adquirido las dimensiones de un libro, pero quise someterlo a la aprobación de otros espíritus valiéndome de diferentes médiums. A este efecto pensé convertirlo en objeto de estudio en las sesiones de Mr. Roustan. (…) No me contenté con esta revisión (…) Las circunstancias hicieron que me relacionase con otros médiums, y cada vez que la ocasión se me ofrecía, aprovechábala para proponer algunas de las cuestiones que me parecían más espinosas. De este modo más de diez médiums me prestaron su concurso para este trabajo. Después de la comparación y fusión de todas estas respuestas, coordinadas, clasificadas y muchas veces sometidas a examen en el silencio de la meditación, fue cuando me decidí a formar la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, que vio la luz el 18 de abril de 1857. (“Obras Póstumas”: Ídem).
Esta primera edición contenía 501 cuestiones y fue hecha por su cuenta y riesgo, pues no encontró a nadie que quisiera editarla. A Rivail se le presentó la problemática de utilizar su nombre como autor de la obra, o bien utilizar un pseudónimo. Siendo su nombre muy conocido, y con el fin de no crear confusiones, prefirió la segunda opción. Escogió el nombre de Allan Kardec, nombre que, según le comentó un espíritu, ya había utilizado en otra encarnación en las Galias.

3 – Allan Kardec

Allan Kardec es de mediana estatura, robusto, de cabeza amplia, redonda, firme, con facciones muy marcadas y ojos color gris claro; más que francés parece alemán. Es enérgico y tenaz, pero de temperamento tranquilo, precavido y realista hasta la frialdad; incrédulo por naturaleza y por educación, razonador lógico y preciso, y eminentemente práctico en ideas y acciones (…). Grave, remiso en el hablar, sin amaneramientos, pero con cierta tranquila dignidad resultado de la seriedad y de la independencia de criterio, que son los rasgos distintivos de su carácter”. (Anna Blackwell, prefacio a “The Spirits’ Book”).
Con la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, Allan Kardec ha dado un paso muy importante para la fundamentación teórica del Espiritismo. A pesar de que el libro es reflejo de las comunicaciones de los espíritus, Kardec no es sólo un recopilador o un “observador atento” (como a sí mismo se califica), sino que también aporta su inteligencia, su energía, su elevada capacidad didáctica y sus dotes de “razonador lógico y preciso” como decía Miss Blackwell.
En 1858, Allan Kardec acomete varias importantes realizaciones. La primera de ellas es la publicación de una revista; sin contar con la ayuda financiera de nadie (lo que lejos de ser un problema fue una circunstancia muy ventajosa para él, ya que así nadie pudo coaccionarle nunca en su labor al frente de la revista), sin tener ningún suscriptor, y con el beneplácito de sus colaboradores espirituales lanza, el 1 de enero de 1858, el primer número de la Revue Spirite, journal d’Etudes Psychologiques. Ese primer número tenía 36 páginas.
La “Revue” fue un poderoso auxiliar para el complemento y el desarrollo de sus obras doctrinarias; fue un campo de ensayos destinado a sondear la opinión de los hombres y de los espíritus acerca de ciertos principios antes de admitirlos como verdades constitutivas de la doctrina.
La “Revue Spirite” llegó, en menos de un año, a los más distantes lugares. Y tanto aumentaron los suscriptores que, a petición de los mismos, tuvo que reimprimir por dos veces los números correspondientes a 1858, 1859 y 1860.
La segunda gran tarea de ese año fue la constitución, el 1º. de abril, de la Société Parisienne des Études Spirites. Veamos, en boca del mismo Kardec, cómo se gestó la formación de esta Sociedad:
Hacía 6 meses que se reunían todos los martes en mi casa algunos adeptos de la idea. El principal médium de que disponíamos era Mlle. E. Dufaux. Aunque el local no permitía mayor concurrencia que 15 ó 20 personas, veces hubo que llegamos hasta 30. Estas reuniones ofrecían un gran interés por su carácter serio y la suma trascendencia de los problemas que se elucidaban. Acudían a ellas frecuentemente príncipes extranjeros y otros personajes de distinción. El local, además de poco cómodo por su disposición, evidentemente era muy exiguo. Algunos propusieron imponernos una cuota para alquilar otro más adecuado”. (“Obras Póstumas”: “Fundación de la Sociedad Espiritista de París”).
Así se formó aquella Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas (SPEE). Allan Kardec fue nombrado presidente de la misma, cargo que ocupó hasta su desencarnación, aunque en 1859 quiso renunciar a ese cargo, lo que no fue aceptado por los miembros de la Sociedad.
El número de visitantes, franceses y extranjeros, que Kardec recibía en su casa, se multiplicaba cada año (Z. Wantuil y F. Thiesen mencionan que alrededor del año 1862, la cifra de visitantes superaba los 1.200). Considerando Kardec que esas visitas era mejor que fuesen recibidas en la sede de la Sociedad, en 1860 se traslada a vivir allí, sin dejar por ello su propia casa.
Desafortunadamente, la SPEE sobrevivió pocos años después de la desencarnación de su primer presidente.
En el año de 1858, aparece la 2ª. obra espiritista de Kardec: “Instrucción práctica sobre las manifestaciones espiritas”. Esta “Instrucción”, notablemente ampliada pasará a ser “El Libro de los Médiums” (1861).
Siguiendo con la bibliografía de Allan Kardec, mencionaremos que, en 1859, aparece “¿Qué es el Espiritismo?”: “Introducción al conocimiento del Mundo Invisible por las manifestaciones de los espíritus. Contiene el resumen de los principios de la doctrina espiritista y las respuestas a las principales objeciones”.
En 1860, sale a la luz la 2ª. edición de “El Libro de los Espíritus”, con las 1.018 cuestiones que conformaron esta edición definitiva. En 1861, publica “El Libro de los Médiums” o Guía de los médiums y evocadores, conteniendo: “la enseñanza especial de los espíritus sobre la teoría de todos los tipos de manifestaciones; los medios de comunicarse con el Mundo Invisible; el desarrollo de la mediumnidad; las dificultades y obstáculos que es posible encontrar en la práctica del Espiritismo”. En 1864, presenta la obra “Imitación del Evangelio según el Espiritismo”. La 2ª. edición en 1865, recibió el título definitivo de: “El Evangelio según el Espiritismo”. “Explicación de las máximas morales de Cristo, su concordancia con el Espiritismo y su aplicación a las diversas posiciones sociales”.
En este mismo año de 1865, publica también “El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo”. “Examen comparado de las doctrinas sobre el tránsito de la vida corporal a la vida espiritual, las penas y las recompensas futuras, los ángeles y los demonios, las penas eternas, etc. etc.”.
La Génesis, los milagros y las profecías según el Espiritismo”, es la última obra publicada por Kardec, en 1868. Es el libro más científico del fundador del Espiritismo.
Finalmente, en 1890, aparecen sus “Obras Póstumas”, que contienen “interesantes estudios en los cuales se desarrollan diferentes puntos de la doctrina espiritista, dados a luz, después de la muerte de su autor, en la “Revue Spirite” de París.
Son también dignos de mención los viajes de divulgación que realizó en los siguientes años: 1860 (Mâcon, Lyon, Saint-Étienne, …); 1861 (Lyon, Burdeos, …); 1862 (Lyon, Burdeos, Orleáns, Tours, … hasta 20 ciudades); 1864 (Bruselas, …) y 1867 (Burdeos y Tours, en donde tiene ocasión de conocerle Léon Denis).
Y, el 31 de marzo de 1869, cuando estaba preparando los últimos detalles de su mudanza a su casa de la Avenue Ségur, desencarna Hippolyte Léon Denizard Rivail / Allan Kardec, a causa de la rotura de un aneurisma. En ese preciso momento estaba atendiendo a un empleado de librería.
El 2 de abril, en un modesto coche fúnebre y acompañado por los amigos más íntimos, por los miembros de la SPEE y por conocidos y simpatizantes (más de 1.000 personas), es conducido hasta el cementerio de Montmartre, donde una simple fosa recibió su cuerpo.
Acto seguido se pronunciaron cuatro discursos:
  • Por la SPEE habló su vicepresidente, Mr. Levent.
  • En segundo lugar, Camilla Flammarion pronunció su célebre discurso.
  • Alexandre Delanne representó a las sociedades espiritistas de Francia y del extranjero.
  • Finalmente, en nombre de la viuda y de los amigos, E. Muller se dirigió a los presentes.
Al año siguiente, los restos de Kardec fueron trasladados al cementerio de Père-Lachaise, donde se erigió un dolmen debajo del cual se colocó un busto del Fundador del Espiritismo. Es de remarcar que en la tumba de Kardec, hasta el momento presente, siempre hay flores frescas.
Concluimos aquí esta exposición sobre la vida de aquel discípulo de Pestalozzi, que llegaría a brindar a la Humanidad un poderoso instrumento de auto-salvación: EL ESPIRITISMO.
Bibliografía consultada:
M.A. Jullien: “Sistema de educación de Pestalozzi”; A. Kardec: “Obras Póstumas”; A. Moreil: “Vida y
Obra de Allan Kardec”; Zêus Wantuil y Francisco Thiesen: “Allan Kardec”, 3 volúmenes.

miércoles, 13 de marzo de 2013

domingo, 10 de março de 2013

OPINIÃO - ANO XIX - Nº 205 - MARÇO 2013


Hora de apurar causas e responsabilidades
Depois da tragédia
Após o incêndio da Boate Kiss que vitimou cerca de 240 jovens, a maioria deles universitários, na cidade gaúcha de Santa Maria/RS, sob forte pressão social o Poder Público apura as causas da tragédia prometendo responsabilizar todos os culpados. Enquanto isso, surgem no meio espírita teses conectando o dramático episódio a culpas coletivas do passado a serem resgatadas pelas vítimas. Seria essa uma interpretação legitimamente espírita?
Auschwitz-Santa Maria?
Quem vislumbra, invariavelmente, em tragédias como a de 27 de janeiro, um nexo direto de culpa das vítimas com o evento e seus detalhes aponta dois dados concretos que parecem ir além de mera coincidência: 1º - o incêndio da casa noturna aconteceu justamente no Dia da Memória do Holocausto; 2º - o gás responsável pela intoxicação das vítimas era o mesmo utilizado pelos nazistas nos campos de concentração onde ocorreu o genocídio de milhões de judeus, na primeira metade do Século XX.
A tese do resgate coletivo por obra de meticulosa ação da “espiritualidade”, que reúne, num mesmo lugar, criminosos de ontem para se tornarem vítimas de iguais sofrimentos causados a terceiros em outras encarnações, já foi levantada, diversas vezes, no meio espírita brasileiro. A mais conhecida consta de psicografia de Chico Xavier de texto atribuído ao espírito Humberto de Campos. Veio à tona em 1961, quando do incêndio de um circo em Niterói, RJ, do qual foram vítimas mais de 500 pessoas, a maioria crianças. Pela versão, todos os mortos de Niterói estariam comprometidos por terem participado do martírio em massa de cristãos, também pelo fogo e também num circo, do Império Romano, então governado por Marco Aurélio, no ano de 177.
Da mesma forma, o incêndio do Edifício Joelma (São Paulo/1974) ganhou idêntica versão, atribuindo-se às suas vítimas culpas contraídas como partícipes das Cruzadas.
Manuel Porteiro: tese é contrária à lucidez espírita.
O argentino Manuel S. Porteiro, em sua apreciada obra “Espiritismo Dialético” levantou séria oposição à tese de que “aquele que sofre é porque fez sofrer anteriormente os demais” e que, assim, “necessita de sofrimento para purgar o mal feito”. Para ele, “dar por originários de existências anteriores todos os males, todos os abusos, desmandos, crimes, desigualdades e iniquidades que se contemplam no mundo”, é mais do que uma falsa interpretação, indica “falta de lucidez na consciência dos que assim creem e supõem”. O introdutor da sociologia espírita sustenta que o espiritismo não nos autoriza a crer “na série infinita de causas e efeitos”. Para ele, a doutrina espírita não autoriza interpretar que “o mal deva emendar-se com o mal, a injustiça com a injustiça, a ofensa com a ofensa, porque a lei de causalidade espírita não é unilateral, mas bilateral, isto é, um dano recebido pode ser corrigido por quem o faz com um bem equivalente, sem necessidade de sofrer o mesmo mal”.
Sobre o tema, a pedagoga espírita brasileira Dora Incontri disponibilizou em sua página na Internet - http://doraincontri.com/2013/01/28/reflexoes-espiritas-sobre-a-tragedia-de-santa-maria/ - artigo rejeitando a tendência no meio espírita de dar, nesses casos, “respostas fechadas, apressadas, categóricas, deterministas”. Considera a existência de “muitas variáveis nesse processo: por exemplo, estamos sempre agindo e, portanto, sempre temos o poder de modificar efeitos do passado”. Para ela, “dores nem sempre são efeitos do passado, mas sempre são motivos de aprendizado”.

Resquícios de ira divina
Rejeitar interpretações lineares como a de “quem com ferro fere com ferro será ferido” está longe de se constituir numa recusa ao princípio filosófico da causalidade espírita. Na base da lei de causa e efeito está o princípio de que todo o mal gera sofrimento a quem o praticou. Mas a dor tem um sentido pedagógico. Leva à conscientização e à mudança. A forma mais humana de o espírito resgatar o mal é fazendo o bem. Não é sofrendo o mesmo mal que fez a outros, num círculo vicioso que não teria fim. Isso também vale para a sociedade. O gênero humano, nos milhares de anos de sua evolução, tem aprendido, sucessivamente, com seus erros.
É um acinte à sua memória ver os jovens vitimados pela tragédia de Santa Maria como bandidos, merecedores de uma pena de puro caráter retributivo. Eram quase todos estudantes dedicados, bons filhos, amorosos e honestos. Alguns sacrificaram a vida buscando salvar outros. Deixaram um rastro de dor e saudade. Além disso, a morte de um ente querido é mais dolorosa para quem fica do que para quem parte. Pergunta-se: também seus pais, irmãos, avós, namorados, amigos, todos estariam pagando dívidas contraídas como nazistas? A nação, que sofreu junto, estaria coletivamente comprometida? 
É racional crer na justiça como fator de reabilitação do espírito. Mas não com mecanismos tipo “olho por olho, dente por dente”, resquício de “ira divina”. Preferível ver tragédias assim como efeitos de outra causa: a imprevidência humana.
Mas a lei é dinâmica. A dor que hoje parece insuportável, amanhã será superada. E terá ensinado. Já não cometeremos os mesmos equívocos. A reencarnação tem por fim educar. Não é castigo. É chance de corrigir erros. Ainda que com dor.  
(A Redação).

Simplesmente, humano.
“É uma pessoa que não tem nada de inquisidora, extremamente afável, gentil, absolutamente tranquila”. (Leonardo Boff, sobre Bento XVI, 2005)
Só o tempo ou, quiçá, nem ele, poderá revelar à História todas as razões que levaram o Papa Bento XVI à renúncia de seu pontificado. Demitir-se de um cargo para o qual foi eleito vitaliciamente e que alça seu titular, no imaginário popular e por força da fé e da tradição, à distinguida condição de “representante de Deus na Terra”, é gesto tão singular quanto surpreendente.
Da instituição por ele dirigida reconhece-se, mundialmente, sua força e poder. Mesmo que a História lhe haja imputado, ao curso dos tempos, a autoria de graves violações aos mais caros valores civilizatórios, seus dirigentes e fiéis chamam-na de “santa”. E, conquanto da lista de seus sumos pontífices, constem nomes a quem se atribuem atos da mais abjeta imoralidade e flagrante injustiça, o titular do cargo, recebe, em qualquer circunstância, o tratamento de “Santidade”.
O adjetivo que antecede a nominação da Igreja Católica Apostólica Romana e o tratamento reverencial reservado a seu sumo pontífice, justificam os teólogos, não se vinculam exatamente ao procedimento institucional e pessoal eventualmente adotado por um por outro, mas da missão sacrossanta de que estariam investidos. Em tese, pois, estariam ungidos da perfeição e das virtudes divinas, mas, na prática, como qualquer pessoa ou instituição, sujeitam-se aos erros pertinentes à humana imperfeição.
Difícil entender essa contradição fora do dualismo sagrado/profano. Por muito tempo, enquanto vigia no mundo a crença na existência de uma “ordem divina” em inconciliável contraste com a “ordem humana”, aquela incorrupta, esta corrompida por força do “pecado original”, havia lugar para esse fatal e insuperável maniqueísmo. Dentro dessa concepção, uma única instituição poderia se arrogar o privilégio da origem divina que a faria ponte entre os céus e a Terra. Mas, composta que é de homens, justificava-se fosse, ao mesmo tempo, santa e pecadora, virtuosa e devassa, sem que, com isso, perdesse  autoridade e credibilidade.
 A modernidade, no entanto, sem que, talvez disso se apercebesse claramente a Igreja, foi, pouco a pouco, superando o maniqueísmo sagrado/profano, divino/humano, substituíndo-o simplesmente pelo natural. O fenômeno universal é regido por leis naturais, que abarcam o físico e o moral, o material e o espiritual. Não é preciso tirar Deus dessa nova concepção de universo. Ele aí está presente como “inteligência suprema e causa primeira de todas as coisas”, consoante tenta defini-lo O Livro dos Espíritos (1857).  Mas, para esse Deus não há pessoas e nem instituições privilegiadas, acima do bem e do mal. “Criados” todos simples e ignorantes, porque resultantes de um longo processo evolutivo, tornamo-nos capazes de nos reconhecer mutuamente como iguais em direitos e obrigações, sujeitos a erros e acertos e subordinados a uma mesma lei universal. Somos, no plano e no estágio em que nos encontramos, simplesmente, humanos. Como humanas serão todas as instituições que formos capazes de criar.
É nesse contexto que o velho conceito de santidade vai dando lugar ao de humanidade. Descobre-se, pouco a pouco, que toda a virtude, antes tida por revelação divina a alguns intermediários privilegiados, está, de fato, ínsita na própria natureza humana, como fagulha da divindade que a tudo deu origem e que a tudo alcança. Na medida em que essa consciência se faz comum entre homens e mulheres, percebe-se que não há mais lugar para distinções entre uns e outros e nem para outorgas representativas da divindade, com leis que assegurem privilégios sejam esses por crença, sexo, ideologia ou etnia.
Essa mesma consciência de humanidade que a todos nos submete a princípios éticos universais é avassaladora. Pouco a pouco, derruba, em todos os quadrantes, as mais resistentes autocracias e aristocracias. Instituições, grupos raciais, políticos ou religiosos que teimam em preservar seus membros da censura imposta por regras que a civilização e a modernidade tornaram mundialmente cogentes, mais cedo ou mais tarde, terão de se submeter a esse tratamento igualitário de que buscaram se furtar. É o tempo da humanização que está um passo à frente da santificação.
Sem ser exatamente um santo, título que, talvez, até o incomodasse, Joseph Ratzinger entendeu, quem sabe antes de seus pares, que é simplesmente um homem e que humana é, simplesmente, a instituição que dirigiu. Seria esse o móvel de sua renúncia?
         

           Resgates coletivos
Muitos espíritas – eu, entre eles, – têm imensas dificuldades em aceitar a tese dos resgates coletivos de espíritos presumivelmente autores de chacinas e genocídios do passado. A versão retorna sempre após as grandes tragédias. Para lhe dar crédito, teremos de admitir fatores que, me parece, fogem inteiramente da racionalidade espírita (embora seja justamente a racionalidade da lei de causa e efeito o argumento de seus defensores.).        Não parece racional que grupos tão grandes de espíritos aceitem ou sejam compelidos a reencarnar juntos, num mesmo país ou cidade, para, juntos, embarcarem em um voo, irem a um circo, ou uma boate, com o objetivo predeterminado de, lá, morrerem exatamente da mesma forma como, em algum lugar do passado, tiraram a vida de outras pessoas. Tragédias e martírios meticulosamente preparados, coordenados e executados por “espíritos superiores” para que sejam cumpridos os desígnios da “justiça divina”
          Reencarnação, um processo complexo que objetiva o progresso
A reencarnação, penso, é um processo complexo, onde nossas faltas e dores de consciência também contam para a tomada de eventuais decisões nossas e dos espíritos chamados a contribuir com nosso progresso. Mas, quando se fala em consciência de nossos erros e imperfeições, está se admitindo, por consequência, uma relativa capacidade de avaliar a nocividade do mal feito e de planejar sua reparação da forma mais inteligente possível. Não é nada inteligente, e, sob os modernos parâmetros de justiça, também nada humano, que se cominem ao faltoso penas de caráter inteiramente retributivo.  Punições que atingirão centenas, milhares ou, talvez, milhões de outras pessoas. Isso lembra a suma injustiça do pecado original judaico-cristão que penaliza não apenas o primeiro casal, mas toda sua descendência. Se para o cristianismo o pecado original só logrou ser redimido pelo sofrimento de “Nosso Senhor Jesus Cristo”, para essa versão melhorada de “justiça divina”, os grandes crimes de ontem só podem ser resgatados pelos próprios pecadores, vitimados por desastres aéreos, incêndios, deficiências físicas que o ser humano e a sociedade sequer poderão evitar, porque pré-agendados em seu mapa de provas e expiações.
          A obra de Humberto de Campos na psicografia de Chico
- Ah! – hão de dizer alguns – mas a fonte dessa explicação é fidedigna, pois consta de psicografia de Chico Xavier de insuspeita autoria espiritual de Humberto de Campos.
Tenho um respeito muito grande por Chico e, confesso: ao me tornar espírita, devorei e apreciei demais todas as obras a ele ditadas pelo Irmão X ou Humberto de Campos. Com o mesmo estilo leve, coloquial, elegante, que fez dele, quando encarnado, um dos grandes cronistas brasileiros, Humberto, na espiritualidade, continuou sendo um talentoso contador de histórias. Com elas, buscava transmitir aos leitores do lado de cá conceitos de imortalidade e reencarnação, que ele só foi conhecer no lado de lá. E o fazia, é claro, utilizando-se da ficção e de metáforas com as quais tão bem manejam contistas e cronistas. “Crônicas de Além Túmulo”, “Contos e Apólogos”, “Reportagens de Além Túmulo” e, naturalmente, a bíblia do espiritismo cristão brasileiro, “Brasil, Coração do Mundo e Pátria do Evangelho”, são exemplos vivos da ficção e da metáfora a serviço de uma causa ou, neste último exemplo, a serviço de uma política institucional espírita-cristã.
          Livre-arbítrio e autoderminação onde ficam?
É nesse contexto que interpreto versões como as que apontam as vítimas do incêndio do Gran Circus Norte-Americano (Niterói, 1961) como autores da morte dos cristãos num circo romano. Ou os jovens mortos na Boate Kiss (Santa Maria, 2013), como nazistas responsáveis pelo holocausto judeu. Pura ficção.  Metáforas que ajudam na transição da crença das penas eternas para a da reencarnação punitiva, meramente retributiva. Mas, irracional. Até porque a se crer que tudo está previamente determinado, todas as precauções contra as grandes tragédias, todos os esquemas de segurança, as cautelas pessoais, serão inócuos. Será, enfim, a revogação do livre-arbítrio, do engenho e da criatividade humana e do princípio da autodeterminação do ser e da sociedade, caras conquistas do espírito imortal em sua caminhada evolutiva

A Crise da Civilização Atual
Gláucio Coelho Grijó, Enfermeiro pós-graduado em Saúde Pública; Bacharel em Comunicação, Ex-presidente da Mocidade Espírita Estudantes da Verdade – MEEV – Santos-SP.
 
Não podemos mais permitir que grupos e homens inescrupulosos, com sua loucura pelo lucro, comandem a sociedade e a nossa forma de viver, onde o dinheiro compra tudo, inclusive o tempo, a consciência e honra.
Vivemos neste começo de século em um mundo extremamente conturbado e, acima de tudo, em crise. Crises financeiras, nas estruturas sociais e de valores. Segundo o sociólogo e filósofo Edgar Morin (2012), o capitalismo financeiro, sua dominação e o fanatismo étnico-racial são graves males da atualidade. Além destes, poderíamos incluir o dinheiro - ditando quase todas nossas relações -, o hiperconsumismo, o individualismo das pessoas, a aceleração do ritmo em nossas vidas e a constatação de que os avanços tecnológicos não tornaram nossas vidas mais tranquilas e indolores.
No atual cenário as empresas transnacionais não param de crescer e engolir os concorrentes em todo o planeta, aumentando ainda mais a riqueza de seus acionistas majoritários em contrapartida ao crescente abismo entre os mais ricos e o restante da população. Com a desculpa de “reduzir os custos” e “aumentar a produtividade” os norte-americanos e europeus deslocaram sua produção manufatureira para a Ásia, onde prevalecem os baixos salários, câmbio desvalorizado e alta produtividade, aponta L.Gonzaga Belluzo (2012). Junto à concorrência desleal dos produtos chineses geraram a destruição dos pequenos artesãos, do operariado organizado e a quebra das pequenas fábricas em todo o mundo, com reflexos acentuados nos Estados Unidos, Europa e em nosso país. Essas holdings e transnacionais, juntamente com os governos dos países mais “ricos” e “desenvolvidos” tratam o meio-ambiente com total desrespeito, basta constatar o fracasso da Rio+20.
A crise americana e europeia tem, em grande parte, origem nas políticas neoliberais e no sistema financeiro que entrou em parafuso entre 2007-2008, e não apenas na má condução dos Estados e nas conquistas e direitos sociais que os países europeus promoveram no pós-guerra. As medidas de “austeridade” impostas aos mais endividados e “gastadores”, como se sabe, estão massacrando os europeus, principalmente do sul, agravando ainda mais os conflitos étnico-raciais, com aumento excessivo do desemprego, e o que é pior, gerando uma ausência de perspectiva de futuro para grande parte das pessoas.
A cada dia temos a sensação de que o tempo passa mais depressa, temos sempre que estar “ocupados” e “produtivos”. O economista e romancista Fernando Trias de Bes (2006) sustenta
que há três tipos de aceleração que se combinam: a aceleração técnica (internet, smartfones, etc.), a aceleração social (troca-se mais de emprego, mudam-se os objetivos), e a aceleração do ritmo de vida (dorme-se menos, fala-se mais rápido, compartilha-se menos com os mais próximos). As comunicações, segundo ele, são cada vez mais intermediadas por celulares e outros. Entretanto, se conectar e se comunicar não são o mesmo, alerta o escritor argentino Sergio Sinay (2012). Segundo ele “A comunicação é o oposto, pois requer presença, compromisso, maturidade, exige que a pessoa encare o mundo, os riscos do encontro e do desencontro”. Isso exige mais tempo, e parece que as pessoas não querem “perdê-lo”. Aproveitá-lo “ao máximo” é a lógica da rentabilidade da atividade econômica, onde o “concorrente não dorme jamais” se estendem a todos os ramos de nossas vidas, explica Bes. Fazer o que realmente nos dá prazer e satisfação, sem a preocupação com o retorno financeiro - como ler este artigo-, parece impossível ou antiprodutivo.
A busca pelo prazer sexual desenfreado, o culto exagerado ao corpo, o hiperconsumismo, o abuso de álcool - principalmente entre os jovens - são valores a todo o momento estimulados pela publicidade e pelos meios de comunicação, sejam através dos livros, novelas, filmes, videoclipe e reality shows.
O dinheiro dita quase todas as nossas relações, afirma Georg Simmel (1978) Segundo este sociólogo alemão: “O dinheiro esvazia o núcleo das coisas, transforma objetos tangíveis em mercadorias comuns, a exemplo a consciência e a honra, que até então não se podia comprar”. A corrupção é um exemplo disso. Seja nas empresas privadas ou no poder público, ela reflete uma doença social.   Para Morin “A humanidade está ameaçada por toda essa loucura da busca pelo lucro, por toda essa insanidade fanática”.  
Isto posto, podemos chegar à conclusão que atravessamos um momento de intensa crise existencial. Nós, espíritas e humanistas, não podemos deixar que grupos e homens com interesses escusos e egoísticos ditem como devemos nos comportar, pensar, sonhar e viver. Não podemos admitir que o dinheiro e o lucro pessoal sejam o fim de tudo. Precisamos marcar espaço no cenário político e nos meios de comunicação, seja na TV, rádio, imprensa ou mídias sociais. Urge mostrarmos nossa visão de mundo, porque outras instituições, grupos econômicos e igrejas – principalmente as pentecostais e neopentecostais - estão cada vez mais tomando um espaço importante na sociedade e, principalmente, nos campos midiático e político-partidário. Algumas com ideias extremamente reacionárias e conservadoras, o que é mais preocupante.
Gostaria de propor uma reflexão. Qual nosso papel na atual crise? Que tipo de sociedade queremos para viver? Acredito que já é hora de refletirmos seriamente sobre isto, porque nesse debate estamos ficando para trás. 



Presidentes da CEPA e da CEPABrasil
visitarão CCEPA
Abril é o mês de aniversário do Centro Cultural Espírita de Porto Alegre. Um ato singelo, programado para a noite de 19/4 irá marcar o 77º ano de fundação da antiga Sociedade Espírita Luz e Caridade, hoje CCEPA.  Uma mesa redonda com dirigentes da instituição recordará episódios da vida institucional da tradicional Casa Espírita da Rua Botafogo.
A reunião será pública e contará com a presença de dirigentes da CEPA e da CEPABrasil que virão a Porto Alegre para um encontro com cepeanos gaúchos e de outras partes do Brasil, para discutir questões administrativas. De Rafaela, Argentina, virão Dante López, presidente da CEPA, e sua esposa Mónica, juntamente com Gustavo Molfino (3º vice-presidente) e sua esposa Carina. De São Paulo, virá Alcione Moreno, presidente da CEPABrasil, e também Mauro de Mesquita Spínola, 2º vice-presidente da CEPA, e Jacira Jacinto da Silva, assessora jurídica e delegada da CEPA na capital paulista. De Pelotas, já confirmaram presença: Homero Ward da Rosa e esposa Regina.
Estão programadas reuniões administrativas da CEPA e da CEPABrasil para todo o dia de sábado (20), na sede do CCEPA. Serão bem-vindos todos os delegados da CEPA, especialmente, do Rio Grande do Sul e Santa Catarina, assim como dirigentes de instituições espíritas ligadas à CEPA, no Brasil e Argentina.  
CCEPA estuda O Livro dos Espíritos
O Centro Cultural Espírita de Porto Alegre está criando um grupo com o objetivo de realizar o estudo analítico de O Livro dos Espíritos. 
Segundo o idealizador da atividade, Salomão Jacob Benchaya, Diretor de Estudos e Eventos do CCEPA, o Grupo de Estudo Analítico de O Livro dos Espíritos (GEALE) “é destinado a estudiosos da doutrina fundada por Allan Kardec que tenham interesse numa apreciação crítica dessa obra básica da filosofia espírita num contexto de atualização”.
O grupo se reunirá às sextas-feiras, das 15 às 16h30min, a partir de 8 de março. 
Próximas conferência no CCEPA
 - Na terceira 4ª feira deste mês de março, (20/4, às 15h), Milton Medran Moreira, presidente do CCEPA, discorre sobre "Jesus No Espiritismo".
 - Na primeira seguna-feira de abril, (1º/4,às 20h30), Aureci Figueiredo Martins é o conferencista convidado do CCEPA para falar sobre "Fenômenos Paranormais".

Entrada franca.


Não perder a esperança
O dia em que um espírita perder a esperança é porque algo deu errado em tudo isso. Quero sugerir aos leitores de Opinião um texto escrito para amigos de toda HispanoAmerica. Colocado no Facebook. Aberto. Evidentemente não falo de Espiritismo. Variações sobre um mesmo tema apenas. Confira em:
http://pourkardec.blogspot.com.br/2013/01/o-mundo-possivel-vira.html
            Abraços a todos
 Paulo Cesar Fernandes – Santos/SP.
A idosa maltratada
Sobre “Opinião em Tópicos” (jan/fev), dizem as escrituras sagradas que a verdadeira religião é uma fé sem mácula e o amor ao próximo. Aqueles que são adeptos do espiritismo verdadeiro que prega somente o bem ou a espiritualidade com amor, estudiosos da vida com sinceridade e zelo, integram essa verdadeira religião que religa intimamente o homem a Deus e que é totalmente baseada nos ensinamentos de Cristo.
A lei de causa e efeito se cumpre na medida certa. Nem mais nem menos. Deus é justo. Ninguém passa por algo, seja “bom” ou “ruim”, sem que haja necessidade. Ao opinarmos  sobre o episódio da idosa que foi espancada, devemos fazê-lo sob a ótica espiritual e não por emoções estritamente humanas, ignorando a verdade de que somos espíritos, trazemos nossos créditos e débitos e todo um planejamento reencarnatório de outras vidas
Luciano Cordeiro – Mogi das Cruzes/SP.
TOMADO DE:  http://ccepa-opiniao.blogspot.com.br/2013/03/opiniao-ano-xix-n-205-marco-2013.html