UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

jueves, 31 de enero de 2013

FILOSOFÍA
Doctrina Kardecista
Modelo Conceptual (reescribiendo el modelo espirita), de Jaci Regis
David Santamaría
dsantamaria@cbce.info
(Comentarios iniciados en F.E. 137 y siguientes)
2ª. Parte – Bases de un nuevo modelo
Capítulo V – DE LA ÉTICA Y DE LA MORAL
Ñ
1. Consideraciones Generales
DOCTRINA KARDECISTA (en adelante D.K.) – “Considerando la vida corpórea como el inicio de la
existencia del alma y la muerte como el lugar de enjuiciamiento y definición última del futuro del
alma, profetas y legisladores crearon leyes morales para regular el comportamiento personal y
colectivo. Era todavía una consecuencia de la visión sensorial de la vida.
“Para la sociedad occidental, esa visión vino de la biblia o del antiguo testamento. La biblia
relata, sobre todo, la perplejidad del pueblo judío ante los problemas de la vida de relación. Los
profetas desenvolvieron una visión extremadamente dura de la relación entre el Criador y la
criatura.
COMENTARIO DE FLAMA ESPIRITA (en adelante F.E.) - Es cierto que los profetas y los legisladores
hebreos, como el mismo Moisés, propusieron unas leyes muy duras para el conjunto de su pueblo.
Probablemente pueda explicarse por la necesidad de influir en un pueblo todavía muy ignorante y rudo. Es
por ello que, posiblemente, vincularon sus normas a la divinidad, presentándolas como decretos de la
misma para que fuesen más efectivas y menos discutidas.
D.K. – “La existencia, en la visión bíblica, es un choque interminable entre las personas y la
divinidad. El poder divino se muestra en el castigo. Jehová es retratado como el dios vengador,
parcial y exclusivo del pueblo, cuyo poder en relación a los otros dioses fue varias veces probado,
como también, varias veces, la ira de él se abatió sin piedad, transformando la mujer de Lot en
estatua de sal o en la matanza general que aconteció en el diluvio.
F.E. - Se tenía una visión de la divinidad muy “física”, muy “humana”; es decir, muy antropomórfica. Esa
divinidad poseía no sólo virtudes, sino también muchos de los defectos de la humanidad. Nada que ver con
la noción de Dios que nos ofrecen Jesús de Nazaret, primero, y Allan Kardec4, después.
D.K. – “Las Iglesias tuvieron dificultades para comprender la naturaleza de los seres humanos y
por eso los consideraron a priori, pecadores. Asumieron la vida corpórea como un yugo que había
que soportar. Así, pues, la salvación está más allá de la muerte.
“En el cristianismo, la base moral reposa, esencial y teóricamente, en la prédica de Jesús de
Nazaret y, por eso, algunos principios son extremadamente compasivos aunque no sean
ostensiblemente practicados por la mayoría.
“Aunque Allan Kardec creyese que el cristianismo había creado una nueva versión de Dios a
través del trabajo de Jesús, la verdad es que el dios cristiano es tan vengativo como el dios judío.
Si el Nazareno trajo la noción de la paternidad amorosa, su misericordia y solidaridad, la realidad
del concepto de justicia en la expresión cristiana, continuó intrínsecamente implacable.
F.E. - Ciertamente éste es uno de los motivos por los que el Espiritismo debe desmarcarse del concepto de
“religión cristiana”; concepto que no le conviene en absoluto, ya que está lejos de las más puras nociones
kardecistas5. El Espiritismo estaría más unido a un concepto inexistente que podríamos denominar como
“jesusianismo”; es decir, con la trayectoria ejemplar de Jesús de Nazaret6. Evidentemente el Espiritismo no
4 Recordemos al respecto el texto de la primera pregunta que Kardec propone en “El Libro de los Espíritus”: “¿Qué es Dios?:
Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. Tanto el matiz de la pregunta (Qué, en lugar de quién) como
la sobriedad y precisión de la respuesta, son verdaderamente admirables.
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tendría el más mínimo problema con la moral “jesusianista”, cosa que no ocurre con la moral religiosa
cristiana.
D.K. – “Debido a las premisas filosóficas sobre el pecado y la salvación, la sociedad cristiana
estuvo siempre bajo el tacón del pecado, de la tristeza y del dolor. La Iglesia llegó hasta
condenar la sonrisa, el placer, eligiendo el sufrimiento y la renuncia como patrones sublimados;
las músicas sacras son lamentos, la santidad es otorgada a quien sufrió.
F.E. - A diferencia de ello, el Espiritismo es una noción esencialmente optimista y encarada hacia la
consecución de una felicidad lo más plena posible, sin que ello deba disimular o esconder las dificultades del
camino.
D.K. – “El gran personaje de la trama de la caída y de la culpa es el demonio, con su capacidad
infinita de seducir y apartar del camino. Larga es la puerta de la perdición.
F.E. - No deja de sorprender que, a estas alturas del siglo XXI, aún se hable del tema del diablo como
figura contrapuesta a Dios y siendo, evidentemente, también él una creación de Dios. Es extraño que las
religiones cristianas no hayan sido más sagaces a la hora de erradicar ese concepto tan incómodo para su
Dios. Larga es la puerta de la perdición, para las religiones cristianas, y largo es el camino del progreso para
el Espiritismo.
D.K. – “El ser humano es el blanco de esa visión que lo condena aquí y después. Pocos son los
que se salvan, pocos los escogidos.
“Este modelo descarta totalmente la premisa de la vida humana girando en torno de la culpa y
del castigo.
“En la visión evolucionista no existe lugar para el retroceso, ni para la perdición, sólo lo hay para
el éxito y la ascensión.
“El universo se equilibra en una relación de reciprocidad, adecuada a cada etapa en el proceso de
desenvolvimiento del Principio Inteligente.
F.E. - Evidentemente el Espiritismo es un modelo mucho más eficiente en cuanto al delineamiento del
futuro del Espíritu. No hay condenas, sólo hay oportunidades de progreso. No hay nadie “perdido”, todos
estamos salvados por la bondad divina. No hay retrocesos, hay descansos momentáneos (estancamientos a
veces) para tomar impulso hacia nuevos retos.
D.K. – “La Ley divina o natural, no se ocupa de juzgar o condenar. O sea, la Ley Natural no es una
ley moral. Ella controla la vida universal, estableciendo una directriz positiva que sobrevive y se
impone en el aparente caos y en los límites del libre albedrío...
F.E. - “La Ley natural -podemos leer en “El Libro de los Espíritus”, apartado 614- es la ley de Dios y la
única verdadera para la dicha del hombre. Le indica lo que debe hacer o dejar de hacer, y es desgraciado,
porque de ella se separa.” O sea que, directamente o indirectamente, sí que se relaciona con lo moral ya
que si obramos correctamente -de una manera moralmente adecuada- nos acercaremos a la felicidad; pero,
si obramos incorrectamente -o sea, de una manera moralmente inadecuada- persistiremos en la ignorancia
y la dificultad.
D.K. – “El libre albedrío, esa libertad esencial, podría llevar a la anarquía incontrolable, si no
estuviesen grabados en la consciencia los parámetros de la Ley, construidos en el conflicto
existencial. La ética y la moral son estadios creados a partir de la racionalidad.
F.E. - También Kardec se refiere a esa “grabación” de los aspectos esenciales de la Ley en nuestra
conciencia7. Así en el apartado 621 de “El Libro de los Espíritus”, podemos leer:
“¿Dónde está escrita la ley de Dios?
“En la conciencia.
“Puesto que el hombre lleva en la conciencia la ley de Dios, ¿qué necesidad tenía de revelársela8?
“La había olvidado y desconocido, y Dios quiso que le fuese recordada.”
5 Todo ello a pesar de que, realmente, Allan Kardec no dejó clara (al menos de forma explícita, aunque sí -pensamos- de forma
implícita) su posición con respecto de la filiación religiosa, o no, del Espiritismo.
6 Jesús como hombre, como espíritu adelantadísimo y no como Dios; Jesús como filósofo (el “filósofo por excelencia”, como lo
denominó Carlos Brandt) y no como líder religioso.
7 Conciencia, como siendo el conocimiento íntimo del bien y del mal. Es castellano puede diferenciarse de consciencia, que sería
nuestra capacidad como seres humanos de vernos y reconocernos como tales.
8 Suponemos que Kardec debe referirse a lo realizado a través de la llamada “revelación” espiritista.
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¿Cómo hemos de entender esa afirmación de que los parámetros de la Ley están “grabados” en nuestra
conciencia, o en nuestra consciencia (como nos dicen tanto el Dr. Regis como Kardec) y de que podemos
“olvidarlos” (como leemos en la respuesta de los Espíritus a Kardec)?
Fijémonos en el detalle inserto en el párrafo que estamos estudiando: el Dr. Regis nos dice que los
parámetros de la Ley están “construidos en el conflicto existencial”. Es decir, que esos principios de la Ley
se van generando a medida que vamos aprendiendo a través de la resolución de conflictos. En el apartado 2
de este presente capítulo encontraremos de nuevo estos conceptos.
También puede ayudarnos a la comprensión de este tema el comentario de Léon Denis en el cap. XII de su
obra “Después de la muerte” (como ya habíamos mencionado en el comentario del cap. II-1 de este
opúsculo):
“El alma es un mundo, un mundo en el que se mezclan aún las sombras y los rayos de luz y cuyo estudio
atento nos hace ir de sorpresa en sorpresa. En sus pliegues, todos los poderes están en germen,
esperando la hora de la fecundación para abrirse en chorros de luz. A medida que se purifica, aumentan sus
percepciones”.
Es decir, no haría falta considerar esa grabación de los principios de la Ley, ya que todo, absolutamente
todo, se adquiere por la vía del progreso, por el camino del ensayo y del error, por el camino del error y de
su rectificación, esperando que esas potencialidades que están en germen vayan desenvolviéndose. En “El
Libro de los Espíritus, apartado 631, queda también perfectamente clarificado:
“¿El hombre tiene por sí mismo medios de distinguir lo que es bueno de lo que es malo?
“Sí, cuando cree en Dios y quiere saberlo. Dios le ha dado la inteligencia para discernir lo uno de lo otro.”
O sea, que es la inteligencia lo que nos hace avanzar, la que nos permite diferenciar lo que está bien de lo
que no lo está. Por lo tanto, al menos teóricamente, no se necesitaría ese registro previo en nuestra
conciencia de los parámetros de la Ley (como parecería desprenderse de la lectura de L.E. 621), sino que lo
que es necesario tener es inteligencia para discernir lo correcto de lo incorrecto.
En cuanto al tema del “olvido” de esos parámetros, pensamos que no existe como tal ya que no podemos
olvidar aquello que no sabemos, porque si lo supiéramos de verdad, si realmente estuvieran grabados en
nuestra conciencia por la acción del progreso intelectivo, de ninguna manera podríamos olvidarlos. Lo que
hacemos realmente es aprender a través de todos los medios a nuestro alcance, y, ciertamente, la
enseñanza de los Espíritus es uno de esos medios.
D.K. – “La ley de causa y efecto o de acción y reacción, instrumento básico en el balanceo de las
energías y las fuerzas, no es, como a veces se piensa, una ley represora, punitiva, sino más bien
la ley básica del equilibrio, y el equilibrio es la felicidad o la condición de satisfacción y
compensación del ser.
“La infelicidad es la quiebra del equilibrio con la creación de estados de desconsuelo y
desintegración mental.
“El interés de la preservación, o instinto de conservación, que se instala en el ser desde el inicio
y la necesidad que le es inherente de participar de relaciones compensatorias con sus
semejantes, son las fuerzas propulsoras que lo mueven para la búsqueda de la armonía. El
proceso evolutivo del ser inteligente es inestable por cuanto se adiestra en el nivel de
imperfección natural en constante mutación generando desequilibrio. Esos parámetros
intrínsecos reposan en la reciprocidad de la ley de causa y efecto. Acción y reacción constituyen
el camino, a veces doloroso, de la búsqueda del equilibrio, sea internamente, sea en la relación
con el otro, con el ambiente.
F.E. - La ley de causa y efecto, o de acción y reacción, es una ley de justicia distributiva: a cada cual según
sus obras. Muy acertado está el Dr. Regis cuando señala que esta ley no es punitiva, sino que es una ley
compensatoria, una ley de reequilibrio. Es la gran ley del progreso, tanto individual como colectivo.
D.K. – “En la trayectoria evolutiva del ser espiritual, los factores externos provocan
repercusiones que movilizan sus potencialidades, reestructurando niveles mentales y
motivaciones. Esas confrontaciones causan dolor y sufrimientos que producen situaciones
penosas e insatisfactorias.
F.E. - “Situaciones penosas e insatisfactorias” que, a la postre, son uno de los más poderosos motores de
progreso. Para desembarazarnos de las consecuencias penosas e insatisfactorias no nos queda más remedio
que trabajar positivamente en su superación. Eso es progresar.
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2. La ética
D.K. – “El flujo organizador y directivo de la Ley está “inscrito en la consciencia”, esto es, en la
formación de la estructura del cuerpo mental9. ¿Qué significa eso?
“La Ley no es un discurso. Es el conjunto de factores que actúan siempre procurando la
manutención del equilibrio.
“Esos mecanismos de autorespuesta, definen en la estructura del cuerpo mental del principio
inteligente, la noción básica de lo que es correcto o errado. Ellos limitan o responden a las
estimulaciones comportamentales o meramente reactivas del ser en la trayectoria evolutiva.
Debido a la actuación automática de esas fuerzas, el Principio Inteligente es compelido a
establecer esos parámetros no como forma consciente, sino como ocurrencia real en si misma, de
los límites de la ley de acción y reacción.
“En la estructura de la Ley Natural están establecidos los limites que el Principio Inteligente
conocerá en los conflictos de la experiencia que definen las repercusiones, la reciprocidad
natural entre acción y reacción, en los campos de las relaciones se sobrevivencia. Después, en el
desencadenamiento de las mutaciones, él sufrirá las consecuencias del choque de la convivencia
e inscribirá en su mente, en su cuerpo mental perenne, los rigores de las respuestas...
“La “inscripción en la consciencia” de los valores de la Ley se da en la propia vivencia de los
conflictos y por el deseo de preservación del ser y constituye, con el tiempo, los fundamentos de
la ética, considerada como el factor que establece el enjuiciamiento de los factores para la
persistencia del ser.
F.E. - Acompañando atentamente la secuencia de estos últimos párrafos, se llega a la conclusión enunciada
en el último de ellos: “La “inscripción en la consciencia” de los valores de la Ley se da en la propia vivencia
de los conflictos”. Es decir que es la vivencia de los conflictos la que finalmente propiciará esa inscripción,
esa grabación, de los parámetros de la Ley Natural tanto en nuestra conciencia (como elementos normativos
de nuestros actos, como principios éticos), como en nuestra consciencia (asunción lúcida, asunción
consciente de la realidad y de la importancia de estos principios éticos en nuestra vida). Por lo tanto
podemos reafirmarnos en que la grabación de los Parámetros de la Ley, devendría de forma natural como
consecuencia de nuestro progreso.
D.K. – “La ley de causa y efecto es el principio fundamental de balanceo y reajuste constante de
la ruta recorrida por el ser en el camino evolutivo. Ese juego permite la construcción y
reconstrucción del equilibrio interno.
F.E. - Realmente, la ley de causa y efecto no es únicamente -tal y como ya afirmaba más arriba el Dr.
Regis- una ley punitiva, sino que es una ley de “reajuste constante de la ruta”, tal y como enuncia el autor.
También tiene un componente expiatorio -inherente a esa acción de reequilibrio-, el cual de una manera
automática, pero razonable, nos impele a recibir -de forma voluntaria o involuntaria, de manera consciente
o inconsciente- las consecuencias inevitables de nuestros actos equivocados. Y decíamos que se trata de
una ley que actúa de una forma razonable -lo cual no podría ser de otra manera, al tratarse de la acción de
la Ley divina o natural-, en el sentido de que no se nos propondrá dicha expiación, y la compensación
material y moral subsiguiente, hasta que en nuestro “haber10” haya el suficiente contenido como para
poder enfrentar con las mínimas garantías de éxito el saldo de nuestro “debe”.
D.K. – “La consecuencia será la estructuración de los valores que después serán los que
formarán la “ética”, o sea, la definición básica de lo correcto y errado, del bien y del mal.
F.E. - Es formidable la manera como, de una forma tan bien secuenciada y plena de lógica, el Dr. Regis
nos conduce a la aceptación de que la noción de lo que denominamos ética se va delineando y consolidando
en el espíritu de una manera inevitable, como consecuencia de nuestras acciones. Ello es un argumento
más en contra de aquellos que piensan que el Espiritismo nos ha venido a “religar” con Dios, como si en
algún momento hubiéramos tenido una completa comprensión de la divinidad y, por una “falta” nos
hubiéramos desviado de esa presumida unión. Todo ello no es así. No somos “ángeles caídos”, sino que
somos espíritus en constante evolución, evolución que nos conduce, consecuentemente, a obtener una
mayor comprensión de Dios, de la Ley Natural y de la Ética.
3. La moral (se comentará en el próximo número)􀀃◙
9 No insistiremos en el tema del “cuerpo mental” que propone el Dr. Regis (véase nuestro comentario al Cap. II de la 2ª parte de
este opúsculo).
10 En los antiguos libros de contabilidad aparecían dos columnas tituladas “Debe” y “Haber” donde se consignaban los conceptos
y cantidades, de lo que la empresa tenía a su favor como ingresos o, en su contra, como pagos.
TOMADO DE:  GENER / MARÇ 2013 FLAMA ESPIRITA -7-

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