UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 25 de enero de 2013

CATHERINE GOUTTIÈRE
UN OJO SOBRE...
EL ESPIRITISMO,
UN COMPROMISO SOCIAL
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013




“Para saber quiénes somos, el espiritismo enseña a vivir
mejor; para saber de dónde venimos, el espiritismo enseña
a comprender mejor la Tierra y el universo; para saber a
dónde vamos, el espiritismo explica el mañana, borrando
los miedos y las angustias de una muerte desconocida”.
Extracto del libro de Karine Chateigner Entre cielo y tierra
—espírita y médium.
Ser espírita, es tener en sí la convicción y la certeza de
la existencia del alma y de su supervivencia más allá
de la muerte; es comunicarse con esa misma muerte;
es aportar, por una parte, la ayuda de los espíritus
sufrientes y por otra, recibir el fruto de la reflexión de
aquellos que, conscientes de su vida espiritual, vienen a
compartirla con nosotros.
Igualmente, ser espírita es actuar. En efecto, si bien el
mundo de los espíritus tiene su existencia propia en
otra dimensión, no por ello está tan desvinculado del
mundo de los humanos. Los espíritus observan nuestro
planeta y vienen en sesión para alertarnos sobre
nuestro mundo y sobre nuestra condición. Vivimos en
un planeta inferior en evolución moral donde reinan
el orgullo, el egoísmo y la voluntad de dominar al otro
para someterlo mejor. Los mensajes que se nos dan nos
ayudan a comprender la razón de la vida, de las vidas
sucesivas, de nuestra presencia en esta Tierra y del
vínculo fraternal que existe entre todos sus habitantes,
pues todos proceden del pensamiento divino.
Hemos vivido ya, y porque ya hemos vivido, hemos
podido vivir en otras comarcas, en otras latitudes y por
consiguiente, haber tenido un color de piel diferente o
un sexo diferente. Hemos podido ser hombre o mujer,
vivir en África, en la India o incluso hasta en China.
Nuestra psicología, nuestra forma de pensar, nuestros
temores, nuestras angustias, nuestros gustos o nuestros
centros de interés son el resultado de todo ese pasado,
vivido y registrado en nuestra memoria espiritual.
En ese caso, ser espírita nos hace tener una visión
diferente sobre los hombres y mujeres que componen
la población de nuestro planeta. El miedo al extranjero,
dentro de su diferencia tanto física como social o
religiosa, y la idea racista que de él deriva se atenúa
en pro del reconocimiento de un hermano, él también
reencarnado, para avanzar por su camino evolutivo.
Los seres humanos que somos deben aprender a vivir
juntos dentro del respeto y la dignidad de cada uno, en
el seno de una sociedad mundial donde la dominación,
bien sea ésta religiosa, militar, social o financiera, sería
abolida. Así, un reparto equilibrado permitiría a todos vivir
y desarrollarse juntos. Ciertos espíritas se comprometen
entonces, según las afinidades y atracciones de unos u
otros, en organizaciones humanistas que trabajan, por
ejemplo, por la supresión de la pena de muerte y dan
su apoyo a los reclusos norteamericanos que esperan
su ejecución en el corredor de la muerte; se incorporan
a asociaciones, como la ayuda a los más desposeídos,
y participan en diversas manifestaciones para tener
siempre más justicia social.
Con sus cadenas de pensamiento, los espíritas luchan
por la paz en el mundo y por el fin de las dictaduras y
de todas las injusticias, y saben aunar así el combate
de los humanistas y no espíritas que también han
comprendido que sólo se crece junto con los demás.
Los espíritas piensan y trabajan por una sociedad más
justa, en ello el compromiso espírita es igualmente un
compromiso social.
Extracto de un mensaje de Jean Jaurès en 1989:
“El espiritismo abraza todos los campos referentes a la
naturaleza de los hombres. Por consiguiente, el espiritismo
no puede ser, y nunca ha sido, apolítico. Quien afirme lo
contrario no conoce bien y no ha estudiado la fórmula
espírita, o hasta más grave aún, se engaña a sí mismo…
¿Estarían ustedes solos dormidos en un mundo que
cambia, en un mundo que vive? ¿Serían indiferentes a las
injusticias sociales? No pueden y lo saben bien. Al saberlo,
ya hacen política.
Hacer política no consiste simplemente en hablar y charlar.
Consiste en comprometerse y en ser, tan claro como se
pueda, en el sentido de su compromiso. La fórmula espírita,
que es cristiana, sólo puede ser una fórmula de reparto,
justicia, libertad y dignidad para todos los hombres, para
todos los pueblos y todas las razas…
Ustedes siempre están invitados a un mejor ser, es decir
a otro mundo, y allí están invitados como agentes y
participantes. Ayúdennos en la lucha social, ayúdennos
en la transformación de la sociedad. No se disfracen de
falsos revolucionarios. Sean verdaderos revolucionarios y
no tengan miedo a la palabra.
Revolucionario no quiere decir homicida o sanguinario.
Revolucionario quiere decir tener el corazón, la inteligencia
y el ardor, tener el coraje y la voluntad de hacer evolucionar
al planeta completo. Es juntos como lo conseguiremos…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario