UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 11 de noviembre de 2012









D O S S I E R
LO PARANORMAL Y EL CINE
por
CATHERINE GOUTTIÈRE
LE JOURNAL ESPIRITA N° 89 JUILLET 2012


Esta película fue realizada por
Alejandro Amenábar en 2001
con Nicole Kidman como actriz
principal.
El tema es el siguiente: estamos
en 1945 en la isla de Jersey.
Una madre y sus dos hijos,
Anne y Nicolas, habitan una
vasta mansión en medio de un
inmenso parque. El padre ha
partido a la guerra. La propiedad
está aislada y la vida es marcada
por el ritmo de las oraciones, pues la madre está
muy impregnada de religiosidad. Da a sus hijos una
educación muy estricta. La familia vive sola pues los
empleados han dejado la casa algunos días antes sin
avisar. Es entonces cuando vienen tres criados para
hacerse contratar, una mujer, un hombre mayor y una
joven muda. Ellos ya han trabajado en esta casa, hace
varios años, y quieren a ese lugar pues han pasado allí
los momentos más hermosos de su existencia.
Los niños, Anne y Nicolas, tienen una enfermedad: son
alérgicos a la luz del día. Por eso viven continuamente
en la penumbra, con todas las cortinas corridas. Todas
las habitaciones están cerradas con llave; ninguna
puerta puede ser abierta si la anterior no ha sido
cerrada.
La mayor de los dos niños, Anne, dice oír voces, especialmente
la de un niño que ella dice que se llama Victor.
Victor pide que abandonen la casa. Anne también dice
ver gente en la casa. Además, con frecuencia es castigada
pues su madre cree que miente. Para probarle
que tiene razón, Anne los ha dibujado. La casa parece
encantada pues se dejan oír ruidos de pasos, las
puertas cerradas con llave se encuentran abiertas, se
oye movimiento de muebles en el primer piso, el piano
se pone a tocar solo. Nos damos cuenta entonces de
que los fantasmas que frecuentan la casa son la familia
y los domésticos y que los supuestos fantasmas no son,
de hecho, sino un grupo de personas que ha venido
por algunos días a hacer sesiones de espiritismo para
entrar en contacto con ellos y
ayudarlos a ir hacia la luz y la
libertad.
El interés de esta película es
que nos hace entrar en el
aspecto psicológico del espíritu
confrontado a un shock, el
de su muerte que rechaza en lo
más profundo de su alma. Es el
caso de la madre, que mató a
sus dos hijos y luego se suicidó.
Como los tres vivían prácticamente
en autarquía, debido a la enfermedad de los
niños, van a continuar entonces su existencia, como
era antes de su muerte.
Recordemos lo que se dijo en el artículo relativo a la
película El sexto sentido: cuando no se ha entrado en
el túnel, surgen en el espíritu desencarnado imágenes
relativas a la vida física. Como el espíritu ve y oye, según
él, no está muerto. Es el caso de esta madre y sus dos
hijos. Como están acompañados por su periespíritu,
que ha registrado todos los datos correspondientes a
sus cuerpos físicos, tienen la ilusión de estar todavía
en sus cuerpos. Al principio de la película la madre se
despierta gritando, pues tiene la impresión de haber
tenido una pesadilla. Pero como vive y piensa, emite
de sus pensamientos esa imagen de la muerte. Esa es
la turbación, el espíritu siente que está vivo pero ya no
sabe si es vida espiritual o vida material.
Cuando se ha comprendido eso y se vuelve a ver la película,
se entiende por qué el ambiente mostrado por
las imágenes es tan pesado. A todo lo largo de la película,
la casa parece separada del mundo. La acción se
desarrolla en la casa o en el parque. La puerta cerrada
acentúa la pesadez de la atmósfera que reina. No hay
sol. La casa está envuelta por una niebla más o menos
espesa. No se oye canto de aves. La vida parece haberse
detenido en el exterior de la casa. No hay música y el
silencio aumenta la pesadez del ambiente. También
eso es turbación. El silencio. El espíritu en ese estado se
encierra en sí mismo y es impermeable a lo que pued
rodearle, vive totalmente lo que cree que es la realidad.
El final de la película nos muestra que estos espíritus,
ya sean la madre y sus dos hijos o los tres criados,
conscientes de que están muertos, pero rechazando la
ayuda de los humanos para franquear el túnel e ir hacia
la luz, se crearán una nueva turbación. Van a frecuentar
juntos esta casa que es su único punto de referencia, el
único lugar donde se sienten bien, tranquilos, y donde
podrán seguir aparentando que viven, como si todos
estos eventos no se hubieran producido.

¿Saldrán de la turbación?

Volverse consciente de su estado espiritual se debe a
varias cosas: a las oraciones que puedan hacerse por
esos espíritus; a la naturaleza misma de cada individuo,
a su propia reflexión que puede, como en la película,
ser muy reductora. La salida de la turbación se debe
igualmente al contacto, posible o imposible, con el
guía. Ciertos guías no pueden entrar en contacto con
sus protegidos porque están en ambientes vibratorios
totalmente distintos. Esos espíritus en turbación
también pueden ser ayudados por medio de sesiones
espíritas, como en la película por ejemplo, donde los
humanos, que somos ayudados en eso por un médium,
para el contacto, pueden hacerles comprender que
están muertos y que deben seguir su camino espiritual.
Estas realizaciones cinematográficas pueden llevarnos
a plantearnos la siguiente pregunta, ¿cómo pueden el
escritor y el guionista conocer y definir la turbación,
la mediumnidad o la vida en el más allá, tan fina y
sutilmente?
Ante eso, suponemos que el escritor ha podido haberse
documentado sobre el tema, tanto con la ayuda de
libros como con encuentros con personas que le han
dado testimonio de lo que conocían del más allá. Es
igualmente probable que ciertas obras sean manifestaciones
pensadas por el mundo invisible, manifestaciones
sutiles del más allá, inspiradoras, que influencian
entonces inconscientemente al escritor o al guionista
para guiar su consciente hacia el mensaje deseado.
Esta manifestación puede expresarse en estado de
vigilia: el escritor recibe el pensamiento del más allá y
lo transcribe en su escritura; dirá entonces que se siente
inspirado, que las ideas llegan rápidamente sin que
haya reflexionado previamente; o durante las desincorporaciones
nocturnas que permiten ir al encuentro de
espíritus que pueden insuflarle el mensaje a expresar
en el interior de su obra. Y por la mañana las ideas
permanecerán en su pensamiento.
El mundo de los espíritus sabe manifestarse de esa
manera; es la razón por la cual ustedes podrán descubrir
en numerosas novelas o películas, la filosofía espírita
en la trama de la historia narrada o filmada. Es una
forma de comunicación, entre otras, puestas a ¡disposición
de los espíritus.

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