UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

sábado, 11 de agosto de 2012




TELEPATÍA Y FUERZA DEL PENSAMIENTO
por
F A B I E N N E D U C O U R N E A U
LA FUERZA DEL PENSAMIENTO
Y LAS ENFERMEDADES

LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012

A veces la vida en un cuerpo puede desorganizarse, la
vida en un cuerpo no siempre se manifiesta a un ritmo
equilibrado. Este ritmo puede encontrar a la vez agresiones
materiales externas pero también agresiones
espirituales internas, agresiones que van a fomentar la
enfermedad.
Las diferentes causas
Para tomar el ejemplo de una enfermedad extendida
como el cáncer, se presentan oficialmente muchos
agentes externos al cuerpo humano como causa de las
formaciones cancerosas: agentes industriales en sus
desperdicios, agentes alimenticios en los azúcares, en las
carnes, en los productos que acompañan a esos mismos
alimentos en cuanto a su producción y su conservación,
agentes tóxicos como el tabaco. Todos esos elementos,
juntos o por separado, serían fuente de creaciones tumorales
que conllevan la anarquía irreversible del desarrollo
celular de naturaleza cancerosa. Aunque a veces estos
agentes externos pueden participar en el desarrollo de
ciertos cánceres, no son su causa principal. Con gran
frecuencia, las enfermedades son definidas como una
disfunción del organismo, dependiente de nuestro
entorno, de nuestra vida y también de las predisposiciones
que son un conjunto de factores que aumentan
en una persona el riesgo a desarrollar tal o cual enfermedad.
Ejemplo: el patrimonio genético en materia de
cáncer puede aumentar una predisposición al cáncer.
Es la teoría de la herencia y si nos detenemos en esta
definición, podemos pensar entonces que si nuestros
abuelos o nuestros padres, murieron como consecuencia
de un cáncer, entonces es muy probable que nosotros
desarrollemos un cáncer… Semejante pensamiento no
puede ser positivo y esa teoría de la herencia carece de
elementos y sobre todo de espiritualidad. En materia de
espiritismo, no podemos ocultar las fuentes espirituales
que llegan a nuestros cuerpos físicos; por eso decimos
que las enfermedades son el resultado de nuestra evolución,
de nuestro modo de ser, de nuestra manera de
existir, de nuestro comportamiento social y de nuestras
vidas anteriores. Aun cuando hoy en día la medicina se
abre más a la noción de lo psicosomático, creando el
vínculo entre el cuerpo y el espíritu, está lejos de considerarlo
todo, y entonces hablamos de una fuente totalmente
desconocida por el mundo médico que es la de
las vidas anteriores, de la anterioridad que continúa
manifestándose a través del doble periespiritual transmitiendo
una memoria vivida a nivel de nuestro cuerpo.
Es lo que llamamos la genética periespiritual, la genética
del recuerdo, la genética de la transposición de las enfermedades
anteriores, de los conflictos anteriores, de los
desórdenes anteriores.
A la pregunta: Durante la elaboración de su cuerpo,
¿puede el espíritu imprimir genéticamente ciertas enfermedades?
El espíritu nos responde: “No es el espíritu el que
imprime genéticamente las enfermedades. El espíritu recibe
los materiales genéticos de sus progenitores y a partir de
estos materiales dados, evoluciona como puede, en la construcción
de su nuevo cuerpo. La única genética que el espíritu
puede aportar en la construcción de su futura envoltura
carnal es una genética periespiritual”.

El efecto placebo o nocebo
El pensamiento es creador, influencia la materia y somos,
aunque no siempre nos demos cuenta, efecto de nuestros
pensamientos. Cuando decimos: “Estoy hasta la
coronilla”, es muy probable que nos dé dolor de espalda
o bien: “Me tienes harto” y poco después tengamos un
dolor de cabeza, (*) etc. Nuestros cuerpos reaccionan a
nuestros pensamientos.
(*) En francés ambas expresiones son “J’en ai plein le dos” y “Tu
me prends la tête” (literalmente: “Tengo cargada la espalda” y “Me
agarras la cabeza”) por eso no tiene mucho sentido la traducción
castellana. (N. del T.)
Desde hace algún tiempo, los científicos han comprobado
que una sustancia totalmente desprovista de
principio activo puede tener un efecto muy real, aunque
no mágico, pues la convicción de recibir un tratamiento
activo desencadena un alivio del dolor y de diversos otros
síntomas, es el efecto placebo. Al contrario, si un médico
sugiere a su paciente que un medicamento tiene efectos
secundarios, este paciente experimentará los efectos
desagradables, es el efecto nocebo.
Las enfermedades pueden ser mentales, como por
ejemplo las depresiones, vinculadas a un estado de
ánimo como consecuencia de acontecimientos dolorosos
o difíciles de la vida, como por ejemplo la pérdida
de un pariente, un divorcio, una enfermedad, la pérdida
de un empleo, etc., se caracterizan por varios síntomas
como tristeza, falta de interés, pensamientos mórbidos,
ideas suicidas, problemas de sueño, etc.
Las numerosísimas investigaciones realizadas para
probar medicamentos contra la depresión, han demostrado
que el efecto placebo podía variar del 20% al 49%.
Lo cual es superior a lo que se observa con otros tipos de
medicamentos.
Las enfermedades pueden ser físicas, como por ejemplo
la poliartritis reumatoide, vinculada a una o a varias anterioridades
precisas, en las cuales los cuerpos han sido
mutilados o torturados. Las personas afectadas por esta
enfermedad son absorbidas por el dolor y el tiempo de
pensar es muy difícil. El tiempo de pensar corresponde
entonces al entorno, a los que no están absorbidos por
el dolor, por la enfermedad, por el desequilibrio psíquico.
Todas las fuerzas del espíritu, como las fuerzas de la
hipnosis, la telepatía, la clarividencia, el magnetismo,
incluso hasta revelaciones de vidas anteriores, deben ser
consideradas en tal circunstancia.
La autosugestión
Para hablar de la autosugestión, es necesario saber que en
nosotros existen dos individuos absolutamente distintos
uno del otro. Ambos son inteligentes, pero mientras que
uno es consciente, el otro es inconsciente.
El farmacéutico de Nancy, Émile Coué, fue el precursor
de la utilización de la autosugestión consciente con su
célebre frase: “Cada día estoy mejor desde todo punto de
vista”. La autosugestión, bien utilizada, resulta ser de una
ayuda cierta en el dominio de sí mismo y en la resolución
de buen número de problemas a los cuales el individuo
es confrontado en la vida.
“Poseemos en nosotros una fuerza de un poder incalculable
que, cuando la manejamos en forma inconsciente, con
frecuencia nos es perjudicial. Si, por el contrario, la dirigimos
de manera consciente y sabia, nos da el dominio de nosotros
mismos y nos permite, no sólo ayudar a sustraernos a
nosotros de la enfermedad física y la enfermedad moral,
sino también a sustraer a los demás, y hasta a vivir relativamente
feliz, cualquiera que sea la condición en que
podamos encontrarnos”
. Emile Coué.
En cuanto al inconsciente, es la parte más íntima del
espíritu. Para penetrar su misterio, es preciso volver a su
fuente. En su primera encarnación, el espíritu va a crear su
primera memoria inconsciente, luego, de vida en vida, el
espíritu acumulará por medio de la memoria, un número
de imágenes, de sentimientos reprimidos, todos los
eventos vividos, todos los hechos de sus existencias. Son
numerosos los ejemplos donde se manifiesta el inconsciente,
uno de ellos es el sonambulismo. El sonámbulo
se levanta en la noche, se pasea, realiza ciertos actos y se
vuelve a acostar sin tener ningún recuerdo al despertar.
En este ejemplo, el cuerpo obedece al inconsciente.
Para ilustrar este papel determinante del pensamiento,
he aquí un extracto de mensaje: “Buscáis vuestra salud
y en esa salud buscáis vuestra tolerancia, vuestro equilibrio
y vuestra quietud. Ya estas tres palabras solas pueden
aliviaros de muchos males físicos. En realidad, mis amigos
y hermanos del más allá, que con todas sus fuerzas buscan
conmigo vuestro mejor ser, para vuestro mejor vivir, tienen
una sola palabra que vuelve sin cesar: pensar, pensar,
pensar. Hablo del verbo y no sólo de la naturaleza descrita
en forma abstracta o relativa, y hablo de la función y del
acto. Debéis pensar, y pensar bien. El hombre que piensa
bien encontrará en su cuerpo todas las cualidades indispensables
a su equilibrio y eso dentro de un vasto movimiento
solidario, y eso dentro del compartir. Vuestras sociedades
injustas, vuestras sociedades decadentes, vuestras sociedades
de jerarquía y de dinero, fomentan la enfermedad
pues, en verdad, el hombre trabaja mal, produce mal. Vivir
en el temor, es crear ya su enfermedad del mañana. Vivís
en alerta, vivís con envidia y demasiado a menudo quizás
hasta con celos. Vivís con odio, vivís en un mal reparto y os
desequilibráis sin cesar. Vivís en estrés, vivís dentro de un
movimiento que no se corresponde con vuestras verdaderas
naturalezas, y por consiguiente, vivís en lo que sufre vuestro
inconsciente. No sois vosotros solos, como individuos, los
responsables de esta mala realidad, pero como espíritas,
podéis volveros más conscientes. De buena gana buscamos
para vosotros todo lo que pueda convenir y lo que pueda
integrarse por nuestras palabras a vuestras conciencias de
hoy. Pero, sin verdad, sin espíritu y sin conciencia de verdad
de ese espíritu, nosotros no podemos nada, y vosotros no
podéis nada. ¿Me atrevería yo a decir que vosotros sois los
autores de vuestras enfermedades? Sí, en la medida en que
la sociedad es responsable, en la medida en que vuestras
asambleas colectivas son responsables de vuestros desequilibrios
individuales, en la medida en que vivís mal. Vosotros
fomentáis la enfermedad, mantenéis la enfermedad, sois los
autores del desequilibrio con vuestra inferioridad terrestre.
No os juzgo, hago la comprobación de una realidad de
desequilibrio entre el alma y el cuerpo. Es pues tiempo de
que la medicina se convierta en medicina de la conciencia
y del espíritu. La fitoterapia es uno de los enfoques. La fitoterapia
es una cita con la naturaleza y aun cuando no esté
contaminada. Pero el camino será diferente cuando hayáis
encontrado vuestras verdaderas naturalezas y cuando la
hipnosis haya triunfado sobre vuestros cuerpos. Permitidme
terminar este mensaje salmodiando tres veces la palabra,
pues cuenta: hipnosis, hipnosis, hipnosis, en lo que os invita
al encuentro de vosotros mismos. Todo se vuelve posible
para un país o para una sociedad que reconoce el valor de
la filosofía espiritual”.

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