UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 12 de agosto de 2012

SESIONES EXPERIMENTALES
Los frenos al desarrollo de una facultad
mediúmnica o no mediúmnica :
el inconsciente , la imaginación ,
la interpretación

por
CHRISTOPHE CHEVALIER
LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012


Desde enero de 2011 les invito a seguir el trabajo
efectuado por los clarividentes en el seno del grupo
experimental de Nancy. Ustedes han podido conocer
algunos de los ejercicios que allí se realizan y su
respectivo análisis. En este artículo me propongo,
no estudiar otro de estos ejercicios, sino recoger las
dificultades del trabajo experimental y la necesidad
de una estructura para el desarrollo de estas
facultades. Antes de aportar elementos de reflexión
sobre este asunto, es importante recordar que son
los espíritus, durante las sesiones efectuadas por
los médiums operativos, los que revelan a unos y
otros las diferentes capacidades. Eso nos dispensa
de un largo y fastidioso trabajo de búsqueda de
hipotéticos potenciales. Esto concierne a todas
las formas de mediumnidad pero también a la
clarividencia simple. Recordemos igualmente que
un clarividente no es una máquina de producir, es un
ser humano dotado de una sensibilidad inherente a
su facultad que lo vuelve permeable a la influencia
de los espíritus encarnados y desencarnados. En el
marco de la mediumnidad, y desde la codificación del
espiritismo, el médium es comparado a menudo con
una herramienta de comunicación, como el telégrafo,
una placa fotográfica, etc. Esas comparaciones tienen
como objetivo definir la función mediúmnica. Sin
embargo, eso no es tan fácil. El simple hecho de
ponerse en condición de recepción telepática con
un espíritu ante una página en blanco o una foto, no
garantiza un resultado inmediato, ni mucho menos.
Hay numerosos obstáculos que superar antes de que
se produzca un mensaje estructurado y coherente,
procedente del mundo invisible y que responda a un
análisis objetivo.
El inconsciente
y la imaginación: definiciones

Según el diccionario, el inconsciente es el conjunto
de mecanismos psíquicos que no obedecen a las
leyes de la conciencia y el imaginario es el conjunto
de elementos que pertenecen al dominio de la
imaginación, siendo la imaginación la facultad
de representarse las cosas en pensamiento y de
inventar, combinando elementos de lo vivido. Vamos
a ver, según el análisis espírita, cómo el inconsciente
y la imaginación interfieren en el desarrollo de una
facultad como la clarividencia, simple o mediúmnica.
La pregunta que se plantea es: ¿Qué es el inconsciente
y cómo actúa sobre el desarrollo de una facultad
telepática, mediúmnica o no?
Sigmund Freud no presumía la supervivencia
del alma, ni la existencia del más allá. Para él, el
psiquismo se limitaba a la simple relación entre los
individuos, salvo que para nosotros, los espíritas,
este psiquismo y el inconsciente son la misma cosa,
es decir el espíritu. Recordemos que el espíritu es el
resultado de la pulsión amorosa divina que, a través
de la reencarnación, se convierte en el Hombre.
Así, el ser humano, es decir nosotros mismos, a
lo largo de nuestras encarnaciones, de nuestra
génesis, vivimos, sentimos, actuamos y registramos
múltiples informaciones y sentimientos: amor, odio,
miedo, angustia. Esta génesis, portadora de actos y
sentimientos, construye nuestra personalidad. Esos
actos y esos sentimientos jamás son olvidados, pero
ya no están más en nuestro recuerdo consciente: son
reprimidos y condicionan luego nuestra personalidad
de hoy.
Allan Kardec, en su obra 
El Libro de los Médiums puso
en evidencia las leyes referentes a la mediumnidad,
sus escollos, su desarrollo; reveló igualmente
que ciertos mensajes podían ser influenciados
involuntariamente por el propio pensamiento del
médium. El inconsciente aún no estaba claramente
identificado y habría que esperar los trabajos de
Freud para ponerlo en evidencia. Ese importante
descubrimiento del inconsciente sería de una utilidad
capital para la investigación sobre la mediumnidad.
Gabriel Delanne probó así en sus trabajos, expuestos
principalmente en su obra Investigaciones sobre
la Mediumnidad, la influencia del inconsciente,
elemento fundamental del desarrollo mediúmnico.
Para él, era indispensable referirse al contenido
intelectual del mensaje que debía emanar de otra
inteligencia distinta a la del médium, más que a la
manifestación física. Gabriel Delanne demostró que
ese inconsciente se manifestaba particularmente en
los médiums principiantes o poco experimentados.
Este importante descubrimiento fue el incentivo
de numerosas controversias y polémicas entre los
detractores del espiritismo que se aprovecharon de
ese elemento nuevo para justificar, argumentar y
pretender que todas las manifestaciones espíritas
eran, de hecho, la expresión inconsciente del médium.
En experimentación, siendo el objetivo percibir el
pensamiento de la persona sobre la que el futuro
clarividente trabaja, el inconsciente se manifiesta
principalmente cuando el clarividente se pone en
estado de receptividad, es decir cuando comienza
a relajarse, a “hacer el vacío” de sus pensamientos
y preocupaciones personales, de la mejor manera
posible, para concentrarse en una foto. En ese preciso
momento, el médium o el clarividente se encuentran
en un estado segundo, su conciencia se pone
entonces en retroceso, él ya no es totalmente dueño
de los pensamientos que le acosan. Ese abandono
puede abrir las puertas del inconsciente y es en ese
instante cuando sus preocupaciones, angustias,
deseos o sentimientos pueden expresarse. Esta
etapa es natural, es parte integrante del desarrollo.
Tomemos un ejemplo que ilustra este hecho: una de
nuestras amigas espíritas, clarividente, trató de entrar
en contacto con el espíritu de la foto que tenía en la
mano. Después de una breve descripción, contó la
causa de la muerte de esta persona y se echó a llorar.
Después del control, se encontró que esta persona
no había muerto en la forma descrita, pero que ese
era el modo en que había fallecido un amigo muy
querido de nuestra clarividente, muerto algunos
meses antes. El afecto, la emotividad, la sensibilidad
de nuestra médium en desarrollo habían abierto las
puertas de su inconsciente a lo que rechazaba, es
decir, a un pesar no expresado verdaderamente o aún
no superado. El ejercicio mediúmnico tiene también
este papel de válvula de escape beneficiosa para el
desarrollo, pues permite liberar el inconsciente del
médium. Es bastante raro, y hasta improbable, que las
primeras clarividencias se hagan sin la interferencia
del inconsciente. Es por medio de la repetición del
ejercicio que el inconsciente se aligera lo suficiente
como para hacer lugar a los pensamientos externos al
clarividente, para que pase el mensaje de la persona
encarnada o desencarnada representada en la foto.
Las primeras recepciones son a menudo cortas,
sometidas a la duración de la percepción principiante.
Luego, con el ejercicio, el clarividente adquiere
soltura y experiencia. Las palabras y el contenido
intelectual del mensaje son más convincentes; esto
es particularmente cierto en mediumnidad, pues
siendo el pensamiento externo al clarividente, el
mensaje dado por el mundo invisible es más largo,
preciso y sometido a la permeabilidad del médium
en desarrollo. Ese desarrollo puede extenderse por
varios meses, incluso más, en función de la psicología
y la personalidad del experimentador.
¿Qué es la imaginación, cómo actúa sobre el desarrollo
de una facultad telepática, mediúmnica o no?
Con frecuencia los clarividentes dan testimonio de la
dificultad para no dejarse influenciar por el entorno
de la foto sobre la que deben trabajar. Por ejemplo,
el personaje puede influenciar la imaginación
del clarividente según su actitud o su apariencia
(gran sonrisa, persona joven o vieja, presentación
de vestimenta, etc.). Un fondo específico (mar,
montaña), los accesorios (sombreros, botas…)
que acompañan al sujeto representado en la foto,
también tienen su influencia. La imaginación, que a
veces puede expresarse, no lo hará forzosamente de
manera consciente y voluntaria. El experimentador,
cuya mirada se ha hundido en la del sujeto, trata de
entrar en contacto con él. En un primer momento,
describirá su personalidad y a veces su psiquismo, y
es entonces cuando el entorno de la foto influencia el
trabajo. Tomemos un ejemplo vivido: una clarividente
trabaja sobre la foto de un escritor, político francés de
comienzos del siglo XX. Describe una escena que se
desarrolla en el océano, un aficionado a la navegación,
una tormenta y luego un naufragio en el transcurso
de la cual la persona muere. Después del control, el
escritor no practicaba la vela y había fallecido de un
infarto en París. La información dada no era recibida
sino imaginada y el resultado de la clarividencia es
falso; imaginar una situación suministra una narración
que no está en concordancia con la persona de la foto
y el contacto telepático entablado se pierde.
A los dos frenos del desarrollo de la clarividencia antes
citados, el inconsciente y la imaginación, debemos
añadir otro: la interpretación. ¿Cómo actúa ella sobre
el desarrollo de una facultad telepática, mediúmnica o
no?
El ser humano es ante todo un ser pensante y desde
su origen, siempre ha necesitado comprender su
entorno para ubicarse mejor en su cercano porvenir.
Así, la interpretación de los hechos o de las palabras
está movida por la necesidad de dar un significado
a lo que se vive. Es una acción natural y necesaria. Y
en materia de clarividencia, esta acción de interpretar
para comprender interviene mucho. Forma parte del
ejercicio y de los frenos a ser superados; a menudo la
interpretación entra en acción bajo la influencia de la
precipitación por comprender lo que se ve y se percibe.
Tomemos un ejemplo: un clarividente mediúmnico
trabaja sobre un personaje desencarnado y el contacto
telepático se pone en marcha. Después de controlar
las informaciones recibidas, resulta que son exactas.
Luego, en el transcurso de la narración, el espíritu
muestra por medio de la imagen telepática, un lugar,
un edificio preciso que parece tener importancia para
él. En nuestro ejemplo, el espíritu desea enseñar un
teatro muy conocido en la ciudad de Londres. Ahora
bien, el clarividente no se da suficiente tiempo para
que la imagen se instale con más precisión. Anticipa
entonces, e interpreta la imagen, con lo que conoce
o lo que piensa que debe ser. Ve una fachada,
columnas, escaleras. Esas imágenes le son conocidas.
Concluye que es una biblioteca. Esta interpretación
un poco precipitada, puede hacer perder el contacto
con el espíritu o deformar totalmente la continuación
del mensaje. En efecto, si el espíritu desea mostrar
ese teatro, es sin duda porque es importante para
él, para hacerse reconocer. Nuestro experimentador,
que tiene en mente una biblioteca, y lo ha expresado,
puede no recibir más informaciones exactas o
coherentes, puesto que ya no son las imágenes y la
idea del espíritu las que se perciben, sino las suyas;
no habrá pues más correlación. Por supuesto, para
trabajar en las mejores condiciones, la elección de las
fotos tiene en cuenta esta problemática y la mayoría
de las fotos presentadas contienen los menos
detalles posible. Se presentan sobre todo retratos. Sin
embargo, el objetivo es superar este freno gracias al
trabajo regular. Idealmente, el experimentador debe
ser capaz de trabajar sobre toda clase de fotos sin
tener en cuenta los elementos que la componen.
En conclusión, diremos que el inconsciente y la
imaginación pueden entrar en acción durante un
trabajo de clarividencia, en forma natural y fuera
de la voluntad del clarividente en desarrollo. La
interpretación es una acción consciente difícilmente
identificable. Sin embargo, estos tres elementos son
indisociables y son lo que constituye todo el atractivo,
pero también toda la dificultad, del desarrollo de una
facultad como la clarividencia, mediúmnica o no, que
puede extenderse a todas las otras mediumnidades,
por cuanto se trata de olvidarse de sí mismo en pro de
otro pensamiento que no es el suyo, de otra entidad
distinta a su propio “yo” profundo. Esa es toda la
ventaja de una estructura experimental compuesta
por espíritas informados, conscientes de las leyes que
rigen la manifestación del más allá y de las dificultades
del desarrollo, especialmente mediúmnico. En
efecto, los sujetos que desarrollan una facultad están
atendidos y pueden trabajar con toda confianza
y sin trabas. Es necesario poder y saber decir todo
y expresar lo que se siente. Todos los trabajos son
analizados, teniendo en cuenta los elementos.

1 comentario:

  1. Aunque los espíritas desconozcamos el origen de las imágenes como resultados de los procesos cerebrales, no en balde deberíamos despreciar la multitud de funciones de que es capaz este órgano de efectuar para el fiel reflejo de la acción espiritual.
    En el análisis de las imágenes mostradas por el cerebro, y que los individuos con mucha o poca capacidad mediúmnica son capaces de interpretar, se deben tomar en cuenta varios factores; uno de los cuales sería el de la diferencia de funciones entre los dos hemisferios. Cabría entonces preguntarnos… ¿por cuál de los hemisferios se muestran las imágenes espirituales?
    Ya sabemos que el hemisferio derecho es capaz de mostrarnos imágenes en tercera dimensión; imágenes más relacionadas con lo abstracto, etc. Siendo el hemisferio izquierdo más lógico y objetivo. Lo que trato de decir es que los médiums deberían ser entrenados para reconocer todo tipo de imágenes y sus diferentes relaciones para sacar el mejor provecho a sus diferentes clarividencias en la práctica.
    Por otra parte, y también en esta misma onda, he tenido cierta información sobre la necesidad de que el médium debe estar entrenado para dejar que las imágenes surjan o fluyan libremente, ya que es el accionar del espíritu, pues se ha demostrado que al concretizar o tratar de analizar dichas imágenes, se cortan las mismas, perdiendo así el hilo fluídico que las alimentaba.
    Es necesario por último precisar que además de favorecer el desarrollo de la doctrina espírita en la búsqueda del fenómeno con ánimo de ilustrar a los médiums. También es sumamente imprescindible la difusión de la doctrina y el acceso a los diferentes cargos públicos de espiritistas consumados y con un alto grado de moral que elevarán los grandes proyectos sociales a las mayorías, con el ánimo de elevar la conciencia de la humanidad. Así, y como decimos nosotros, “los espíritus se juntan por afinidad”, lo que conllevará a que las organizaciones espíritas cuenten con personal de elevada calidad para el encuentro y comunicación con esos grandes Maestros que ansían poder dejar sus ilustrativos mensajes. Saludos.

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