UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 22 de julio de 2012




EN LA FOTO EL PROFESOR WILLIAM CROOKES Y LA FORMA MATERIALIZADA DEL ESPÍRITU KATIE KING.

LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009
D O S S I E R
LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por
IGOR MANOUCHIAN

La historia del espiritismo
está inscrita en el inmenso
trabajo de Allan Kardec en
Francia pero igualmente,
más tarde, en Inglaterra
gracias a los trabajos de
eminentes científicos tales
como William Crookes que
estudió varios médiums
entre ellos Florence Cook.
Joven todavía adolescente,
su facultad permitió obtener
la materialización completa
de un espíritu llamado Katie
King. Ante todo un poco
de historia sobre esta joven. ¿Quién era ella y cómo
aparecieron los signos de esta mediumnidad? Florence
(o Florrie, como la llamaba su madre) nació en el este de
Londres en 1856 y desde su niñez, afirmó que podía oír
la voz de los ángeles. Más tarde su madre confirmaría el
hecho de que su hija siempre había estado consciente
de la presencia de espíritus, pero sus dones psíquicos no
comenzaron a manifestarse sino hacia los quince años,
durante experiencias en el domicilio familiar donde se
observaban fenómenos de apariciones y desplazamiento
de objetos.
Florence Eliza Cook fue la hija mayor de Henry Cook y su
esposa. Su pequeña hermana Kate Selina también se iba
a revelar como médium. En 1873 Florence tendría (dijo)
diecisiete años, cuando conoció a Crookes, pero sin duda
hizo alguna trampa sobre su edad, para ilustrar mejor
que el valor de un médium no depende del número de
años. Es poco probable, aunque haya sido así, que fuera
en 1870, el año en que apareció su mediumnidad, una
chiquilla de quince años, todavía alumna en la clase
de la señorita Eliza Cliff, en Hackney, (por otra parte,
ella debió abandonar la escuela cuando sus poderes
se hicieron manifiestos). La madre, Emma Cook, fue
visiblemente la instigadora
e institutriz mediúmnica.
Las primeras sesiones
tuvieron lugar en Hackney,
en el domicilio de los Cook.
Florence fue entrenada
por el médium Herne, del
tándem Herne y Williams.
Tanto Herne como Williams,
“materializaban” un espíritu
que decía llamarse John
King. Escuchado porque
ellos lo hacían escuchar y
tocar, y a veces aparecía
una mano supernumeraria,
una mano que no pertenecía a ninguno de los presentes.
Si bien uno y otro de los médiums, y los dos juntos en
la época de su asociación, fueron desenmascarados con
frecuencia, Herne y Williams no fueron por ello menos
célebres en el espiritismo. Florence dio sesiones de
aparición con Herne y Williams hasta 1872. Fue durante
estas sesiones que se manifestó por primera vez el
fantasma de Katie King, hija de John King. En esta etapa
la aparición mostraba un brazo y su carita fresca, desde
atrás de la cortina negra del gabinete mediúmnico
donde estaba Florence supuestamente inconsciente y
atada. Los primeros relatos sobre la mediumnidad de
Florence fueron publicados, desde 1871, por Thomas
Blyton, secretario de la Dalston Association of Inquirers
into Spiritualism, un grupo espírita de Dalston y
Hackney que fue fundado en 1870. En 1872, William
Crookes intervino en el momento del paroxismo de
las experiencias cuando un espíritu se manifestaba
de manera tangible y completa gracias al aporte
mediúmnico de Florence. Este espíritu se manifestaba
y hablaba. Él, o más bien ella, se llamaba Katie King y
explicó que durante su última vida, fue Annie Morgan
Owen, hija del pirata Henry Morgan que había sido
ennoblecido y nombrado gobernador de Jamaica y que
en el más allá se hacía llamar John King. En homenaje
a su padre, deseaba manifestarse retomando el nombre
de King y añadió el nombre de Katie. El objetivo de este
espíritu era probar al mundo la supervivencia del alma
utilizando las facultades de Florence Cook.
He aquí el extracto de una interesante entrevista a
Gabriel Delanne realizada por el Dr. Paul Heuzé que
fue un escéptico de la gran época (años 20) cuando
la experimentación psíquica era realizada por eruditos
sobre grandes médiums. En particular es el autor
de ¿Viven los muertos? en dos tomos. La entrevista
fue publicada en el periódico L’Opinión junto con
la del doctor Geley y la de Camille Flammarion. Las
principales objeciones hechas por el doctor Paul Heuzé
son la no-cientificidad del espiritismo que se apoyaría
en un acto de fe y la atribución de fenómenos psíquicos
a los desencarnados cuando todo sería reductible a los
vivos. Entre otras cosas, Gabriel Delanne le respondió
sobre estos dos puntos. En su libro, Heuzé lo presenta e
introduce la entrevista de la siguiente manera:
“Gabriel Delanne, cuyo nombre es conocido y reputado,
no sólo en el mundo de los espíritas sino en el mundo
a secas es, desde hace muchos años, presidente de
la Sociedad Francesa de Estudios de los Fenómenos
Psíquicos, director de la revista científica y moral del
espiritismo y presidente de la Unión Espírita Francesa.
Por supuesto, no fue por un interés en la evocación de los
fantasmas, sino por el contrario, con una tendencia muy
prosaica al realismo integral, que atravesé, un luminoso
día de primavera, las pintorescas y verdes avenidas de la
villa de Montmorency. Gabriel Delanne quiso recibirme
allí con la más amable cordialidad…”
La entrevista también se encuentra en el libro de G.
Bourniquel, de 1921, Los testigos póstumos. He aquí
algunos extractos:
“Gabriel Delanne: ¿Nuestros instrumentos de prueba?
Como en cualquier otra ciencia, la observación
y la experimentación. Siendo el hecho capital la
manifestación después de la muerte, es allí donde nos
hemos dedicado a experimentar. De allí, el fenómeno
de las materializaciones que ustedes conocen, por
lo menos en su forma. ¿Cuál es, para nosotros, el
mecanismo de la materialización? Este: el alma (del
muerto) pide prestadas al médium materia y energía, los
dos elementos que ya no tiene, puesto que ya no tiene
cuerpo, se sirve de su periespíritu como un molde para
reconstituir exactamente el cuerpo que tenía.
Paul Heuzé: ¿Sin duda quiere decir la apariencia del
cuerpo que tenía?
Delanne: Digo el cuerpo, es decir un conjunto de
órganos en pleno funcionamiento, un corazón que late,
pulmones que respiran, sangre que circula. William
Crookes, teniendo como médium a una joven de 17 años,
la señorita Florence Cook ha logrado la materialización
(y por otra parte, desde entonces no se ha visto nada
mejor) de cierta Katie King, hija difunta del pirata
Morgan, que iba y venía por su laboratorio y que tenía
su personalidad absolutamente distinta de la de la
señorita Cook, al punto de que la señorita Cook tosía
por haber pescado un resfriado, y Katie King no tenía
ningún síntoma del mal. Crookes tomó más de treinta
fotografías de Katie King. Lombroso, el doctor Gibier y
Charles Richet obtuvieron materializaciones del mismo
género. Este fenómeno, aunque extremadamente raro,
al contrario de lo que se dice, no se puede negar. Les
haré observar aquí, además, entre paréntesis, que estos
hechos de experimentación no vienen más que a unirse
a los hechos de observación que la historia nos relata en
gran número y de los cuales ahora no tenemos ninguna
razón de dudar: las apariciones, las transfiguraciones,
las supuestas resurrecciones. La vida de Jesús, la de
Mahoma, las vidas de los santos pululan de estos hechos;
y lo que es notable, es que siempre se han desarrollado
con las mismas características. Estudien la historia, les
impactará esta verdad”.
William Crookes fue quien
observó de cerca el ejercicio
mediúmnico de Florence Cook.
Desde las primeras experiencias,
los asistentes comprobaron
la materialización de un
espíritu vestido de blanco, que
declaró llamarse Katie King. Se
manifestó durante los tres años
que duró la experimentación
que ella misma deseó durante
su primera aparición. Se tomaron todas las precauciones
para evitar el fraude, el erudito y sus asistentes a las
sesiones tuvieron la posibilidad de asegurarse con sus
manos de la realidad tangible del fantasma. Pudieron
cortar bucles de su cabello y trozos de su vestido. Pudieron
contemplar a la luz de una lámpara de fósforo a Katie King
sonriente y jovial, hermosa y esbelta, rubia y serena en
su vestido blanco mientras su médium dormida, Florence
Cook, pequeña y morena, estaba vestida de terciopelo
negro o de lana azul. Ante la extraordinaria, aunque muy
real, aventura de Katie King, William Crookes tuvo esta
conclusión en forma de afirmación: “¡Yo no digo que es
posible, digo que es!”
Mientras tanto, Florence Cook se convirtió en Florence
Corner por el vínculo matrimonial y se perdió su rastro en
la historia. Sin embargo, semejante facultad mediúmnica
no podía apagarse con el tiempo. Es pues más que
probable que siguiera trazando su camino permitiendo al
mundo de los espíritus, quizás bajo otra forma, comunicar
a los hombres y a la humanidad su devenir espiritual.

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