UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

jueves, 26 de julio de 2012

DO S S I E R
por
MARIE-NOËLLE COURTIOL

DEL ART BRUT A LA MEDIUMNIDAD
LE JOURNAL SPIRITE N°73 JULIO 2008




       SCOTTIE WILSON

■ Hélène Smith (1861-1929)

Hija de un vendedor húngaro,
Élise Müller alias Hélène Smith,
trabajaba como empleada en una
casa de comercio. Descubrió el
espiritismo a fines de 1891 y reunió
un círculo espírita, en el seno del cual
comenzó a mostrar cualidades de
médium desde 1892, diciendo que
se comunicaba con Victor Hugo y
luego con Cagliostro. Rápidamente
se hizo conocida en Ginebra, donde
la conoció el psicólogo Théodore
Flournoy.
La mediumnidad visual, auditiva y
tiptológica (por golpecitos), de Élise
Müller cambió entonces, y ella se
sumergía en trances sonambúlicos de los
que no recordaba nada (criptomnesia).
Escribió grandes ciclos donde se
revestía de diferentes personalidades
(ciclos marciano, ultramarciano, hindú
u oriental y real).
La médium y el psicólogo estuvieron
muy unidos hasta 1899, cuando
apareció por primera vez De las Indias
al planeta Marte, el libro de Flournoy
que estudia el caso de “Hélène
Smith”. Sintiéndose incomprendida
Élise Müller se alejó de Flournoy. En
1900, la Sra. Jackson, una rica espírita
norteamericana, impresionada por la
médium, le ofreció una pensión de por
vida que le permitió dejar su trabajo
y dedicarse a sus visiones. Desarrolló
otros ciclos, y pintó cada vez más,
especialmente imágenes religiosas
alrededor del Cristo.
■ François Hugo de Alesi (1849-1906)
F. H. D’Alesi se había convertido
en pintor médium, “un pintor cuyo
sentimiento exquisito del arte se revela
en toda su obra”, según dijo la Sra.
Rufina Noeggerath.
Todo comenzó un día, en Esmirna,
cuando al regreso de un paseo por la
orilla del mar él tuvo la fantasía de
adquirir colores, paleta etc., e instalarse
frente a una gran tela. De ello resultó
un cuadro de marina, una puesta de
sol. Era la primera vez que manejaba
los pinceles. Cuando dibujaba, su
brazo era movido automáticamente y
la mayor parte del tiempo no miraba el
papel. En cuanto a la pintura, trabajaba
bajo la influencia de un guía llamado
Donato y realizó telas muy diferentes
unas de otras. Con frecuencia estos
retratos y paisajes eran realizados en la
noche a la luz de una vela.
■ Scottie Wilson
Nacido Louis Freeman en Londres,
Scottie Wilson creció en Glasgow, en
Escocia. Abandonó la escuela a los
nueve años y completaba las magras
rentas familiares haciendo pequeños
trabajos, tales como vender periódicos
en la calle. A los 16 años, analfabeta,
se alistó en el ejército británico y
participó especialmente en el conflicto
del 14-18 antes de emigrar a Canadá,
donde cambió de nombre y abrió una
tienda de artículos de segunda mano.
Comenzó a dibujar a los 44 años,
“poniendo sus sueños sobre el
papel”. Su pasión por el dibujo lo
consumía poco a poco y pasaba horas
enteras escuchando a Mendelssohn
y dibujando cabezas, elementos
botánicos y animales, a la tinta de
color y al lápiz. En 1945, consiguió
su primera exposición en solitario en
la Arcade Gallery (Londres) apenas
algunos meses después de su regreso
a Inglaterra. Escandalizado por
los precios, se instaló delante de la
galería donde remató sus dibujos a los
transeúntes.
En los años 60, Wilson pintaba sobre
platos y fue comisionado por la Royal
Worcester para decorar un servicio de
cena que sería producido hasta 1965.
En 1970, su dibujo títulado “Bird
Song” fue elegido como ilustración de
las tarjetas de Navidad de la UNICEF.
Scottie Wilson falleció de cáncer a los
84 años. Sus obras fueron coleccionadas
por Pablo Picasso y André Breton y,
aunque forman parte del Art Brut, sus
dibujos figuran en numerosos museos,
entre ellos la Tate Gallery de Londres.
■ Guillaume Pujolle (1893-1971)
Ebanista como su padre, G. Pujolle
ejerció este oficio hasta la edad de
18 años, pero conflictos familiares
lo arrastraron a la violencia y en
1926 fue internado en el hospital de
Braqueville de Toulouse. Comenzó a
pintar en 1935 utilizando productos
farmacéuticos, fabricando los pinceles
con su propio cabello y el mango con
papel enrollado.
El Dr. Deckequer diría de su obra que es
de una fantástica e inquietante belleza.
Guillaume Pujolle sólo trabajaba con
imágenes que extraía de revistas, luego,
apoyándose en su profesión de ebanista
operó como en marquetería, recortando,
fraccionando y desarticulando el motivo
para recomponerlo, reajustando las
piezas de ese rompecabezas cuya clave
sólo él poseía.
En sus composiciones, utilizó de buena
gana el principio del marco recortado,
según ciertos modelos de marquetería.

1 comentario:

  1. La realidad espiritual ya imposible de eludirla, ante los avances científicos, amerita nuevos métodos de lucha, no para convencer a nadie, pues nadie convence a otro sino a sí mismo. Nuestro trabajo además de mostrar el bagaje histórico-cultural que enriqueció la doctrina y la adornó admirablemente con los personajes más prominentes de las ciencias, el arte y las letras, ahora involucra frentes de acción con hombres que luchen en el mismo terreno por el que se nos quiere coartar: el campo de las ideas y el ámbito científico. Las leyes o principios descubiertos de las ciencias (como hijas del espiritismo que son) son nuestras mejores armas para defender al espiritismo de los ataques innobles de una minoría de escépticos que lo que ansían son pruebas que el espiritismo no les puede proporcionar puesto que el fenómeno no se puede provocar (los maestros dictaron disposiciones muy estrictas al respecto). Si el fenómeno se presenta, la comunidad científica debe estudiarlo. ¿No lo hacen? Están todos prejuiciados. Por otro lado, es menester hacer llegar, a los cargos públicos a espiritistas convictos que puedan generar proyectos que involucren la enseñanza doctrinaria en las escuelas públicas, único modo de hacer retroceder la intromisión religiosa en ellas. Adelante y fraternales saludos.

    ResponderEliminar