UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 24 de julio de 2012

CONOCIMIENTO
EL CEREBRO, ESE DESCONOCIDO
por
IGOR MANOUCHIAN


El cerebro, para ciertos científicos principal órgano constitutivo de la inteligencia, o agente determinante en la transmisión
del impulso nervioso para otros, todos están de acuerdo en reconocer que esta materia cerebral aún está lejos de haber
revelado el conjunto de sus facultades. La complejidad de su constitución, el papel de las circunvoluciones, la interacción del
sistema nervioso y de la célula física (la neurona, las zonas relacionadas con el lenguaje, la memoria, las funciones orgánicas del
cuerpo entero), son objeto de incesantes investigaciones que empujan cada vez más lejos los límites de este fabuloso órgano.
en que será posible sustituir cada uno de estos órganos por
una máquina, cuando esté defectuoso. Pero el cerebro, es
imposible por siempre. Para convencerse, basta con imaginar
lo que debería reunir la fabricación de un aparato capaz de
percibir, analizar y comprender, de actuar y perfeccionar su
acción, de juzgar, imaginar y crear, de prever y decidir, de
comunicar, aprender y transmitir su saber, y al mismo tiempo,
experimentar alegría o tristeza, amor u odio, y estar consciente
de todo eso, ubicando esa conciencia instantánea con respecto
al pasado y en previsión del futuro…
Esas son las facultades desarrolladas y perfeccionadas durante
esta hominización. Son ellas las que incontestablemente hacen
del cerebro del hombre una de las maravillas de la creación.
Siendo Raymond Houdart un especialista del cerebro, su
práctica y la enseñanza de la neurología y la neurocirugía
le autorizan, al término de una larga carrera, a aportar su
contribución a la comprensión de esta evolución. Él defiende
una nueva visión de la evolución humana poniendo al cerebro
en el centro de su reflexión. Sin embargo, es innegable que
el cerebro sigue siendo un órgano, complejo, por supuesto,
pero resultado de una disposición molecular particular en
la misma forma que los diversos componentes del cuerpo
humano. En términos de enfoque espiritualista, le falta a esta
investigación la noción de causa a efecto. Resumir al hombre a
este aspecto químico no permite comprender cómo y por qué
el individuo desarrolla su existencia social, su actitud creativa,
su búsqueda de bienestar, constantes que lo impulsan a actuar
para alcanzar sus fines. Si bien la investigación en este campo
aporta avances para tratar las enfermedades cerebrales, el
fantasma del trasplante no podría reproducir una personalidad.
Por eso, el enfoque espírita lleva a considerar al hombre no ya
como un aglomerado celular, sino como un ser espiritual que,
aguas arriba de la materia, transporta su historia a través del
cuerpo periespiritual. El cerebro se desarrolla así y evoluciona
dentro de esta interacción entre la historia palingenésica y la
genética actual del ser humano, que vive y aprende a utilizar
su inteligencia y sus sentimientos.
Como complemento de esta idea, he aquí las palabras de un
espíritu recibidas en sesión espírita:
“El mundo de la biología enseña que la materia cerebral es el
agente esencial de la manifestación de la conciencia y apruebo
completamente esta definición, una definición limitada, sin
embargo, y relativa a la historia de una medicina bajo el poder
materialista. Hubo un tiempo, en el siglo XIX, en que los médicos
e investigadores afirmaban entonces que el cerebro podía
subdividirse en varias zonas, zonas correspondientes a las
facultades inherentes a vuestro espíritu y a vuestro pensamiento.
Es así como fueron localizadas, una tras otra, la zona de la
memoria, la zona del sentimiento, la zona de la moral, la zona
del dolor y así sucesivamente. Nosotros no aceptamos ese
esquema y estamos preocupados al ver esta misma idea tomar
de nuevo forma, fuerza y vigor en la ciencia contemporánea de
los hombres. No hace falta localizar las manifestaciones del
pensamiento en el interior de la materia cerebral. Sin embargo,
la materia cerebral es un agente bioquímico que interviene en
lo más alto de la manifestación de vuestra reflexión. La materia
cerebral es la prueba de la existencia del espíritu por cuanto
ella responde a los impulsos de vuestra voluntad consciente o
subconsciente. Pero el espíritu no es la materia, el pensamiento
no es el cerebro, y querer limitar el espíritu a esta forma de
materia contenida en vuestra bóveda craneana, es por supuesto
un error fundamental. No obstante hace falta trabajar en la
higiene de su agente de pensamientos. No obstante hace falta
trabajar en el mantenimiento de la materia cerebral, en lo cual la
medicina materialista no puede participar verdaderamente, por
lo que estamos fundamentalmente contra el electrochoque o la
trepanación pues, vosotros lo sabéis, alcanzar el efecto nunca
ha querido decir alcanzar la causa, y lo que es cierto para la
totalidad de un cuerpo también es cierto para la naturaleza de
su órgano esencial, el cerebro. El cerebro, agente de vuestra
conciencia es, por consiguiente, dependiente de vuestra
conciencia y dependiente de vuestra evolución. Esa es la razón
por la que este cerebro presenta un aspecto diferente según la
naturaleza del espíritu que lo habita, a nivel de sus repliegues,
es decir de sus circunvoluciones visibles por radiografía ultracraneana.
Las circunvoluciones de la materia cerebral son el
resultado de vuestras vidas anteriores y el resultado de vuestra
manera de pensar, de vuestro modo de pensar, de vuestras
naturalezas intrínsecas, de vuestras naturalezas verdaderas,
de vuestras naturalezas fundamentales. Las circunvoluciones
de la materia cerebral contienen ya la génesis de vuestra
historia, la verdad de vuestra naturaleza. La materia cerebral
tiene necesidad fundamental del oligoelemento, la materia
cerebral tiene necesidad fundamental de una respiración sana,
es decir de una buena oxigenación. Representada por los miles
de millones de células llamadas neuronas, esta misma materia
necesita mantenimiento y tenéis el deber de mantenerla so pena
de conocer en vuestro porvenir carnal lo que familiarmente
se llama senilidad. El espíritu parece no manifestarse más, el
espíritu parece expresarse de modo desordenado y anárquico,
el espíritu parece haber perdido toda medida de espacio y de
tiempo. Ya no está en relación con el mundo real, con el mundo
puntual, ya no está presente en el mundo físico. Pues el espíritu
no ha protegido su materia, pues el espíritu no ha pensado un
solo instante en la higiene de su materia cerebral.
El cerebro, agente esencial de vuestra manifestación inteligente y
sentimental debe, por consiguiente, merecer su mantenimiento,
como un músculo, como un nervio como un hueso. Es por
eso que esta tarde vengo a invitaros al mantenimiento de la
materia cerebral de la que no hay que olvidar nunca que es
el principal agente de vuestra manifestación intelectual en
vuestra encarnación. Entonces es posible evitar las lagunas de
memoria o la ausencia de reflejos, entonces es posible evitar
el envejecimiento progresivo de una naturaleza cerebral en pro
de una manifestación siempre igual de la conciencia humana
encarnada en la materia. Se imponen soluciones vegetales,
en base al oligoelemento. Ellas os serán dadas perfectamente.
Pero en este mensaje es preciso retener sobre todo la estrecha
relación entre el espíritu y la biología donde se encarna.
La diferencia entre el espírita, entre el espiritualista y el
materialista, consiste justamente en querer manifestar
su conciencia fuera de toda forma física y de toda forma
material pues, desde luego, el materialista limita el espíritu a
los cambios bioquímicos de vuestras naturalezas cerebrales.
El biólogo acepta la actividad eléctrica de las neuronas, el
biólogo acepta la actividad física de los intercambios a nivel
de vuestras células, pero no acepta la presencia subjetiva,
pero no acepta la presencia trascendente, pero no acepta la
presencia abstracta, invisible de vuestro amor y de vuestra
inteligencia. Por intermedio de la energía periespiritual,
toda célula del espacio perteneciente a vuestra energía
periespiritual se integra a toda célula cerebral, es decir por
miles de millones. Sin esta integración, no hay manifestación
posible a nivel de vuestro cuerpo, a nivel de vuestra totalidad
física, a nivel de vuestro conjunto y de vuestra unidad. Pero
no es cierto que el espíritu existe en el cuerpo como un
objeto dentro de una caja, pero es cierto que el espíritu vive
en el cuerpo, a causa de su agente físico y por su agente
físico que es el cerebro. Pero también es cierto que la
envoltura periespiritual, integrada a esa misma naturaleza
cerebral, es una envoltura que se imprime, que se incrusta y
que se manifiesta para poderle permitir a vuestra verdadera
naturaleza, es decir a vuestra conciencia espiritual, que se
manifieste en el mundo físico. Es pues tiempo para vosotros
de saber que el mantenimiento cerebral es el mantenimiento
de los mantenimientos, es decir la higiene de las higienes,
la medicina de las medicinas que gobierna la totalidad de
vuestros órganos. Sois de alguna manera los ministros de un
gobierno que lleva por nombre cerebro, y debéis administrar
bien vuestro ministerio. Sin la espiritualidad y sin los agentes
exteriores y naturales para el mantenimiento de vuestra
materia cerebral, el equilibrio se rompe automáticamente.
Comprender que estáis en un cuerpo, comprender que
sois los responsables de ese cuerpo, saber que podéis
modificar la estructura de vuestras respectivas materias
cerebrales, nos conduce a extraordinarias consecuencias
y digo con certeza y sin audacia que mañana el hombre,
consciente de su espiritualidad, podrá encontrar en una
automedicación espiritual la fuente de su fuerza para curar
su tumor cerebral, para hacerlo desaparecer. Para curar
el conjunto de las enfermedades llamadas nerviosas cuya
fuente corresponde a una zona de vuestra materia cerebral
y digo que al conocer vuestro cerebro os haréis cada vez
más los dueños de vuestros cuerpos”.
El porvenir de la ciencia pasa y pasará ineluctablemente
por la reflexión filosófica y la idea de la supervivencia del
espíritu al cuerpo. La muerte de las neuronas no significa,
ni mucho menos, la muerte del ser pensante. La maravilla
de la naturaleza en la representación orgánica así descrita
por la constitución del cerebro, implica necesariamente
plantearse la pregunta de la existencia de Dios como
fuerza creadora e impulsora de la vida.
TOMADO DE:  http://cepainfo.org/images/Le_Journal_Spirite/8%20le%20journal%20spirite%2073.pdf

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