UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 20 de julio de 2012

150 Aniversario de la publicación de
“Qu’est-ce que le Spiritisme?”

David Santamaría
cbce@terra.com
Hace un siglo y medio (junio de 1859) que Allan Kardec publicó esta obra, aparentemente menor: ¿Qué
es el Espiritismo? Sin embargo, no es una mera recopilación de conceptos espiritas a través de unos diálogos
y de unos resúmenes, sino que constituye una excelente puerta de entrada al estudio de la doctrina espiritista;
el propio Allan Kardec así lo enfatizaba (párrafos finales del capítulo I de esta obra):
“Hemos dicho que el mejor medio de instruirse acerca del Espiritismo consiste en estudiar previamente su
teoría2. Los hechos llegarán después3 de una manera natural y se les comprenderá, sea cual fuere el orden
en que las circunstancias los presenten. Nuestras publicaciones se hicieron con el propósito de favorecer ese
estudio. Ved aquí el orden en que aconsejamos leerlas.
“La primera lectura4 es la del presente resumen (¿Qué es el Espiritismo?), que expone el conjunto y los
puntos más salientes de esta ciencia. Con eso es posible ya formarse una idea general y persuadirse de que
en el fondo hay algo de serio. En esta rápida exposición nos hemos dedicado a señalar los puntos en que se
debe concentrar particularmente la atención del observador. El desconocimiento de los principios básicos
del Espiritismo es la causa de las falsas apreciaciones hechas por la mayoría de aquellos que están juzgando
algo que no comprenden, o que lo hacen conforme a sus preconceptos5.
“Si este primer bosquejo suscita el deseo de saber más sobre el tema, léase El Libro de los Espíritus, donde se
desarrollan en forma completa los principios de la Doctrina. Después El Libro de los Médiums, en lo que
atañe a la parte experimental, destinado a servir de guía6, tanto para quienes deseen experimentar por sí
mismos como para aquellos otros que quieran comprender los fenómenos. Vienen luego7 las diversas obras
donde se exponen las aplicaciones y consecuencias de la Doctrina, tales como Imitación del Evangelio según
el Espiritismo, El Cielo y el Infierno según el Espiritismo, El8 Génesis, los Milagros y las Predicciones según
el Espiritismo, etcétera.
“(…) En cuanto a las personas serias que hayan realizado un estudio previo, tendremos sumo gusto en
ofrecerles verbalmente las explicaciones necesarias sobre los puntos que no hayan comprendido del todo9.”
Las ediciones de esta obra se fueron sucediendo. En 1865 aparecieron la 3ª. (revisada y
considerablemente aumentada) y la 4ª. (aumentada con un apéndice). En 1866 aparece, revisada y
aumentada, la 6ª., considerada como edición definitiva. En 1868, se publicaron la 7ª. y 8ª. edición. En 1879 ya
estaba en su vigésima edición*. Todo ello demuestra la buena acogida de esta obra por parte de los lectores.
La primera traducción al castellano fue realizada por Sebastián Camacho en Guadalajara (México), en
1868. Hubo una nueva traducción por parte de José María Fernández Colavida en 1877 10. Esta última traduc-
2 Gran consejo de Kardec que, de ser observado de forma rigurosa, contribuiría a no tener sorpresas al asistir a reuniones
mediúmnicas y, también, ayudaría a apartar al Espiritismo de contextos esotéricos o de supercherías.
3 “Los hechos llegarán después”, dice Kardec. O no tienen por que llegar siempre, podríamos añadir. Lo más
importante, ciertamente, es el estudio de la filosofía y de la teoría mediúmnica. Así, cuando lleguen los fenómenos –si es
que llegan-, que nos encuentren preparados para trabajarlos adecuadamente.
4 Vemos una vez más el gran interés de Kardec en esta obra y como recomienda con énfasis –énfasis que compartimos
totalmente- que, la primera aproximación al estudio de la doctrina sea, precisamente, este excelente libro.
5 Los preconceptos son uno de los grandes enemigos del Espiritismo. Si no existieran, los neófitos en el tema, pero
interesados en el mismo, no tendrían recelo en acercarse a él.
6 En este concepto de “guía” a través del delicado mundo de la mediumnidad, podríamos añadir como excelente
complemento la obra de Léon Denis: “En lo Invisible”
7 Aquí delimita Kardec con precisión lo que podríamos denominar como núcleo básico del estudio del Espiritismo;
núcleo básico que incluye esta obra de iniciación al estudio del Espiritismo. Por lo tanto, sus restantes obras deben
considerarse como complementarias, e igualmente importantes.
8 La traducción correcta es “La Génesis” y no “El Génesis”. Consideramos que debe ser un error tipográfico ya que,
precisamente, la Editora Argentina 18 de abril -cuya edición estamos utilizando en este trabajo- tuvo el acierto de
publicar esta obra con el título correcto.
9 Constatamos el gran interés explicativo de Allan Kardec, al ofrecerse a ampliar -en persona- los conocimientos y a
solventar las dudas de los que se adentraban en el estudio de la filosofía espiritista.


En 1950 se publica por parte de la editora argentina “La Conciencia”, una nueva traducción realizada
por el Sr. Plácido Pucci, partiendo de la 8ª. edición francesa. La última traducción es la de Alberto Giordano
en 1976, para la Editora Argentina 18 de abril*.
Es de resaltar que se trata de la obra de Allan Kardec con más revisiones hechas por el autor. En el caso
de “El Libro de los Espíritus” tuvo solamente una revisión, la definitiva de 1860; así como las restantes obras
de Kardec contaron todas ellas con una única revisión (corregida y aumentada) por parte del autor*. Estas
diferentes revisiones de “¿Qué es el Espiritismo?” pueden llevarnos a tener ejemplares en castellano de
diversas editoriales con algunas diferencias entre sí, dependiendo de la edición francesa que se haya utilizado.
Por ejemplo, la edición de la que estamos transcribiendo diversos párrafos en este artículo (de la Editora
Argentina 18 de abril, 1976) corresponde, seguramente, a una traducción posterior a la 7ª. u 8ª. edición
francesa ya que se menciona (como se ve más arriba) la obra “La Génesis”, publicada en 1868. En cambio la
edición francesa que también hemos estado consultando (edición11 de la Union Spirite Kardeciste Belge, 1958)
debe ser una reedición de ediciones anteriores a la 7ª. francesa, ya que no se menciona a “La Génesis”. Sería
muy aconsejable, para futuras versiones o nuevas reediciones que se reflejara a qué edición francesa se ha
recurrido.
Así mismo, se observan en todo el texto numerosas referencias a “El Libro de los Espíritus”, a “El Libro
de los Médiums”, a “El Evangelio según el Espiritismo” y a la “Revue Spirite”; referencias añadidas por Kardec
en las sucesivas ediciones. Todo lo antedicho hasta el momento demuestra el interés que Kardec dedicó a esta
obra que, en demasiadas ocasiones, no se valora en su justa medida.
Veamos, en palabras del propio autor, de qué partes se compone este libro:
“El primer capítulo contiene, en forma de diálogo, las respuestas a las objeciones más comunes que oponen
aquellos que ignoran los fundamentos básicos de la Doctrina, así como la refutación de los principales
argumentos de sus contradictores. Nos pareció que esta forma es la que más conviene, por cuanto no
adolece de la aridez12 de los desarrollos dogmáticos13.”
“El segundo capítulo está dedicado a la exposición sumaria de aquellas partes de la ciencia práctica y
experimental en las cuales, a falta de una instrucción completa, debe el observador novato concentrar su
atención para juzgar con conocimiento de causa. Es, en cierto modo, un resumen de El Libro de los
Médiums. Casi siempre las objeciones nacen de las ideas falsas que apriorísticamente se forman las
personas acerca de aquello que no conocen. Rectificar tales ideas equivale a adelantarse a dichas objeciones.
Ese es el objetivo de este pequeño escrito.
“El tercer capítulo puede considerarse como una sinopsis de El Libro de los Espíritus. Es la solución,
provista por la Doctrina Espirita, de cierto número de problemas del más alto interés, de carácter
psicológico, moral y filosófico, que nos planteamos cotidianamente, y a los cuales ninguna filosofía ha dado
aún soluciones satisfactorias. Trátese de resolverlos por medio de cualquier otra teoría y prescindiendo14 de
la clave que da para ellos el Espiritismo, y entonces se verá cuáles son las respuestas más lógicas y que
mejor satisfagan a la razón. (del Preámbulo).
10 En cuanto a la fecha de esta traducción por parte de Colavida confesamos nuestro desconcierto. Así, mientras que en el
texto del Sr. Barrera (ver nota*) se menciona la fecha de 1877, en la edición de la Editora Argentina 18 de abril, los
editores manifiestan que la primera entrega castellana data de 1888. Sin embargo, hace tiempo tuvimos la oportunidad de
ver un ejemplar de esta obra publicado en 1871, traducida y publicada por la “Sociedad Barcelonesa Propagadora del
Espiritismo” que, según parece ser, estuvo presidida por el propio Colavida. ¿Cual es la fecha correcta? Probablemente la
de 1871, por la prueba fehaciente de esa edición de ese mismo año. Además, si en 1872 la Revue Spirite refrendó como
la única traducción aceptable la de Colavida, esa edición debía de ser forzosamente anterior a ese año 1872.
11 Curiosamente es en esa edición belga donde hemos encontrado -por nuestra parte al menos- la primera aparición de la
denominación de Codificador en referencia a Allan Kardec (ver F.E. 131, artículo “La importancia de las palabras”)
12 Así y todo, en esos Diálogos se nota -siempre según nuestra personal apreciación- una cierta aspereza o, mejor dicho,
una contundencia en algunas respuestas de Kardec, poco habitual en él. Tal vez se refleja en esos textos la preocupación
(o la indignación) de Kardec ante los ataques recibidos por él mismo y por la Doctrina por parte de sus contradictores.
13 No comprendemos el motivo de la utilización de la expresión “desarrollos dogmáticos”, por parte de Kardec. En
Espiritismo, evidentemente, no hay dogmas de fe.
14 Esta manera de plantear el estudio en algunos de los temas de la filosofía espiritista es muy típico del método de
Kardec. Así, pues, en varias oportunidades recomienda prescindir de la aportación de los Espíritus y del Espiritismo,
para intentar encontrar -infructuosamente- soluciones a esos temas filosóficos. Evidentemente, se torna imprescindible el
recurrir a la aportación de la Doctrina para encontrar respuestas lógicas a esas cuestiones.

Insistimos en el empeño de Kardec en resaltar la practicidad del estudio de esta obra para obtener una
visión amplia del conjunto de la Doctrina Espiritista. Además, se da una curiosa circunstancia en ella, y es que
contiene una de las pocas definiciones15 explicitas del vocablo Espiritismo, por parte del autor:
“Para contestar desde ya y sumariamente a la cuestión que se plantea en el título de este opúsculo16 diremos
que:
“El Espiritismo es al mismo tiempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. En cuanto ciencia
práctica, consiste en las relaciones que es posible establecer con los Espíritus. Como filosofía, abarca todas
las consecuencias morales que de dichas relaciones emanan” (el resaltado es nuestro).
“Podemos definirlo así:
“El espiritismo es una17 ciencia que trata de la naturaleza, el origen y el destino de los
Espíritus, y de sus relaciones con el mundo corpóreo”. (Final del Preámbulo. El resaltado lo es del
original francés).
Hemos destacado la expresión “consecuencias morales”, ya que pensamos que es la que más se
aproxima a la estructura doctrinal del Espiritismo. Además, creemos que si Kardec hubiera querido referirse a
otro tipo de consecuencias, como por ejemplo “consecuencias religiosas” (como muchos piensan dentro del
movimiento espiritista), en lugar de “consecuencias morales” lo habría dicho expresamente en este texto; y, si
así lo hubiera realmente pensado, no definiría el Espiritismo como siendo una ciencia sino como siendo una
religión (como también piensan -y ello no puede ni debe obviarse- la mayoría de espiritistas); sin embargo, la
definición es concluyente en cuanto al aspecto científico y filosófico de la doctrina espirita.
El esfuerzo de revisión y de adición de referencias de Allan Kardec, son una invitación a la lectura y al
estudio de este formidable compendio de Espiritismo. ❒

*Todas estas referencias han sido extraídas de la interesante obra del Sr. Florentino Barrera: “Bibliografía
Espiritista del siglo XIX” (Ediciones Vida Infinita, Buenos Aires, 1983)
TOMADO DE FLAMA ESPÍRITA: http://www.cbce.info/web/images/pdf/FE1322tr09.pdf

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