UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 31 de julio de 2012

D O S S I E R
EL GUÍA ESPIRITUAL
por
FRÉDÉRIQUE MINADAKIS
EL GUÍA
ESPIRITUAL

LE JOURNAL SPIRITE N° 88 AVRIL 2012

Ya sea que se le llame guía espiritual, ángel de la
guarda o hasta ser de luz, esta entidad ejerce sobre
nosotros una suerte de fascinación y nos hacemos
muchas preguntas respecto a ella. Un día u otro, la
vida nos lleva a pensar en él y queremos saber más.
Impalpables, invisibles, inaccesibles, imaginados unas
veces como querubines, aureolados o alados, otras
más aterradores en forma de djinns, gnomos o genios
según los países y las tradiciones, estos seres parecen
compartir nuestra vida desde la noche de los tiempos.
Todavía hoy, ¿no se dice del recién nacido que es un
angelito? ¿No se evoca, cuando se escapa de una
catástrofe, la protección de una buena estrella o de
un ángel guardián? Para algunos, los ángeles son
entidades intermedias entre Dios y los hombres. No
pueden reencarnar y vivir como seres humanos. Y a la
inversa, un ser humano no podrá convertirse nunca en
un ángel.
¿Quiénes son ellos realmente, y qué relaciones tienen
con el hombre? ¿Cuál es su papel? ¿Cómo puede uno
encontrarse con ellos? Y qué pasa durante nuestra
desencarnación, ¿siguen ellos guiándonos en el más
allá? Es lo que vamos a descubrir juntos a la luz de la
filosofía espírita.
EL GUÍA A TRAVÉS DE LA HISTORIA
El guía espiritual es un espíritu que nos acompaña
y nos aconseja a todo lo largo de nuestra vida. Con
frecuencia es denominado “ángel de la guarda” por
las diferentes corrientes religiosas o espirituales. En el
judaísmo, los ángeles guiaron a Abrahán y ayudaron
a Moisés a ir hacia la Tierra Prometida. Los hebreos
creían que para un hombre era imposible ver a Dios
frente a frente sin morir. Por interés de credibilidad,
reemplazaron entonces todos los pasajes donde el
hombre veía a Dios, por pasajes donde el hombre se
encontraba con un ángel enviado por Dios.
Para los cristianos, fue el arcángel Gabriel quien anunció
a María que engendraría a Jesús. Fueron igualmente los
ángeles quienes hicieron rodar la piedra que sellaba la
tumba del Cristo y le acompañaron al cielo. La Biblia no
menciona nunca explícitamente el término “guardián”.
Los ángeles están representados en pinturas en todas
las mezquitas y escuchan las oraciones de los fieles. El
arcángel Gabriel, el mismo que se le apareció a María,
inspiró a Mahoma en la escritura del Corán.
En el hinduismo y el budismo se encuentran
igualmente personajes angelicales. Sin embargo, ellos
superan las divisiones entre las grandes religiones y
quieren ser guías. Generalmente son representados
bajo una forma humana. Son los mensajeros de Dios
que aparecen en diversos lugares. Etimológicamente,
la palabra ángel significa “mensajero”.
En la Edad Media, fueron los artistas quienes volvieron
casi obligatorias las alas, para mostrar que desafiaban
las leyes de la gravedad y que flotaban en el aire.
Eso permitía igualmente diferenciarlos de los seres
vivientes. En la misma época, los teólogos, queriendo
ordenar el mundo de los ángeles, crearon el concepto
de los nueve coros de ángeles, ordenados en círculos
concéntricos alrededor del mundo de Dios. En el
centro se encuentran los serafines, incorruptibles, cuya
esencia es el amor, vienen luego los querubines cuya
esencia es el saber y por fin, en la periferia, cerca del
mal y de los hombres, que son los pecadores de este
mundo cósmico, se encuentran los arcángeles y los
ángeles.
Hasta el siglo XIV, se pensaba que había un ángel para
todo, las estaciones, los planetas, la poesía… Varios
hechos notables participaron en la declinación de
la creencia en los ángeles protectores, tales como la
peste negra en los años 1347 a 1352 que diezmó cerca
de la mitad de la población europea mientras ésta
veía a los ángeles como protectores. Y a lo largo del
Renacimiento, con el desarrollo de los conocimientos
del sistema solar (Copérnico) y de las ciencias en
general, surgió la duda.
Sin embargo, a través la historia pueden encontrarse
rastros de su presencia. Juana de Arco afirmaba haber
oído voces celestiales de las santas Catalina y Margarita
y del arcángel san Miguel que le pedían ser piadosa,
liberar al reino de Francia del invasor y conducir al
delfín al trono.
La leyenda dice que George Washington vio un
ángel que le contó la historia de su país. Los ángeles
formaban parte de su fe y de sus creencias.
Durante la primera guerra mundial, numerosos
soldados dieron testimonio de haber visto ángeles a
su lado en los momentos más duros.
EL GUÍA Y LA FILOSOFÍA ESPÍRITA
Gracias a los contactos con el más allá desde el siglo
XIX, se comprende entonces que lo que se llamaba
“ángeles de la guarda” son de hecho los espíritus
de personas difuntas. Allan Kardec en El Libro de los
Espíritus, escrito en 1857, dedica todo un capítulo
a los ángeles guardianes, espíritus protectores que
llamamos “guías”. Vamos a descubrir quiénes son
realmente los guías y cuál es su función. Ya sea en El
Libro de los Espíritus u hoy en día a través de los mensajes
recibidos, podemos decir que la protección es una
ley indispensable para todos, estemos encarnados o
desencarnados.
El espíritu que guía es más evolucionado que
su protegido, tanto en el plano moral como en
el intelectual. Pero es ante todo alguien a quien
hemos conocido en el curso de nuestras diversas
reencarnaciones y con quien tenemos afinidades (un
pariente, un amigo de ruta o de combate…). Nos
es cercano, nos ama. Es el espíritu que espera por
nosotros, que nos ve vivir y nos acompaña a todo lo
largo de nuestra vida.
¿Tenemos siempre el mismo guía? La regla no es
absoluta. Podemos tener un guía durante cierto
tiempo y luego cambiar. El guía puede ser el mismo a
lo largo de toda nuestra encarnación y si es necesario
durante varias vidas. Por múltiples razones, el espíritu
también puede suspender su función de guía. Puede
necesitar reencarnar para su propia evolución o
para cumplir otra misión en el más allá, lo cual no le
permitirá asumir más su papel. Entonces, otro guía
tomará su lugar.
Palabras de un espíritu que responde a la pregunta:
¿Qué es el guía? “… un espíritu que ve a su protegido
en todos los instantes de su existencia, un espíritu que lo
sigue, un espíritu que lo conduce, un espíritu que sugiere el
camino que precisaría seguir, un espíritu que se regocija,
un espíritu que llora, un espíritu que transita todos los
sentimientos de su protegido porque le acompaña sin
cesar y sin descanso…”

EL ENCUENTRO CON EL GUÍA
Cada vez que un guía puede manifestarse a su
protegido, lo hace no sólo con alegría y felicidad sino
sobre todo con amor, diciendo por ejemplo: “Soy
tu guía y soy feliz por ello. Compartamos juntos este
sentimiento de ser, de durar y de dar, pues tenemos un
largo camino y un trabajo que cumplir. Te protejo, te amo
y te sigo…”

Además de la sesión espírita, hay otras circunstancias
que permiten el encuentro con nuestro guía sin que
nos demos cuenta. La más corriente, aunque natural
e indispensable para nuestro equilibrio, es lo que se
llama “la desincorporación nocturna”. Durante nuestro
sueño, nuestro espíritu va a abandonar el cuerpo,
gracias al periespíritu, para ir al encuentro del más
allá y más particularmente al encuentro del guía. Para
comprender bien el fenómeno de la desincorporación
nocturna, escuchemos las explicaciones del espíritu:
“… El sueño es una pequeña muerte cotidiana que
permite a cada uno captar las energías espirituales
para comprender mejor la vida física. Así pues,
cada noche, los espíritus humanos parten hacia el
más allá al encuentro de sus guías y de numerosos
desencarnados. Aunque el recuerdo de este viaje
sea ocultado por las barreras del inconsciente, los
conocimientos y los estados espirituales adquiridos
tienen una influencia cierta sobre el comportamiento
del individuo…

Numerosas personas dan testimonio de haber sido
advertidas de un peligro por una señal o una voz
interior. Y a menudo, hacen referencia a su ángel
guardián. El propio Allan Kardec, da testimonio en
El Libro de los Médiums de haber sido alertado por
golpecitos cuando trabajaba en un libro. Al día
siguiente, tuvo la oportunidad de hacer la pregunta
durante una sesión de espiritismo y el espíritu guía
le respondió que efectivamente, él buscaba hacerle
comprender que cometía errores en su trabajo y le
indicó cuáles.
Durante una NDE o EMI (experiencia de muerte
inminente), numerosas personas dan testimonio,
después de haber sido reanimadas de un coma
profundo o de una muerte clínica, de haber encontrado
a un ser de luz al que con frecuencia relacionan con su
guía. Manifiestan haber sentido un gran calor, un amor
inmenso y una sensación de paz y serenidad frente a
este ser.
No siempre es fácil descubrir la presencia del guía,
ya sea durante nuestras desincorporaciones, por el
sueño o por diversas señales. Sin embargo, no habría
que pensar que el guía decide por el protegido. Él
sigue, cuida y trata de insuflar buenas decisiones. Sin
embargo, no siempre está seguro de ser escuchado.
Eso depende de la receptividad, de la conciencia y del
estado de ánimo del protegido.
Ciertos guías quizás nunca entren en contacto con sus
protegidos. Demasiado apegados a las dificultades de
vivir, ya sea debido a su situación personal (malestar,
depresión…), ya sea a un contexto desfavorable
(guerra, hambre, violencia social…) o por inferioridad
espiritual. Otros, a pesar de una relativa consciencia
y contactos regulares con sus guías, permanecerán
sordos a los consejos y con frecuencia se dejarán
arrastrar a la facilidad y la renuncia por un orgullo
demasiado pronunciado.
EL PAPEL DEL GUÍA AL MOMENTO DE LA MUERTE Y
EN EL MÁS ALLÁ

El papel del guía no se detiene con nuestra muerte; los
espíritus nos explican que cuando desencarnamos y
llegamos al más allá al final del túnel, nuestro guía está
allí para recibirnos: “… De manera general, es pues el guía
quien va a recibir en el rellano del más allá al espíritu que
acaba de desencarnar. Esa acogida es tranquilizadora,
se hace para impulsar progresivamente al recién llegado
hacia las esferas de lo invisible, para acostumbrarlo a su
solo habitáculo periespiritual, para acostumbrarlo a esta
inmaterialidad…”

Precisemos que esto se refiere a los espíritus que han
pasado el túnel sin conocer la turbación. Muchas
personas que dejan la Tierra y su envoltura carnal
conocen el sentimiento de turbación de manera
más o menos fuerte. En efecto, las muertes brutales
(accidente, asesinato, suicidio…), ocasionan una
profunda turbación. La psicología del espíritu, su
carácter, sus faltas, sus creencias religiosas, su forma
de percibir la muerte y su nivel de evolución, llevan
igualmente a un estado de turbación. Veamos el caso
de un espíritu que ha conocido la turbación y de
alguna manera se siente perdido en el más allá y le
cuesta trabajo comprender lo que ve:
“… Es un espíritu que cuando ha llegado al más allá
parece perdido. Es un espíritu que, en el punto de partida,
ha errado un poco por los lugares de su última vida. Es
como si hubiera sido ayudado. Lo veo como empujado y
encontrarse un poco atontado (las cadenas fluídicas han
sido establecidas). Ahora lo veo delante de mí. Parece
bien. Dice gracias. Me dice que es ayudado por su guía
que no lo abandona jamás. Me hace pensar en un niño
pequeño refugiado en los brazos protectores de una
persona afectuosa. Es un espíritu que aún no es capaz de
hacer elecciones. Es guiado en su totalidad”
.
Después de la acogida en el más allá, el guía conserva
su función y permanece cerca de su protegido. Le
permitirá comprender su nueva condición de espíritu
y le hará descubrir el más allá. Juntos, guía y protegido
harán una suerte de balance sobre la vida que acaba
de pasar, sin juicio pero de manera objetiva y sincera.
EL PAPEL DEL GUÍA EN EL MOMENTO DE LA
REENCARNACIÓN

Luego llega el momento de pensar en la reencarnación.
Sobre los consejos del guía, elegiremos el momento, el
lugar y eventualmente la misión de nuestra próxima
reencarnación. En el más allá, el espíritu vive liberado
de las coacciones de la materia y tomar la decisión de
reencarnar no es trivial. Pueden sobrevenir temores y
angustias. Es por ello que es muy importante para salir
bien de su futura reencarnación, escuchar los consejos
de su guía. Un espíritu que reencarne demasiado
rápido y sin escuchar los consejos de su protector
podría conocer “un accidente de reencarnación” que
podría traducirse, por ejemplo, en un hándicap físico
o en un malestar psicológico.
CONCLUSIÓN
Es importante tomar consciencia de que muy cerca
de ustedes, hay un amigo seguro y abnegado, que
cuida, que sostiene, que ayuda y que ama. Piensen
entonces en él, aunque no conozcan su nombre, eso
no es lo más importante; él sentirá el llamado y tratará
de responder. En la noche, justo antes de dormir,
piensen en él para facilitar el contacto durante la
desincorporación nocturna. Ábranse a su amor y harán
de su guía, un guía feliz.

lunes, 30 de julio de 2012

LE JOURNAL SPIRITE N° 85 JUILLET 2011
D O S S I E R
LA ESCRITURA AUTOMATICA
por
J O Ë L F R A N C H E T E AU
LAS DIFERENTES FORMAS
DE ESCRITURA

Distinguimos tres formas de escritura mediúmnica que
con frecuencia se reúnen bajo la denominación de
escritura automática. No obstante es necesario diferenciar
todo lo que depende de la percepción intuitiva de lo que
corresponde a un automatismo total.
La escritura intuitiva
Para esta forma de escritura, el procedimiento es el
siguiente: el médium recibe por telepatía las ideas
que un espíritu desea transmitirle. La recepción de las
informaciones se ubica a nivel del espíritu del médium y
por consiguiente la entidad que viene dar un mensaje no
utilizará su mano sino que actuará directamente sobre el
alma del médium, imponiéndole su voluntad. Para poder
reproducir con palabras lo más fielmente posible las
ideas percibidas, el médium deberá comprenderlas antes
y asimilarlas, pues no son suyas, ellas sólo atraviesan su
cerebro. El médium está consciente de lo que escribe, la
idea le viene en la medida en que la escribe y él utiliza su
propio vocabulario para reproducir por escrito el mensaje
que el espíritu desea pasar. En este caso particular, puede
decirse que él se convierte en intérprete del espíritu,
que trata de expresar lo mejor posible una idea que le
ha sido insuflada. Con frecuencia esta forma de escritura
es el paso obligado del médium principiante, y puede
transitar progresivamente hacia el automatismo.
La escritura semi-automática
Esta forma de escritura se parece a la anterior, pues
depende igualmente de la telepatía. El médium tiene
conciencia de lo que escribe a medida que las palabras
le son transmitidas. Lo que diferencia la escritura
intuitiva de la semi-automática, es que en el primer
caso el médium recibe una idea que él mismo debe
desarrollar, mientras que en el segundo, percibe las
palabras al mismo tiempo que las escribe. Según los
casos, él escucha interiormente una sucesión de palabras
como en un dictado, aunque igualmente puede percibir
instantáneamente frases completas que se imponen a su
conciencia.
En la continuidad del desarrollo, la escritura semiautomática
sigue con frecuencia a la escritura intuitiva.
Ocurre igualmente que las dos formas se confunden, en
recepciones donde, según el espíritu que se manifieste,
el médium percibe diferentemente el mensaje, ya sea
en una idea general, donde las palabras no son claras, o
por el contrario por medio de frases muy precisas que el
espíritu le dicta.
La escritura semi-automática es objeto de sesiones
espíritas, donde el médium está rodeado por algunos
participantes, que con su recogimiento aportan un
suplemento de energía útil a los espíritus que se
manifiestan. Sucede igualmente que el médium prefiere
recibir un mensaje en aislamiento, sin asistencia espírita.
Puede sentir entonces una necesidad de soledad, por
ejemplo para la recepción de un texto largo que requiera
de una concentración sostenida así como algunas
pausas, quedando todo dentro de una disponibilidad y
una receptividad que permitan al espíritu llegar hasta
el final de su propósito. El trabajo en aislamiento existe
igualmente para la recepción de poemas, y ese es el caso
especialmente de Igor Manouchian (ver entrevista en
este número).
La escritura automática
Esta forma de escritura se practica en sesión espírita: el
médium es asistido por un grupo de espíritas que por su
oración y su aporte fluídico, le permiten el recogimiento
y la concentración indispensables para la buena
manifestación de los desencarnados. En un ambiente
fluídico propicio a la quietud y la protección, el médium
puede dejarse llevar, facilitando así la utilización de su
mano por los espíritus para que se manifiesten. Aquí, el
espíritu expresa su pensamiento actuando directamente
sobre la mano, le da un movimiento completamente
independiente de la voluntad del médium que se
encuentra entonces en un estado segundo. La escritura
se desarrolla a un ritmo sostenido sin interrupción, todas
las palabras están pegadas hasta el final del mensaje
que termina con la firma del espíritu. En este tipo de
manifestación, el médium no tiene una conciencia
precisa de lo que escribe, pues aunque el espíritu
desencarnado actúa sobre el espíritu del médium, actúa
sobre todo en forma mecánica sobre su mano. De alguna
manera toma posesión de esa mano que se convierte en
su herramienta. El médium es envuelto por el espíritu, en
una suerte de estado segundo donde ya no percibe en
detalle las palabras y las frases que se construyen por su
mano con gran rapidez. A veces tiene una idea general
del mensaje, pero se encuentra en una disponibilidad
física más fuerte, y el espíritu sobrepasa entonces la etapa
de lo intuitivo o del dictado, para utilizar un automatismo
de la mano que él controla independientemente de
cualquier voluntad del médium.
En un automatismo total, al final de la manifestación, el
médium no sabe lo que se ha recibido por su mano. Es
necesario entonces descifrar el mensaje que, con mucha
frecuencia, es difícil de releer, porque escribe en forma
muy rápida y entrecortada, sin que las palabras estén
separadas.
Por regla general, puede decirse que el progreso de la
escritura mediúmnica tiene como punto de salida la
escritura intuitiva que se transformará progresivamente
en semi-automática y más tarde, si se reúnen todas las
condiciones y el médium tiene este potencial particular,
terminará en la escritura automática.
Progreso experimental y operativo
Hace dos años, en el dossier de la revista N° 75 sobre las
facultades psíquicas, fuimos tres los que les presentamos
nuestra trayectoria como médiums principiantes
en escritura intuitiva y semi-automática. Estábamos
entonces en período de desarrollo experimental
iniciado hacía dos o tres años. Les hablamos de nuestras
dificultades comunes para superar nuestro inconsciente,
para aprender poco a poco a hacer el vacío para dejar
lugar al espíritu desencarnado, dando testimonio de
nuestras angustias, de nuestros temores, pero también
de una responsabilidad nueva ante a la seriedad que
impone la comunicación espírita. Hoy, deseamos
hacerles compartir de nuevo nuestro progreso.
Testimonio de Caroline (París)
Miembro del Círculo Allan Kardec desde hace tres años,
recibí en 2006 a través de un mensaje de mi guía, la
invitación a desarrollar la escritura semi-automática.
Ese espíritu protector me reveló una elección hecha
anteriormente, antes de reencarnar, en razón de
objetivos que deseaba realizar en la vida que se
perfilaba ante mí y en función de una sensibilidad que
pudiera permitir la recepción del más allá. Este proceso
no es raro en nuestra asociación: muchos guías nos
indican nuestras facultades, nuestros potenciales, para
que los pongamos en práctica sin demora. Aprovechan
la posibilidad de manifestarse para informarnos acerca
de nuestras elecciones pasadas, y simultáneamente,
nos indican que se trata de una suerte, pues cuántos
humanos se buscan, probando tal o cual cosa, tantean
y se interrogan sobre la dirección a seguir, se hacen
preguntas sobre su camino de vida. Paralelamente,
cuántos espíritus desearían manifestarse para aportar
consejos y orientaciones a este o a aquel que han
elegido para guiar. Pero son raras las puertas abiertas
sobre ese mundo invisible, pues son raros los verdaderos
médiums que permiten manifestarse a las entidades
que lo desean y transmitir sus palabras.
Así, desde 2006, me he ejercitado cada semana en
recibir el mensaje de los espíritus, rodeada de un
grupo compuesto por cuatro personas. Este tipo de
entrenamiento corresponde a lo que denominamos
“fase experimental”; su objetivo es vaciar el inconsciente
del candidato a médium, y permitir progresivamente al
pensamiento del espíritu presente percutir el espíritu
del médium. Esta fase tiene duración variable, puede
fluctuar entre uno y cuatro años en lo que respecta a un
desarrollo normal. Por mi parte, las primeras sesiones
experimentales fueron difíciles, pues se trataba de
expulsar mi angustia escribiendo palabras que me
tranquilizaran. Me preguntaba si escucharía a alguien
hablando en mi cabeza, o en mi oído, si mi mano sentiría
algo. En realidad, no hubo nada de eso. A medida que
pasaban las semanas, algunas frases sucedían a las
palabras aisladas y ya me pasaban pensamientos por la
cabeza, pensamientos que no tenía en mente antes de la
sesión ni durante el día. El objetivo de este entrenamiento
no es producir mensajes sino ejercitarse: ejercitarse en el
olvido de sí mismo y vaciar el inconsciente. Es probable
que regularmente, las principales ideas transcritas en el
papel procedan del más allá, pero no permiten constituir
un mensaje lo suficientemente denso y coherente pues
todavía están parasitadas por mis propios pensamientos.
Pasó el tiempo, las frases se convirtieron en párrafos,
luego en textos elaborados y firmados. El mensaje
tomaba cuerpo y personalidad, en un estilo que ya
no correspondía al mío. Fue así como al cabo de dos
años y medio, me convertí en médium operativo. Eso
significa que el más allá se manifiesta en su diversidad
y con fiabilidad. A fin de garantizar esta fiabilidad,
los mensajes recibidos por los jóvenes médiums del
Círculo Allan Kardec son estudiados y discutidos por los
médiums y espíritas más antiguos y experimentados.
Eso constituye una seguridad, antes de difundir los
mensajes al conjunto de los miembros de la asociación.
En efecto, a pesar del deseo de hacerlo bien, siempre es
posible un error, en el sentido de que el médium no es
una herramienta infalible, irreprochable y una mecánica
perfecta. Sigue siendo humano y por tanto sensible a
las perturbaciones, que provienen de sí mismo o del
exterior.
Hasta el día de hoy, han venido numerosos guías
para presentarse a sus protegidos; se han confiado
misiones a los espíritas; se han transmitido consejos
e informaciones, para la acción y el conocimiento
comunes. Es pues con alegría que soy intermediaria de lo
invisible, pero también con responsabilidad y seriedad.
Se trata de un acto serio, uno no se convierte en médium
para su placer o su ego, se convierte en médium
en el Círculo Allan Kardec para servir a una filosofía
progresista y humanista, poniéndose a disposición de
los espíritus, y no al contrario. La adquisición de nuevas
mediumnidades es una nueva vía de acceso a lo invisible
y de hecho, permite aliviar a los que han dedicado
decenas de años de su vida a esta pesada tarea, y que
todavía hoy continúan en la entrega de sí mismos.
Aprovecho para saludar al espíritu de Michel Pantin, que
llevó su mediumnidad hasta el final de su compromiso y
de su vida, y que nos dejó en marzo de 2010. Igualmente,
Karine Chateigner, espírita y médium desde hace 30
años, presidente de nuestra asociación, intermediaria
del más allá, es una guía presente y bondadosa entre
nosotros, pichones de médium…
Eso me permite ahondar sobre el papel de la asociación,
bajo su tutela. Estar dirigido es una oportunidad para
el desarrollo del conjunto de facultades (clarividencia,
psicometría, hipnosis, mediumnidades artísticas, etc.),
pues la experiencia de los demás siempre es beneficiosa,
y la presencia de los espíritus a nuestro lado nos permite
beneficiarnos con sus observaciones, consejos y apoyo.
Testimonio de Etienne (Toulouse)
Miembro de la asociación desde abril de 2001, fue en
marzo de 2006 cuando mi guía me invitó a la escritura
semi-automática luego de otra misión iniciada tres
años antes, la clarividencia mediúmnica. Esa primera
misión —entonces lo comprendí— me había permitido
prepararme para esta nueva etapa aún desconocida
para mí, ejercitándome en abrir mi espíritu, mi
conciencia, a la telepatía con el más allá. Trabajando
en el marco de la naciente seccional de Toulouse, no
tenía a mi lado personas más experimentadas, ¡yo era
el más antiguo del grupo recientemente constituido!
Los comienzos fueron pues para mí más bien difíciles,
lo que se acentuaba por el alejamiento geográfico de
Nancy o de París donde podía contar con los consejos
y el apoyo seguro de los médiums y los espíritas más
antiguos, comenzando por Karine, Michel y Jacques.
Entonces era manifiesta y recurrente la impresión de
avanzar a tientas, un poco a ciegas, sin saber a dónde
debía ir finalmente, pues en mi sensación incierta, no
había nada explícito que pudiera indicarme que iba por
buen camino. En forma similar a la clarividencia, lo más
delicado para mí era aprender a hacer el vacío, a dejarme
ir para impregnarme de una eventual idea, palabra, o
hasta frase, que los espíritus trataran de hacerme captar.
Y cuando había una percepción, me era absolutamente
imposible saber diferenciar entre un pensamiento que
viniera de mí y el proveniente potencialmente de un
espíritu desencarnado. Allí aparece con toda su fuerza y
su predominio, el peso del inconsciente que establece al
principio una verdadera barrera para la sutil percepción
del más allá.
A fuerza de ejercicios, en esta indispensable fase
experimental, progresivamente aparecieron más tarde
sobre el papel algunas palabras, algunas frases, cada vez
más acopladas. Por momentos, la percepción recurrente
de una identidad me hacía pensar que se trataba del
espíritu en cuestión que estaba allí por ese motivo,
invitándome a firmar las pocas frases escritas. Allí el
movimiento de la estilográfica dejaba lugar después al
tiempo de análisis crítico con los más antiguos, nuestros
“profesores” en espiritismo y en mediumnidad, para
determinar la autenticidad de los mensajes recibidos. Y
fue también con la ayuda de los espíritus que, con sus
consejos, indicaciones y recomendaciones oportunas,
han guiado y siguen guiando por el delicado camino
del desarrollo experimental. En todos los casos, fueron
tantos resguardos los que permitieron llevar este
trabajo con seguridad, y por supuesto eso continúa
hoy. Pues entonces uno se da cuenta muy rápido de la
necesidad de un grupo organizado para el desarrollo de
toda facultad mediúmnica en las mejores condiciones:
la experiencia de los más antiguos, el dominio de los
peligros y riesgos en los que se incurre, el ambiente
fluídico de los espíritas reunidos. Para mí es evidente que
nunca hubiera podido progresar si no hubiera habido
la estructura asociativa para trabajar tranquilamente.
Salvo confirmación evidente por los espíritus a través de
otra sesión con un médium operativo o por los propios
médiums durante una clarividencia de su parte cuando
se lee el mensaje, ninguno de los mensajes recibidos
en desarrollo experimental es tomado en cuenta ni se
divulga, justamente porque el médium principiante está
en fase experimental.
Poco a poco, muy inconscientemente además, la
percepción se afina y lo mido mucho más fácilmente
cuando se me da la oportunidad de trabajar en sesión
espírita donde por supuesto las condiciones son ideales:
proximidad inmediata de los médiums Karine y Michel, y
de los más antiguos, presencia de los espíritus, ambiente
y teluria de los lugares, disposición de espíritu más fácil
pues las obligaciones de la cotidianidad son dejadas de
lado durante la sesión, etc. Fue a comienzos de 2009
con motivo de una sesión, que el carácter operativo
fue precisado por los espíritus y confirmado de nuevo
algunos meses más tarde. Eso indica que de manera
prácticamente sistemática, los mensajes recibidos
pueden ser considerados como fiables y auténticos,
añadiendo que los errores, los “reflujos del inconsciente”,
una falta de disponibilidad o un cansancio pasajero,
siempre son posibles factores de error sin que haya que
ofenderse por eso. Y es allí donde uno se da cuenta —
pero ya yo lo sospechaba— que un médium operativo
siempre es un médium en desarrollo, que afina sin cesar
su facultad, pero que también sigue siendo dependiente
de sí mismo, es decir, del hecho de ser humano con un
inconsciente que siempre puede ser un obstáculo.
También, hacer el vacío en sí, no pensar más por sí mismo,
olvidarse lo más posible, borrarse para dejar el lugar a los
pensamientos y las palabras que vienen directamente
de un espíritu distinto a usted mismo, para mí eso sigue
siendo una dificultad siempre presente, pero ésta parece
menos fuerte, ya que con la repetición de los ejercicios,
de las sesiones y a fuerza de contactos con el más allá,
la “puesta en vigilia” de mi espíritu me parece un poco
más fácil. La percepción del mensaje del espíritu es
igualmente más fácil, más rápida, más insistente, pero
siempre me es delicado hacer la distinción evidente
entre mi propio pensamiento y el del más allá. Sin
embargo regularmente, las palabras, las expresiones,
los giros, se graban en mí con la sensación de que no
soy yo, de que no es de mí. En cuanto a la identidad del
espíritu, con gran frecuencia se me impone desde el
comienzo del mensaje, y a veces hasta antes. Y siempre,
me esfuerzo con la ayuda de los más antiguos por hacer
el análisis crítico más objetivo posible para aprender a
discernir, pero este análisis no es fácil cuando uno no
tiene ninguna forma de hacer la distinción entre su
propio inconsciente y una verdadera influencia del más
allá. En todo caso este análisis siempre cumple con un
rigor y una exigencia constantes para no desviarse del
rigor y la exigencia de Allan Kardec ante la grandeza de
la idea espírita que él supo poner en evidencia.
Hoy en día, el trabajo continúa en forma regular, casi
todas las semanas durante nuestras reuniones en
Toulouse. Cada vez se reciben uno o dos mensajes. Más
globalmente, en un registro más filosófico vinculado a mi
compromiso espírita, el aprendizaje y el descubrimiento
de la mediumnidad alimentan mi convicción espírita
que a su vez alimenta el hecho de ser médium frente
a la responsabilidad y la mesura a las que invita el
espiritismo. Por supuesto, si bien por mi parte todavía
hay mucho que aprender, esta convicción por un lado
y esta facultad por el otro están puestas, igual que por
todos nosotros en el Círculo, al servicio y en favor de la
causa espírita, causa esencial permitida por Dios más
allá de todos los que, cada uno en su nivel, participan
en la empresa espírita. Es una de las lecciones que he
aprendido de Karine y Michel, pero también de Jacques,
pilares de nuestra asociación y que cada vez me esfuerzo
en reflejar y ejecutar.
Balance
Valérie, que trabaja igualmente la escritura intuitiva y que
dio su testimonio en la revista N° 75, no pudo participar
para dar de nuevo su testimonio, pero su facultad
también se ha vuelto operativa y sigue el mismo tipo
de progreso que la nuestra. Como ya lo hemos señalado
en el artículo precedente, nuestros recorridos, nuestro
sentir, nuestros resultados, son diferentes, confirmando
una vez más que aun dentro de una mediumnidad
idéntica, a saber la escritura, las facultades desarrolladas
son únicas, propias de cada personalidad y carácter. La
aventura continúa pues dentro del Círculo para nosotros
tres, camino siempre impregnado de regularidad y de
paciencia, de conciencia y de reflexión, pero también
de pasión y de felicidad por participar

sábado, 28 de julio de 2012


D O S S I E R
por
PATRICIA SALIBA
GEORGE AUBERT,
UN MÉDIUM VIRTUOSO

LE JOURNAL SPIRITE N°73 JULIO 2008


                                                                 Étienne Nicolas Méhul

George Aubert (seudónimo) hijo de una pareja de
cantantes líricos, estuvo rodeado por músicos desde
muy joven. Él mismo aprendió los primeros principios
del piano y el solfeo de un modo muy ordinario,
preocupado ante todo por el éxito de sus estudios
como el bachillerato en 1891. Fue luego del deceso
de Emile, un amigo músico de la familia, que abordó
el tema de la comunicación con los muertos, gracias
al Sr. David, subdirector de tinturas en la fábrica
de los Gobelins. Este último invitó a toda la familia
Aubert a una sesión de espiritismo en la que quizás
su amigo Emile podría manifestarse. Así fue, alrededor
de la mesa en movimiento y de la madre del Sr. David,
médium, Emile se manifestó en una forma reconocible
por todos los participantes. Esta primera sesión llevó
a otras, donde cada espíritu presente aportó pruebas
precisas de identidad. Aún no totalmente convencida
de la realidad de los fenómenos, la familia Aubert se
instruyó sobre el tema espírita, leyendo todas las obras
conocidas en la época, de Allan Kardec, Léon Denis,
William Crookes, Gabriel Delanne y otros precursores.
Deseando llegar ellos mismos a resultados idénticos a
los conseguidos con la médium Sra. David, por tres
meses, todas las noches durante dos horas, George,
entonces de 18 años y sus padres, invocaron al más
allá, sin gran resultado. Ahora bien, una noche la mesa
finalmente se puso a girar, pero con violencia, volcando
las sillas y empujando a los
participantes.
■ Una mediumnidad revelada
A la pregunta planteada sobre quién se manifestaba así y
quien era el médium capaz de provocar estos fenómenos,
Emile, el viejo amigo, respondió que él era el autor,
precisando que George era el intermediario, el médium
necesario para la manifestación de los espíritus. A partir de
ese día de 1891, tendrían lugar numerosas y asombrosas
comunicaciones con el más allá. Desplazamientos de
objetos, levitación de muebles, ruidos múltiples y sonidos
particulares que ya intrigaban a George por su armonía.
Los golpes dados en la mesa se convirtieron en un
medio para comunicarse más rápidamente, seguido por
la escritura directa. El número de participantes en las
sesiones aumentó rápidamente ante aquella mediumnidad
física que George poseía pero que no controlaba. Una
tarde de julio, se manifestó el espíritu del músico Méhul
y le pidió a George que se instalara delante del piano del
salón, donde tocaría bajo su influencia.
—Pero, ¿cómo? preguntó el padre de George.
—Como todo el mundo, con las manos sobre el teclado, ¡y
que él espere!
Al cabo de un cuarto de hora,
nada había sucedido.
Persuadido de un error de comprensión, interrogó de
nuevo a Méhul por la mesa.
—Es preciso que apaguen las lámparas, pues los rayos
luminosos forman un obstáculo para la manifestación.
Fue en total oscuridad que George ejecutó su primer
fragmento con cierta aprensión
“De repente sentí que mis manos se entumecían. Cada
vez más la sensación del teclado desaparecía bajo mis
dedos y quedé muy sorprendido al oír resonar con fuerza
un magnífico acorde pues ya no sentía las teclas. Me daba
cuenta de que mis manos estaban anestesiadas, pues
mis brazos se movían siguiendo la sucesión de notas,
pero el tacto manual estaba abolido… Sentía mi cerebro
completamente libre y sin tener ninguna preocupación por
falsas notas discordantes, me abandonaba a la influencia
de Méhul. Sin embargo esta sensación de tocar el piano,
sin sentir el teclado y sin saber lo que se tocaba bajo mis
dedos era más bien extraña”.

Ahora bien, cosa sorprendente, desde aquel día la mesa de
las sesiones quedó muda. Intrigado por ese silencio, George
se instaló al piano y de inmediato sus dedos golpearon
frenéticamente las teclas. En ese momento el padre se dio
cuenta de que cada nota golpeada iba a reemplazar una
respuesta al alfabeto deletreado. Méhul anunció que la
mediumnidad de efectos físicos de George había terminado
en pro de manifestaciones musicales dictadas por los
espíritus. Méhul, Beethoven, Mendelssohn, Mozart, Bach
y una multitud de músicos clásicos se expresaron por su
intermedio durante trece años entre 1891 y 1904.
■ Un concierto improvisado
Entre esas sesiones, una de ellas marcó a los espíritus
presentes. Lucien, un amigo de George, cantante y
violonchelista, tenía también la certeza de ser inspirado
por Boccherini y deseaba tocar con George. Casi
incrédulo, George se instaló al piano mientras
que Lucien se colocaba detrás de él. Fue entonces, durante
un absoluto silencio de espera, que se inició una soberbia
sonata para piano y violonchelo, compuesta de un Allegro,
un Andante y un Presto final, ejecutada por Beethoven
y Boccherini. El concierto improvisado duró 30 minutos,
sin notas discordantes, ni errores, comparable a un
tesonero trabajo de varios meses de los dos músicos. El
espíritu Beethoven invitó al padre de George a transcribir
cada nota, cada compás, cada movimiento, dictado por él
mismo, a través de George. Así fueron fijados en el papel
600 compases. Ante tantas posibilidades, George deseaba
que se estudiara en serio su facultad. Su encuentro en 1904
con Gabriel Delanne, presidente de la Sociedad Francesa
de Estudios de los Fenómenos Psíquicos y director de la
Revue Scientifique et morale du spiritisme, le permitió
mostrar su buena fe en el ejercicio de su mediumnidad
artística. Gabriel Delanne le invitó a participar en una
sesión muy controlada donde le serían exigidas diversas
experiencias. George aceptó y por primera vez dio un
soberbio concierto ante una sala repleta y delante de
otros miembros del Instituto General Psicológico. El 12
de febrero de 1905, George dio otra sesión en el Teatro
del Athénée San Germain durante el centenario de Allan
Kardec. Al día siguiente el periódico “Le Rappel” publicó
un elogioso artículo:
“El Sr. Aubert, médium músico, nos ha permitido asistir
a una muy curiosa sesión de espiritismo musical. El Sr.
Aubert, nunca ha estudiado música… Ahora bien, es
capaz de improvisar al piano deliciosas melodías, cultas
sonatas, geniales sinfonías. ¿Cómo? Dirán ustedes. Se
afirma que es porque el espíritu de los grandes músicos
muertos lo inspira en ciertos momentos.
Luego de que estos grandes
músicos llamados
Mendelssohn, Chopin, Wagner, Beethoven, Mozart y hasta
Métra, una fuerza superior invade al Sr. Aubert, y es en
un estado de completa inconsciencia que toca al piano
aires inéditos de los cuales algunos son muy hermosos y
completamente en el estilo de estos compositores”.

■ George fue observado durante tres meses
Las experiencias realizadas en el Instituto General
Psicológico fueron a veces agotadoras para George,
pero él aceptó ese control para responder a las críticas y
dudas referentes a su mediumnidad. George Aubert no
deseaba que se le tomara por un impostor, y durante tres
meses soportó todos los experimentos para conseguir
el reconocimiento de su mediumnidad. Mientras
interpretaba aquellos trozos de música tuvo los ojos
vendados, las manos pinchadas por agujas o una vela a
10 cm. de los ojos. Las investigaciones sobre su memoria,
ya fuera visual, auditiva o táctil y los reconocimientos
médicos, mostraron que, fisiológicamente, George era
absolutamente normal y no sufría de ninguna tara
psíquica. Para probar su independencia cerebral durante
los fenómenos, fueron empleados cuatro procedimientos:
lectura, cálculo, conversación y audición durante cada
sesión. Si se ponía un periódico sobre el atril del piano,
del que George debía leer en voz alta un artículo, o si
se le pedía resolver operaciones de cálculo mientras
tocaba, los experimentadores pudieron comprobar que
la pieza musical empezada seguía imperturbable sin
interrupción, dentro de la precisión, la medida, el estilo
y los matices del autor. Otro estudio decisivo probó,
él solo, la realidad de esta mediumnidad. En la oreja
derecha de George, se introdujo un tubo auditivo de
fonógrafo donde se emitía Aída, en la oreja izquierda,
una marcha de Sellénick. Nadie puede tocar el piano y
mucho menos improvisar, oyendo tal cacofonía.
“En todos los casos, mientras las supuestas influencias
de mi cerebro eran sometidas así a tan ruda prueba, la
barcarola improvisada por Mendelssohn no sufría ningún
cambio”.

Esta manifestación de Mendelssohn probó que ninguna
memoria visual intervenía en la manifestación, que
George estaba en total inconsciencia de lo que sus manos
ejecutaban, que le era imposible influenciar el fenómeno y
finalmente que una inteligencia exterior era la única dueña
de la manifestación. El único disgusto de George fue que
los experimentadores no hicieron ninguna deducción
oficial y, peor aún, no le transmitieron nada de sus estudios
mientras que fácilmente se puede imaginar que hubieran
hecho lo contrarios de haber sido George
un mistificador. Ahora bien, este
médium músico nunca
vivió de su facultad y en cada concierto se interpretaba
una obra nueva.
En lo que respecta al estudio de los trozos interpretados
por George, el Sr. Gailhard, director de la ópera, fue
invitado a varias sesiones de análisis. Colocado detrás
de George, escribía en su puño izquierdo el nombre
del autor que suponía presente. Los errores cometidos
por el Sr. Gailhard fueron mínimos. Es de resaltar otro
fenómeno curioso, parecido a las correspondencias
cruzadas. La primera fue luego de interpretado un
segmento de carácter extraño, un Sabbat, cuyo autor era
Berlioz. Algunos días más tarde, se le envió a George una
correspondencia en la que una condesa, impresionada
por la hermosura del trozo de Berlioz, le había pedido
a un médium escribiente que le rogara a Berlioz
describir lo que había querido tocar. La carta contenía
la comunicación del músico que describe de manera
admirable el Sabbat interpretado. El médium no había
asistido a la sesión de Berlioz ni conocía a George.
En 1913 Gabriel Delanne dictó una notable conferencia
sobre las mediumnidades automáticas en Nancy, y
George fue invitado. El artículo, aparecido en l’Etoile
de l’Est, es elogioso (ver al lado). En su autobiografía,
George Aubert concluye:
“No soy pianista y a pesar de eso el fenómeno se
desarrolla notablemente… Estas experiencias prueban
la existencia, después de nuestra muerte terrenal, de
otra vida que vislumbrada basta para consolarnos
grandemente de las vicisitudes de este mundo… Sí, el
espiritismo existe y no es una simple prestidigitación;
sí, tenemos el gran consuelo de tener la prueba segura,
cierta, de la supervivencia del alma y de la existencia
de Dios… Espero que mi modesta contribución al
edificio moral que los espíritas quieren construir, a la
finalidad filosófica que persiguen, hará reflexionar a
muchos espíritus y ayudará a transformar a la mayoría
incrédula o ignorante en ínfima minoría”.

Notas:
Étienne Nicolas Méhul, nació en Givet, el 22 de junio de 1763
y murió en París el 18 de octubre de 1817, es un compositor
francés, “el más importante compositor de óperas en Francia
durante la Revolución”. Fue igualmente el primer compositor
llamado “romántico” en Francia.
Boccherini Luigi, fue uno de los más grandes compositores
italianos de música de cámara para cuerdas y de música
instrumental de la segunda mitad del siglo XVIII.
Compositor y violonchelista italiano y
virtuoso desde los 14 años.

jueves, 26 de julio de 2012

DO S S I E R
por
MARIE-NOËLLE COURTIOL

DEL ART BRUT A LA MEDIUMNIDAD
LE JOURNAL SPIRITE N°73 JULIO 2008




       SCOTTIE WILSON

■ Hélène Smith (1861-1929)

Hija de un vendedor húngaro,
Élise Müller alias Hélène Smith,
trabajaba como empleada en una
casa de comercio. Descubrió el
espiritismo a fines de 1891 y reunió
un círculo espírita, en el seno del cual
comenzó a mostrar cualidades de
médium desde 1892, diciendo que
se comunicaba con Victor Hugo y
luego con Cagliostro. Rápidamente
se hizo conocida en Ginebra, donde
la conoció el psicólogo Théodore
Flournoy.
La mediumnidad visual, auditiva y
tiptológica (por golpecitos), de Élise
Müller cambió entonces, y ella se
sumergía en trances sonambúlicos de los
que no recordaba nada (criptomnesia).
Escribió grandes ciclos donde se
revestía de diferentes personalidades
(ciclos marciano, ultramarciano, hindú
u oriental y real).
La médium y el psicólogo estuvieron
muy unidos hasta 1899, cuando
apareció por primera vez De las Indias
al planeta Marte, el libro de Flournoy
que estudia el caso de “Hélène
Smith”. Sintiéndose incomprendida
Élise Müller se alejó de Flournoy. En
1900, la Sra. Jackson, una rica espírita
norteamericana, impresionada por la
médium, le ofreció una pensión de por
vida que le permitió dejar su trabajo
y dedicarse a sus visiones. Desarrolló
otros ciclos, y pintó cada vez más,
especialmente imágenes religiosas
alrededor del Cristo.
■ François Hugo de Alesi (1849-1906)
F. H. D’Alesi se había convertido
en pintor médium, “un pintor cuyo
sentimiento exquisito del arte se revela
en toda su obra”, según dijo la Sra.
Rufina Noeggerath.
Todo comenzó un día, en Esmirna,
cuando al regreso de un paseo por la
orilla del mar él tuvo la fantasía de
adquirir colores, paleta etc., e instalarse
frente a una gran tela. De ello resultó
un cuadro de marina, una puesta de
sol. Era la primera vez que manejaba
los pinceles. Cuando dibujaba, su
brazo era movido automáticamente y
la mayor parte del tiempo no miraba el
papel. En cuanto a la pintura, trabajaba
bajo la influencia de un guía llamado
Donato y realizó telas muy diferentes
unas de otras. Con frecuencia estos
retratos y paisajes eran realizados en la
noche a la luz de una vela.
■ Scottie Wilson
Nacido Louis Freeman en Londres,
Scottie Wilson creció en Glasgow, en
Escocia. Abandonó la escuela a los
nueve años y completaba las magras
rentas familiares haciendo pequeños
trabajos, tales como vender periódicos
en la calle. A los 16 años, analfabeta,
se alistó en el ejército británico y
participó especialmente en el conflicto
del 14-18 antes de emigrar a Canadá,
donde cambió de nombre y abrió una
tienda de artículos de segunda mano.
Comenzó a dibujar a los 44 años,
“poniendo sus sueños sobre el
papel”. Su pasión por el dibujo lo
consumía poco a poco y pasaba horas
enteras escuchando a Mendelssohn
y dibujando cabezas, elementos
botánicos y animales, a la tinta de
color y al lápiz. En 1945, consiguió
su primera exposición en solitario en
la Arcade Gallery (Londres) apenas
algunos meses después de su regreso
a Inglaterra. Escandalizado por
los precios, se instaló delante de la
galería donde remató sus dibujos a los
transeúntes.
En los años 60, Wilson pintaba sobre
platos y fue comisionado por la Royal
Worcester para decorar un servicio de
cena que sería producido hasta 1965.
En 1970, su dibujo títulado “Bird
Song” fue elegido como ilustración de
las tarjetas de Navidad de la UNICEF.
Scottie Wilson falleció de cáncer a los
84 años. Sus obras fueron coleccionadas
por Pablo Picasso y André Breton y,
aunque forman parte del Art Brut, sus
dibujos figuran en numerosos museos,
entre ellos la Tate Gallery de Londres.
■ Guillaume Pujolle (1893-1971)
Ebanista como su padre, G. Pujolle
ejerció este oficio hasta la edad de
18 años, pero conflictos familiares
lo arrastraron a la violencia y en
1926 fue internado en el hospital de
Braqueville de Toulouse. Comenzó a
pintar en 1935 utilizando productos
farmacéuticos, fabricando los pinceles
con su propio cabello y el mango con
papel enrollado.
El Dr. Deckequer diría de su obra que es
de una fantástica e inquietante belleza.
Guillaume Pujolle sólo trabajaba con
imágenes que extraía de revistas, luego,
apoyándose en su profesión de ebanista
operó como en marquetería, recortando,
fraccionando y desarticulando el motivo
para recomponerlo, reajustando las
piezas de ese rompecabezas cuya clave
sólo él poseía.
En sus composiciones, utilizó de buena
gana el principio del marco recortado,
según ciertos modelos de marquetería.

miércoles, 25 de julio de 2012

D O S S I E R
por
EMMANUELLE PÊCHEUR
LOS ARTISTAS MÉDIUMS
INSPIRADOS POR EL MÁS ALLÁ
LE JOURNAL SPIRITE N°73 JULIO 2008


FLEURY JOSEPH CRÉPIN (1875-1948)
Crépin nació en 1875 en una aldea
del Norte de Francia. Durante
su niñez y adolescencia, sufrió
desórdenes oculares. Fue operado en
dos oportunidades pero toda su vida
conservó una vista muy mala. Después
de conseguir su certificado de estudios, aprendió el oficio
de fontanero cinquero al mismo tiempo que la música,
para la que parecía muy dotado.
En los años 1900, compuso polcas
para clarinete, que tocaba por la
noche en el café bailable regentado
por su padre. En paralelo, dirigía
una banda compuesta de trompetas
y trompas. En 1901, se casó y
se estableció como fontanero
cinquero mientras su esposa tenía
una quincalla. No apto debido a
su mala vista, escapó de la Gran
Guerra de 1914.
La señora Crépin dio a luz dos
hijas de las cuales la primogénita se
volvió loca en 1927. Luego de esta
prueba, Joseph Crépin abandonó
la “dirección de orquesta”. En
1931, comenzó a interesarse por
la radiestesia; y aunque continuó
en su oficio, se hizo oficialmente
zahorí y radiestesista. El mismo año
—tenía entonces cincuenta y seis
años— entró en relación con el círculo espiritualista de
Douai donde conoció a Victor Simon que le presentó
al pintor médium Augustin Lesage. El año 1931 pareció
beneficioso para él: fue ese mismo año cuando descubrió
sus dotes de sanador. Curaba por imposición de las
manos y hasta a distancia, por telepatía.
Una tarde de 1938, mientras copiaba música, su mano
se puso a trazar automáticamente un dibujo y una voz
misteriosa resonó en sus oídos: “Pinta trescientos cuadros
y la guerra terminará”. Sin conocer nada de pintura y a
pesar de su muy mala vista, trazaba
primero bosquejos en un cuaderno
escolar, para agrandarlos luego
sirviéndose de una regla y un compás
para trasladarlos a la tela. Dibujaba
y pintaba en estado mediúmnico.
Cuando trabajaba percibía sombras
a su derecha: eran sus guías que
venían a sostenerlo y ayudarlo;
ellos le dictaban los colores que
debía utilizar. Fue bajo la influencia
de estos espíritus que realizaría
sus cuadros. Mientras transcribía
el pensamiento de los espíritus
escuchaba música. Trabajaba tanto
de día como de noche de lo cual da
testimonio así: “Mi mayor placer es
oír la música mientras pinto…”
Sus problemas de visión no le
impedían pintar motivos de gran
precisión; él nunca reveló el
procedimiento que le permitía
En el transcurso de la historia las producciones artísticas mediúmnicas han sido ricas y numerosas. En este
artículo, evocaremos particularmente las obras de los tres artistas médiums Fleury Joseph Crépin, Madge
Gill y Raphaël Lonné. Veremos brevemente algunos elementos de su vida y lo que fue su trayectoria
artística. Así podremos darnos cuenta del extraordinario patrimonio artístico que nos dejaron estos hombres y
esta mujer inspirados por el más allá, ese más allá que, a través de ellos, no cesa de llamarnos la atención sobre su
supervivencia y su perenne creación.
constelar sus obras de gotitas de pintura perfectamente
calibradas, parecidas a perlas. A este respecto diría: “En
ciertos lienzos, he hecho hasta 1.500 puntos por hora”
y agregó: “No comprendo lo que se me hace hacer”.
Sus cuadros representan generalmente arquitecturas
simbólicas, templos; son especies de mandalas. Ocurre
que hay personajes curiosos, suertes de divinidades
inquietantes acompañadas con frecuencia por animales
exóticos. La simetría parece jugar un papel importante.
Todos los cuadros fueron cuidadosamente fechados y
numerados. Es interesante notar el parecido entre las
obras de Augustin Lesage y las de Crépin, el método de
creación es el mismo.
El tricentésimo cuadro fue terminado el 7 de mayo de 1945,
víspera del armisticio, firmado el 8 de mayo de 1945.
En noviembre de 1947, Fleury Joseph Crépin oyó de
nuevo las voces: “Debes realizar de nuevo cuarenta
y cinco maravillosos cuadros para conseguir la paz en
el mundo”. Esta misma voz le previno igualmente que
moriría después de haber realizado su cuadro trescientos
cuarenta y cinco. En efecto, murió el 8 de noviembre de
1948, después de haber realizado 43 nuevos cuadros. En
su ataúd se colocaron todos los bosquejos que le habían
servido de base para sus pinturas.
Algunos pretenden que sus obras tienen un poder mágico
benéfico. Hoy en día sus cuadros se venden entre 4.000
y 6.000 €, lo cual ciertamente está lejos de ser el caso
cuando estaba vivo.
MADGE GILL (1882-1961)
En 1903, Madge Gill, enfermera en
un hospital londinense, fue iniciada
en el espiritismo y la astrología por
su tía. Después de haber superado
una sucesión de desgracias familiares
y problemas de salud, se vinculó
plenamente con las doctrinas espíritas. A partir de 1919 ó
1920, comenzó a realizar bordados, a dibujar y a escribir
guiada de manera automática por una fuerza invisible,
por un espíritu que firmaba “Myrninerest”; el historiador
de arte Roger Cardinal supone que esta palabra significa
“my innerest self” (mi yo profundo).
Magde Gill asegura: “Sentía que sin duda era guiada por
una fuerza invisible sin que hubiera podido decir cuál
era su verdadera naturaleza”. Aunque había perdido
su ojo izquierdo, trabajaba día y noche en estado de
trance y producía 20 lienzos por semana. Este nombre,
Myrninerest, acompañado por una cruz, está escrito en
numerosos dibujos, a menudo con la fecha y a veces
con inscripciones. En la noche, alumbrada por una
débil luz, Magde dibujaba al lápiz, con tinta negra o de
color sobre cartones o rollos de calicó, pudiendo éstos
alcanzar varios metros de largo. Madge Gill, igual que
la mayoría de las mujeres catalogadas como artistas de
art brut, privilegiaba la representación femenina. En su
obra no aparece ninguna figura de hombre. El ejemplo
más sorprendente se encuentra en uno de sus calicós
donde se cuenta hasta un centenar de rostros femeninos
que rodean una cruz coronada por un halo y que parece
hallarse en un cementerio. Frondosa y densa, hecha de
rasgos fluidos y anchos que revelan la velocidad de la
ejecución, la obra entera sugiere el más allá. Las mismas
figuras miran derecho al frente: esa mirada frontal, a la
inversa de los retratos clásicos que buscan el nuestro,
parece debida a la necesidad de confrontarse al infinito.
Madge traza las figuras femeninas insistiendo
particularmente en el rostro, siempre de frente, con
grandes ojos abiertos. Las manos son sugeridas a
veces, así como el cuerpo envuelto en un amplio
vestido fluido que es absorbido dentro de un espacio
compuesto de fragmentos de arquitecturas y de
formas geométricas. Sus dibujos que oscilan entre
la figuración y la abstracción ejercen una completa
fascinación. A la muerte de su hijo, en 1958, Gill
dejó de dibujar. Sentía como un peso esa fuerza de
la que fue intérprete, y dejó de producir sus obras
dos años antes de su propia muerte. Dejó centenares
de dibujos apilados en los armarios y debajo de las
camas. Entre ellos, el más grande mide 11 metros.
RAPHAËL LONNE (1910-1989)
Nacido en las Landas, Raphaël
Lonné vivió allí toda su vida. Niño
frágil, sensible y asmático, dejó la
escuela a los doce años. Ejerció luego
diversos oficios: cobrador de tranvía,
portero, chofer, obrero en el hospital.
Simultáneamente, se apasionó por la poesía y la música
y compuso textos cortos para las fiestas. Tocaba en
pequeñas orquestas y dibujaba primero temas figurativos
pero sin gran interés. Sus colegas se burlaban de él y lo
apodaban “el poeta”. Finalmente se convirtió en cartero en
una pequeña ciudad de la región. En los años cincuenta,
Lonné participó en sesiones de espiritismo y descubrió
sus verdaderas capacidades gráficas. Guiado a nivel de
su mano, trabajaba en un estado de trance construyendo
cada dibujo en la misma forma, de izquierda a derecha
y de arriba abajo, recordando una suerte de escritura
gráfica. Sus creaciones nos llevan a paisajes imaginarios
de donde surgen siluetas fantasmagóricas, animales y
rostros femeninos. Trabajaba con la mina de plomo, al
óleo, a la tinta china, con rotulador, etc. Con el pasar
del tiempo su obra se hizo cada vez más abstracta. Así
pasaron cuarenta años de intensa creación.
La obra de Raphaël Lonné da muestras de una gran
emotividad que se adivina en su comportamiento: bajo
la sacudida de una brusca emoción, podía, para la gran
estupefacción de los testigos de la escena, encontrarse
súbitamente como paralizado. Igualmente era poco
locuaz cuando se la interrogaba sobre su creación,
respondiendo simplemente: “Me hago disponible”.
Raphaël Lonné no invocaba a nadie, recibía lo que se
le daba. Antes de realizar su dibujo, no sabía lo que iba
a hacer, después podía poner su nombre. Trabajaba dos
a tres horas sin detenerse. El dibujo estaba terminado
cuando ponía su firma en la parte baja a la derecha.
Siendo empleado de correos de su estado, ¿no tenía
como función el cartero transmitir mensajes? Raphaël
Lonné trabajaba día y noche. Dibujaba con el apoyo
incondicional de su esposa.
Los formatos utilizados varían entre el de la tarjeta
postal, el habitual de un papel de carta o más raramente
el formato raisin.* Todo es tratado al creyón negro
con ligeras coloraciones de vez en cuando, pero su
predilección recae en la tinta negra y la pluma. Los
rostros —en particular de mujeres—, la fauna y la flora
se entremezclan en un diseño compacto y subterráneo
con boquetes aquí y allí que dejan aparecer el blanco
del papel; a veces es una madeja de figuras que se
extiende sobre la hoja agolpándose horizontalmente.
Raphaël Lonné se ejercitó en el color en 1963 cuando
Jean Dubuffet le ofreció una caja de lápices de colores,
luego en el barniz y también en la pintura. “Hago
experimentos”, explicaba entonces.
* Formato francés del papel 50X65 cm., muy utilizado en
dibujo (N. del T.)
Excepto la primera sesión, Raphaël Lonné nunca se
entregó a la práctica del espiritismo; éste fue únicamente
un disparador que, por otra parte, provocó durante toda
su vida tantas interrogantes que él ya no podía delimitar
su parte personal de la del momento en que el espiritismo
lo reveló a la creación.
Así, a través de estos tres artistas médiums, uno se
encuentra en el centro de la creación inspirada por el
más allá. Lo sorprendente es que ellos descubrieron
su facultad a través de la experiencia espírita. Pueden
verse las similitudes con nuestra práctica actual, pues es
igualmente durante sesiones espíritas, que los espíritus
son traídos para revelar las capacidades de artista médium
a ciertos miembros de nuestro Círculo.
A través el tiempo humano que transcurre, el mundo de
los espíritus siempre ha tenido la misma preocupación y
el mismo deseo de dar testimonio de su supervivencia a
través de estas creaciones “inspiradas” que constituyen
verdaderos mensajes hechos para encantar nuestros
sentidos y llamar a nuestras conciencias.

martes, 24 de julio de 2012

CONOCIMIENTO
EL CEREBRO, ESE DESCONOCIDO
por
IGOR MANOUCHIAN


El cerebro, para ciertos científicos principal órgano constitutivo de la inteligencia, o agente determinante en la transmisión
del impulso nervioso para otros, todos están de acuerdo en reconocer que esta materia cerebral aún está lejos de haber
revelado el conjunto de sus facultades. La complejidad de su constitución, el papel de las circunvoluciones, la interacción del
sistema nervioso y de la célula física (la neurona, las zonas relacionadas con el lenguaje, la memoria, las funciones orgánicas del
cuerpo entero), son objeto de incesantes investigaciones que empujan cada vez más lejos los límites de este fabuloso órgano.
en que será posible sustituir cada uno de estos órganos por
una máquina, cuando esté defectuoso. Pero el cerebro, es
imposible por siempre. Para convencerse, basta con imaginar
lo que debería reunir la fabricación de un aparato capaz de
percibir, analizar y comprender, de actuar y perfeccionar su
acción, de juzgar, imaginar y crear, de prever y decidir, de
comunicar, aprender y transmitir su saber, y al mismo tiempo,
experimentar alegría o tristeza, amor u odio, y estar consciente
de todo eso, ubicando esa conciencia instantánea con respecto
al pasado y en previsión del futuro…
Esas son las facultades desarrolladas y perfeccionadas durante
esta hominización. Son ellas las que incontestablemente hacen
del cerebro del hombre una de las maravillas de la creación.
Siendo Raymond Houdart un especialista del cerebro, su
práctica y la enseñanza de la neurología y la neurocirugía
le autorizan, al término de una larga carrera, a aportar su
contribución a la comprensión de esta evolución. Él defiende
una nueva visión de la evolución humana poniendo al cerebro
en el centro de su reflexión. Sin embargo, es innegable que
el cerebro sigue siendo un órgano, complejo, por supuesto,
pero resultado de una disposición molecular particular en
la misma forma que los diversos componentes del cuerpo
humano. En términos de enfoque espiritualista, le falta a esta
investigación la noción de causa a efecto. Resumir al hombre a
este aspecto químico no permite comprender cómo y por qué
el individuo desarrolla su existencia social, su actitud creativa,
su búsqueda de bienestar, constantes que lo impulsan a actuar
para alcanzar sus fines. Si bien la investigación en este campo
aporta avances para tratar las enfermedades cerebrales, el
fantasma del trasplante no podría reproducir una personalidad.
Por eso, el enfoque espírita lleva a considerar al hombre no ya
como un aglomerado celular, sino como un ser espiritual que,
aguas arriba de la materia, transporta su historia a través del
cuerpo periespiritual. El cerebro se desarrolla así y evoluciona
dentro de esta interacción entre la historia palingenésica y la
genética actual del ser humano, que vive y aprende a utilizar
su inteligencia y sus sentimientos.
Como complemento de esta idea, he aquí las palabras de un
espíritu recibidas en sesión espírita:
“El mundo de la biología enseña que la materia cerebral es el
agente esencial de la manifestación de la conciencia y apruebo
completamente esta definición, una definición limitada, sin
embargo, y relativa a la historia de una medicina bajo el poder
materialista. Hubo un tiempo, en el siglo XIX, en que los médicos
e investigadores afirmaban entonces que el cerebro podía
subdividirse en varias zonas, zonas correspondientes a las
facultades inherentes a vuestro espíritu y a vuestro pensamiento.
Es así como fueron localizadas, una tras otra, la zona de la
memoria, la zona del sentimiento, la zona de la moral, la zona
del dolor y así sucesivamente. Nosotros no aceptamos ese
esquema y estamos preocupados al ver esta misma idea tomar
de nuevo forma, fuerza y vigor en la ciencia contemporánea de
los hombres. No hace falta localizar las manifestaciones del
pensamiento en el interior de la materia cerebral. Sin embargo,
la materia cerebral es un agente bioquímico que interviene en
lo más alto de la manifestación de vuestra reflexión. La materia
cerebral es la prueba de la existencia del espíritu por cuanto
ella responde a los impulsos de vuestra voluntad consciente o
subconsciente. Pero el espíritu no es la materia, el pensamiento
no es el cerebro, y querer limitar el espíritu a esta forma de
materia contenida en vuestra bóveda craneana, es por supuesto
un error fundamental. No obstante hace falta trabajar en la
higiene de su agente de pensamientos. No obstante hace falta
trabajar en el mantenimiento de la materia cerebral, en lo cual la
medicina materialista no puede participar verdaderamente, por
lo que estamos fundamentalmente contra el electrochoque o la
trepanación pues, vosotros lo sabéis, alcanzar el efecto nunca
ha querido decir alcanzar la causa, y lo que es cierto para la
totalidad de un cuerpo también es cierto para la naturaleza de
su órgano esencial, el cerebro. El cerebro, agente de vuestra
conciencia es, por consiguiente, dependiente de vuestra
conciencia y dependiente de vuestra evolución. Esa es la razón
por la que este cerebro presenta un aspecto diferente según la
naturaleza del espíritu que lo habita, a nivel de sus repliegues,
es decir de sus circunvoluciones visibles por radiografía ultracraneana.
Las circunvoluciones de la materia cerebral son el
resultado de vuestras vidas anteriores y el resultado de vuestra
manera de pensar, de vuestro modo de pensar, de vuestras
naturalezas intrínsecas, de vuestras naturalezas verdaderas,
de vuestras naturalezas fundamentales. Las circunvoluciones
de la materia cerebral contienen ya la génesis de vuestra
historia, la verdad de vuestra naturaleza. La materia cerebral
tiene necesidad fundamental del oligoelemento, la materia
cerebral tiene necesidad fundamental de una respiración sana,
es decir de una buena oxigenación. Representada por los miles
de millones de células llamadas neuronas, esta misma materia
necesita mantenimiento y tenéis el deber de mantenerla so pena
de conocer en vuestro porvenir carnal lo que familiarmente
se llama senilidad. El espíritu parece no manifestarse más, el
espíritu parece expresarse de modo desordenado y anárquico,
el espíritu parece haber perdido toda medida de espacio y de
tiempo. Ya no está en relación con el mundo real, con el mundo
puntual, ya no está presente en el mundo físico. Pues el espíritu
no ha protegido su materia, pues el espíritu no ha pensado un
solo instante en la higiene de su materia cerebral.
El cerebro, agente esencial de vuestra manifestación inteligente y
sentimental debe, por consiguiente, merecer su mantenimiento,
como un músculo, como un nervio como un hueso. Es por
eso que esta tarde vengo a invitaros al mantenimiento de la
materia cerebral de la que no hay que olvidar nunca que es
el principal agente de vuestra manifestación intelectual en
vuestra encarnación. Entonces es posible evitar las lagunas de
memoria o la ausencia de reflejos, entonces es posible evitar
el envejecimiento progresivo de una naturaleza cerebral en pro
de una manifestación siempre igual de la conciencia humana
encarnada en la materia. Se imponen soluciones vegetales,
en base al oligoelemento. Ellas os serán dadas perfectamente.
Pero en este mensaje es preciso retener sobre todo la estrecha
relación entre el espíritu y la biología donde se encarna.
La diferencia entre el espírita, entre el espiritualista y el
materialista, consiste justamente en querer manifestar
su conciencia fuera de toda forma física y de toda forma
material pues, desde luego, el materialista limita el espíritu a
los cambios bioquímicos de vuestras naturalezas cerebrales.
El biólogo acepta la actividad eléctrica de las neuronas, el
biólogo acepta la actividad física de los intercambios a nivel
de vuestras células, pero no acepta la presencia subjetiva,
pero no acepta la presencia trascendente, pero no acepta la
presencia abstracta, invisible de vuestro amor y de vuestra
inteligencia. Por intermedio de la energía periespiritual,
toda célula del espacio perteneciente a vuestra energía
periespiritual se integra a toda célula cerebral, es decir por
miles de millones. Sin esta integración, no hay manifestación
posible a nivel de vuestro cuerpo, a nivel de vuestra totalidad
física, a nivel de vuestro conjunto y de vuestra unidad. Pero
no es cierto que el espíritu existe en el cuerpo como un
objeto dentro de una caja, pero es cierto que el espíritu vive
en el cuerpo, a causa de su agente físico y por su agente
físico que es el cerebro. Pero también es cierto que la
envoltura periespiritual, integrada a esa misma naturaleza
cerebral, es una envoltura que se imprime, que se incrusta y
que se manifiesta para poderle permitir a vuestra verdadera
naturaleza, es decir a vuestra conciencia espiritual, que se
manifieste en el mundo físico. Es pues tiempo para vosotros
de saber que el mantenimiento cerebral es el mantenimiento
de los mantenimientos, es decir la higiene de las higienes,
la medicina de las medicinas que gobierna la totalidad de
vuestros órganos. Sois de alguna manera los ministros de un
gobierno que lleva por nombre cerebro, y debéis administrar
bien vuestro ministerio. Sin la espiritualidad y sin los agentes
exteriores y naturales para el mantenimiento de vuestra
materia cerebral, el equilibrio se rompe automáticamente.
Comprender que estáis en un cuerpo, comprender que
sois los responsables de ese cuerpo, saber que podéis
modificar la estructura de vuestras respectivas materias
cerebrales, nos conduce a extraordinarias consecuencias
y digo con certeza y sin audacia que mañana el hombre,
consciente de su espiritualidad, podrá encontrar en una
automedicación espiritual la fuente de su fuerza para curar
su tumor cerebral, para hacerlo desaparecer. Para curar
el conjunto de las enfermedades llamadas nerviosas cuya
fuente corresponde a una zona de vuestra materia cerebral
y digo que al conocer vuestro cerebro os haréis cada vez
más los dueños de vuestros cuerpos”.
El porvenir de la ciencia pasa y pasará ineluctablemente
por la reflexión filosófica y la idea de la supervivencia del
espíritu al cuerpo. La muerte de las neuronas no significa,
ni mucho menos, la muerte del ser pensante. La maravilla
de la naturaleza en la representación orgánica así descrita
por la constitución del cerebro, implica necesariamente
plantearse la pregunta de la existencia de Dios como
fuerza creadora e impulsora de la vida.
TOMADO DE:  http://cepainfo.org/images/Le_Journal_Spirite/8%20le%20journal%20spirite%2073.pdf

domingo, 22 de julio de 2012




EN LA FOTO EL PROFESOR WILLIAM CROOKES Y LA FORMA MATERIALIZADA DEL ESPÍRITU KATIE KING.

LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009
D O S S I E R
LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por
IGOR MANOUCHIAN

La historia del espiritismo
está inscrita en el inmenso
trabajo de Allan Kardec en
Francia pero igualmente,
más tarde, en Inglaterra
gracias a los trabajos de
eminentes científicos tales
como William Crookes que
estudió varios médiums
entre ellos Florence Cook.
Joven todavía adolescente,
su facultad permitió obtener
la materialización completa
de un espíritu llamado Katie
King. Ante todo un poco
de historia sobre esta joven. ¿Quién era ella y cómo
aparecieron los signos de esta mediumnidad? Florence
(o Florrie, como la llamaba su madre) nació en el este de
Londres en 1856 y desde su niñez, afirmó que podía oír
la voz de los ángeles. Más tarde su madre confirmaría el
hecho de que su hija siempre había estado consciente
de la presencia de espíritus, pero sus dones psíquicos no
comenzaron a manifestarse sino hacia los quince años,
durante experiencias en el domicilio familiar donde se
observaban fenómenos de apariciones y desplazamiento
de objetos.
Florence Eliza Cook fue la hija mayor de Henry Cook y su
esposa. Su pequeña hermana Kate Selina también se iba
a revelar como médium. En 1873 Florence tendría (dijo)
diecisiete años, cuando conoció a Crookes, pero sin duda
hizo alguna trampa sobre su edad, para ilustrar mejor
que el valor de un médium no depende del número de
años. Es poco probable, aunque haya sido así, que fuera
en 1870, el año en que apareció su mediumnidad, una
chiquilla de quince años, todavía alumna en la clase
de la señorita Eliza Cliff, en Hackney, (por otra parte,
ella debió abandonar la escuela cuando sus poderes
se hicieron manifiestos). La madre, Emma Cook, fue
visiblemente la instigadora
e institutriz mediúmnica.
Las primeras sesiones
tuvieron lugar en Hackney,
en el domicilio de los Cook.
Florence fue entrenada
por el médium Herne, del
tándem Herne y Williams.
Tanto Herne como Williams,
“materializaban” un espíritu
que decía llamarse John
King. Escuchado porque
ellos lo hacían escuchar y
tocar, y a veces aparecía
una mano supernumeraria,
una mano que no pertenecía a ninguno de los presentes.
Si bien uno y otro de los médiums, y los dos juntos en
la época de su asociación, fueron desenmascarados con
frecuencia, Herne y Williams no fueron por ello menos
célebres en el espiritismo. Florence dio sesiones de
aparición con Herne y Williams hasta 1872. Fue durante
estas sesiones que se manifestó por primera vez el
fantasma de Katie King, hija de John King. En esta etapa
la aparición mostraba un brazo y su carita fresca, desde
atrás de la cortina negra del gabinete mediúmnico
donde estaba Florence supuestamente inconsciente y
atada. Los primeros relatos sobre la mediumnidad de
Florence fueron publicados, desde 1871, por Thomas
Blyton, secretario de la Dalston Association of Inquirers
into Spiritualism, un grupo espírita de Dalston y
Hackney que fue fundado en 1870. En 1872, William
Crookes intervino en el momento del paroxismo de
las experiencias cuando un espíritu se manifestaba
de manera tangible y completa gracias al aporte
mediúmnico de Florence. Este espíritu se manifestaba
y hablaba. Él, o más bien ella, se llamaba Katie King y
explicó que durante su última vida, fue Annie Morgan
Owen, hija del pirata Henry Morgan que había sido
ennoblecido y nombrado gobernador de Jamaica y que
en el más allá se hacía llamar John King. En homenaje
a su padre, deseaba manifestarse retomando el nombre
de King y añadió el nombre de Katie. El objetivo de este
espíritu era probar al mundo la supervivencia del alma
utilizando las facultades de Florence Cook.
He aquí el extracto de una interesante entrevista a
Gabriel Delanne realizada por el Dr. Paul Heuzé que
fue un escéptico de la gran época (años 20) cuando
la experimentación psíquica era realizada por eruditos
sobre grandes médiums. En particular es el autor
de ¿Viven los muertos? en dos tomos. La entrevista
fue publicada en el periódico L’Opinión junto con
la del doctor Geley y la de Camille Flammarion. Las
principales objeciones hechas por el doctor Paul Heuzé
son la no-cientificidad del espiritismo que se apoyaría
en un acto de fe y la atribución de fenómenos psíquicos
a los desencarnados cuando todo sería reductible a los
vivos. Entre otras cosas, Gabriel Delanne le respondió
sobre estos dos puntos. En su libro, Heuzé lo presenta e
introduce la entrevista de la siguiente manera:
“Gabriel Delanne, cuyo nombre es conocido y reputado,
no sólo en el mundo de los espíritas sino en el mundo
a secas es, desde hace muchos años, presidente de
la Sociedad Francesa de Estudios de los Fenómenos
Psíquicos, director de la revista científica y moral del
espiritismo y presidente de la Unión Espírita Francesa.
Por supuesto, no fue por un interés en la evocación de los
fantasmas, sino por el contrario, con una tendencia muy
prosaica al realismo integral, que atravesé, un luminoso
día de primavera, las pintorescas y verdes avenidas de la
villa de Montmorency. Gabriel Delanne quiso recibirme
allí con la más amable cordialidad…”
La entrevista también se encuentra en el libro de G.
Bourniquel, de 1921, Los testigos póstumos. He aquí
algunos extractos:
“Gabriel Delanne: ¿Nuestros instrumentos de prueba?
Como en cualquier otra ciencia, la observación
y la experimentación. Siendo el hecho capital la
manifestación después de la muerte, es allí donde nos
hemos dedicado a experimentar. De allí, el fenómeno
de las materializaciones que ustedes conocen, por
lo menos en su forma. ¿Cuál es, para nosotros, el
mecanismo de la materialización? Este: el alma (del
muerto) pide prestadas al médium materia y energía, los
dos elementos que ya no tiene, puesto que ya no tiene
cuerpo, se sirve de su periespíritu como un molde para
reconstituir exactamente el cuerpo que tenía.
Paul Heuzé: ¿Sin duda quiere decir la apariencia del
cuerpo que tenía?
Delanne: Digo el cuerpo, es decir un conjunto de
órganos en pleno funcionamiento, un corazón que late,
pulmones que respiran, sangre que circula. William
Crookes, teniendo como médium a una joven de 17 años,
la señorita Florence Cook ha logrado la materialización
(y por otra parte, desde entonces no se ha visto nada
mejor) de cierta Katie King, hija difunta del pirata
Morgan, que iba y venía por su laboratorio y que tenía
su personalidad absolutamente distinta de la de la
señorita Cook, al punto de que la señorita Cook tosía
por haber pescado un resfriado, y Katie King no tenía
ningún síntoma del mal. Crookes tomó más de treinta
fotografías de Katie King. Lombroso, el doctor Gibier y
Charles Richet obtuvieron materializaciones del mismo
género. Este fenómeno, aunque extremadamente raro,
al contrario de lo que se dice, no se puede negar. Les
haré observar aquí, además, entre paréntesis, que estos
hechos de experimentación no vienen más que a unirse
a los hechos de observación que la historia nos relata en
gran número y de los cuales ahora no tenemos ninguna
razón de dudar: las apariciones, las transfiguraciones,
las supuestas resurrecciones. La vida de Jesús, la de
Mahoma, las vidas de los santos pululan de estos hechos;
y lo que es notable, es que siempre se han desarrollado
con las mismas características. Estudien la historia, les
impactará esta verdad”.
William Crookes fue quien
observó de cerca el ejercicio
mediúmnico de Florence Cook.
Desde las primeras experiencias,
los asistentes comprobaron
la materialización de un
espíritu vestido de blanco, que
declaró llamarse Katie King. Se
manifestó durante los tres años
que duró la experimentación
que ella misma deseó durante
su primera aparición. Se tomaron todas las precauciones
para evitar el fraude, el erudito y sus asistentes a las
sesiones tuvieron la posibilidad de asegurarse con sus
manos de la realidad tangible del fantasma. Pudieron
cortar bucles de su cabello y trozos de su vestido. Pudieron
contemplar a la luz de una lámpara de fósforo a Katie King
sonriente y jovial, hermosa y esbelta, rubia y serena en
su vestido blanco mientras su médium dormida, Florence
Cook, pequeña y morena, estaba vestida de terciopelo
negro o de lana azul. Ante la extraordinaria, aunque muy
real, aventura de Katie King, William Crookes tuvo esta
conclusión en forma de afirmación: “¡Yo no digo que es
posible, digo que es!”
Mientras tanto, Florence Cook se convirtió en Florence
Corner por el vínculo matrimonial y se perdió su rastro en
la historia. Sin embargo, semejante facultad mediúmnica
no podía apagarse con el tiempo. Es pues más que
probable que siguiera trazando su camino permitiendo al
mundo de los espíritus, quizás bajo otra forma, comunicar
a los hombres y a la humanidad su devenir espiritual.

sábado, 21 de julio de 2012

                         
          Em mais uma atividade do XXI Congresso Espírita Pan-Americano da CEPA, que se realizará em setembro, o argentino Raúl Horacio Dubrich participará da Mesa-Redonda II, expondo sobre as “Evidências Científicas da Reencarnação na Atualidade”, dentro de um temário geral que enfoca "A Reencarnação sob Perspectiva do Espiritismo".
         
           Secretário geral da Confederação Espírita Pan-Americana e coordenador da União Espírita Argentina, Raúl Drubich concentra seus estudos no espiritismo e na fenomenologia paranormal há 25 anos.Também escritor e conferencista reconhecido, publicou inúmeras pesquisas, repercutindo seu conhecimento em variados eventos na Argentina e no Brasil. Integrou, ativamente, a Comissão de Estudos Científicos da CEPA, através da qual apresentou trabalhos investigativos ao longo de duas décadas. É autor do livro Curas Enérgicas – Investigações no Limite do Visível" (2009) e co-autor de "O outro olhar, diálogos com os espíritos" (2010).
          Durante dois mandatos, Raúl foi presidente do Conselho de Relações Espírita Argentino. Na instituição à qual se dedica, Sociedade Espiritismo Verdadero, responde como diretor de Reuniões e Conferências, também pela área de Estudos Mediúnicos, colaborando ainda no setor de Educação de crianças e jovens.
          Graduado pela Universidade Nacional do Litoral, em 1987, é Especialista em Análise de Alimentos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 20 de julio de 2012

150 Aniversario de la publicación de
“Qu’est-ce que le Spiritisme?”

David Santamaría
cbce@terra.com
Hace un siglo y medio (junio de 1859) que Allan Kardec publicó esta obra, aparentemente menor: ¿Qué
es el Espiritismo? Sin embargo, no es una mera recopilación de conceptos espiritas a través de unos diálogos
y de unos resúmenes, sino que constituye una excelente puerta de entrada al estudio de la doctrina espiritista;
el propio Allan Kardec así lo enfatizaba (párrafos finales del capítulo I de esta obra):
“Hemos dicho que el mejor medio de instruirse acerca del Espiritismo consiste en estudiar previamente su
teoría2. Los hechos llegarán después3 de una manera natural y se les comprenderá, sea cual fuere el orden
en que las circunstancias los presenten. Nuestras publicaciones se hicieron con el propósito de favorecer ese
estudio. Ved aquí el orden en que aconsejamos leerlas.
“La primera lectura4 es la del presente resumen (¿Qué es el Espiritismo?), que expone el conjunto y los
puntos más salientes de esta ciencia. Con eso es posible ya formarse una idea general y persuadirse de que
en el fondo hay algo de serio. En esta rápida exposición nos hemos dedicado a señalar los puntos en que se
debe concentrar particularmente la atención del observador. El desconocimiento de los principios básicos
del Espiritismo es la causa de las falsas apreciaciones hechas por la mayoría de aquellos que están juzgando
algo que no comprenden, o que lo hacen conforme a sus preconceptos5.
“Si este primer bosquejo suscita el deseo de saber más sobre el tema, léase El Libro de los Espíritus, donde se
desarrollan en forma completa los principios de la Doctrina. Después El Libro de los Médiums, en lo que
atañe a la parte experimental, destinado a servir de guía6, tanto para quienes deseen experimentar por sí
mismos como para aquellos otros que quieran comprender los fenómenos. Vienen luego7 las diversas obras
donde se exponen las aplicaciones y consecuencias de la Doctrina, tales como Imitación del Evangelio según
el Espiritismo, El Cielo y el Infierno según el Espiritismo, El8 Génesis, los Milagros y las Predicciones según
el Espiritismo, etcétera.
“(…) En cuanto a las personas serias que hayan realizado un estudio previo, tendremos sumo gusto en
ofrecerles verbalmente las explicaciones necesarias sobre los puntos que no hayan comprendido del todo9.”
Las ediciones de esta obra se fueron sucediendo. En 1865 aparecieron la 3ª. (revisada y
considerablemente aumentada) y la 4ª. (aumentada con un apéndice). En 1866 aparece, revisada y
aumentada, la 6ª., considerada como edición definitiva. En 1868, se publicaron la 7ª. y 8ª. edición. En 1879 ya
estaba en su vigésima edición*. Todo ello demuestra la buena acogida de esta obra por parte de los lectores.
La primera traducción al castellano fue realizada por Sebastián Camacho en Guadalajara (México), en
1868. Hubo una nueva traducción por parte de José María Fernández Colavida en 1877 10. Esta última traduc-
2 Gran consejo de Kardec que, de ser observado de forma rigurosa, contribuiría a no tener sorpresas al asistir a reuniones
mediúmnicas y, también, ayudaría a apartar al Espiritismo de contextos esotéricos o de supercherías.
3 “Los hechos llegarán después”, dice Kardec. O no tienen por que llegar siempre, podríamos añadir. Lo más
importante, ciertamente, es el estudio de la filosofía y de la teoría mediúmnica. Así, cuando lleguen los fenómenos –si es
que llegan-, que nos encuentren preparados para trabajarlos adecuadamente.
4 Vemos una vez más el gran interés de Kardec en esta obra y como recomienda con énfasis –énfasis que compartimos
totalmente- que, la primera aproximación al estudio de la doctrina sea, precisamente, este excelente libro.
5 Los preconceptos son uno de los grandes enemigos del Espiritismo. Si no existieran, los neófitos en el tema, pero
interesados en el mismo, no tendrían recelo en acercarse a él.
6 En este concepto de “guía” a través del delicado mundo de la mediumnidad, podríamos añadir como excelente
complemento la obra de Léon Denis: “En lo Invisible”
7 Aquí delimita Kardec con precisión lo que podríamos denominar como núcleo básico del estudio del Espiritismo;
núcleo básico que incluye esta obra de iniciación al estudio del Espiritismo. Por lo tanto, sus restantes obras deben
considerarse como complementarias, e igualmente importantes.
8 La traducción correcta es “La Génesis” y no “El Génesis”. Consideramos que debe ser un error tipográfico ya que,
precisamente, la Editora Argentina 18 de abril -cuya edición estamos utilizando en este trabajo- tuvo el acierto de
publicar esta obra con el título correcto.
9 Constatamos el gran interés explicativo de Allan Kardec, al ofrecerse a ampliar -en persona- los conocimientos y a
solventar las dudas de los que se adentraban en el estudio de la filosofía espiritista.


En 1950 se publica por parte de la editora argentina “La Conciencia”, una nueva traducción realizada
por el Sr. Plácido Pucci, partiendo de la 8ª. edición francesa. La última traducción es la de Alberto Giordano
en 1976, para la Editora Argentina 18 de abril*.
Es de resaltar que se trata de la obra de Allan Kardec con más revisiones hechas por el autor. En el caso
de “El Libro de los Espíritus” tuvo solamente una revisión, la definitiva de 1860; así como las restantes obras
de Kardec contaron todas ellas con una única revisión (corregida y aumentada) por parte del autor*. Estas
diferentes revisiones de “¿Qué es el Espiritismo?” pueden llevarnos a tener ejemplares en castellano de
diversas editoriales con algunas diferencias entre sí, dependiendo de la edición francesa que se haya utilizado.
Por ejemplo, la edición de la que estamos transcribiendo diversos párrafos en este artículo (de la Editora
Argentina 18 de abril, 1976) corresponde, seguramente, a una traducción posterior a la 7ª. u 8ª. edición
francesa ya que se menciona (como se ve más arriba) la obra “La Génesis”, publicada en 1868. En cambio la
edición francesa que también hemos estado consultando (edición11 de la Union Spirite Kardeciste Belge, 1958)
debe ser una reedición de ediciones anteriores a la 7ª. francesa, ya que no se menciona a “La Génesis”. Sería
muy aconsejable, para futuras versiones o nuevas reediciones que se reflejara a qué edición francesa se ha
recurrido.
Así mismo, se observan en todo el texto numerosas referencias a “El Libro de los Espíritus”, a “El Libro
de los Médiums”, a “El Evangelio según el Espiritismo” y a la “Revue Spirite”; referencias añadidas por Kardec
en las sucesivas ediciones. Todo lo antedicho hasta el momento demuestra el interés que Kardec dedicó a esta
obra que, en demasiadas ocasiones, no se valora en su justa medida.
Veamos, en palabras del propio autor, de qué partes se compone este libro:
“El primer capítulo contiene, en forma de diálogo, las respuestas a las objeciones más comunes que oponen
aquellos que ignoran los fundamentos básicos de la Doctrina, así como la refutación de los principales
argumentos de sus contradictores. Nos pareció que esta forma es la que más conviene, por cuanto no
adolece de la aridez12 de los desarrollos dogmáticos13.”
“El segundo capítulo está dedicado a la exposición sumaria de aquellas partes de la ciencia práctica y
experimental en las cuales, a falta de una instrucción completa, debe el observador novato concentrar su
atención para juzgar con conocimiento de causa. Es, en cierto modo, un resumen de El Libro de los
Médiums. Casi siempre las objeciones nacen de las ideas falsas que apriorísticamente se forman las
personas acerca de aquello que no conocen. Rectificar tales ideas equivale a adelantarse a dichas objeciones.
Ese es el objetivo de este pequeño escrito.
“El tercer capítulo puede considerarse como una sinopsis de El Libro de los Espíritus. Es la solución,
provista por la Doctrina Espirita, de cierto número de problemas del más alto interés, de carácter
psicológico, moral y filosófico, que nos planteamos cotidianamente, y a los cuales ninguna filosofía ha dado
aún soluciones satisfactorias. Trátese de resolverlos por medio de cualquier otra teoría y prescindiendo14 de
la clave que da para ellos el Espiritismo, y entonces se verá cuáles son las respuestas más lógicas y que
mejor satisfagan a la razón. (del Preámbulo).
10 En cuanto a la fecha de esta traducción por parte de Colavida confesamos nuestro desconcierto. Así, mientras que en el
texto del Sr. Barrera (ver nota*) se menciona la fecha de 1877, en la edición de la Editora Argentina 18 de abril, los
editores manifiestan que la primera entrega castellana data de 1888. Sin embargo, hace tiempo tuvimos la oportunidad de
ver un ejemplar de esta obra publicado en 1871, traducida y publicada por la “Sociedad Barcelonesa Propagadora del
Espiritismo” que, según parece ser, estuvo presidida por el propio Colavida. ¿Cual es la fecha correcta? Probablemente la
de 1871, por la prueba fehaciente de esa edición de ese mismo año. Además, si en 1872 la Revue Spirite refrendó como
la única traducción aceptable la de Colavida, esa edición debía de ser forzosamente anterior a ese año 1872.
11 Curiosamente es en esa edición belga donde hemos encontrado -por nuestra parte al menos- la primera aparición de la
denominación de Codificador en referencia a Allan Kardec (ver F.E. 131, artículo “La importancia de las palabras”)
12 Así y todo, en esos Diálogos se nota -siempre según nuestra personal apreciación- una cierta aspereza o, mejor dicho,
una contundencia en algunas respuestas de Kardec, poco habitual en él. Tal vez se refleja en esos textos la preocupación
(o la indignación) de Kardec ante los ataques recibidos por él mismo y por la Doctrina por parte de sus contradictores.
13 No comprendemos el motivo de la utilización de la expresión “desarrollos dogmáticos”, por parte de Kardec. En
Espiritismo, evidentemente, no hay dogmas de fe.
14 Esta manera de plantear el estudio en algunos de los temas de la filosofía espiritista es muy típico del método de
Kardec. Así, pues, en varias oportunidades recomienda prescindir de la aportación de los Espíritus y del Espiritismo,
para intentar encontrar -infructuosamente- soluciones a esos temas filosóficos. Evidentemente, se torna imprescindible el
recurrir a la aportación de la Doctrina para encontrar respuestas lógicas a esas cuestiones.

Insistimos en el empeño de Kardec en resaltar la practicidad del estudio de esta obra para obtener una
visión amplia del conjunto de la Doctrina Espiritista. Además, se da una curiosa circunstancia en ella, y es que
contiene una de las pocas definiciones15 explicitas del vocablo Espiritismo, por parte del autor:
“Para contestar desde ya y sumariamente a la cuestión que se plantea en el título de este opúsculo16 diremos
que:
“El Espiritismo es al mismo tiempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. En cuanto ciencia
práctica, consiste en las relaciones que es posible establecer con los Espíritus. Como filosofía, abarca todas
las consecuencias morales que de dichas relaciones emanan” (el resaltado es nuestro).
“Podemos definirlo así:
“El espiritismo es una17 ciencia que trata de la naturaleza, el origen y el destino de los
Espíritus, y de sus relaciones con el mundo corpóreo”. (Final del Preámbulo. El resaltado lo es del
original francés).
Hemos destacado la expresión “consecuencias morales”, ya que pensamos que es la que más se
aproxima a la estructura doctrinal del Espiritismo. Además, creemos que si Kardec hubiera querido referirse a
otro tipo de consecuencias, como por ejemplo “consecuencias religiosas” (como muchos piensan dentro del
movimiento espiritista), en lugar de “consecuencias morales” lo habría dicho expresamente en este texto; y, si
así lo hubiera realmente pensado, no definiría el Espiritismo como siendo una ciencia sino como siendo una
religión (como también piensan -y ello no puede ni debe obviarse- la mayoría de espiritistas); sin embargo, la
definición es concluyente en cuanto al aspecto científico y filosófico de la doctrina espirita.
El esfuerzo de revisión y de adición de referencias de Allan Kardec, son una invitación a la lectura y al
estudio de este formidable compendio de Espiritismo. ❒

*Todas estas referencias han sido extraídas de la interesante obra del Sr. Florentino Barrera: “Bibliografía
Espiritista del siglo XIX” (Ediciones Vida Infinita, Buenos Aires, 1983)
TOMADO DE FLAMA ESPÍRITA: http://www.cbce.info/web/images/pdf/FE1322tr09.pdf