UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 13 de abril de 2012


EL PERIESPÍRITU 
POR JOCELYNE CHARLES LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010 

El cuerpo etérico o “doble astral” es conocido desde hace
mucho tiempo por los iniciados y los ocultistas. Allan Kardec
puso en evidencia la existencia del periespíritu gracias a
las manifestaciones de los espíritus. Las investigaciones
de los pioneros del espiritismo, los mensajes recibidos
de los espíritus y los testimonios de los médiums, han
permitido comprender mejor la existencia y el papel de
este elemento. Recordemos la definición espírita del ser
humano compuesto de tres partes:
— El espíritu: parte inmaterial, inmutable, eterna, portadora
del sentimiento, del intelecto, que representa la
personalidad, parte que no se destruye nunca y que
sobrevive a la muerte.
— La parte tangible, palpable que responde a las leyes
biológicas de la materia: el cuerpo físico, perecedero y
que depende del espíritu que lo habita.
— Entre el cuerpo y el espíritu existe un cuerpo intermediario,
un doble fluídico que se llama periespíritu (en la periferia
del espíritu).
Nacimiento del ser
Después de haber sido impulsado por Dios, el espíritu
abreva del fluido universal para dar nacimiento a la materia
periespiritual. Este fluido universal es una energía vital que
recorre el universo, un océano de energía compuesto de
miles de millones de partículas energéticas. Es fuente de
toda forma de vida, moldea y alimenta al periespíritu así
como el aire alimenta al cuerpo material del hombre. El
espíritu es pues el origen de la materia. Por la programación
de sus partículas, el fluido universal, da nacimiento
enseguida a nuestro periespíritu, que nos acompañará
a lo largo de nuestra lenta evolución en conocimiento y
sentimiento.
“La vida es resultado de una explosión. Esta explosión
corresponde a una fuente de pensamiento que contiene a
la vez inteligencia y sentimiento, inteligencia y sentimiento
universales, que el hombre intuye pero no comprende. Es lo
que en general denomina Dios”. (Mensaje de M. Planck)
“El doble que forma la materia periespiritual existe
permanentemente en la infinidad del universo. Existe pues una
sustancia doble de la materia. Cuando el espíritu, impulsado
por el Creador llega al universo, toma esta sustancia para
formar su doble, doble equilibrante para la necesidad de sus
encarnaciones sucesivas por venir. Este plasma invisible, esta
materia invisible y sin embargo existente, este substratum
de la materia, forma efectivamente lo que se convertirá
en el vector del espíritu, su vehículo en el seno de la carne,
compuesta en su estructura por miles de millones de células;
encarna en el cuerpo, se desparrama en la materia y le da
luego su forma aparente y tangible”. (Mensaje de Puységur)
La composición del periespíritu
El periespíritu pesa una decena de gramos, o sea un peso casi
equivalente a dos terrones de azúcar. Está compuesto de:
—2 gr. de manganeso
—2 gr. de níquel
—3 gr. de radio subatómico de emanación radioactiva
— 3 gr. de fluido de base D7. El fluido de base D7 es una
subdivisión del estado de la materia en siete partes:
protones -neutrones -electrones -deuterio -tritio
-la programación espiritual de Dios en la partícula
periespiritual que activa el conjunto para dar la carga al
átomo y la potencialidad inteligente del espíritu que se
integra allí.
El periespíritu está formado por semi-materia, en
consecuencia puede ser pesado. Esto se ha hecho desde
hace muchos años, especialmente en los años 1970, por
un grupo de estudios en la URSS, y cuyo objetivo oficial era
estudiar los fenómenos paranormales que se inscriben en
una estructura definida llamada “psicotrónica”.
En esta estructura, médicos y científicos se dedicaron
a los casos de enfermos, en fase terminal, haciendo
poco antes la defunción de éstos una relación
pormenorizada de todos los fenómenos vitales a través
del electroencefalograma, la toma de temperatura y del
peso exacto al gramo. En lo que se refiere a la variación
de peso, los hechos establecieron que, después del deceso
de las personas controladas, se verificaba una pérdida
de un valor aproximado de 10 gramos. Y hasta hoy,
ninguna explicación distinta de la del desprendimiento,
la exteriorización del espíritu por intermedio de su vector
semi-material, explica realmente esta comprobación.
El cordón de plata
El vínculo fluídico que enlaza el cuerpo físico con el
periespíritu tiene un color plateado. Es por eso que se habla
de “cordón de plata”. Sin embargo, no hay que imaginárselo
como un cordón o una cuerda, como podría representarse
en nuestra concepción física. Se trata ante todo de una
energía que pertenece esencialmente al periespíritu en su
acoplamiento vital al cuerpo. Este vínculo se rompe en el
momento de la muerte y el espíritu transportado por su
periespíritu regresa entonces el más allá.
El aura
El aura es la emanación vibratoria del periespíritu y se
expresa en forma luminosa. Puede tener diferentes colores
que tienen un significado. Su color y su aspecto pueden
cambiar durante la vida. En los años 1940 los esposos
Kirlian obtuvieron fotografías del aura.
El periespíritu es el vehículo del espíritu en la materia
Permite las encarnaciones. El espíritu reencarna en el
momento de la concepción. Con su presencia el espíritu
provoca la fecundación del óvulo por el espermatozoide,
entonces el periespíritu se retrae y penetra el óvulo gracias
al espermatozoide, y así se redistribuye progresivamente,
creando un vínculo íntimo con cada célula viva por
intermedio del ADN. En este estadio, el espíritu pierde poco
a poco la conciencia y sigue haciendo vibrar instintivamente
la materia viva que se convertirá en su cuerpo físico. Este
proceso es posible solamente gracias al periespíritu que
organiza las células. Es la estructura fluídica del cuerpo y
sirve de molde para las encarnaciones. Sin el periespíritu, el
resultado de la fecundación sería una excrecencia sin forma
y sin órganos cuyas células estarían en multiplicación
anárquica. El periespíritu es también el doble de los órganos.
El doble de una mano no es solamente el doble de su
superficie, sino también el doble de su estructura interna, el
doble de sus células.
“La plasticidad del material extraído del universo infinito
permitirá al espíritu encarnar su presencia por la magia
del amor. Allí están, padres en potencia, que todavía no
saben, que aún no han adivinado, pero el espíritu, empieza
ya a comprender. Se retrae en el interior del material
etérico y periespiritual, se convierte en el punto sensible
y minúsculo que se integra en el interior del elemento
físico a la disposición de su intento. Se hunde, penetra,
se ablanda, para una vez más, como en la impulsión
original, despertarse lentamente y desparramarse dentro
de la misma plasticidad semi-material y dar forma a lo
que se convertirá en su forma, simplemente para vivir su
encarnación…”. (Mensaje de Léon Denis)
El aporte vibratorio del mundo en el cual tiene lugar la
encarnación
La reencarnación no es solamente un proceso terrestre.
Todos los planetas no tienen el mismo nivel vibratorio, por
lo que el periespíritu debe avenirse a condiciones diferentes
cuando encarna en un nuevo planeta. Para armonizar su
periespíritu, el espíritu utilizará la materia cercana, el fluido
que le rodea, para adaptar su doble periespiritual, para
integrar esta nueva materia más o menos densa, diferente
a la que conoció anteriormente. Al pasar de un mundo a
otro, el espíritu cambia de envoltorio, como nosotros nos
cambiamos de traje.
GENÉTICA FÍSICA Y ESPIRITUAL
Según las realidades del espíritu, del periespíritu y del
cuerpo físico, pueden considerarse tres clases de genética
como sigue:
La genética física
Es la de los padres biológicos, reproduce los caracteres
hereditarios que todos podemos comprobar, es decir,
parecido morfológico con los padres, pero no explica el
carácter y la personalidad del niño. La frase empleada con
tanta frecuencia: “tiene el mismo carácter que su padre o
su madre” no es exacta, pues si un niño se parece a sus
padres moralmente, intelectualmente o por su carácter, es
debido principalmente a la ley de las afinidades que impulsa
a los individuos de la misma categoría a encontrarse en
existencias comunes, y también al fenómeno de mimetismo
en los aparentes parecidos del carácter.
La genética espiritual
Es la del espíritu, la que representa todo lo que constituye
su identidad, sus rasgos de carácter, su inteligencia, sus
sentimientos. Es el conjunto de una personalidad forjada
en las vidas anteriores.
La genética periespiritual
La genética periespiritual hace intervenir la memoria del
periespíritu. El periespíritu registra todo lo que pasa en todas
las vidas y conserva todas las adquisiciones anteriores.
Explicación de los sosías.
“Considerando que la materia periespiritual preexiste a la
materia orgánica, más allá de la herencia genética, el cuerpo
que se va a modelar presentará cierta semejanza con la vida
pasada, semejanza marcada por el doble del espíritu que
reencarna. Si existen los sosías, y los verdaderos son muy
poco numerosos, afirmo que en otra vida han pertenecido
a una misma familia, que eran gemelos, que el tiempo los
ha separado en su respectiva evolución, pero que la marca
de sus dobles imprimió su huella en su nuevo cuerpo. Toda
persona que es sosías de otra individualidad, extraña a ella
misma, no tiene ningún parecido con los miembros de su
familia actual”. (Mensaje)
Memoria periespiritual y traumatismos
Una muerte brutal y violenta acarrea un traumatismo,
resultado de las heridas físicas debidas a la conmoción
que ha sufrido el cuerpo, a la cual se suman el susto y
el pavor sentidos. Toda esta carga de sensaciones y de
sentimientos integra el periespíritu (por estar las células
periespirituales imbricadas en las células materiales) que
sufre entonces una alteración a nivel de sus células semimateriales
y memoriza el traumatismo. Cuando el espíritu
reencarna, puede transportar ese conjunto emocional
y traumático que puede repercutir en su nuevo cuerpo
y afectar inconscientemente sus funciones psíquicas.
Esto explica una parte de los casos de malformaciones
de toda naturaleza, en el nacimiento, incluso de ciertos
desórdenes mentales. Al estar una persona sometida a
las tres formas de genética, es probable que el espíritu
que regresa tenga que sufrir múltiples insuficiencias.
Además, hasta que no sea borrado, un traumatismo
puede trasmitirse a lo largo de muchas vidas.
En ciertos casos de muerte por fuego, el periespíritu puede
ser destruido total o parcialmente. Eso puede ocurrir cuando
el espíritu con su periespíritu no ha abandonado su cuerpo
en el momento de la intervención del fuego. Un individuo
puede hacer resurgir ese traumatismo en otra vida y sufrir
lo que se llama una combustión espontánea, es decir
provocar en el interior de su cuerpo una combustión total
o parcial de su envoltura carnal a una temperatura cercana
a los 1.500-2.000 grados. El periespíritu libera entonces una
fuerza de energía memorizante, capaz de hacer quemar el
cuerpo físico en la medida en que la causa del traumatismo
esté impresa en el interior de las células.
Un periespíritu deteriorado necesitará cuidados especiales
en el más allá, para la reconstrucción de sus células. Los
espíritus aportarán energía para la regeneración a fin
de que el espíritu recupere la integridad de su envoltura
periespiritual. Todos estos traumatismos no son
sistemáticos y de igual importancia, pues es el espíritu el
que en primer lugar registra e imprime el traumatismo de
acuerdo a su sensibilidad. El daño del periespíritu es pues a
menudo el resultado de una doble conmoción, la vivida por
el espíritu y luego la registrada por el periespíritu.
“Todo cuerpo afectado registra la herida a nivel de su doble,
su periespíritu. Si hay desencarnación, el traumatismo es
llevado por el espíritu al más allá. El periespíritu dañado,
vehículo de la conciencia desencarnada, difícilmente va a
alcanzar el más allá”. (Mensaje)
El periespíritu y la medicina
Cuando sea reconocida la realidad del periespíritu,
entonces el mundo médico habrá comprendido que más
allá de la carne, el espíritu organiza la materia, y que el
efecto físico de la enfermedad tiene por causa un trastorno
periespiritual. El estado vibratorio del periespíritu está
en relación directa con la evolución del espíritu y del
mundo que habita. Por ejemplo, será posible explicar el
efecto del magnetismo que actúa sobre nuestras células
periespirituales para sanar el cuerpo físico.
“Se pueden curar los dolores debidos a miembros fantasmas
(consecuencia de una amputación). Incluso se les debe
curar. Estos dolores son el resultado de la capacidad de
registro de las células del cuerpo etérico. Todos vosotros
sabéis que el traumatismo puede ser trasladado al mundo
de los espíritus con motivo de la desencarnación. También
puede ser trasladado al mundo humano con motivo de
la reencarnación y convertirse así en objeto de una nueva
enfermedad. Aliviar el dolor del órgano ausente a nivel de
la zona periespiritual correspondiente a ese órgano, servirá
para evitar el eventual traumatismo que sería causado por su
ablación previa. La ayuda a aportar en ese campo es la ayuda
magnética. El magnetizador impondrá sus manos alrededor
de la zona del órgano que ya no existe. Pensará con todas sus
fuerzas en la forma de ese órgano y su regeneración. Esta es
una primera etapa en la terapia, pero también sabéis que por
la evolución de su naturaleza, el espíritu humano llegará un
día, por protogénesis, a reconstruir el órgano en su totalidad,
es decir a despertar las células del cuerpo etérico para que
produzcan un nuevo efecto carnal y físico”. (Mensaje)
La evolución, el fin del periespíritu
De reencarnación en reencarnación, el espíritu evoluciona
en la vida física, almacena y registra todas sus experiencias.
Durante las primeras encarnaciones en la materia, el
espíritu no tiene conciencia de lo que vive, no tiene la
fuerza suficiente para integrar la carga traumática de los
mundos brutales, pesados y primitivos en los que encarna.
Hay una sucesión de rechazos vinculados a sus temores y
a su ignorancia. El que palia estos choques sucesivos es el
periespíritu por su función memorizante. En cierta forma
se convierte en la banda registradora del espíritu sobre
la que se almacenan todas las experiencias de las vidas.
El periespíritu es una memoria secundaria impresa por el
espíritu que, en el transcurso de la evolución asume cada
vez mejor esta memoria inconscientemente rechazada.
La memoria periespiritual va a integrar la memoria del
espíritu y así, el periespíritu se eteriza. El espíritu tendrá
cada vez menos necesidad de esta función memoria del
periespíritu que desaparecerá completamente al finalizar
el ciclo de las reencarnaciones.
El periespíritu y la mediumnidad
Durante el sueño magnético, el periespíritu del médium se
desprende parcial o totalmente de su cuerpo. Igualmente
la clarividencia mediúmnica es un estado particular que
se expresa por el comienzo de una salida astral que no es
completa. En el momento mismo en que se desarrolla la
clarividencia, el clarividente está un poco fuera de su cuerpo
físico, aunque permanece muy cerca. En la medida en que
la clarividencia involucra una salida astral, periespiritual,
no puede ser un estado permanente. En la incorporación,
el espíritu del médium acompañado por su periespíritu es
expulsado, permitiendo así al espíritu trasportado por el
periespíritu del espíritu que desea manifestarse, animar el
cuerpo del médium que ha quedado libre.
La mediumnidad necesita una combinación fluídica
entre el periespíritu del médium y el del espíritu que se
manifiesta, indispensable para actuar sobre la materia
cercana, actuar sobre el cuerpo del médium completo o
solamente sobre una parte de él (la mano para la escritura
automática, por ejemplo). El periespíritu tiene la facultad de
adaptarse a diferentes vibraciones. Esta es una propiedad
indispensable para los espíritus evolucionados, provistos
de un periespíritu mucho más etéreo que el nuestro y que
debe adaptarse a la densidad de nuestro entorno material.
El espíritu extraerá entonces la energía de los fluidos de
los participantes, que dan la nota vibratoria ambiente y la
fuerza de la manifestación. Luego, utilizará la energía del
periespíritu del médium, en una combinación periespiritual
apropiada para enlazar naturalmente nuestros dos mundos.
En el caso de una mediumnidad de ectoplasma, la
sustancia ectoplásmica es extirpada del cuerpo del
médium por el espíritu que aplica las leyes de los fluidos
y las leyes de la mediumnidad. El espíritu utiliza la energía
vital del médium y todas las energías periespirituales y
fuerzas de pensamiento cercanas, que fusiona con su
propio periespíritu, para exteriorizar esa materia blancuzca
y viscosa por los orificios del cuerpo del médium (nariz,
boca, orejas, ombligo…). Luego, el espíritu construirá un
cuerpo, un brazo o una parte de rostro, con el ectoplasma
exteriorizado puesto a su disposición.
Cuando los espíritus llegan al estado de pureza, el
periespíritu desaparece; y por esa razón ya no pueden
manifestarse mediúmnicmente. Lo cual no impide que
espíritus de muy grande evolución pero que no han
franqueado ese estadio (puede ser voluntariamente para
poder comunicarse) se manifiesten.
El periespíritu y las apariciones
Las apariciones fantasmales son apariciones de los
periespíritus de espíritus, más o menos tangibles y palpables.
Un fantasma aparece, utilizando de manera consciente
o inconsciente los fluidos de la materia, las fuerzas y las
energías cercanas. Eso requiere la presencia de un médium,
a veces sin que éste lo sepa y también a veces a espaldas
del espíritu mismo en su turbación inconsciente.
La bilocación es una forma de aparición fantasmal sólo que
se refiere a personas vivas. La bilocación es la capacidad
de aparecer en dos puntos diferentes. Preocupaciones
inconscientes del espíritu provocan la exteriorización
parcial del periespíritu. Este último seguirá la fuerza del
pensamiento y su extensión más allá del cuerpo. Se
comprueba que cuanto más tangible es la aparición, más
el cuerpo físico está amorfo y hasta aturdido. Cuanto más
importante sea la exteriorización, más abandonará el cuerpo
el periespíritu y el dominio sobre ese mismo cuerpo será
difícil. La bilocación corresponde a una exteriorización de
la conciencia transportada por el periespíritu parcialmente
libre, que se hace visible fuera del cuerpo. La mayoría de
los casos observados ocurre en períodos marcados por la
enfermedad, el sufrimiento o la proximidad de la muerte.
Su forma en el más allá
El periespíritu toma la forma que el espíritu desea, para
hacerse reconocer por los otros espíritus. Lo mismo
sucede con su ropa. Un grupo de espíritus que se vuelven
a encontrar con un mismo espíritu, conocido en épocas
diferentes, verá el espíritu correspondiente al que conoció
antaño. No se trata de modificación del periespíritu del
espíritu que se mira, sino que se trata de una modificación
de la conciencia de los espíritus que lo observan.
El viaje astral
Practicado de modo consciente, el viaje astral consiste en
salir de su cuerpo físico y evolucionar con su periespíritu.
Existen técnicas y nosotros las desaconsejamos. Una
desincorporación provocada artificialmente presenta el
riesgo de posesión y de dificultades de regreso. Es mejor
contentarse con la desincorporación inconsciente que se
realiza naturalmente. El desdoblamiento llamado “natural”
puede aparecer durante comas, desmayos, anestesias,
caídas, traumatismos, accidentes, enfermedades, hipnosis,
mediumnidad, NDE y más simplemente durante el
sueño y el ensueño. A lo largo de nuestro sueño, nuestro
espíritu con su periespíritu se libera naturalmente durante
un período de unas dos horas no consecutivas, dejando
descansar la envoltura carnal. Este viaje no presenta
ningún inconveniente pues el cuerpo que está en reposo
ya no tiene toda su vitalidad y por tanto no puede ser
utilizado por una presencia extraña. La desincorporación
nocturna permite recargarse en el más allá, encontrarse
con su guía y con otros espíritus. Así, cada noche los
espíritus humanos parten para el más allá al encuentro
de los espíritus de desencarnados o de encarnados que
también están desincorporados. Un hombre cuyo espíritu
y periespíritu no escaparan nunca de su cuerpo moriría por
falta de fluido, el hombre necesita el fluido cósmico para
equilibrar su encarnación.
El periespíritu del magnetizador
El periespíritu de un magnetizador está dotado de una
carga energética suplementaria que le confiere un peso
de alrededor de 20 gramos. Durante la creación, después
del impulso divino, el espíritu del futuro magnetizador es
doblemente revestido de fluido universal. El magnetismo
es energía vital. El magnetizador que dispensa su
magnetismo equilibra su periespíritu en el principio de
los vasos comunicantes: el que tiene más energía vital
la redistribuye al que tiene menos. El magnetizador se
recarga de energía de manera instintiva, natural, en el
fluido universal. Cuanto más magnetiza un magnetizador,
mejor se siente. Un magnetizador que se ignora, puede
sufrir de vez en cuando un desequilibrio periespiritual, por el
excedente de energía que no es exteriorizada.
El periespíritu del psicómetra
Este periespíritu tiene la propiedad de ser más inervado, más
interiorizado e imbricado en el cuerpo físico. Por el tacto de un objeto,
el psicómetra podrá volver a hacer manifestarse la memoria gracias
a su periespíritu mejor integrado a la materia viviente, y por ello más
sensible a las percepciones por el tacto directo de un material.
Posibilidades del periespíritu
He aquí algunos ejemplos de las posibilidades y del papel de nuestro
doble astral. Se habla con frecuencia del instinto de conservación,
comprobándose que, en situación de peligro, éste puede decuplicar
las fuerzas.
“La razón de ello es periespiritual. El periespíritu registra todas las
agresiones procedentes del exterior, cualesquiera sean su naturaleza
y origen. Este registro acarrea automáticamente una contracción y
una retracción del periespíritu. A su vez, esta contracción acarrea
una gran expansión. El doble etérico manifiesta todo el poder de su
elasticidad en el interior del organismo vivo. Los nervios, los músculos
y los huesos son brutalmente penetrados por esta repentina
expansión del doble, lo cual le da, durante breves instantes, una
fuerza particular al ser humano que ha recibido anteriormente la
agresión…” (Mensaje)
Otro ejemplo es el papel del periespíritu en la levitación:
“Cuando un ser humano le pide a su envoltura carnal que se eleve
en el espacio, le pide simultáneamente a su periespíritu que actúe
sobre el plano celular para aligerar el peso de su cuerpo. ¿Cómo
puede un ser humano aligerar el peso de su envoltura física, de
modo que pueda elevarse en el espacio, a pesar del peso? En el
caso de esta voluntad, el sujeto está suficientemente consciente
de la existencia de su periespíritu para ordenarle que transforme
momentáneamente la naturaleza de su cuerpo físico. Eso quiere decir
reducir el pulso cardiaco a veinte latidos por minuto, y transformar
completamente el metabolismo a partir de una voluntad pensada
por el espíritu. Eso quiere decir un conjunto de cambios establecidos
a nivel de las partículas de las células periespirituales que van
a actuar directamente sobre las células físicas para aligerarlas
provisionalmente. Los torbellinos del átomo, de la partícula y de las
células responderán a una resonancia pensada y reflexionada. El
movimiento vital del átomo a nivel de su forma, en la manera en
que se desplaza, se acelerará en ese mismo torbellino y el sujeto
podrá elevarse en el espacio. Esta forma de levitación deseada
por el espíritu del ser encarnado no debe confundirse con la
levitación mediúmnica, tal como la recibida antaño por el célebre
Daniel Dunglas Home, quien no provocaba el fenómeno por sí
mismo. Eran espíritus desencarnados los que actuaban mediante
el pensamiento sobre el periespíritu del médium para elevarlo en
el espacio, con miras a demostrar, a probarle a la asistencia, las
capacidades del espíritu”. (Mensaje de Gabriel Delanne)
Hemos visto que el periespíritu tiene una importancia capital.
Cuando el periespíritu sea reconocido, entonces se abrirán a los
hombres nuevas perspectivas médicas, espirituales y morales.

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