UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

lunes, 30 de abril de 2012





D O S S I E R LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO por RÉGIS BERTHAUT LE DOCTEUR DEMEURE LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010 

El Dr. Antoine Demeure vivió en la época de Allan Kardec, era
médico homeópata en Albi en el Tarn. Sus cualidades profesionales
y humanistas eran reconocidas por sus conciudadanos.
Su compromiso espírita se había establecido de manera sólida,
cuando filosofía y religión ya no podían satisfacer ciertas
grandes cuestiones existenciales. Su fuerza de convicción hizo
de él un divulgador muy comprometido.

LA RELACIÓN ENTRE
EL DOCTOR DEMEURE Y ALLAN KARDEC

Durante su vida, las relaciones con Allan Kardec fueron únicamente
epistolares. Los dos hombres jamás se encontraron,
y su primer apretón de manos se hizo por intermedio de un
médium de incorporación cuatro días después de su muerte.
Ese primer testimonio, relatado en una revista espírita de 1865
está lleno de fervor, de alegría y entusiasmo, lo cual prueba
que ese espíritu era bueno y lo suficientemente adelantado
espiritualmente como para que en pocos días pudiera tomar
consciencia del mundo luminoso al cual renacía. Sus primeras
palabras no mostraban asombro, sino el deseo de compartir
sus futuras investigaciones como desencarnado.

Consejos prudentes
En un primer momento, sus contribuciones se volcaron
hacia la salud de Allan Kardec. En febrero de 1865, la intervención
de los espíritus, entre ellos el doctor Demeure,
le evitó un accidente que hubiera podido sustraerlo prematuramente
de una vida, de una misión que para el
momento aún no estaba cumplida. Durante su manifestación
espírita, el doctor Demeure insistió en el hecho
de la presencia indispensable de los espíritus a fin de
evitar lo peor. Esas no fueron sino las premisas de otras
advertencias y consejos a fin de retrasar la precocidad de
una partida inútil del codificador de la filosofía espírita.

La gestión del tiempo de Allan Kardec
El doctor Demeure intervino en más de un asunto al lado
de Allan Kardec.  En primer lugar, siempre lo hizo de manera
preventiva. En efecto, Allan Kardec, agotado por diferentes
tareas interminables, estaba afectado por problemas de salud
que inducían una fatiga insalvable. Un «calentamiento de la
sangre» era la causa y solamente el reposo sería reparador y
salvador.
He aquí lo que dijo el espíritu doctor Demeure: «Nosotros
os sostenemos, sin duda, pero con la condición de que no
deshagáis lo que hacemos. ¿Por qué hay que correr? ¿No se os
ha dicho muchas veces que cada cosa llega a su tiempo y que
los espíritus encargados del movimiento de las ideas sabrán
hacer surgir las circunstancias favorables cuando haya llegado
el momento de actuar? Mientras cada espírita acumula sus
fuerzas para la lucha, ¿pensáis que es vuestro deber agotar
las vuestras? —No; en absoluto, debéis dar el ejemplo y
vuestro lugar estará en la brecha en el momento de peligro.
¿Qué haríais si vuestro cuerpo debilitado ya no le permitiera
a vuestro espíritu servirse de las armas que la experiencia y la
revelación os han puesto entre las manos? —Creedme, dejad
para más tarde los grandes libros destinados a completar la
obra bosquejada en vuestras primeras publicaciones; vuestros
trabajos corrientes y algunos pequeños folletos urgentes
tienen que absorber vuestro tiempo y deben ser los únicos
objetos de vuestras preocupaciones actuales».

SUS CONTRIBUCIONES PARA EL CONOCIMIENTO
ESPÍRITA DESDE UN PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO

Actividad de los desencarnados durante su sueño
El sueño. He aquí el sueño narrado por Allan Kardec: «En la
noche del 24 de abril, la visión ofrecía un carácter tan particular
que quedamos vivamente impresionados. En un lugar
que no nos recordaba nada y que parecía una calle, había una
reunión de individuos que conversaban; entre ellos, solamente
algunos nos eran conocidos en el sueño, pero sin que pudiéramos
designarles nominativamente. Observamos al gentío y
tratamos de captar el tema de la conversación, cuando de
repente apareció en la esquina de una muralla una inscripción
en caracteres pequeños, brillantes como de fuego y que
nos esforzamos por descifrar; estaba concebida así: “Hemos
descubierto que el caucho alrededor de la rueda hace una
legua en diez minutos, siempre que la carretera…” Mientras
buscábamos el final de la frase, la inscripción se borró poco a
poco, y nos despertamos…»
El interés de este sueño: este sueño no tenía ninguna relación
directa con la filosofía espírita, lo cual asombró a Allan Kardec.
Se preguntaba por qué un sueño de naturaleza técnica e
industrial permanecía en la consciencia al despertar. ¿Tendría
alguna utilidad distinta a la evidencia que aparentaba? En
resumen, ¿no sería más importante la forma que el fondo del
tema evocado?
Las circunstancias: según el doctor Demeure, el tema real era
el sueño. En efecto, muchas aplicaciones espirituales pueden
derivar de esta circunstancia natural y necesaria para nuestro
descanso tanto psíquico como físico.
El doctor recuerda de nuevo el vínculo entre salud y manifestación
onírica, de allí la explicación de ciertos sueños turbadores
de los cuales puede extraer consecuencias.
En una visita médica, el doctor Demeure enuncia una futura
relación entre el sueño y la medicina, un medio suplementario
de dar a conocer el estado de ánimo.

La manifestación de los encarnados durante su sueño
En lo que concierne a la naturaleza del sueño citado anteriormente,
éste no es de orden fantasioso, simbólico, sino
sobre todo informativo incluso demostrativo. Su vocación era
despertar la consciencia sobre la actividad de los espíritus en
el más allá, y eso, aun durante el sueño de los encarnados.
Explicación del sueño: los espíritus han querido manifestar la
demostración de la vida activa en el más allá. Por otra parte,
estipular, por esa razón, que hasta dormidos los espíritus
trabajan juntos aunque despiertos no se frecuenten.

Explicación de los descubrimientos simultáneos
Así, cuando varios científicos descubren al mismo tiempo
una nueva ley, un nuevo compuesto, se lo deben a un trabajo
colectivo llevado en conjunto durante su sueño. Demeure
concluiría con esta frase: «No, no hay nada al azar: en la naturaleza
todo es inteligente».
La influencia de los fluidos espirituales sobre los encarnados
Sucede a veces, incluso con frecuencia, que poblaciones muy
diferentes reciban fenómenos, sensaciones y aprensiones.
Esos fenómenos pueden expresarse por estados diferentes
tanto en bien como en mal.
Al respecto, el espíritu del doctor Demeure explica en primer
lugar que la primera de esas causas concierne a las innumerables
masas de espíritus que recorren el espacio. Ellos tienen
un conocimiento más amplio de lo que va a suceder, en cierta
forma son los que, desde la colina, observan avanzar a los
mirones. Esos espíritus que rozan sin cesar a la humanidad, comunican
entonces sus pensamientos. Son como las corrientes
de aire, son corrientes fluídicas. Así la frase «Está en el aire…»
reviste un carácter real de esta circunstancia. Los fluidos están
en el aire y nosotros estamos bañados por esos mismos fluidos.
Los presentimientos de cosas inevitables son el lote de
voces íntimas que resuenan en el fuero interno.
La segunda causa es el desprendimiento del espíritu durante
el sueño. El intercambio y el encuentro con el más allá permiten
conservar al despertar una cierta intuición sobre lo que
se ha dicho.
El mundo de los espíritus no es, pues, un mundo aparte sino
más bien un mundo solidario, en el cual jamás cesa el contacto,
simplemente es más sutil pero mucho más real.

LA MEDICINA ESPIRITUAL
Algunos días después, el doctor Demeure declaró sus futuras
intenciones de manifestarse, no para los que saben sino para
los otros, los que ignoran las posibilidades de un más allá y que
son los desesperados por partidas inesperadas, desgarrones
brutales, separaciones fatales cuando la muerte se abate sobre
sus vidas.
La curación de un esguince
Fue en el seno del círculo espírita de Montauban donde el
doctor Demeure realizó su primera intervención médica. En
vida, era bien conocido. Esa fue también su primera contribución
para probar la realidad de un más allá, bien vivo y
activo. Esta contribución se hizo por medio de magnetismo
espiritual. La beneficiaria fue la médium, la Sra. G. Ella conocía
al espíritu del doctor pero ignoraba todavía su reciente
desencarnación. Por medio del sueño somnambúlico, la Sra.
G. vio entonces, inclinado sobre su pierna, a un espíritu cuyos
rasgos permanecían ocultos. Realizó fricciones y masajes ejerciendo
de cuando en cuando una tracción longitudinal sobre
la parte afectada, exactamente como hubiera podido hacerlo
un médico. La operación era tan dolorosa que por momentos
la paciente presentaba movimientos incoherentes. Al cabo de
diez minutos, el mal del cual sufría la médium, un esguince,
había desaparecido, no había inflamación y el pie había retomado
su apariencia normal. Estaba curada. Hay que considerar
que una curación completa de esa clase toma varios días.
Esta curación espiritual, casi instantánea fue un éxito que iba
a traer otros.
Mucho más que una ejecución espectacular de la medicina
espiritual, fue una prueba más, una prueba de que los espíritus
son seres muy reales, que tienen un cuerpo fluídico y actúan
como lo hacían en la tierra.

Cura de exóstosis (*)
Otra persona, que sufría desde hacía ocho meses de exóstosis
en la cadera y la rodilla, debía permanecer en cama. Un amigo
suyo, que poseía esa facultad, le proporcionó la cura por la
sola imposición de las manos durante algunos minutos sobre
la cabeza, mientras que el lesionado oraba fervientemente.
Éste tuvo entonces une crisis dolorosa similar a la de la Sra. G.
seguida inmediatamente de una absoluta calma. Sintió luego
la enérgica impresión de varias manos que masajeaban y estiraban
la pierna que las personas presentes vieron estirarse de
10 a 12 centímetros.
(*) Formación de hueso nuevo sobre un hueso viejo que causa mucho
dolor. (N. del T.)

Curación de una fractura
El 26 de mayo de 1865, la Sra. Maurel, médium, se fracturó el
antebrazo justo por debajo del codo. Antes de que sus parientes
hubieran llamado a un médico, ella tomó una pluma y
transmitió la siguiente frase: «No vayáis a buscar a un médico,
yo me encargo de eso. Demeure.» Por indicaciones del espíritu,
se confeccionaron y colocaron inmediatamente vendas
y un aparato. Enseguida se practicó una magnetización espiritual,
por los espíritus que ordenaron reposo provisionalmente.
En la noche continuaron los cuidados. Una vez que la Sra.
Maurel fue dormida por un médium magnetizador, el doctor
Demeure continuó el tratamiento que en la mañana apenas
había sido esbozado, actuando mecánicamente sobre el brazo
fracturado. Ya, sin otra ayuda aparente que su mano izquierda,
nuestra paciente había desenvuelto prestamente el primer
aparato, las vendas sólo habían sido sostenidas, mientras
que bajo la influencia de la atracción magnética espiritual, se
veía al miembro tomar insensiblemente diversas posiciones
apropiadas para facilitar la reducción de la fractura. Parecía
ser, pues, objeto de tocamientos inteligentes, sobre todo en
el punto donde debía efectuarse la soldadura de los huesos;
se estiró luego bajo la acción de tracciones longitudinales.
Después de algunos instantes de esa magnetización espiritual,
la Sra. Maurel procedió sola a la consolidación de las vendas y
a una nueva aplicación del aparato, consistente en dos tablillas
unidas entre sí y al brazo por medio de una correa. Todo
había sucedido como si un hábil cirujano hubiera operado
visiblemente; y, cosa curiosa, durante el trabajo se escuchaban
estas palabras que, bajo la opresión del dolor, escapaban de
la boca de la paciente: «¡No apriete tan fuerte…! ¡Me hace
daño…!» Ella veía al espíritu del doctor, y era a él a quien se
dirigía, suplicándole que cuidara de su sensibilidad. Realmente
era, pues, un ser invisible para todos excepto para ella, quien
le hacía apretar el brazo, sirviéndose inconscientemente de su
propia mano izquierda.
¿Cuál era el rol del médium magnetizador durante ese trabajo?
Parecía inactivo, con su mano derecha apoyada sobre la
espalda de la sonámbula, contribuyendo por su parte al fenómeno,
mediante la emisión de los fluidos necesarios para su
realización.
¿Por qué entonces, en el mundo inteligente, se encuentra
tanta resistencia para admitir la intervención de los espíritus
sobre la materia? Pues se encuentran personas que creen en
la existencia y la individualidad del espíritu y que le niegan la
posibilidad de manifestarse. Es porque no se dan cuenta de las
facultades físicas del espíritu al que imaginan absolutamente
inmaterial. Por el contrario, la experiencia demuestra que, por
su propia naturaleza, él actúa directamente sobre los fluidos
imponderables, luego sobre los fluidos ponderables, y hasta
sobre los cuerpos tangibles.
Toda la ciudad se ocupó de esta curación obtenida sin la ayuda
de la ciencia oficial, y cada uno dijo una palabra. Unos pretendían
que el brazo no se había fracturado; pero la fractura
había sido bien y debidamente comprobada por numerosos
testigos oculares. En la curación de la Sra. Maurel, un hecho
que sorprende, tal vez más que la rapidez de la soldadura
de los huesos, es el movimiento del brazo fracturado que
parecía contrario a todas las leyes conocidas de la dinámica
y de la gravedad. Contrario o no, el hecho está allí; y, puesto
que existe, es porque tiene una causa; y puesto que se repite,
es porque está sometido a una ley; ahora bien, esa ley es lo
que el espiritismo viene a darnos a conocer por medio de las
propiedades de los fluidos periespirituales. Supongamos a ese
brazo que, sometido a las solas leyes de la gravedad, no podría
levantarse; sumergido en un líquido de una densidad mucho
mayor que la del aire, por fracturado que esté, sostenido por
ese líquido que le disminuye el peso, podría moverse sin dolor,
y hasta ser levantado sin el menor esfuerzo; es así como en un
baño, el brazo que parecía muy pesado fuera del agua, parece
muy ligero dentro del agua. Ese fluido es el fluido periespiritual
que el espíritu dirige y cuyas propiedades modifica mediante
la sola fuerza de su pensamiento. En la circunstancia presente,
se debe imaginar entonces el brazo de la Sra. Maurel sumergido en un
medio fluídico que produce el efecto del aire sobre los globos.

Medicina espiritual y Magnetismo animal
Origen de los fluidos
Las curaciones citadas anteriormente son ejemplos de la acción del
magnetismo espiritual, que no debe confundirse con el magnetismo
animal. El primero necesita un médium, llamado médium sanador; él
sirve de conductor y difunde el fluido de los espíritus, éste es el magnetismo
espiritual. El segundo difunde un magnetismo producido por el
fluido del hombre.
Una diferencia los separa en la cualidad de los resultados. El fluido
animal exige una magnetización sostenida y un verdadero tiempo de
restablecimiento, a veces muy largo. Al dispensar su propio fluido, el
magnetizador se agota y se fatiga, porque da de su propio elemento
vital, y es por eso que necesita recuperar sus fuerzas.
El fluido espiritual procura efectos más rápidos y a menudo casi instantáneos.
Por no tener éste el mismo origen, el resultado es que la fatiga
es menor.
Esta mediumnidad no es universal. Tiene características limitadas de
aplicación. Es decir que según los individuos, el médium tendrá una
mayor influencia de curación sobre unos que sobre otros. Esto se explica
especialmente por la afinidad fluídica que se aplica en toda mediumnidad.
En efecto, la concordancia de pensamientos, la armonía de ideas
y de sentimientos, es una de las leyes fundamentales que garantiza una
buena mediumnidad. El sanador no utiliza pues su fluido magnético
como un magnetizador sino que sirve más bien de catalizador para los
fluidos de los espíritus. No hay que confundirlo entonces con el magnetismo
ni con los médiums médicos que reciben de los espíritus las
indicaciones de remedios.

La intervención de los espíritus
Los médiums sanadores, en la estricta acepción del término, es decir,
aquellos cuya personalidad se borra completamente ante la acción espiritual,
son extremadamente raros, pues esa disposición requiere de
un conjunto de cualidades. Así, casi siempre hay acción simultánea del
fluido espiritual y del fluido animal; es decir, que todos los médiums
sanadores son más o menos magnetizadores. La diferencia está en el
predominio de uno u otro de los fluidos. Un magnetizador se convierte
en médium sanador si tiene la facultad de hacerse asistir por buenos
espíritus; en ese caso los espíritus vienen en su ayuda, derramando sobre
él su propio fluido que puede acentuar la acción del fluido animal.
Como hemos podido constatar, lo que caracteriza al doctor Demeure,
más allá de sus cualidades espirituales, es su contribución proveniente
del mundo de los espíritus. Aun cuando estando vivo era activo en la
difusión del espiritismo, fue después de muerto cuando aportó numerosas
respuestas para el conocimiento de los principios fluídicos y la
vida astral de los encarnados. Contribuciones, como el estudio del fluido
espiritual, aún no han sido enteramente controladas quizás por falta de
médiums eficientes, pero, ¿por qué no imaginar un nuevo desarrollo de
este tratamiento con un acercamiento progresivo del mundo médico?

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