UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 15 de abril de 2012


Los dos elementos esenciales que se deben analizar en toda comunicación que proviene de los espíritus son: el lenguaje y la calidad.

Lenguaje utilizado

  
    En varias oportunidades dijo KARDEC que el lenguaje de los espíritus está siempre de acuerdo con su grado de elevación, y si bien pueden presentarse casos en que un espíritu disfraza su lenguaje y pretende aparentar un nivel evolutivo que no le corresponde, también es cierto que, las apariencias no perduran mucho y más temprano que tarde se desenmascara el impostor.
    Atendiendo a la importancia que tiene el modo de expresarse de cada espíritu, presentamos algunas pautas que pueden auxiliar a los conductores de sesiones mediúmnicas en el reconocimiento de su condición moral e intelectual. Nos servimos de las denominaciones de "espíritus superiores" y de "espíritus inferiores", apenas por la comodidad de las expresiones, y en ningún caso, como categorías absolutas o definitivas. Bien sabemos, que cada espíritu ocupa un lugar provisional dentro de la escala evolutiva, que es proporcional a su mayor o menor vocación por el bien y por la verdad, y que varía constantemente, en el decurso de las vidas sucesivas. Creados simples e ignorantes, todos los espíritus marchan ineluctablemente hacia un destino eternamente superior.

- Los espíritus superiores siempre se expresan en términos de bondad, cordialidad, simplicidad y modestia. No predican odios, resentimientos o venganzas. No se vanaglorian ni hacen ostentación de su sabiduría o de su poder. Enseñan la humildad y el perdón. Exhortan a la práctica de las virtudes. Los espíritus inferiores trasmiten mensajes cargados de violencia, agresividad. Son vanidosos y alardean con supuestos poderes. Estimulan los vicios y el desenfreno de las pasiones.

- Los espíritus superiores sólo hablan de lo que saben. Reconocen sus limitaciones y prefieren guardar silencio ante lo que no saben. Los espíritus inferiores hablan de todo. Creen que saben de todo y que son dueños absolutos de la verdad.

- Los mensajes de los espíritus superiores revelan una excelente capacidad de síntesis, pues dicen mucho en pocas palabras. Los espíritus inferiores se alargan demasiado y se pierden en redundancias e incoherencias.

- Los espíritus superiores nunca dan órdenes ni hacen exigencias impertinentes. Sólo aconsejan, advierten y educan. Los espíritus inferiores son autoritarios y déspotas.

- Los espíritus superiores apelan siempre al raciocinio y al buen sentido. Aceptan los desacuerdos y las disidencias. No pretenden convencer ni imponer sus opiniones. Los espíritus inferiores exigen que se les crea y que se les obedezca.

- Los espíritus superiores no adulan ni fomentan el servilismo. Reconocen los méritos de todos, en términos serenos y comedidos. Los espíritus inferiores elogian desmedidamente a quienes pretenden manipular, alentando el orgullo y la vanidad.

- Los espíritus superiores se muestran prudentes y reservados en relación con cuestiones íntimas que pertenecen al ámbito privado de cada persona. Pueden dar una orientación de carácter moral, para que de allí cada uno extraiga la lección que considere adecuada. Los espíritus inferiores gustan de la frivolidad, se entrometen en asuntos domésticos y disfrutan perturbando las relaciones personales, familiares y sociales.

- En el lenguaje de los espíritus superiores predominan, la expresión idiomática correcta, y las palabras nobles que estimulan los buenos sentimientos, y hacen crecer a las personas. El vocabulario de los espíritus inferiores está recargado de expresiones soeces, vulgares, indecentes, turbias.

- En su fondo, el lenguaje de los espíritus superiores es siempre coincidente. Hay una misma orientación básica, independientemente de las épocas, los lugares y las circunstancias. Los espíritus superiores se expresan en términos muy parecidos cuando se refieren a Dios, la vida espiritual o la superioridad moral. Lo mismo ocurre entre los espíritus inferiores, por cuanto coinciden totalmente en sus negativas tendencias.

Calidad de los mensajes

     En su excelente obra Investigaciones sobre la mediumnidad, GABRIEL DELANNE, dedica extensos capítulos a examinar numerosas comunicaciones en todas partes del mundo por los más diversos médiums, con la intención de mostrar que los espíritas son los primeros interesados en determinar tanto el valor que realmente poseen los mensajes como su origen espiritual verdadero. Dice el ilustre investigador francés:

    "No debemos temer el empeñar nuestro esfuerzo en la crítica metódica de las comunicaciones, porque        únicamente por ese camino edificaremos la verdadera ciencia de las relaciones entre los vivos y los muertos".(1)

    Recomendación que se hace común en todos los pensadores y estudiosos del Espiritismo, y que constituye un dique de contención ante la ignorancia, el engaño, la credulidad o el fanatismo.
   Tomando en cuenta que cada espíritu posee niveles morales e intelectuales propios que le distinguen de los demás, y que sus condiciones psicológicas y anímicas en el plano espiritual son también diferentes como reflejo directo de su proceso reencarnatorio, podemos establecer que los mensajes provienen de:

Espíritus que comparecen por su propia voluntad:

Se hallan errantes. Entran en sintonía con un médium, sin proponérselo ni saber de qué se trata, pues deambulan por el espacio espiritual, desconociendo desde cuando, por qué y para qué están allí. Muchas veces se trata de almas extraviadas, confundidas o asustadas, porque esta situación que ahora viven, contradice las expectativas que habían sembrado en sus mentes las creencias religiosas o materialistas. No encuentran cielos ni infiernos ni tampoco han desaparecido con la muerte, pues continúan tan vivos como antes, aunque les falte el cuerpo físico. Por eso, se manifiestan por los médiums sin tener clara conciencia de su situación, y están necesitados de mucha orientación, para reencontrarse consigo mismos y seguir su camino evolutivo.

                            (CONTINUARÁ)

(1)  GABRIEL DELANNE. Investigaciones sobre la mediumnidad. Introducción. editorial Constancia, Buenos Aires, 1948, p. 15.





                                                        
 
   Identificación de los espíritus

     La identificación de los espíritus es conveniente, aun cuando no es absolutamente imprescindible. Como norma general, ha de establecerse que se trabaja sobre bases más firmes en la actividad mediúmnica, cuando se conoce quien es el espíritu que se manifiesta.
    Es recomendable que se inivite a la entidad a dar su nombre, pero sin ejercer presiones ni obligarle a ello. Si el espíritu, voluntariamente se identifica, se puede y se debe solicitar, con el debido respeto, que aporte los datos y detalles que confirman esa información. Ahora bien, si el espíritu prefiere permanecer en el anonimato o valerse de un seudónimo, sólo queda evaluar el contenido, tomando en cuenta la orientación del mensaje y el lenguaje utilizado.
    Partiendo de la base de que lo primordial es el contenido, se pueden hacer inferencias racionales y objetivas con respecto a la identidad del espíritu, determinando el grado de correspondencia que existe entre la calidad científica, filosófica o moral del mensaje y el de la personalidad que lo está trasmitiendo. Francamente, no es aceptable que un espíritu que se identifique como ARISTÓTELES ignore los principios de la lógica formal, que DARWIN haya olvidado las bases del evolucionismo, o que LÉON DENIS no pueda desarrollar las tesis espiritistas con la ternura y elegancia de la prosa que le distinguió en la vida encarnada. Precisamente, por esto, se ha de estar prevenido ante los nombres extravagantes o de figuras resaltantes de la historia, con que algunos espíritus frívolos o seudosabios se disfrazan para engañar o imponer sus opiniones.
    En algunos casos en que se está evaluando un mensaje trasmitido psicográficamente, y que el trance es muy profundo, se puede identificar al espíritu por la escritura y por la firma, mediante un estudio grafoscópico que permita comparar esos trazos con los que utilizaba en su vida encarnada. Este es un campo de enormes posibilidades para la investigación y experimentación en torno de la identificación de los espíritus y en consecuencia constituye un formidable recurso científico para la comprobación de la supervivencia espiritual. Un experto en el área grafoscópica, CARLOS AUGUSTO PERANDREA, profesor en la disciplina de Identificación dactiloscópica y grafotécnica, en la Universidad de Londrina, Brasil, ha dado a conocer un original y bien documentado libro, (1) las bases de una metodología científica que permite verificar la autenticidad de los mensajes psicográficos a partir del análisis comparativo que se pueden hacer entre ellos y los escritos originales que se puedan encontrar del autor espiritual en su vida encarnada, y también con la escritura del propio médium. En el libro se examinan varios mensajes psicografiados por FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER, trasmitidos unos en portugués  y otros en italiano, y se concluye que los elementos gráficos comunes que se han encontrado entre la caligrafía del espíritu, en la fase encarnada anterior y su actual fase desencarnada, son suficientes para confirmar su autenticidad.
    En los fenómenos mediúmnicos de transfiguración, en donde las facciones del rostro del médium se modifican y se asemejan a las del espíritu, hay también elementos que permiten hacer identificaciones precisas, igual que en los casos de materialización, en que el espíritu se hace visible y tangible, revistiéndose de sustancia ectoplásmica. Lamentablemente, se trata de fenómenos aislados que se presentan esporádicamente.
    Algún tipo de reconocimiento a los espíritus se puede realizar mediante el estudio de las reacciones que se observan en el rostro y en todo el cuerpo del médium, durante el trance. En forma general, se puede señalar que las vibraciones emitidas por espíritus buenos, sencillos, elevados moral e intelectualmente, son recibidas con agrado por el médium y hacen que se sienta tranquilo, reconfortado, protegido. Los espíritus inferiores trasmiten desarmonía, intranquilidad, y alteran al médium desencadenando movimientos bruscos o espasmódicos.
    El auxilio de buenos médiums videntes es también un factor de primer orden para la identificación de los espíritus. Según su desarrollo, los videntes pueden percibir la presencia de los espíritus aún antes de manifestarse por los médiums, pueden verificar si están informando correctamente acerca de su identidad o si hay algún intento de mistificación, pueden discriminar las verdaderas intenciones de los espíritus y pueden confirmar la conclusión de los trances y la efectiva desconexión de los espíritus con respecto a los médiums. Son, por lo tanto, una pieza clave de toda actividad mediúmnica que se practique con orden, método, seriedad y elevación de propósitos.

(1) LUIS AUGUSTO PERANDREA. A psicografía á luz da grafoscopia. (La psicografía a la luz de la grafoscopía). Editora Folha Espírita. Sao Paulo, 1991.






EXTRAÍDO DE LA OBRA “LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO”, DEL PROFESOR JON AIZPÚRUA EDICIO

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