UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 11 de abril de 2012



SIMEÓN AGUILERA,
UN ANDALUZ DE LUZ

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Conocí a Simeón Aguilera en el año 2007, en Almería, la ciudad de Abulabás Ben Alarif, uno de los más relevantes sufíes del siglo XI. El autor de Mahasin Al-Machalis es un canal de luz e instruye sobre la conexión con la Divinidad.

Solamente la figura de Ben Alarif fue suficiente para posicionar a Almería como “ciudad Luz”. Este insigne místico sufí fue un faro que atrajo a incontables buscadores. También Ibn Arabi encontró en Ben Alarif, y en Almería, el camino que le haría reencontrarse consigo mismo y con la Fuente, y convertirse en otro potente foco de sabiduría.

Era mi segundo viaje a Almería. El primero, lo realicé en el año 2002, en un recorrido que hice por toda Andalucía. Iba, también, tras los pasos de Ben Alarif, cuya luz permanecía como faro, alcanzando los horizontes de lejanas tierras. Buscaba el resto de sus obras y el ambiente espiritual con que suele impregnarse la atmosfera cuando en sus parajes ha vivido un ser de su calibre. Sin embargo, la conexión se efectuó en Lucena, aquella ilustre ciudad que siempre ha aspirado ser cuna cervantina, a mediados del año 2003.

Me pareció Almería una ciudad llena de vigor y dinamismo. Multicultural; en expansión, con proyectos de crecimiento que se han desarrollado, o que están desarrollándose, hasta Cabo de Gata, y que, en un lapso de cuarenta años habrá de transformarse en una de las ciudades más descollantes. Sus excelentes desarrollos turísticos, sus marinas y hermosas playas, su magnífico clima y su cálida gente, atrae enorme cantidad de turistas europeos y de diversas partes del mundo. Gran variedad de grupos étnicos conviven en armonía y bienestar. Almería, pese a la escasez de agua, es uno de los graneros de España y de Europa, con variados cultivos de óptima calidad.

Ese primer día, María Elena y yo, recorrimos a pies, durante dos horas, parte de Almería, adyacente a la Estación del tren. Luego, con un taxi, recorrimos toda Almería, en la parte antigua de la ciudad y en la moderna; visitamos las urbanizaciones, poblaciones adyacentes y las marinas; llegamos hasta Cabo de Gata. Por doquier se observaba un creciente florecimiento.

Ahora, en la Estación de autobuses, de Almería, en el año 2007, al salir del anden y entrar en el salón de espera, se me acercan dos personas, el primero, con barba; el otro, sonriente, me pregunta: -Yusep? –Sí, le respondo. Él se me presenta: -Simeón Aguilera. El acompañante, al darme la mano, me dice: -Antonio Requena. Habían tenido, ambos, la gentileza de buscarme a la estación para conducirme al lugar en que se realizarían las VII JORNADAS ANDALUZAS DE ESPIRITISMO, organizadas por la Asociación Espirita Andaluza Amalia Domingo Soler. Uno de los dos tomó la maleta, y me dijo: -Vamos, el evento va a comenzar pronto.

Esa visita a Almería habría de tener una importante significación para quien esto escribe. Estaba a nuestro cargo dictar una conferencia sobre LAS FACULTADES ESPIRITUALES, centrando la atención sobre el Desdoblamiento, o proyección espiritual, la intuición y la inspiración, entre otras. Se nos había asignado las primeras cuatro horas del primer día de actividades.

Dediqué los primeros diez meses del año 2007 a investigar a fondo la bibliografía mundial sobre el tema, incluyendo autores como Allan Kardec, Gabriel Delanne, Myers, Podmore y Gurney, León Denis, Paul C. Jagot, José Silva, Edgar Cayce, Joaquín Trincado, Ernesto Bozzano, Giorgio Di Simone, Emilio Servadio, Joseph B. Rhine, Massimo Inardi, Homero, Platón, y otros, de diversas corrientes de pensamiento.

Esa larga meditación sobre el tema, que habíamos estudiado desde temprana edad, ampliaría nuestra visión sobre gran número de facultades espirituales que son inherentes al ser humano y los seres de todos los reinos naturales: Desdoblamiento, o proyección espiritual, clarividencia, intuición, inspiración, interrelación entre ambas dimensiones, precognición, psicoquinesia, meditación, concentración, relajación y unificación de la conciencia, entre otros aspectos, completaban el pensum.

Antes del inicio de las VII JORNADAS, la Asociación Internacional para el Progreso del Espiritismo, realizó el debate sobre la necesidad de actualización de El Libro de los Espíritus. Fue un debate magistralmente dirigido. Allí nacería, en nosotros, la idea de traducir la obra kardeciana, antes mencionada, en una versión fiel y actualizada en cuanto a terminología vigente, para nuestra propia instrucción, y para obligarnos a leer en profundidad la misma. El avance gradual fue generando un creciente entusiasmo y la percepción de la real importancia de la obra. Empero, traduciendo un capítulo, o parte dél, cada domingo, a los tres años, únicamente habíamos realizado el 40% de la labor. En noviembre del 2010, nos decidimos a emplearnos a fondo, para culminarla, lo cual, finalmente, en octubre del 2011 se había alcanzado la primera parte de la meta, incluyendo algunos comentarios exegético. Quedaba, ahora, la revisión, una vez por año, durante tres años, para corregir eventuales errores y para profundizar su estudio y comprensión. Llegamos a la conclusión de que El Libro de los Espíritus es uno de los mejores clásicos de todos los tiempos.

La mayoría de los comentarios exegéticos fueron escritos a vuela pluma. Luego, revisados y corregidos. De otros, percibíamos las ideas con antelación a la traducción, en nuestra meditación sobre temas diversos, y en algunos, sin que tuvieran relación con el objeto de la meditación, y se observaba la conexión en el momento de la traducción, en el cual las ideas estaban claras para escribir el comentario, como ocurrió sobre el tema de Dios, foco de nuestro pensamiento. Algunas ideas allí expresadas han tenidos diversos exponentes a través de los tiempos, con notables coincidencias. Ese orden de ideas parecería estar aflorando en la conciencia de la humanidad, en diversos niveles y grados. Por lo menos, hay gran inquietud por su búsqueda y madurez para su comprensión. Parecería que una fuerte inspiración colectiva está encendiendo el entusiasmo por la búsqueda directa de la Divinidad. Es probable que su efecto esté siendo experimentado, también, en los reinos animal, vegetal y mineral. Todo forma el Uno; el Uno es la Divinidad, presente en cada ser, en los cuatro reinos, sin dejar de ser la Divinidad, y sin separarse de sí.

Sin duda, un plan universal de estudios para la humanidad del planeta tierra, donde la Dimensión espiritual interactúa con la física, tal como lo percibieron Homero, en la Iliada y en la Odisea, y Platón, en el diálogo Ion, por medio de la inspiración. Agregamos: el Creador Universal enseña a los seres por la expresión de los sentimientos en sus respectivas conciencias individuales.

En el año 2007, Simeón Aguilera había dado inicio a sus actividades en un Centro de Estudios Espiritas vinculados con la Asociación Espirita Andaluza Amalia Domingo Soler. Era su representante en Almería.

Simeón, emprendió dichas actividades con gran entusiasmo, y dedicación. Las VII Jornadas Andaluzas de Espiritismo, en Almería, acapararon la atención de la Prensa, de la Radio y de la Televisión, dándole extensa cobertura. Esto evidencia el interés que existe en torno a los grandes temas que inquietan al ser humano: Dios, el Espíritu eterno e inmortal, las facultades espirituales, la intuición, la inspiración, la reencarnación, la ley del karma, la vida en otros mundos, la salud espiritual y física, los grandes enigmas, la meta-historia, la supervivencia del espíritu, etc.

Simeón, desplegó un excelente trabajo dentro de esas Jornadas almerienses, en coordinación con un excelente equipo humano. Se le observaba dinámico, servicial, atento, amable y sonriente por todas partes. Ese don de gente de los andaluces, caballeroso, afable, y generoso, afloraba con naturalidad en él. Sin duda, un digno representante del gentilicio andaluz, que tanto recuerdan los visitantes, al haberse sentido, allí, como en sus casas.

Volví a ver a Simeón en otras ocasiones. La última vez, fue en el III Congreso Andaluz de Espiritismo, en Sevilla, a principios de noviembre del 2011. Afable y sosegado, me dijo que estaba en fase de restablecimiento de la salud. Durante la meditación que dirigimos, en el taller sobre Salud Espiritual, solicitamos a los asistentes centrar sus pensamientos hacia el hno. Simeón, buscando de aportarle energías revitalizantes.

Durante algunos intervalos del III Congreso, Simeón me explicó que había adquirido una excelente impresora, que abarataba los costos, y me enseñó el material que imprimía y estaba repartiendo, tanto en el evento, como en Almería. Me hizo entrega de un libro inédito de Sebastian de Arauco, dos conferencias de Jon Aizpurua, y otro material de análoga importancia. Simeón era un incansable divulgador de la doctrina, y no escatimaba costo para hacerlo con información de gran calidad.

En esta ocasión observé a un Simeón aún más profundo, más autorrealizado y lúcido que en viajes anteriores, ya que nos extendimos en mayor grado en nuestro intercambio de ideas. Se notaba que había alcanzado un excelente nivel de comprensión en la Doctrina Universal. Tenía consciencia, también, sobre la importancia de la labor divulgativa que realizaba, la cual le daba un sentido de vida.

Hoy en día, Andalucía, tal como lo ha sido en la historia, es uno de los centros de espiritualidad más importante del Planeta, por su calidad y elevado nivel. Es cuna de importantes intelectuales, líderes, artistas, poetas, escritores y personas con gran vocación de trabajo y servicio, con excelencia humana. Son incontables los nombres andaluces de prestigio que podrían mencionarse: Antonio Cánovas del Casillo, Niceto Alcalá Zamora y Torres, Pablo Picaso, Juan Valera, García Lorca, Blas Infante, Mario Alcantara, Ibn Azam, Averroes, Moisés Maimónides, Abderramán III, Solomón Ibn Gabirol, Barahona de Soto y Amalia Domingo Soler, entre otros.

La Asociación Espirita Andaluza Amalia Domingo Soler y los miembros que la conforman, en diversas partes de España, constituye un faro de luz para Andalucía y el mundo. Pero, toda Andalucía vibra al unísono. El psicólogo y escritor Grian, por ejemplo, dirige en Córdoba un proyecto, Avalón, sobre la Paz mundial, de alcances sin precedentes, aglutinando a un grupo multicultural de excelente nivel; esto, por nombrar sólo un caso.

En ese ambiente de luz, en Andalucía, y en Almería, como patria chica, brilló, –y sigue haciéndolo, aunque ahora desde la otra orilla-, Simeón Aguilera, alumbrando las conciencias de los almerienses, y todos sus interrelacionados. Una luz que, quien la vio, y vislumbró el camino que ella señalaba, ahora sus pasos marchan seguros por el sendero de la vida y de la verdad universal.
Simeón ha sido, y sigue siéndolo, un sembrador de luz, repartidor de un nutriente para el Espíritu, que transfiere su fortaleza al ánimo y al cuerpo. La actitud se torna más decidida; la faz más luminosa y radiante de felicidad, sonriente, apacible, y, como decía Don Quijote, siempre sosegada.

Es el sosiego de quienes cumplen con su misión en la vida, con su deber como personas, en sus roles de: hijos, padres, cónyuges, amigos, hermanos, -en la fraternidad universal-, y de compañeros, en la divulgación de la luz.
Es la serenidad del hombre justo, que se refleja en sus facciones y compostura erguida, en su frente alta, en su paso firme y seguro, en el brillo de sus ojos, en la paz de su conciencia, que armoniza, vigoriza y transmite el propio sosiego a quienes comparten algunos instantes de su fraterna compañía.

Luego, ya no se puede olvidar al hermano cuya amistad y fraterno afecto hemos cultivado. La nobleza de su carácter ha aflorado a cada instante, en todos sus actos.

Simeón, ahora ha concluido un ciclo en su extensa trayectoria, en la vida eterna y continuada, en la pluralidad de existencias. De que ha cumplido su misión, lo evidencia la serenidad que transmitía en noviembre del 2011, en Sevilla. Si algo hubiese quedado pendiente, lo hará en la jornada siguiente; esa es la inmensa sabiduría del Creador, que ofrece incesantes oportunidades en el eterno presente, a todos los seres.

Pero, el velo que separa ambas dimensiones es tenue. Simeón está, ahora, del otro lado, pero, en la ecología mental, o espiritual, el otro lado y éste, son las dos caras de la moneda, que es una; ambos lados constituyen la unidad. En la dimensión física se viaja por medio de un vehículo físico; en la espiritual, el instrumento que permite desplazarse al Espíritu, es el alma, o periespíritu.

Ahora viaja a la velocidad del pensamiento, a cualquier lugar, y en un instante, en las esferas mentales que les son inherentes. Aparte de las labores de estudio y preparación para el nuevo ciclo de vida, asumirá los mismos ideales de difusión de la luz, cual lo hiciera en la dimensión física, y llegará a cualquier rincón del mundo tierra, -y de otros más, también-, donde haya alguien que precise un mensaje de la luz, que difunde la Doctrina Universal. Antes, entregaba un folleto, o un libro, que a sus expensas publicaba; ahora le bastará la inspiración de un pensamiento en el pensamiento de la persona que precisa la ignición, la chispa de la inspiración, para encauzar su acción por los canales de la creación de nuevas obras o la realización de proyectos innovadores.

Millares de mundos esperan a que Simeón le alumbre con su luz, desde ahora, en el ahora, es decir: el eterno presente. Un largo camino donde los seres afines volverán a reencontrarse una y otra vez, incesantemente, en la realización de la Gran Obra, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
Gracias por tu amistad, hno. Simeón.
Adelante.

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