UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 29 de abril de 2012





ALBERT EINSTEIN CREÍA EN DIOS
Reinaldo Andrade
Zoom 100%

El científico más famoso del siglo XX, cuando estuvo por cumplir los 71 años, llegando a sus últimos días de vida, en la cama de un hospital, realizaba anotaciones inclusive en las sábanas, donde a través de cálculos matemáticos intentaba encontrar una fórmula de la física que resumiera toda la existencia del universo y de la vida, que se llamaría TST (Teoría Sobre Todo), o como él decía: conocer la «Mente de Dios».
Entretanto esta obsesión en querer probar la existencia de Dios en los últimos días de su vida, lo estaba llevando al ridículo frente a sus colegas científicos y físicos que no aceptaban su teoría, puesto que chocaba con la Mecánica Cuántica.
Esta ciencia prevé la imprevisibilidad de los movimientos de las partículas subatómicas. Según los cuánticos teóricos todo lo que existe en la actualidad es por la existencia de la casualidad, es decir, el mero acaso de la Naturaleza, además, según estos científicos, todo se resume en un lance de juego de dados, la ley de las probabilidades. ¿Cuáles son las posibilidades de sacar un seis? Sin embargo, el gran genio no creía en el acaso, en ese momento pronunció la frase que pasaría a la Historia: «DIOS NO JUEGA A LOS DADOS».
Detrás de cada órbita de los planetas, de cada estrella, de cada galaxia, de cada molécula, de cada átomo, en fin de cada ser, existe una INTELIGENCIA Suprema capaz de mover e interactuar en todo lo que existe, inclusive la propia vida, que se llama Dios.
A mediados de 1928 terminó su teoría y el 30 de enero de 1929 la publicó en la ciudad de Nueva York, EE.UU.; sin embargo, después comenzó a retroceder, y acabó siendo humillado públicamente por los científicos de la mecánica cuántica, que ya lo consideraban desactualizado y ultrapasado, enemigo de la teoría, que fuera de su propia creación.
¿Por qué un genio como él se arriesgaría tanto en querer probar la existencia de Dios a través de una fórmula matemática? ¿Por qué quería leer la mente de Dios? ¿Cuál era la autoridad que tendría para ello?
En 1905 cuando estaba en el auge de su carrera, Einstein realizó uno de los mayores descubrimientos científicos en la Física, dedujo que la masa y la energía eran equivalentes, se correspondían, es decir que cuanto mayor fuese la masa mayor sería la cantidad de energía suministrada, dos aspectos de la misma cosa, así formuló una de las más famosas fórmulas de la ciencia: E=MC2 más conocida como fórmula de la Destrucción, debido a la creación de la bomba atómica, pero también conocida como la fórmula de la Creación, debido a la creación del inicio del Universo, hace 14 mil millones de años, el Big Bang. Así puede explicar que el sol, estrella de quinta magnitud y de inmensa energía se mantiene hace millones de años de existencia, por una pequeña cantidad de energía que se propaga de la fisión y destrucción de los átomos en su interior.
En el siglo XVI, Isaac Newton presentó la Ley de la Gravedad, no obstante Einstein complementó que los cuerpos pesados como planetas, estrellas y galaxias podían curvar y deformar el espacio y el tiempo a su alrededor, así como la luz. Así, estableció la teoría que el tiempo no sería el mismo para todo el Universo, sería relativo, por ello la Teoría de la Relatividad, probó que el paso del tiempo es relativo y no una constante, como todos pensaban antiguamente – que el tiempo era inmutable, sin importar en qué lugar del universo se encontraba un reloj. Fue una completa revolución para el siglo XX.
En 1921 recibió el premio Nobel no solamente por los descubrimientos antes descritos, sino por las partículas individuales que forman la luz, que las llamó Fotones, prorrogando antes las ondas uniformes y continuas. Este descubrimiento fundaría otra ciencia llamada la Mecánica Cuántica, la cual resumiría todas las partículas subatómicas en todo el Universo (QUARKS).
Sin embargo, comenzaba una gran pesadilla, la imposibilidad de medir la velocidad de las partículas, la cual quedaría conocida como Imprevisibilidad, algo que Einstein no aceptaría hasta el momento de su muerte. Esta teoría se confirma en la ley de las probabilidades; un ejemplo es el lanzar una moneda al aire, ella tiene dos posibilidades de presentar cara o escudo, esto es 50% de probabilidades. Pero hay quien cree que no, que depende de cómo sea lanzada la moneda: altura, peso, fricción del aire, etc. Los transistores y las actuales computadoras son basados en esta ciencia (Mecánica Cuántica)
En 1939, en la víspera de la Segunda Guerra Mundial, su colega el físico Leo Szilard lo localizó en Nueva York donde apresuradamente le habló del descubrimiento de un acelerador de neutrones, el cual podía romper el núcleo del átomo de Uranio, generando dos átomos menores, desintegrándolos y liberando energía, comparable a la colisión del satélite Luna con el planeta Tierra.
Incentivado por el alumno, el magnífico científico escribió una carta al presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, solicitando inmediatamente la producción de la bomba atómica, antes que los alemanes nazistas lo hicieren. Aunque en julio de 1945 los alemanes se rindieron a las fuerzas aliadas, Japón no había cedido. En agosto de 1945, fue lanzada la primera bomba atómica en la ciudad de Hiroshima, Japón, la bomba demoró 43 segundos en caer, después de impactar en su blanco, el primer neutrón fue liberado desatando la explosión en cadena.
La masa de Uranio era de 0,6 gramos la cual en un segundo diezmó una población de 70 mil habitantes.
Nota: un gramo de Uranio puede generar la misma energía que 100 millones de toneladas de carbón quemado.
Después de esa tragedia, Einstein no se perdonó hasta el fin de sus días. Einstein creía que todos los fenómenos de la naturaleza eran previsibles porque Dios creó el universo. Para él, Dios era como el jardinero que planta y recoge todas las flores de su jardín, fue a partir de este pensamiento que el noble científico comenzó a intentar explicar a Dios (El Plano Divino) por la propia ciencia. Sus colegas se dividieron, se alejaron, se distanciaron de aquel que antes lo llamaban el Profesor.
Falleció el l8 de abril de 1955, preocupado con su obra inacabada de la «Teoría Sobre Todo», que actualmente la Física vino a concluir su investigación a través de la «Teoría de las Cuerdas» que descubrió que el Universo está compuesto de Cuerdas Vibrantes, asemejándose a una Sinfonía Cósmica, la cual rige todas las leyes del Universo y Albert Einstein quería llamar DIOS. Su sueño se concretó, inclusive después de su muerte.
Cuando estudiaba en el colegio por innumerables veces vi la foto de Albert Einstein en todos los lugares y también escuché hablar mucho de sus profundos descubrimientos en el área de las ciencias. Su foto era tan famosa como la de las estrellas del cine de Hollywood; sin embargo mi admiración fue aún mayor cuando supe que él mismo abdicó a toda su fama y amistad, e incluso volviéndose víctima del ridículo para estudiar e intentar explicar la existencia de Dios.
A Albert Einstein y a todos los hombres que de alguna manera contribuyeron con la ciencia y divulgación de la existencia de Dios, mi profundo reconocimiento y mi más digna admiración.


Texto enviado por João Alberto Fiorini
Revista Espírita


Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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