UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

 
 
DESDOBLAMIENTO INVOLUNTARIO
PERO CONSCIENTE
 
                                                                 GABRIEL DELANNE


El sujeto es un joven de unos treinta años,      artista grabador de gran talento.(1)
1 Dr. Gibier, Analyse des Choses.
“Hace pocos días —me dijo— regresaba a mi casa, por la noche, hacia las diez, cuando me sobrecogió un sentimiento de laxitud extraño que no me expliqué. Decidido, sin embargo, a no acostarme en seguida, encendí la luz y la dejé sobre la mesa de noche, cerca de mi cama. Tomé un cigarro y lo encendí, di algunas chupadas y me tendí en una butaca.
“En el momento en que me tendí, recostándome para apoyar la cabeza sobre el cojín, sentí que los objetos que me rodeaban daban vueltas; experimenté como un aturdimiento, una sensación de vacío; luego, bruscamente, me encontré transportado en mitad del cuarto. Sorprendido de aquel desplazamiento del que no había tenido conciencia, miré en derredor mío y mi asombro creció considerablemente al verme separado de mi cuerpo.
“Ante todo, me hallé tendido apaciblemente, sin rigidez; sólo mi mano izquierda se encontraba elevada sobre mí, con el codo apoyado y sujetando en la mano el cigarro encendido, cuyo resplandor se veía en la penumbra producida por la pantalla de mi lámpara. La primera idea que se me ocurrió fue la de que, sin duda, me había dormido y que lo que experimentaba era el resultado de un sueño. No obstante, me confesé que jamás había tenido uno semejante, ni que tanto se asemejase a la realidad como aquel. Diré más.
Tuve la impresión de que nunca había estado tanto en la realidad. Así, dándome cuenta de que no podía tratarse de un sueño, el segundo pensamiento que se presentó de súbito a mi mente fue que yo estaba muerto. Y, al mismo tiempo, recordé haber oído decir que hay espíritus y me imaginé que me había convertido en uno de ellos.
Todo lo que sabía sobre este asunto se desarrolló extensamente, en menos tiempo que es preciso para pensarlo, delante de mi vista interior. Recuerdo muy bien que me sobrecogía una especie de angustia y de pesar por las cosas inacabadas; la vida se me representó como una fórmula... “Me aproximé a mí, o más bien a mi cuerpo, o a lo que yo creía era mi cadáver.
Un espectáculo, que de momento no comprendí, llamó mi atención; me vi respirando; pero, además, vi el interior de mi pecho; mi corazón latía débilmente, pero con regularidad.
En aquel momento comprendí que debía tener un síncope, como los que no recuerdan lo que les ha sobrevenido durante su desvanecimiento. Y entonces temí no acordarme de lo que me estaba ocurriendo, al recobrar los sentidos. “Sintiéndome un poco tranquilizado, dirigí la mirada a mi alrededor, preguntándome cuánto tiempo iba a durar aquello; luego no me ocupé más de mi cuerpo, del otro yo, que descansaba en la butaca.
Miré mi lámpara, que continuaba ardiendo silenciosamente, y me hice la siguiente reflexión: que estaba muy cerca  de mi cama y podía comunicar el fuego a las cortinas; cogí la llave de la mecha para apagarla, pero, nueva sorpresa para mí; sentía perfectamente la llave con su muelle; percibía, por decirlo así, todas sus moléculas, pero en vano la hacía girar mis dedos; éstos sólo ejecutaban el movimiento, era inútil ejercer presión sobre la llave.
“Me examiné entonces a mí mismo, y vi que aunque mi mano pudiese pasar a través de mí, sentía bien el cuerpo, que me pareció, si mi memoria sobre este punto no me es infiel, como revestido de blanco.
Después me coloqué delante del espejo, frente a la chimenea. En lugar de ver mi imagen reflejada en el cristal, me di cuenta de que mi vista parecía extenderse a voluntad, y la pared, después la parte posterior de los cuadros y de los muebles de casa de mi vecino, y seguidamente el interior de su aposento, aparecieron a mi vista.
Me di cuenta de la falta de luz en aquellas piezas en las que, sin embargo, veía, y distinguí muy claramente como un rayo de claridad que, partiendo de mi epigastrio, iluminaba los objetos. “Me vino la idea de penetrar en casa de mi vecino, a quien, por otra parte, no conocía, y que estaba ausente de París en aquel momento. Apenas tuve deseos de visitar la primera pieza, cuando me encontré transportado, ¿cómo? No lo sé, pero me parece que debí atravesar la pared con la misma facilidad que mi vista la penetraba.
En una palabra; estaba en casa de mi vecino por primera vez en mi vida. Inspeccioné los cuadros, me grabé su aspecto en la memoria, y me dirigí hacia la biblioteca, en la cual observé, muy particularmente, varios títulos de obras colocadas en la misma hilera a la altura de mis ojos.
“Para cambiar de lugar, no tenía más que quererlo, y sin es fuerzo, me encontraba en el sitio adonde quería ir. “A partir de aquel momento, mis recuerdos son muy confusos;
 “Lo que puedo añadir, para terminar, es que me desperté a las cinco de la mañana, rígido, frío, sobre el sofá y teniendo aún el cigarro sin terminar entre los dedos. La lámpara estaba apagada; se había hacinado el tubo.
 Me metí en la cama, sin poder dormir, y me sentí agitado por un escalofrío. Por fin me vino el sueño; cuando me desperté era pleno día: “Mediante una inocente estratagema, induje a mi portero a ver la habitación de mi vecino, y subiendo con él pude ver los cuadros en su sitio, lo mismo que los muebles, así como los libros que había observado atentamente; todo lo que yo había visto la noche precedente. “Me guardé bien de hablar de esto a nadie, por el temor de pasar por loco o alucinado.”
Este relato es eminentemente instructivo. Primero prueba que esta exteriorización del alma no es resultado de una alucinación o recuerdo de un sueño, porque la visión de la habitación vecina, que el grabador no conocía, y en la cual ha penetrado por primera vez durante este estado particular es perfectamente real. En segundo lugar, comprobamos que el alma, cuando está desprendida del cuerpo, posee una forma definida y el poder de pasar a través de los obstáculos materiales, sin experimentar resistencia, bastando su voluntad para transportarla al lugar en que desea encontrarse. En tercer lugar, tiene una vista más penetrante que en el estado normal, puesto que el joven veía latir su razón a través de su pecho.(1)
(1) ¿No es comparable esta visión a la de los sonámbulos? ¿Y no tenemos razón al atribuirla al alma?
La conservación del recuerdo de los acontecimientos sobrevenidos durante el desdoblamiento es en este caso muy clara; pero puede ser mucho menos viva, y entonces el agente, al despertarse, no sabrá si ha soñado, o si su alma ha abandonado su envoltura física; en fin, lo más frecuente es que el espíritu olvide, al entrar de nuevo en su cuerpo, lo que ha pasado durante el desprendimiento.
Hay que guardarse bien de deducir —como se hace demasiado frecuentemente— que esta salida es una manifestación inconsciente del alma; la verdad es que es sencillamente la memoria de este fenómeno la que ha desaparecido; pero mientras se ejecutaba, el alma tenía perfecto conocimiento de él.
Hagamos una última observación a propósito de la imposibilidad para el joven grabador de dar vueltas a la llave de su lámpara, por más que percibía, por decirlo así, su textura íntima. Esta impotencia, que es común a todos los espíritus, depende de la rarefacción del periespíritu; pero puede suceder también que, gracias a un influjo de energía tomado del cuerpo material, la envoltura fluídica adquiera un grado suficiente de sustancialidad para obrar sobre objetos materiales.
La aparición de la madre de Elena tenía esta sustancialidad. Parangonando este relato con el de Cromwell Varley, se comprueba claramente que el alma desprendida del cuerpo goza de las ventajas de la vida espiritual. No son teorías; es la comprobación pura y simple de los hechos. Hasta ahora las apariciones, llamadas telepáticas, de que acabamos de hablar, no han revelado nada acerca de su naturaleza íntima; salvo los movimientos que ejecutan y las puertas que parecen abrir y cerrar a voluntad, se las tomaría por seres verdaderamente inmateriales.

Gabriel Delanne
Extraído del libro "Alma inmortal"


Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

miércoles, 9 de noviembre de 2011

UN OJO SOBRE... LAS SESIONES EXPERIMENTALES LE JOURNAL SPIRITE N° 86 OCTOBRE 2011

En este artículo, analizaremos el trabajo efectuado
sobre una joven de unos veinte años, que perdió
dramáticamente la vida en un accidente de auto, hace
dos años. Este trabajo experimental fue realizado a
partir de varias fotos que la representan en diferentes
períodos de su vida. Se trataba de Laura, amiga de
una nueva afiliada a nuestro Círculo. Los elementos
que de ello se desprenden ponen en evidencia su
supervivencia, dan interesantes informaciones sobre
la turbación, el tránsito y la nueva vida de esa persona
en su más allá, y la influencia de su “estado de ánimo”
en el momento de su muerte. Me parece oportuno
recordar toda la utilidad de la clarividencia ya sea
ésta medúmnica o no, en la medida en que esta
facultad tiene como principal objetivo ir más allá de
las apariencias de la materia, para aportar respuestas
a las preguntas fundamentales de nuestro devenir.
Las fotos que representan a la persona fallecida
fueron suministradas a Marie-Noëlle y a Sonia, ambas
clarividentes medúmnicas. Por supuesto, y como en
cada una de nuestras sesiones experimentales, se
tomaron todas las precauciones para que las fotos
presentadas no fueran conocidas por las clarividentes
para no falsear el trabajo. Examinaremos el resultado
de esos ensayos, teniendo en cuenta que una de
esas mismas fotos sería confiada a Rosa, clarividente
medúmnica, operativa desde hace veintitrés años.
Allí tendremos pues, datos fiables para comparar con
las informaciones vistas y recibidas por Marie-Noëlle
y Sonia. Luego analizaremos los diferentes resultados,
pero primero voy a relatarles la cronología de
esta experiencia. Como han podido leer antes, la foto
representa a la amiga de una espírita. La única información
que Marie-Noëlle conocía, era que la persona
acababa de fallecer en un accidente de auto, información
que Sonia desconocía. No obstante, se me
podría hacer observar que conociendo Marie-Noëlle,
la forma en que esta joven perdió la vida, podía ser
influenciada, pero un poco más adelante veremos
que esta información no falseó su clarividencia. El
análisis de estos trabajos tiene dos objetivos: probar
el contacto con el más allá y medir el avance del desarrollo
medúmnico de los clarividentes según la coherencia
de las informaciones.
LAS CLARIVIDENCIAS
Leamos ahora el trabajo de Marie-Noëlle: “Oigo que
llama, está como en un agujero. Pide socorro, tiende la
mano. La oigo que pregunta si hay alguien. Está oscuro.
Tiene dolor por todas partes. Tiene los miembros rotos,
tiene la cabeza sangrando, ha perdido dientes. Oigo
llorar a su alrededor, oigo gemir, no está sola, otra
persona está con ella. Pienso que no saben donde están.
Su turbación es ese agujero. Quizás a causa de una fobia
de estar encerrados. Ella era una chiquilla bastante
asustadiza, que tenía miedo a la oscuridad y a los espacios
demasiado pequeños. Sé cómo murió, sin embargo
no la veo en un auto, la veo en un agujero, profundo,
estrecho. Ella sabe que hay luz; su problema es que no
puede alcanzarla. Hay un soplo caliente, casi de viento,
ella se ha calmado. Ya no siento la turbación. Oigo
hablar, hay voces, el agujero está vacío. Sin embargo,
ella ha vuelto a caminar, incluso una vez salió, hay una
forma de agotamiento. Y siempre este viento caliente.
Tengo una imagen que me hace pensar en alguien que
camina por el desierto, bajo el calor tórrido, que avanza,
porque una ligera brisa la ayuda a marchar; hasta el
momento en que encuentra un pozo de agua. Esa era
su turbación en el más allá. El desierto se ha transformado
en oasis. Esta simbología le pertenece. Ella hoy
ya no está sola, pero todavía necesita fuerza y pensamientos.
Ciertas angustias todavía están allí. Pero ya no
es turbación”.
Veamos ahora el trabajo de Sonia: “Siento mucha
aflicción, una gran tristeza, mucha angustia. La veo que
llora sola en su rincón. Tiene una sensación de injusticia.
Se siente incomprendida. La veo en un patio con edificios
alrededor. Tuvo un malestar, es presa de vértigos,
se ahoga, le falta espacio. Siempre tiene esa sensación
de angustia que la sigue por todas partes. Se siente
lobotomizada, no encuentra su lugar en la sociedad. Ha
conocido la turbación, tengo una sensación de suicidio,
ella busca. La veo buscar en la oscuridad, se desplaza
a tientas. Pensaba que sería libre, en realidad se siente
aún más prisionera. Es una sensación horrible para
ella. No sé cuánto tiempo ha estado así, después ha
visto un haz de luz, un haz que se ha transformado en
halo, ella no ha salido enseguida, ha sido empujada,
ha sentido el amor que le ha permitido vencer su miedo
e ir hacia la luz. Está verdaderamente pegada ante lo
que ve, aún está temerosa. Lo más frecuente es que esté
aislada pero rodeada de sus parientes, lo necesita para
comprender, para ser tranquilizada”.
ANÁLISIS COMÚN
Marie-Noëlle nos describe directamente y de
manera detallada la turbación de esta joven, con los
elementos propios de su estado de ánimo y su psicología.
Ante todo, la primera imagen percibida es la
de un agujero. Esta imagen no es la de un accidente
de auto, imagen que hubiera podido esperarse. En el
trabajo de Sonia, en lugar de relatar eventualmente,
ella también, un estado en el más allá, nos describe
una situación terrestre de pánico como consecuencia
de una falta de espacio que la sigue por todas partes
y un sentimiento de incomprensión. Esta primera
parte de trabajo común nos confirma lo que Laura
precisará luego: en efecto, la joven sufría de claustrofobia
y tenía miedo a la oscuridad. Estas informaciones
son primordiales, y la situación descrita por
Marie-Noëlle es de una profunda turbación que es,
de hecho, la representación de las mayores angustias
de la joven y de sus íntimos temores. Esas imágenes y
esa situación son pues construidas por ella misma, en
forma inconsciente, es lo que se llama construcciones
fantasmagóricas. La violencia de su desencarnación
y el pánico engendrado por la oscuridad que siguió,
la sumergieron directamente en sus temores más
fuertes. El comienzo del trabajo de Sonia es confirmado
igualmente, pues efectivamente la joven tenía
dificultad para encontrar su lugar en la sociedad y
eso incrementaba sus angustias y su sensación de
ser incomprendida. Luego, es descrita con las heridas
que están inscritas en su periespíritu, expresando
así el traumatismo sufrido, registrado y reproducido
por el doble etérico. Eso refleja la violencia del
choque pues ella fue eyectada del vehículo y toda la
parte izquierda de su cuerpo sufrió lesiones importantes.
Luego, Marie-Noëlle dice que no está sola,
pues oye, sin verla, a otra persona que llora, que
gime. Esta información nos sorprendió en un primer
momento, pero un poco más tarde supimos que en
ese trágico accidente, la acompañaba un joven que
quedó sumido en un coma profundo. Ese joven no
está muerto. Por supuesto, nos es imposible afirmar
que los quejidos fueran de ese joven, pero la hipótesis
no es descartable, pues al haber sido víctima del
mismo traumatismo, estaba en su entorno cercano.
En efecto, en la turbación de los espíritus, no es raro
que varios espíritus, en todo caso durante cierto
tiempo, sigan viviendo juntos la tragedia que puso fin
violentamente a su encarnación. Sonia piensa en un
suicidio y aunque en gran parte su trabajo es bueno,
es evidente que ella asimiló la violencia de la muerte
a un suicidio. Es entonces una interpretación. Ahora
bien, aunque menos detallada, la turbación sentida
también es correcta.
Sabemos que antes de empezar a trabajar, Marie-
Noëlle había tenido conocimiento de cómo había
fallecido esta joven. Esa información pudo falsear o
al menos dirigir la clarividencia. Pero ese no ha sido el
caso, lo que significa que ella supo desprenderse de
esa información. Ese es un ejercicio difícil de realizar,
pues “hacer el vacío” a partir de una foto conociendo
la causa de la muerte no es cosa fácil. Es con la repetición
del ejercicio experimental que el “dejarse ir, relajarse”
permite el avance de las influencias subconscientes
en pro de la percepción del pensamiento de
otro espíritu, encarnado o desencarnado. La segunda
parte de la clarividencia muestra una evolución en
la turbación vivida. En efecto, aunque siempre esté
en un agujero, ella sabe que hay luz, pero no puede
alcanzarla. Esta “importante etapa” demuestra que el
estado de conciencia de esta joven despierta progresivamente,
lo que se caracteriza por un cambio de los
elementos que la rodean. Esa luz y ese soplo caliente
parecido al viento y que la tranquilizan, la ayudan
a borrar las imágenes creadas y a traerle una calma
relativa al salir de ese agujero. Pero eso no llega por
azar, pues la salida progresiva de su profunda turbación
fue posible gracias a las cadenas fluídicas que
fueron hechas por su amiga recién convertida en
espírita. Ahora bien, ella aún no ha descubierto su
verdadero más allá, la segunda etapa se desarrolla en
un desierto. Esta imagen también le pertenece, ella
camina con fatiga, ayudada por la brisa hasta un pozo
de agua que se transformará en oasis. A partir de ese
momento abandonó el entorno que la aterrorizaba.
Esas imágenes de desierto y de oasis son imágenes
que ella se ha fabricado, asimilando sin duda calor,
viento caliente y cansancio a lo que ya amaba. En
efecto, Laura nos confirmó que sentía una atracción
muy fuerte por los países del Magreb, su cultura y
sus habitantes. Sonia también describe la salida de la
turbación de manera menos precisa, es cierto, pero
sin embargo justo con la precisión de que “ha sentido
el amor” que de hecho representa los efectos de las
cadenas de pensamiento realizadas. En las dos clarividencias,
la última parte nos muestra que ella ya no
está en turbación, que está acompañada pero que
aún necesita fuerza y amor para que sus angustias
desaparezcan totalmente.
LA CLARIVIDENCIA DE ROSA
Poco tiempo después de estas experiencias, la foto
le fue entregada a Rosa que no conocía el contenido
de las pruebas medúmnicas de Marie-Noëlle y
Sonia. He aquí lo que se vio y dijo: “Veo este espíritu
que está llorando. Oigo: «yo tuve la culpa». Este espíritu
se avergüenza, no sé de qué. Le son enviadas unas
imágenes, de la naturaleza, flores en los campos, el sol
que ilumina la llanura. Eso la tranquiliza. Me vuelve
mucho la espalda, sacude la cabeza. «No quiero, no
quiero». Creo que aún será necesario hacer cadenas
para ella, traerle la paz del alma. Tiene temores. A veces
tiene una mirada temerosa. No me ve. Se sentía muy
mal en su piel, en su vida. Sigue transmitiendo eso”. Eso
nos confirma el muy profundo malestar de esta joven
y que lo sigue viviendo, aunque ya no esté en turbación.
Entonces su más allá no es sereno a pesar de
las imágenes que le son enviadas por su guía y muy
seguramente también por otros espíritus. Esto podría
sorprenderles a ustedes, pues con frecuencia el más
allá es sinónimo de serenidad y también de felicidad.
Es forzoso comprobar que ella aún no ha llegado a
ese estado, está todavía demasiado cerca de su última
vida, de sus tristezas y remordimientos que aún no ha
superado. Esta proximidad es un verdadero freno a
su plenitud en el más allá. Por supuesto, se hicieron
otras cadenas cuyos beneficios conocemos. Este
aporte fluídico y amoroso le habrá permitido liberarse
completamente de sus trabas para encontrar a
su guía y vivir un más allá tranquilo.
CONCLUSIÓN
Se puede afirmar que el trabajo experimental sobre
esta joven es bueno y que las tres clarividencias
fueron complementarias. Marie-Noëlle describió, con
muchas precisiones, una turbación que se corresponde
con los rasgos psicológicos particulares de
una persona a la que no conocía. Sonia percibió ese
estado de ánimo en forma menos precisa, pero que
sin embargo, no se presta a confusión. Rosa confirmó
el estado de ánimo de esta joven antes y después de
su muerte. Las diferencias de percepción entre nuestras
amigas se explican fácilmente por sus respectivas
personalidades. La historia de vida, la cotidianidad,
los frenos y los deseos de cada una son otros
tantos factores que pesan sobre el desarrollo, y en el
ejercicio sigue siendo primordial el entrenamiento.
Marie-Noëlle trabaja la clarividencia de manera
experimental desde hace varios años y paralelamente,
ejerce una mediumnidad operativa llamada
“de liberación” desde hace cerca de doce años. Está
pues más entrenada en este necesario “dejarse ir”
que Sonia, que trabaja esta facultad desde hace seis
años. El desarrollo de Sonia no está entonces en el
mismo grado de progreso. En cuanto a Rosa, los
años de ejercicios le han permitido afinar una justa
percepción. No hay receta milagrosa en el desarrollo.
El médium aprendiz debe ejercitarse en confianza y
voluntad para que, progresivamente, su consciente y
su inconsciente hagan lugar a la telepatía de los espíritus.
Se habrá comprendido en este artículo, que las
tres clarividentes entraron en contacto con un solo
y único espíritu, probando así su supervivencia y la
comunicación con el más allá.