UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 26 de abril de 2011

F A B I E N N E T O U Z E T UN POCO DE HISTORIA ALREDEDOR DE UNA SESIÓN DE PSICOMETRÍA PSICOMETRÍA Le site de Doura Europos LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010

De su viaje a Siria, hace ya algunos años, mi madre me
trajo algunas piedras recogidas aquí y allá, durante
sus visitas hechas a ese país tan rico históricamente
y cuyos registros, en ciertas ciudades, sólo datan de
1928 ó de 1968. Ella sabía que en el seno del Círculo
Allan Kardec, los psicómetras trabajan sobre tales
objetos para buscar su historia.
El psicómetra tiene un periespíritu cuyas células están
bien inervadas en las células del cuerpo físico y cuando
toca un objeto, entra en telepatía con la historia de
ese objeto (ver revista Nº 66). En el mes de agosto
de 2010, Jean-Pierre Lattanzio, en visita a nuestra
extensión del sur, realizó una sesión de psicometría.
Fue un momento de emoción para nuestro pequeño
grupo y transcribimos muy escrupulosamente todas
las informaciones dadas para poder efectuar las
investigaciones históricas que puedan corroborar
su relato. Curiosamente, las dos piedras elegidas
proceden de la misma ciudad o de sus alrededores
y comenzaré entonces por la segunda pues nos ha
hecho viajar mucho más lejos en el tiempo. Cuando
uno la mira, parece un hueso fosilizado, lo cual me
parece importante para el seguimiento de su historia,
pero en primer lugar cedo la palabra a Jean-Pierre:
“Estoy en un bosque, con grandes árboles, es muy
verde, muy abrupto, tengo la impresión de estar en el
piedemonte, en las laderas, hay mucha agua. Estoy
muy lejos en el tiempo. Oigo gritos de animales, gritos
de elefantes.
Llego a un lugar un poco diferente, una suerte de
calvero, hay una loma donde se ve el cielo. Ya es de
noche. Veo muchas estrellas, toda la Vía Láctea. Al
centro veo un gran fuego y hombres. Están vestidos con
una especie de pieles de animales, deben ser hombres
de Cro-Magnon. Danzan alrededor del fuego, parece
una danza de Latinoamérica.
Gritan, hacen un ritual. Levantan los brazos hacia el
cielo, los extienden como si llamaran. Pienso que es una
ceremonia, un culto para la gente del cielo. No veo niños,
ni mujeres. Se parecen mucho a nosotros, salvo que
tienen el cabello largo y barba. Se detienen, levantan los
brazos al cielo haciendo movimientos como si quisieran
atraer algo en una suerte de mantra.
Muchas veces al año vienen a este lugar, ha habido un
acontecimiento, han visto algo en el cielo, han tenido
un contacto con los hermanos del espacio. Para ellos,
son dioses a los que veneran. Están persuadidos de que
gobiernan todo. Siguen una especie de espiritualidad
pero no logran comprender. Y cuando uno no
comprende, en esa época, son los dioses, es la magia,
son los ritos, los cultos. Les piden que les ayude a cazar,
a encontrar comida. El problema, es que algunos se
sirven de eso para dominar a toda una tribu o a todo
un pueblo.
Veo a esta gente girar, todos en el mismo sentido. Ven
a una persona que hace movimientos, que habla,
que les explica lo que hay que hacer; es una especie
de sacerdote, de religioso, que pide alimento, objetos
y bienes, y es obedecido. Ahora estoy en una suerte
de gruta donde él pasa sus días, duerme y come. Pide
también ofrendas femeninas y cada vez, estas mujeres
terminan muertas, para que no hablen. Él les dice que
es gente del cielo que las ha tomado, pero es mentira.
Eso ha durado mucho tiempo, el tiempo de su vida,
y aunque en aquellos tiempos, no era larga, pudo
vivirla plenamente. Lo veo tendido, muerto, sobre su
rostro, tiene miedo de quien está allí: ha visto algo, ha
comprendido algo y tuvo miedo. La gruta donde estaba
parecía un caos: lleno de osamentas de animales y de
mujeres que él había arrojado allí”.
Cuando abrí el archivo de fotos de mi madre con su
relato de viaje, eso me permitió apreciar los detalles
suministrados y he aquí lo que ella a su vez describe,
el programa del día con visita a la parte este de Siria y
el curso del Éufrates:
“Avanzamos por el desierto, siempre nos rodea, a
nuestra izquierda, vemos el embalse del Éufrates
construido en 1967. A lo largo del río, a la izquierda, hay
una vegetación exuberante con árboles. A mi derecha,
en cambio, hay dunas hasta perderse de vista. La
ciudad visitada lleva el nombre de Doura Europos, está
instalada sobre una meseta que domina el Éufrates a
unos cuarenta metros por encima”. Pero, ¿a qué época
nos remonta Jean-Pierre?
Hace 40.000 años, desapareció el hombre de
Neandertal y el homo sapiens quedó como
la única raza humana en la Tierra (es lo que más
nos parece). Entre 10.000 y 8.000 a.C., el clima se
recalentó. Y hacia el 8.000 a.C. los hombres que para
alimentarse perseguían la caza y recogían plantas
silvestres, renunciaron a la caza por la agricultura
y la ganadería. Desde 9.000 años a.C., comienza el
neolítico a lo largo de los ríos Éufrates, Tigris y Nilo,
en el Creciente Fértil. Esa es una región del Cercano
Oriente que se extiende desde las fronteras del Egipto
actual hasta el golfo Pérsico. Las primeras aldeas
aparecen en esta franja de tierra rodeada de desierto
y el hombre, antes nómada, se vuelve sedentario.
Sabemos que en esa época había elefantes en esa
región, y aún más tarde, pues eran cazados en las
márgenes del Éufrates por el faraón Tutmosis I.
En cuanto al resto del relato, confirma la llegada de
nuestros hermanos del espacio. Sus visitas eran más
frecuentes en esas épocas lejanas pero no siempre
comprendidas, y a menudo eran considerados como
dioses (Ver revista Nº 51).
Entonces no es asombroso que los hombres más
astutos hayan creído bueno engañarlos, el hombre
no ha cambiado mucho desde entonces. Lo que es
interesante al final del relato, es ver que antes de
morir, este falso sacerdote debió tener la visión de
lo que le esperaba y comprendió que tendría que
devolver en bien todo el mal que había hecho.
En Siria hay numerosas grutas que igualmente
sirvieron de refugio a los primeros cristianos
perseguidos por mucho tiempo. Por otra parte Pablo
de Tarso (o Saúl) había partido de Damasco hacia allá
y en el camino fue convertido y luego evangelizó el
país. Hoy nosotros lo conocemos con el nombre de
apóstol Pablo. Siria tendrá una papel importante en
la historia del cristianismo.
La historia de Siria está marcada por su ubicación
excepcional. Es un territorio de transición en la
encrucijada de varios mundos: el Mediterráneo,
Mesopotamia, Persia, India, Asia Menor, las tierras
del Cáucaso y Egipto. Está atravesada por las más
importantes vías comerciales entre Europa, China
(ruta de la seda) y la India.
En la antigüedad, Siria se extendía por un territorio
mucho más vasto que hoy y fue un campo de batalla
entre los grandes pueblos vecinos, sufriendo así
varias dominaciones. Volvemos más particularmente
a la dominación romana, pues a ella nos conduce
la otra piedra encontrada en Doura Europos.
Recordemos simplemente que fue sólo en el 312 a.C.
que el territorio tomó el nombre de reino de Siria.
Alejandro el Grande la había anexado en 333-332
a.C. (período helenístico) y después de su muerte, el
poder pasó a Seleúco I Nicátor, uno de sus generales
que fundó la dinastía de los Seleúcidas. La civilización
griega se difundió por el país y creó nuevas ciudades
como Antioquía que fue la capital y Doura Europos, la
que nos interesa aquí (Europos viene del nombre de
la aldea natal de Seleúco I y Dura significa fortaleza).
Pero, dejemos de nuevo la palabra a Jean-Pierre, que
tiene en su mano un trozo de alfarería que nos lleva a
la época de la conquista romana:
“Oigo gritos, es de noche, hay fuego un poco por todas
partes. Creo que es un período en que hay un pillaje,
un ataque. La gente corre por
todas partes, niños, mujeres,
prácticamente no hay hombres.
Es bastante pedregoso, tengo la
impresión de que es un poblado
muy antiguo, del período del
Imperio romano.
Me encuentro con una joven, un
niño pequeño. Ella está vestida
toda de blanco, tiene un aspecto
completamente enloquecido.
El niño a su lado debe tener 5-6 años, no tiene aire de
asustado, tiene la impresión de que se juega. Corre,
sigue a la mujer, que es su mamá. Ella toma un camino
de piedra, lleva algo en la mano, tiene una caja en la
mano, llena, hay objetos adentro. La veo detenerse
delante de un árbol grande que parece un gran pino.
Por todas partes, hay pinos muy pequeños, pequeños
árboles frutales, parece muy seco, como en una región
del perímetro mediterráneo.
La veo hacer un agujero con sus manos, tiene las manos
ensangrentadas, se diría que es un perro el que cava.
El niño la imita. Mete allí el objeto y vuelve a cubrir el
agujero. La veo sacar un puñal, hace una cruz sobre
el árbol (cruz cristiana). Terminado el trabajo, la veo
partir, no la veo más.
Estoy delante del árbol y paso las estaciones, los años. Es
extraño, el paisaje cambia, las tierras están cultivadas.
En esta pequeña ciudad, la naturaleza ha retomado sus
derechos. Ahora, veo a un hombre joven, tiene 20 años,
mira hacia todos lados, busca. Se detiene delante de
este árbol, lo veo de rodillas, está vestido un poco como
los nobles de la época romana, con una gran túnica.
Tiene una espada encima, es extraño, se arrodilla y
hace la señal de la cruz (extraño para un romano). Lo
veo cavar, recuerda todo lo que ha pasado: su madre, la
joven mujer lo ha salvado de una muerte cierta. Habían
sido atacados por los bárbaros que querían saquear,
matar y destruir. Desentierra el objeto o al menos cava.
Recupera simplemente un medallón. Para él, es algo
simbólico, su padre lo llevaba antes pero su madre le
había dicho que lo recuperara el día que pudiera. Hoy,
ella ya no está y él piensa en ella, como la que lo salvó,
la que simplemente lo amó”.
Al principio, la ciudad de Doura Europos debió ser
solamente una colonia militar, no se convirtió en
ciudad sino después de siglo y medio de existencia.
El plano se inspira en los principios del urbanismo
helenístico. Sufrió transformaciones en el transcurso
de las invasiones.
Entre 114 y 116 d.C., el romano Trajano ocupó la
ciudad por primera vez. En 165 d.C. la ciudad fue
reconquistada por las tropas romanas y el cuarto
norte de la ciudad fue transformado en campamento
romano. En la propia ciudad, la construcción de
un templo militar, de tres termas y de un mercado
cerrado puede atribuirse al ejército romano. En el
mismo período, aparecen una sinagoga pintada y
una casa particular de dos piezas reservadas a la
celebración del culto cristiano perseguido.
También es necesario saber, en lo que se refiere a la
historia del joven en la psicometría, que los ejércitos
de los conquistadores a veces enrolaban a los
jóvenes de los países invadidos para abultar las filas
de combatientes pero su corazón había permanecido
cristiano. Desgraciadamente sólo podemos
extrapolar y nos hubiera encantado conocer la
“película” completa. En otra oportunidad, quizás…

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