UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 27 de marzo de 2011

VIDAS ANTERIORES LE JOURNAL SPIRITE N° 77 JULIO 2009 D O S S I E R LAS VIDAS SUCESIVAS por MARIE-NOËL LE COURTIOL UNA HISTORIA ESPÍRITA

Para introducir este artículo que cuenta una historia que fue también la mía, debo
indicar que, si como dice la canción, Dios reúne a los que se aman, eso no siempre es
necesariamente en el más allá. Así, he encontrado a la que fue mi compañera y que se
marchó prematuramente luego de haber luchado contra la enfermedad. Cuando digo que
la he encontrado, quiero precisar que es gracias a la reencarnación. El extracto que sigue,
ha sido redactado por una amiga espírita. Transmite y explica el desarrollo de una vida
que terminó en la tierra, que siguió en el más allá y que todavía hoy continúa. Agnès se ha
convertido en Sacha, el hijo de Fabienne y yo.

La vida de una espírita:
antes, durante y después de la muerte
Por Patricia Caldéran

“Había una vez una estrella que vivía en la Tierra y que
fue a encontrarse con sus pares. Endeble y frágil entre los
hombres, conoció su salvación regresando a los éteres.
Es así como podríamos resumir el breve paso entre
nosotros, de Agnès Jacquet, si la realidad del espiritismo
y sus comunicaciones con nuestros difuntos no hubiera
traído su magia encantadora que conjuga el pasado, el
presente y el porvenir. Agnès era una chica de veintiocho
años, dulce y delicada, con rostro de porcelana resaltado
por unos ojos chispeantes y algo maliciosos, envoltorio
de un aura de las más cálidas. Tenía siempre la postura
más esmerada. Antes de adherirse compartió la filosofía
espírita por intermedio de su padre, Gilbert, miembro de
nuestra asociación. Su actividad profesional artística muy
absorbente, la distinguía como bailarina estrella en un
cuerpo de baile de la región parisiense. Fue en esa época,
finales de los años 80, que el temible mal de los cuerpos, el
cáncer, solapadamente se impuso en su ser, para sustraerle
poco a poco su vitalidad y despojarla en un primer
momento de sus atributos femeninos (los senos). Su padre,
legítimamente inquieto, había recibido consejos que el
espíritu le transmitió para que dejara las turbulencias de la
capital. De regreso en Nancy, para descansar y encontrar
fuerza y amor cerca de los suyos, se comprometió en la
lucha común de los espíritas, en 1989”.
Agnès tuvo la revelación de una vida anterior en Francia
bajo el nombre de Cyrille de Fontanges en el siglo XVI, y
luego de una vida en Inglaterra en el siglo XIX.
Tuvo luego otra vida junto al que más tarde se convertiría
en su compañero, Igor Manouchian:
“Los lazos afectivos trenzados entre ellos desde hace
tiempo habrían permanecido inadvertidos, de no haber
conocido la revelación espírita. Pues a principios del siglo
XX, en los años 30, la vida ya los había reunido dentro de
una misma familia. Agnès que entonces se llamaba Caroline
era hija de Igor. Tenía un hermano menor. Su madre,
Marthe, a la que conoció poco, murió accidentalmente por
ahogamiento. Este drama había golpeado profundamente
a la familia; hasta el día en que el padre descubrió el
espiritismo por la lectura de las obras de Gabriel Delanne
y de Allan Kardec, muy apreciadas en aquel tiempo.
Integró un grupo espírita a través del cual, Marthe, su
esposa, se manifestó. Convencido por esa razón de la
supervivencia del alma más allá de la muerte, transmitió
ese conocimiento a sus hijos. Caroline, muy entusiasta de
esas revelaciones no se apartó y supo sacar provecho de
sus experiencias espíritas rogando por su padre, cuando,
más tarde, durante la segunda guerra mundial, éste fue
muerto por los alemanes. La continuación de ese amor
tomaría cuerpo en la existencia actual.
A pesar de toda la atención y los cuidados aportados a su
estado de salud, la hidra terminó su obra devastadora. En
la última fase de su vida, cuando la morfina aliviaba sus
dolores, las tenues conexiones que la ataban a la carne le
hacían percibir los espíritus y sus palabras; los describía.
Próxima a ese estado de su realidad, la confusión natural
que conoce el alma moribunda se vuelve ínfima. Y Agnès
partió el 27 de agosto de 1992, llena de certezas y
serenidad en el porvenir que se haría suyo.
Los espíritas la acompañamos hacia su nuevo destino
con oraciones y cadenas fluídicas, el día de la última
reunión alrededor de sus despojos mortales. Desde el 31
de agosto de 1992, ya Agnès se manifestaba por escritura
automática para decirnos: “Que estaba presente en sus
exequias, sin cruz y sin prejuicios, feliz por los no-espíritas
presentes que comprendieron muy bien por qué
estábamos reunidos…” Se comunicó luego con el Círculo
por medio de las facultades mediúmnicas puestas a su
disposición, para venir a querer a los que había dejado y
tranquilizarlos respecto al bienestar sin igual que la invadía.
Y también, para dar testimonio de un más allá que, como
un hormiguero, se activa sin descanso para ayudar a los
que tienen necesidad, encarnados o desencarnados.
Extractos de mensajes: “Estaba tan cansada, estaba tan
mal en mi piel. Era necesario que partiera. He partido
para no sufrir más, he partido para vivir, crear, dar y
actuar cerca de los que amo, y también para transformar
a mi padre… Soy tan feliz, aunque, tan ligera… Escucho
vuestros pensamientos… Estoy al lado de músicos que me
hacen visitar mundos pensados por los espíritus donde la
música tiene toda su importancia, pues la música cura las
almas… Veo hijos que encuentran a sus padres, hermanos
que encuentran a sus hermanas… Veo escenas de amor
verdadero, justo y directo, es tan hermoso”.
Agnès ha seguido aprendiendo y comprendiendo cerca
de los espíritus, entregándose completamente a la gracia
de la danza que tanto amaba, y al canto, para acompañar
en su despertar astral a las conciencias dormidas. Decidió
rápidamente, después de concertar con entidades
iluminadas, volverse la guía protectora de su padre,
Gilbert. (Esto es posible cuando el avance evolutivo es
suficiente). Durante varios años, ha prodigado consejos
a su padre, para que cure las heridas de su partida física
y trabaje en su propia metamorfosis, convirtiéndose en
el hombre libre que deseaba ser. Extractos de mensajes:
“El pasado se aleja, es tu devenir lo que me importa, yo
que desde ahora te guío en este más allá que resplandece
en millones de claridades nuevas… Te sigo, te escucho,
tú me rezas, me llamas… Es necesario, lo deseo, verte
alegre y reidor… Soy muy feliz, y lo que veo en el mundo
de los espíritus me tranquiliza de los horrores vividos en la
Tierra… Soy un guía decidido que no debe ser el espíritu del
compromiso, el abogado de las debilidades, y pensando en
papá, le digo: Hazte completamente libre… Si es preciso,
me convertiré en tu obsesión para conseguir tu libertad…”.
Agnès había resuelto no reencarnar hasta que su padre
no se hubiera liberado totalmente de una situación
personal. Siendo así, cerca de Igor a quien seguía
amando con un amor que no olvida nada porque tiene
el recuerdo total, se mostró encantada con la nueva vida
de Igor junto a otra compañera, Fabienne.
En 1997, una clarividencia mediúmnica indicó el deseo
y la voluntad de Agnès de reencarnar cerca de Igor y
Fabienne. Prosiguiendo su búsqueda del absoluto, fue
junto al que quería encontrar que, bajo los rasgos de un
niño, Sacha vio la luz el 2 de mayo de 1998.
Han pasado los años, ahora tiene diez años e Igor declara
sobre la personalidad del que fue Agnès: “Sacha es un niño
tranquilo, que quiere que sus asuntos sean ordenados. Es
cuidadoso de su imagen. Le encanta estar bien vestido.
Es bastante meticuloso en lo que hace. Es un niño un
poco soñador que adora el cine. Sin embargo necesita
tener confianza en sí mismo pues tiende a no creer en
sus capacidades. Agnès tenía un poco este perfil. Lo que
hay de asombroso en Sacha, es que ama a Inglaterra, sin
que en esta vida haya puesto los pies allí. De carácter
más bien sociable, le gusta tanto la compañía de otros
niños como los momentos en que prefiere estar solo en
calma jugando los juegos de nuestra época, ordenador,
Playstation etc., también le gusta dibujar y a veces pasa
tiempo solo, concentrado en lo que hace”. Viajeros de
vida en vida, los corazones llenos de amor no se separan
nunca, para nutrirse cada día con los abrazos de lo bello y
de lo verdadero. Puesto que “Nacer, morir, volver a nacer
y progresar sin cesar, tal es la ley”, la máxima de Allan
Kardec está aquí bien ilustrada.
Un día, Sacha sabrá reconocerse; Fabienne y yo no
le imponemos esas informaciones, preferimos dejar
que lleguen. El objetivo de una nueva encarnación no
es necesariamente recordar el pasado porque sí, sin
precaución, pues los miedos o los traumas podrían
despertar y ser obstáculo para las metas decididas antes
del retorno a la tierra. No obstante, en su fuero interno,
el espíritu se acuerda y eso es lo esencial, eso se traduce
en la personalidad, en los gustos, en el carácter y sucede
con frecuencia, de manera furtiva, que compruebo las
similitudes entre Agnès y Sacha en ciertas actitudes
espontáneas, igualmente en las miradas fugaces. El
espiritismo y el Círculo Allan Kardec han permitido que
esta historia pueda ser vivida. Gracias a los médiums
que reciben a los espíritus en sesiones, nos hemos
beneficiado con noticias de los espíritus pero también
con el testimonio de la supervivencia.
El 14 de abril pasado, nos enteramos de la partida carnal
de Gilbert Jacquet quien fuera el papá de Agnès. Dejó
la sombra para unirse a la luz luego de terminar su vida
en un geriátrico. Era miembro del Círculo desde 1985 y
conservaba una certeza espírita a pesar de su retiro de la
vida asociativa. Algún tiempo después de su partida, Agnès,
había logrado comunicarle desde el más allá, un poema en
el cual le aseguraba su libertad y el fin de los sufrimientos:
Estoy aquí, muy, muy cerca de ti,
Mi gozo de estar en mi vida de ultratumba,
Te protejo más allá de las reglas y las leyes,
Mi bonanza de estar en mi vida de ultratumba.
Un pasado de infortunio da lugar al porvenir radiante,
Abrazo tu mirada azul vuelta hacia el cielo,
En la conciencia del calor de un corazón,
Abrazo todas tus penas, y borro la desdicha.
Sigo la danza sobre el hilo de Ariane,
Mi amor por ti inscrito sobre el rostro de Anne,
Mi regalo para tu fuerza de estar en misión,
Así ves bien que no he dejado tu casa.
Frecuento tu sueño y tus ensueños de felicidad,
Te recibo en mi jardín de rosas multicolores,
Para tomarte la mano y bailar el vals de los muertos,
En el país de los vivos donde nada muere, ni aun los recuerdos.
A la gloria de mi padre canto la poesía,
Mi eternidad es tu eternidad que invita a compartir,
Y persigue a todos los tabúes encontrando mi vida,
Te la contaré aún en la cueva de las montañas sin edad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario