UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 11 de marzo de 2011

STANISLAWA POPIELSKA LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por
PAT R I C I A S A L I BA


STANISLAWA POPIELSKA

“Nuestro conocimiento de las fuerzas y las leyes de la naturaleza es extremadamente
defectuoso y no nos permite en absoluto juzgar lo que es posible o imposible en la
naturaleza”. Dr. Schrenck-Notzing
Las facultades de Stanislawa P. joven polaca de dieciocho años, cajera en un almacén de Varsovia,
se manifestaron a la muerte de su amiga Sophie. La manifestación fantasmal de esta última al
momento mismo de su muerte, fue el comienzo de una larga serie de fenómenos espontáneos,
de golpecitos y desplazamiento de objetos. Muy pronto esos fenómenos inexplicables fueron
considerados mediúmnicos y Stanislawa desarrolló sus facultades en un círculo espírita. Entre
1911 y 1916, el profesor Lebiedzinski estudió a la joven médium, reforzando los métodos
experimentales a los cuales ya ella estaba acostumbrada. Los experimentos se desarrollaban
con luz atenuada o roja, la médium tendida sobre una litera era atada por el cuello y por los pies
con dos vendas tan cortas como era posible y selladas contra la pared. Otras veces, la médium
era encerrada en una red, cuya abertura era igualmente cerrada, sellada y fijada a la pared.
En estas condiciones tan difíciles, se producían las mismas manifestaciones. Algunos objetos
encerrados en la red con la médium se encontraban en el exterior y de igual forma, objetos de la
habitación reaparecían dentro de la red cuando ésta era desellada. Un fantasma se materializó,
hablando en voz alta, y pudo elevarse por encima de las cortinas del gabinete negro a más de
2,50 m. arriba de la médium acostada y en trance. Los testigos de estas sesiones exigían ver al
mismo tiempo al fantasma y a Stanislawa, sobre todo cuando decidieron no atarla más. Todos
pudieron ver varias veces al mismo fantasma, desplazándose con la médium o con un asistente.
Fue a partir de 1912 que Stanislawa partió para Munich para ser estudiada durante varios meses
por el profesor Schrenck-Notzing. Éste observó los fenómenos telequinéticos o telequinésicos,
es decir las acciones sobre objetos inanimados sin contacto corporal, movimiento de mesas,
desplazamiento de objetos, golpecitos y materializaciones. Estas últimas corresponden a la
creación de formas y sustancias, de fuerzas y de inteligencias externas a la médium, gracias
a una materia orgánica, en términos espíritas, el fenómeno de ectoplasmia. Es a este grupo
de fenómenos que pertenecen las excrecencias que han observado numerosos científicos
como Oliver Lodge y Charles Richet sobre otros médiums de efectos físicos: la formación
de hilos blancuzcos, de nubes, de nebulosidades de una sustancia semejante a la muselina y
la aparición de manos, dedos y cabezas visibles y tangibles. El primer fenómeno visible es la
aparición sobre el cuerpo del médium de una sustancia aglomerada, imprecisa como un fino
humo blanco o gris. Cuando la sustancia se espesa se pone blanca para, en la medida en que
se desarrolla, volverse compacta, parecida a un tejido orgánico. La estructura sigue siendo
la misma, hilos gruesos y paralelos, cordones unidos por hilos transversales más pequeños.
Esta materia es fría, pegajosa, viscosa y sobre todo móvil. Aun cuando el cuerpo del médium
esté inmóvil, el velo membranoso recuerda en su elasticidad al caucho. Ese tejido parece
atravesar el tejido del traje particular que porta el médium y se desarrolla a nivel de la boca.
En Stanislawa P., la sustancia que salía de la boca se parecía a la lana o a un velo transparente.
El diseño daba la impresión de algodón deshilachado, ligero.
El 23 de junio de 1913, el plasma producido por la médium atravesó la redecilla negra que
envolvía su cabeza sin desgarrarla a pesar de la rigidez de la sustancia. Estas producciones
ectoplásmicas continuaron para ser observadas de nuevo por el profesor Liebedzinski cuando
Stanislawa regresó a Varsovia, donde se encontraba igualmente Melle Tomczyk, otra médium
de ectoplasma. En una sesión de febrero de 1916, fue recogido por el profesor polaco un
fragmento de materia producida por Stanislawa. Brillante y sin olor particular, este pequeño
fragmento parecía poroso. Fue dividido en dos partes y enviado para ser analizado en dos
laboratorios distintos, uno en Varsovia y el otro en Munich. El resultado presentó el análisis de
una sustancia albuminoidea conteniendo muchos leucocitos, además de un cuerpo graso y
células semejantes a las del cuerpo humano. Esta materia recuerda al líquido linfático y al quilo
del cuerpo humano sin tener todas las características de ellos.
Stanislawa era una joven sencilla y modesta. Huérfana desde su más tierna edad, fue recogida
por un jardinero. Al comienzo de sus experiencias mediúmnicas no sabía leer ni escribir del todo.
A veces su timidez y su gran sensibilidad hacían difíciles los experimentos. Además, durante
las sesiones, la médium sufría una gran pérdida de energía. La mediumnidad exige un trabajo
de desarrollo y muy a menudo, los médiums son considerados como máquinas. Durante las
sesiones con el Dr. Schrenck-Notzing, cada nueva medida de control le parecía ser un atentado
a su honradez e implicaba lágrimas, insomnios, o sesiones negativas. Se puede comprender
esta reacción cuando se conocen las comprobaciones hechas por los experimentadores: Solas
las mujeres eran autorizadas a desnudarse completamente para ser examinadas y permitirles
vestirse con el traje de sesión, negro en forma de delantal o de un jersey negro que le cubría
todo el cuerpo. Éste se abotonaba en la espalda y se cosía al cuello un velo con anillos por los
que pasaba un cordón que, una vez apretado, era emplomado. La cabellera, la boca, las orejas y
la nariz eran inspeccionadas. La cabeza era rodeada por una redecilla o un capuchón. Las manos
de la médium eran encerradas en un bolso de voile cosido a las mangas para impedir cualquier
fraude. El tejido del jersey era tan transparente que eran visibles los matices del cuerpo y de la
piel. El gabinete donde estaba sentada la médium era igualmente verificado. Stanislawa estaba
sumida en estado de sonambulismo por hipnosis, y permanecía pasiva durante la sesión. Al
fin de cada sesión, el Dr. Schrenck-Notzing y los asistentes examinaban de nuevo el cuerpo
dormido y despertaban a la joven. Las fotografías al magnesio tomadas durante estas sesiones
y ampliadas revelaron esa sustancia ectoplásmica. Dos películas de cerca de 400 cuadros, del
25 de junio y del 13 de julio de 1913, muestran cómo la sustancia se extendía y se estrechaba,
nacía y desaparecía en la boca de la médium.
La médium polaca organizó a espaldas de Schrenck-Notzing algunas sesiones en Viena en una
casa particular. El doctor Hartier, célebre en su ciudad, da testimonio en una carta dirigida a
Schrenck-Notzing:
“Sabe usted, en la primera sesión (yo estaba sentado aparte) rompí a reír; pero en la segunda,
quedé desconcertado, y luego en mí el Saúl se convirtió en Paúl. Esta segunda sesión con
Stanislawa tuvo como consecuencia echar abajo toda mi antigua concepción de la vida, de
la naturaleza, la vida entera tomó para mí otro aspecto. Me lancé con entusiasmo al estudio
de la literatura de este tema, que entonces debí reunir de manera empírica; en medio de mis
incertidumbres, le escribí para dirigirme a usted y usted ha tenido la amabilidad de darme puntos
de referencia verdaderamente preciosos, por los cuales le estoy muy agradecido. Todavía hoy
agradezco la suerte que, por casualidad, me permitió ver a la pequeña polaca, pues hoy sé que
era un necio y un ignorante, que tenía a la ciencia oficial por la ‘última palabra’ de la sabiduría.
Ahora estoy curado, aunque de vez en cuando, todavía soy atormentado por los escrúpulos y las
dudas. Cuando me ocupo de este asunto, encuentro lo que me abandona en las ciencias exactas
de la naturaleza, quiero decir que la fe tiene un alma”.
El impresionante número de fotografías tomadas por Schrenck-Notzing presenta en las
ampliaciones el esbozo de una mano, de dedos, de rostros. El aspecto de las producciones es
tosco y presenta formas imperfectas semejantes, como dice el experimentador, a una mano
de azúcar de la cual una mitad, en la zona del pulgar, se hubiera derretido. En febrero de 1913,
un ramo de mimosas florido y fresco de 20 cm. planeó libremente rodeado por una mano
chata y primitiva, muy diferencia a la de la médium. En otra oportunidad, un pañuelo que
Schrenck-Notzing tenía en sus manos fue sujetado y sacado con cierta violencia mientras
todos los miembros de la médium estaban inmóviles y visibles. Todas estas manifestaciones
mediúmnicas no impidieron, como con otros médiums, la sospecha de fraude pero ninguna
prueba pudo ser aportada en este caso, ni siquiera por los más hábiles prestidigitadores. Y
entonces, ¿quiénes son estos escépticos capaces de desacreditar y de humillar a personajes
serios, eruditos que han estudiado con pasión los fenómenos mediúmnicos? Seguramente no
son científicos dignos de ese nombre, abiertos a todo fenómeno y sensatos como para barrer
todo prejuicio antes de comenzar a estudiar lo que sea, en un verdadero paso científico no
oscurantista. Pero, ¿quién es Schrenck-Notzing?
Este médico, hijo del gran barón Walter Von Schrenck-Notzing, una de las más antiguas familias
de Munich se instaló en esa ciudad donde fue el primer psicólogo. Apasionado de la hipnosis y la
parapsicología, en 1886 fundó con Carl Du Prel la Sociedad de Psicología de Munich semejante
a la SPR de Londres donde se hicieron numerosos experimentos. Erudito, trabajador obstinado,
prosiguió sus investigaciones durante más de treinta años dentro de un rigor de condiciones
experimentales. A cualquier parte donde los fenómenos mediúmnicos fueran interesantes de
analizar, iba él a estudiarlos y observarlos, como los producidos por Eusapia Palladino. Nunca se
dejó desalentar, ni aun ante las críticas o las injurias. Supo reducir al silencio a sus adversarios e
incansablemente, con una sana curiosidad, profundizaba cada experimento. Schrenck-Notzing
instaló un laboratorio donde estaban instalados hasta siete aparatos fotográficos para dejar
a la investigación clisés de apariciones de ectoplasma. Stanislawa, Willy y otros médiums se
dejaron estudiar aunque a veces las condiciones de control fueran difíciles para ellos. Charles
Richet, miembro del instituto y amigo de Schrenck-Notzing, dijo de él:
“La verdad siempre acaba por triunfar, y el experimento confunde a los que no aceptan un hecho
porque es inusual y choca con sus ordinarias formas de pensar. Schrenck-Notzing ha tenido el
coraje y la paciencia de querer convencer a sus colegas y cofrades alemanes para que acepten
las teorías y hechos de la metapsiquis. Muchas sesiones han tenido lugar ante sabios profesores
que han visto a Willy y han sido convencidos, profesores de física, de química, de zoología, de
psiquiatría, de medicina. Es preciso leer su testimonio que es abrumador para los negadores”.
Schrenck-Notzing aportó a sus investigaciones una inteligencia y una precisión que dejan a
la posteridad un trabajo fundamental sobre la elaboración de la sustancia ectoplásmica, y
supo establecer una relación entre la densidad visual de la sustancia y su grado de solidez. Fue
también el primero en comprobar que la impresión de viento frío sentida por los asistentes a
la sesión correspondía a una baja de la temperatura del aire que rodea al médium lo cual, por
consiguiente, constituía una posible fuente de energía.
Allan Kardec, en su introducción de El Libro de los Espíritus publicado en 1857 escribió:
“Si los fenómenos que nos ocupan se hubieran limitado al movimiento de objetos, hubieran
quedado en el campo de las ciencias físicas, pero de ninguna manera es así: les era dado llevarnos
por el camino de un hecho extraño. Se creyó descubrir, no sabemos por qué iniciativa, que el
impulso dado a los objetos no era sólo producto de una fuerza mecánica ciega, sino que en ese
movimiento había la intervención de una causa inteligente. Ese camino, una vez abierto, era todo
un campo nuevo de observaciones: era el velo levantado sobre muchos misterios. ¿Hay en efecto
una causa inteligente? Esa es la cuestión.”
Alexander Aksakoff, consejero de Estado en Rusia que estudió todos los fenómenos durante
largos años, compara en su libro Animismo y espiritismo, la producción de ectoplasma con
un parto “reversible”. A la pregunta hecha a los espíritus sobre la composición de la materia
ectoplásmica, la respuesta fue la siguiente:
“Es una cuestión fundamental que ha sido objeto de numerosos estudios y de numerosos
experimentos. La materia ectoplásmica se parece en todo a la materia viva que anima y compone
vuestra propia estructura molecular. Sin embargo, existe otra forma de materia ectoplásmica. Me
refiero al ectoplasma que se solidifica y que, después de su exteriorización mediúmnica, permanece
entre vosotros, que entonces podéis conservarlo. Me refiero también al ectoplasma que puede
transformarse, que puede engendrar una materialización precisa a partir de la conciencia que se
sabe dar, quiero decir su forma, su color y su estructura. Existe pues, en el plano ectoplásmico,
una materialización solidificada que tiene
toda la apariencia y todos los componentes
de la estructura de la materia inerte. No
hay que buscar en la fórmula ectoplásmica,
cualquiera sea su naturaleza, cualquiera
sea su manifestación, viva o inerte, más
que un nuevo componente, un nuevo
elemento químico que sería desconocido
del mundo de la biología. En verdad, toda
estructura ectoplásmica corresponde a las
estructuras de la materia dentro de la cual
vivís, y de la materia que animáis dentro de
vuestra encarnación en el fenómeno vital.
Para el fantasma ectoplásmico, la fórmula
ectoplásmica es la fórmula acelerada de
un nacimiento. La fórmula acelerada de
la prolongación de un embrión que en el
tiempo real da nacimiento al bebé, al niño,
al adolescente y, más tarde, al adulto. El
ectoplasma en su manifestación energética
es pues la manifestación extraordinaria del
poder del espíritu que comanda y que guía
la materia. En el ectoplasma, también está
la naturaleza de vuestros pensamientos,
de vuestros fluidos, es también la fuerza
de esos mismos pensamientos, la fuerza
de esos mismos fluidos. Materia viva o
materia inerte, la estructura ectoplásmica
corresponde pues a todos los elementos de
la materia que conocéis actualmente”.
Los espíritus tienen la posibilidad de
manifestarse bajo diversas formas, y en
una época utilizaron mucho los fenómenos
de telequinesia y de ectoplasmia a fin
de aportar pruebas tangibles de sus
manifestaciones y de sus realidades y ello
delante de numerosos científicos que los
estudiaron con mucha seriedad durante el
período metapsíquico. Y sin embargo, en
ese mismo período, los médiums sufrieron
la crítica, la duda, el ridículo, algunos
menos célebres murieron desesperados
por no ser comprendidos. Otros, sin
embargo, pudieron hacer trampa para
cumplir con una permanente exigencia de
manifestaciones del más allá. Un médium,
cualquiera que sea su facultad, no es sólo
una máquina física que responde a las
exigencias y los caprichos de la sociedad
que lo utiliza, es un ser humano sensible
que merece respeto y comprensión.
En su época, Allan Kardec comprendió
que el espiritismo debía ser organizado,
y la mediumnidad volverse moral y
comprometer una conducta y una ética.
E C O S
Allerton T. Cushman comunicó al boletín de marzo de la Society
for the study of supranormal pictures una observación de lo más
curiosa que hizo en el círculo de Crewe, con los médiums W. Hope
y la Sra. Buxion. Abordando el examen del “ectoplasma negro”,
el Sr. T. Cushman habló de una sesión de la que fue testigo en
la casa de Hope. Aquel día se le ocurrió posar junto a una joven
delante del objetivo del médium de Crewe. Cuando se hizo una
impresión, W. Hope y la Sra. Buxton quedaron profundamente
sorprendidos y declararon no haber conseguido nunca un efecto
de esa clase. Una cinta ectoplásmica negra salía de la frente de
la joven, serpenteaba y se volvía blanca y transparente al pasar
sobre el antebrazo izquierdo, luego se dirigía hacia la región del
corazón y volvía a ser negra. Las partes negras parecían envolver
centros o núcleos más negros todavía. Estas partes parecían
haber sido dibujadas con tinta china sobre la placa, antes de la
exposición, como un intento de sombrear la cinta acentuando el
modelo y la perspectiva.
“Al primer examen, eso me pareció sospechoso. Pero al
reflexionar, pensé que si el negativo hubiera sido entintado de
esa manera, yo hubiera descubierto la superchería. Por otra parte,
toda alteración en negro sobre el negativo, aparecería blanca en
la impresión. Ahora bien, ese negativo, al que había controlado
escrupulosamente, lo había revelado yo y sabía que la impresión
era una reproducción fiel. Por añadidura y para responder a la
hipótesis de un fraude, era imposible, haber preparado esos
trazos negros, que Hope los hubiera podido colocar sobre la
placa en el preciso lugar donde debían salir de la cabeza de la
persona fotografiada. En efecto, este médium nunca impuso a
sus visitantes que se sentaran en uno u otro sitio y cuando habían
tomado lugar, nunca les hacía modificar la posición que elegían”.
(Revista metapsíquica 1923).

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