UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 1 de febrero de 2011

TESTIMONIO por FABIENNE DUCOURNEAU MI ENCUENTRO CON EL ESPIRITISMO TOMADO DE: LA REVISTA ESPIRITA N° 83 ENERO 2011

TESTIMONIO
por
FABIENNE DUCOURNEAU
MI ENCUENTRO
CON EL ESPIRITISMO
Cuando yo nací, en enero de 1965, tenía dos hermanos
y era la única hija. Sin embargo, diez meses antes de
mi nacimiento, mis padres tenían otra hija, Michèle,
de 8 años y medio. Pero un día, Michèle jugaba con
una pelota delante de la casa y se lanzó a perseguir la
pelota. El señor G. venía al volante de su auto y a pesar
del enérgico frenazo no pudo evitar a mi hermana y
la golpeó violentamente con el parachoques delantero.
Trasladada de emergencia al hospital Central de
Nancy, Michèle murió el 21 de marzo de 1964, día de
la primavera, luego de un coma de tres días. Después
de ese deceso mi padre se convirtió en ateo, pero de
hecho pienso que, aun antes de ese drama, él no era
creyente. Según varios testimonios, mi padre habría
dicho: “Si mi hija se salva, creeré en Dios”. Luego de la
partida de mi hermana, la muerte quedó como un
asunto que no había que abordar, la muerte se había
convertido su enemiga. En cuanto a mi madre, ella era
católica y los tres años que siguieron a aquel drama,
permaneció vestida de negro con la televisión apagada.
Fue pues una educación católica la que recibí,
bautismo, comunión, con curso de catecismo del que
no me queda ningún recuerdo; sólo un cuaderno de
trabajos prácticos, fechando en 1975, me recuerda ese
período.
¡Desde mi más tierna edad, fui llamada pronto por la
muerte! ¿Por qué hace ella tanto mal? ¿Por qué esta
injusticia? De pequeña, cuando me despertaba por la
noche de vez en cuando, mi cuarto y mi cuerpo me
parecían extraños. No comprendía y, por supuesto no
tenía ninguna respuesta a esas extrañas sensaciones,
hasta el día que vi la película de Robert Wise “Audrey
Rose” estrenada en 1977, (ver en Le Journal Spirite N°52
- paranormal y cine). Sin poder explicarla todavía hoy,
esta película forjó en mí una nueva convicción: ¡Se
vivían varias vidas! La reencarnación se convirtió en
la explicación de mis raras sensaciones. Comprendí
entonces que ya había vivido y que mis impresiones
nocturnas podían ser el recuerdo puntual e inconsciente
de mi última vida. ¡Fue en ese momento que
tuve la convicción de la existencia de vidas anteriores!
Estamos en 1988, tengo 23 años, y nunca he oído hablar
de espiritismo, apenas he intentado con mi familia o
hasta con amigos, hacer moverse un vaso. Recuerdo
muy particularmente una de esas experiencias. Ocurrió
en mi habitación, donde estaban presentes mi madre
y una prima. El vaso comenzó a moverse y a la pregunta
“¿Quién eres?” el vaso se dirigió hacia las letras
indicando “Michèle, quiero hablar con Papá”. Papá se
encontraba en el salón mirando la televisión, fui pues
a verlo para explicarle e invitarlo a reunirse con nosotras,
pero la respuesta fue clara y precisa. “¡Todo eso,
son tonterías!” ¡Bien, no insistí! Una tarde, invité a mi
hermano y a su amigo a venir a pasar la noche y en esa
oportunidad, oí hablar por primera vez de espiritismo.
Me enteré de que mi hermano José era espiritista
desde hacía algunos meses y ambos me explicaron los
grandes lineamientos de la filosofía espírita: el espíritu
sobrevive después de la muerte, hemos vivido ya otras
vidas y es posible la comunicación con el más allá.
Empecé a descubrir el espiritismo con la lectura de El
Libro de los Espíritus escrito por Allan Kardec. Después
de esta obra, que me apasionó, proseguí con El Libro
de los Médiums, ¿Qué es el Espiritismo? y descubrí igualmente
otros autores como Gabriel Delanne y Léon
Denis, ambos sucesores de Allan Kardec. Me adherí al
Círculo Allan Kardec en septiembre de 1990. Luego de
una entrevista con Jacques Peccatte, recibí mi “tarjeta
de socio” y para mí fue como un diploma que obtenía,
¡un diploma “inmaterial” por supuesto! Mi adhesión
me hizo pasar de una vida banal a una vida llena de
descubrimientos, de encuentros, estoy en una nueva
escuela, tanto con los espíritus como con los hombres.
No olvido el papel esencial de Michel Pantin, cofundador
con Jacques del Círculo Allan Kardec, espírita y
médium y que nos dejó este año para partir hacia su
más allá, ¡un más allá que él defendió por cerca de cuarenta
años! (ver Le Journal Spirite N° 80 - Homenaje, ha
partido un hombre de excepción).
Veinte años después de mi encuentro con el Círculo
Allan Kardec, sé que he descubierto la verdadera
vida, la vida que había elegido antes de mi regreso a
esta tierra para realizar el sentido de mi encarnación.
¡El espiritismo mitiga la separación y da la esperanza
de que un día encontraremos a todos los que hemos
amado!

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