UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 11 de febrero de 2011

EL BARÓN DU POTET por C É L I N E P Ê C H E U R TOMADO DE: LA REVISTA ESPIRITA N° 83 ENERO 2011.

Denis, Jules Dupotet, o Dupotet de Sennevoy, más
conocido por el nombre de Barón du Potet, nació el
12 de abril de 1796 en Sennevoy-le-haut en el Yonne
y murió el 1 de julio de 1881 en París. Está enterrado
en el cementerio de Montmartre.
El magnetismo animal, igualmente llamado mesmerismo,
es un conjunto de las antiguas teorías y prácticas
terapéuticas que se desarrollaron desde fines
del siglo XVIII hasta fines del siglo XIX en Occidente
y que tuvieron un impacto importante en el desarrollo
de la medicina, la psicología y la parapsicología.
El magnetismo no era reconocido por la academia
de medicina, por tanto, según el artículo 4127-
39 del código de Salud Pública, los médicos no tenían
derecho de enviar a sus pacientes a un magnetizador.
Sin embargo, Martorel, cirujano dentista, abandonó
los dientes y efectuó otros tratamientos dolorosos
sobre pacientes magnetizados por el barón du Potet.
En 1837, exportó la práctica del magnetismo animal
a Inglaterra y formó especialmente al médico inglés
John Elliotson.
El barón du Potet se convirtió en miembro de la Sociedad
Teosófica. Entre 1845 y 1861 publicó Le Journal
du magnétisme (El Periódico del magnetismo). En este
periódico, explicaba en primer lugar la falta de conocimientos
y de reconocimiento de los científicos ante
el magnetismo. Deploraba esa
falta de amplitud de miras sobre
el asunto. A lo largo de sus escritos
trata también de marcar diferencia
entre el espiritismo de la época y
el magnetismo. Más tarde confesará
creer en la comunicación
con los muertos y hasta haberla
vivido, pero no quiere dedicarse
más que al reconocimiento del
magnetismo. Verdadero fenómeno
social, el magnetismo animal
ha sido objeto de numerosas
polémicas, especialmente en
Francia, con la facultad de medicina
que ha condenado esta práctica por los médicos
desde 1784. Eso no ha impedido al magnetismo animal
seguir propagándose bajo diversas formas, ciertos
magnetizadores siguen atribuyendo sus efectos
al fluido de Mesmer, otros los atribuyen a la voluntad
o la imaginación del magnetizador y el magnetizado.
Estos últimos dan origen a teorías
sobre la hipnosis desarrolladas
por médicos como James Braid
o Ambroise-Auguste Liébault.
Otros más explican los fenómenos
magnéticos por un contacto privilegiado
con los “espíritus.”
El barón du Potet polemizó a
menudo en Le Journal du Magnétisme
contra sus colegas, cuando
éstos se atrevían a publicar episodios
de manifestaciones de fallecidos.
Revela sus convicciones
íntimas a este respecto cuando
se expresa así en una carta particular
a Alphonse Cahagnet, y que este último inserta
en su obra: “Tratáis estas cuestiones veinte años demasiado
temprano: el hombre no está preparado para
comprenderlas”. El barón du Potet fue un autodidacta
de talento y sus escritos sobre el magnetismo siguen
estando entre los mejores.

EMMANUELLE PÊCHEUR
DELEUZE,
PIONERO DEL MAGNETISMO
Joseph Philippe François
Deleuze es un naturalista
francés, nacido en 1753 en
Sisteron y fallecido el 31 de
octubre de 1835 en París.
Experimentador en magnetismo,
fue igualmente uno de
los pioneros en este campo
como lo fueron Mesmer, Puységur y los Durville. Estudia
en París y en 1795 se convierte en naturalista asistente
del Museo Nacional de Historia Natural. Colabora
con Antoine Laurent de Jussieu (1748-1836). Naturalista
auxiliar, luego bibliotecario del Museo de Historia
Natural, es conocido sobre todo por ser partidario de la
teoría del magnetismo animal y sugiere que la Academia
de Ciencias lo estudie. Deleuze defiende el magnetismo
contra los positivistas de la Academia pero
también contra el ala derecha de la Iglesia católica. La
publicación de una revista, los Annales du magnétisme
(Anales del magnetismo), permite
dar cuenta de los experimentos
dirigidos por los
magnetizadores a través de
Europa. A partir de 1818 esta
revista tomará el nombre de
Bibliothèque du magnétisme
animal (Biblioteca del magnetismo
animal). La obra Histoire critique du magnétisme
animal (Historia crítica del magnetismo animal)
le asegurará a Deleuze la celebridad y contribuirá con
la expansión del magnetismo en Francia.
He aquí lo que le escribió al marqués de Puységur:
“Permítame colocar su nombre (Puységur) a la cabeza
de una obra destinada a dar a conocer más generalmente
los principios enunciados en sus textos, y las
consecuencias de los hechos que ha observado. Sin
usted, el magnetismo hubiera sido olvidado después
de Mesmer, como lo hubiera sido después de Harnero
Helmont. Nadie se ocuparía hoy de él, si
la caridad más activa no le hubiera dado
a usted el valor de sacrificar su tiempo,
desdeñar las críticas, y en fin, desafiar
todos los obstáculos, para establecer una
verdad que nos ilumina sobre las facultades
de nuestra alma y sobre los medios
de emplear estas facultades para curar
o aliviar los males de nuestros semejantes.
Es a usted que debo los conocimientos
que he adquirido, los cuales he derramado,
y el poco de bien que he tenido la
felicidad de hacer…”
Se carteaba igualmente con el doctor
Billot con lo cual da testimonio así de su certeza
sobre la vida después de la muerte en este extracto de
correspondencia: “…No veo razones que les impidan,
habiendo abandonado esta vida, ocuparse de aquellos
a quienes han amado y vienen a presentarse ante
ellos para darles consejos saludables. Acabo de tener
un ejemplo de ello, helo aquí…” Y Deleuze expone
el caso de una sonámbula a quien su padre fallecido
se manifestó dos veces para aconsejarla respecto al
esposo que debía elegir, sus consejos implicaban la
realización de un hecho todavía lejano en el tiempo,
y que se cumplió puntualmente en el momento indicado.
(G. Billot “Correspondencia sobre el magnetismo
animal”).
Una vez convertido en espíritu, este investigador del
magnetismo no dejó de continuar sus trabajos en el
más allá y de venir, así como otros espíritus,
a compartir con nosotros los resultados
de sus investigaciones en este campo
para afinar siempre nuestros conocimientos
en materia de magnetismo y las
posibilidades de cura por medio de esta
terapia.
He aquí las palabras de los Espíritus respecto
a la práctica del magnetismo: “…
Afirmamos también que es preciso desarrollar
progresivamente un magnetismo
que calificaré de espírita, es decir, un
magnetismo iluminado que sepa apoyarse
en la comunicación con el más allá,
en la comunicación con nosotros, los magnetizadores
de antes.
Sin método, no es de eficacia posible. No creo, y nunca
he creído en el magnetismo azaroso y empírico; evidentemente,
hay que ir a las fuentes de problemas
muy graves. Creo en un magnetismo instruido y continuado,
creo en un magnetismo de método y de adaptación
según los casos… Que el magnetismo no sea
una palabra mágica, que recuerde simplemente que
está allí para aliviar los sufrimientos del prójimo, y eso
es lo esencial, y esa es la cuestión. Pero uno no alivia
de cualquier manera en la anarquía, tampoco alivia a
quien no quiere serlo. Es por eso que hace falta que los
magnetizadores espíritas, en el círculo Allan Kardec,
estén conscientes de la tardanza necesaria para el progreso
de la eficacia de sus trabajos…”
E C O S
Cuando mi intervención quirúrgica del síndrome carpiano, el cirujano me explicó que serían necesarias varias
semanas para recuperar el empleo de la mano en las tareas diarias (excepto la carga de pesos y las presiones
fuertes que necesitarían varios meses). Magnetizada después de la intervención por Myriam, magnetizadora
de Besançon, comprobé una mejoría progresiva, día tras día, que superaba con mucho las indicaciones que
se me habían dado, tanto por mi cirujano como por los diversos amigos que habían sufrido esta intervención.
Contra todas las previsiones retomé mi vehículo 15 días después de la intervención. Asimismo, estoy
profundamente convencida de que la implicación y las sesiones con la “magnetizadora espírita” me han ayudado
en el camino de la curación. Andrée Levin – 20.10.2010
El 13 de noviembre de 2010, a consecuencia de una caída ocurrida una semana antes, fui magnetizada por
Colombe en el costado izquierdo a nivel del corazón (costilla quebrada), quien magnetizó igualmente 2
pañuelos, luego por Myriam en el interior de la rodilla derecha (ligero esguince). De inmediato sentí los
beneficios en lo que concierne a la rodilla pues ya no cojeo más al levantarme, lo que ocurría al retomar la
marcha después del reposo. De vez en cuando aplico un pañuelo sobre mi rodilla e inmediatamente me
alivio. Y en la noche, momento cuando la costilla se hace sentir durante los cambios de posición, coloco el
pañuelo y el dolor es notoriamente más soportable.
Mariane
Magnetismo postoperatorio sobre canal carpiano
Costilla fracturada

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