UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

D O S S I E R NDE - EMI por ISABELLE CHEVALIER BALANCE SOBRE EL ESTUDIO EUROPEO DE LAS E. M. I. en 2010 TOMADO DE: LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010 21.

D O S S I E R                                     JEAN JACQUES CHARBONIER
NDE - EMI
por
ISABELLE CHEVALIER
BALANCE SOBRE EL ESTUDIO EUROPEO
DE LAS E. M. I. en 2010
A partir de 1970, Raymond
Moody se interesó
en la existencia
de las Experiencias de
Muerte Inminente (E. M.
I.) y desde 1975 publica
el fruto de sus observaciones.
Se convirtió
así en el motor de la
investigación científica
en la materia. Desde
entonces otras figuras de la ciencia le pisan los talones.
Un artículo en Le Journal Spirite N° 49 presentó en forma
pormenorizada a los principales precursores norteamericanos,
Kenneth Ring, profesor de psicología en la universidad
de Connecticut, Michael Sabom, cardiólogo del
hospital Saint Joseph de Atlanta y Melvin Morse, pediatra
del Children’s Hospital de Seattle. Entre 1975 y 1990,
estos investigadores norteamericanos fueron, sin duda,
los pioneros, seguidos luego muy de cerca por los investigadores
europeos.
¿Cuánto han avanzado hoy en Europa las investigaciones
y observaciones de las E. M. I.? ¿Y cómo el estudio de
estas experiencias representa la antesala del reconocimiento
del espiritismo, como filosofía y ciencia del alma?
Viajemos entonces un poco y conozcamos a estos eminentes
investigadores europeos que, hasta hoy, marginados
respecto a sus pares, tienen el mérito de impulsar la
investigación sobre los múltiples testimonios de las personas
llamadas “expérienceurs” que viven una E. M. I.
Las tentativas de explicación de la corriente materialista
de la medicina
Se han propuesto varias teorías como explicación de las
experiencias de muerte inminente. Algunos científicos,
como la psicóloga británica Susan Blackmore, piensan
que la E. M. I es provocada por cambios fisiológicos en
el cerebro, vinculados a la muerte de ciertas células por
falta de oxígeno. Es lo que se llama anoxia cerebral. Otras
teorías hablan de reacciones psicológicas ante la muerte
inminente. Según esta hipótesis, la E. M. I. sería causada
por el miedo a la muerte que precede a la detención cardiaca.
Igualmente, según las investigaciones en 2002 de
Olaf Blanke del departamento de neurología del hospital
universitario de Ginebra y las efectuadas por el profesor
Heinz Wieser, neurólogo de la universidad de Zurich
en Suiza, las E. M. I. podrían ser fruto de un estímulo eléctrico
en una región específica del cerebro en pacientes
epilépticos. Los resultados obtenidos dan testimonio de
sensaciones de flotación y producción de imágenes fantasmagóricas
por parte de los enfermos, pero ninguna de
las fases vividas tiene las características de los fenómenos
descritos por los “experienceurs” de E. M. I. Hasta recientemente,
no se habían concebido estudios científicos y
prospectivos para tratar de explicar las causas y el contenido
de una E. M. I. Con frecuencia los estudios realizados
eran retrospectivos, y podían haber pasado varios años
entre la ocurrencia de la E. M. I. y su estudio, lo cual es un
freno para la buena evaluación de los datos farmacológicos,
médicos y psicológicos.
1970-2006: LOS COMIENZOS DE LAS INVESTIGACIONES
MUNDIALES SOBRE LAS E. M. I.
Las investigaciones científicas sobre las E. M. I. comenzaron
a fines de los años 70, con la creación en los Estados
Unidos de la “Asociación Internacional para Estudios
Cercanos a la Muerte” (*) (IANDS) por el profesor Kenneth
Ring en estrecha colaboración con Raymond Moody. La
publicación del libro de Raymond Moody Vida después de
la Vida y la presentación de los primeros trabajos de Elisabeth
Kübler-Ross estimularon igualmente la puesta en
marcha de los primeros
estudios científicos
sobre las E. M. I. Luego,
numerosos investigadores
de renombre,
pertenecientes a diversas
disciplinas (psiquiatría,
psicología, farmacología,
neurología
y neurofisiología)
estudiaron este fenó-
meno y sus implicaciones.
La metodología
de las investigaciones
científicas sobre las E.
M. I. consiste en recoger
testimonios entre
una población determinada,
por ejemplo
todos los enfermos de
un hospital y según un
protocolo estandarizado,
luego de tratarlos
en plan cualitativo y estadístico. Hoy se cuenta con
varios grandes estudios de los cuales el más importante
es el del cardiólogo holandés Pim van Lommel que tiene
autoridad en ese campo. Los resultados de este análisis
iniciado hace diez años en diez hospitales holandeses
y sobre más de 340 personas en estado de muerte clínica
fueron publicados en 2001 en The Lancet, una de
las revistas médicas más importantes del mundo. En el
mismo período, Sam Parnia, médico e investigador del
hospital general de Southampton (Gran Bretaña) dirigió
su propio estudio en su unidad de cuidados intensivos.
Antes, a fines de los años 90, una investigación norteamericana
dirigida por Kenneth Ring sobre las E. M. I. entre
personas ciegas, de las cuales había varias ciegas de nacimiento,
plantea de manera asombrosa la cuestión de la
“visión” en las E. M.I. Citemos igualmente, en neurociencia,
los trabajos del doctor Mario Beauregard, especialista
en “neuroteología” —estudio de los estados místicos profundos—
en la Universidad de Montreal y las investigaciones
sobre desincorporación adelantadas por la doctora
Sylvie Déthiollaz, investigadora de biología molecular
en Suiza.
(*) International Association for Near Death Studies (N.
del T.)
MARTIGUES, 17 DE JUNIO 2006: EL PUNTO SOBRE
LAS INVESTIGACIONES EUROPEAS
Ese día tuvo lugar un acontecimiento excepcional. Médicos
y especialistas se reunieron para redactar el balance
de treinta años de investigación científica sobre las E. M.
I, ante un público de 2.000 personas. Es el comienzo de
una nueva etapa en la investigación y comprensión de
las E. M. I. Dos despachos AFP fueron recogidos en todo el
mundo por decenas de medios, desde Israel a Singapur,
desde Sidney (Australia) hasta Teherán (Irán). Es decir que
este coloquio es un hecho revolucionario dentro de la
comunidad médica mundial. En el mundo hay catalogados
17,5 millones de “expérienceurs”. De todas las edades,
de todos los países, de todas las culturas, de todas las religiones,
hombres o mujeres, estos millones de personas
dan testimonio de su viaje a las fronteras de la muerte. Un
accidente, un paro cardiaco o un coma y su vida se transforma.
Según los últimos estudios, entre 15 y 20% de los
individuos que se han encontrado en situación de rozar
la muerte con un riesgo vital importante han vivido una
E. M. I. No se trata de una experiencia rara. Y es esa estadística
la que impulsa a
numerosos científicos
a considerar muy en
serio el asunto.
En los Países Bajos,
la investigación que
perturba
Hasta ahora, se han
realizado dos estudios
prospectivos y científicos
(1988 y 2001)
por médicos en los Países Bajos y en Gran Bretaña. Sin
embargo, solamente el estudio holandés del profesor
Pim van Lommel (cardiólogo) analiza en profundidad las
estadísticas sobre los factores susceptibles de originar
una E. M. I. Este estudio, como el del doctor Sam Parnia en
Gran Bretaña vuelve a cuestionar los conceptos establecidos
acerca de la naturaleza de la consciencia surgida
del cerebro. Veamos lo que descubrimos allí. En 1988,
el profesor Pim van Lommel y su equipo emprendieron
un vasto estudio sobre 344 sobrevivientes de paros cardiacos
para estudiar la frecuencia, causa y contenido de
las E. M. I. Se desarrolló en diez hospitales holandeses,
con el acuerdo de cada paciente y del comité de ética.
Se realizó un control estricto de los datos médicos, farmacológicos,
psicológicos y demográficos. Se hicieron
comparaciones con un grupo piloto que había sufrido
un paro cardiaco sin E. M. I. Las entrevistas tuvieron
lugar algunos días después de la reanimación, en cuanto
el estado del enfermo lo permitió. Además se hizo un
nuevo estudio longitudinal a dos y ocho años de intervalo,
con dos nuevas series de entrevistas para observar
las modificaciones sobrevenidas en la vida de cada uno
de estos pacientes. Pim van Lommel explica: “Una E. M. I.
es el recuerdo de impresiones experimentadas durante un
estado modificado de conciencia. Incluye especialmente
elementos específicos como experiencias de desincorporación,
sensaciones de bienestar, la visión de un túnel, de una
luz, de parientes fallecidos así como una revista de su propia
vida. En nuestro estudio, 62 personas, o sea el 18% de
los 344 pacientes reanimados, relataron haber vivido una E.
M. I. con los elementos clásicos antes descritos. Y de estos 62
pacientes 41, o sea el 12% del grupo estudiado, tuvieron E.
M. I, intensas. Del estudio no se desprende ninguna diferencia
entre los pacientes que han experimentado una E. M. I. y
los otros. Ningún factor como la duración del paro cardiaco,
del período de inconsciencia o el entubado del paciente
durante reanimaciones complejas o hasta el paro cardiaco,
es determinante de una E. M. I. Tampoco se ha establecido
correspondencia con la absorción de medicamentos o drogas
o factores psicológicos como el miedo a la muerte antes
del paro cardiaco. No se ha podido poner en evidencia ningún
criterio demográfico como educación, sexo o religión
del paciente”.
Transformados de por vida
El estudio longitudinal a dos y ocho años ha permitido
estudiar a más largo plazo a todas las personas que han
sobrevivido a un paro cardiaco, con y sin E. M. I. Según
este estudio, solamente los pacientes que han experimentado
una E. M. I. presentaron transformaciones duraderas
en cuanto a su actitud frente a la vida. Pim Van Lommel
observa especialmente la desaparición del miedo a
la muerte y una mayor intuición en estos pacientes. Los
resultados del estudio neerlandés muestran claramente
que los factores médicos, psicológicos, fisiológicos o farmacológicos
propuestos como teorías para explicar las
E. M. I. no son susceptibles de haberlas influenciado. El
doctor Van Lommel lo confirma en las conclusiones de su
estudio: “No hemos podido encontrar un solo factor médico
susceptible de haber provocado las experiencias de muerte
inminente durante el paro cardiaco y la muerte clínica de los
pacientes”. Es de hacer notar que en 1980 el doctor Bruce
Greyson, profesor de psiquiatría, había llegado a la misma
conclusión en su estudio norteamericano.
En Inglaterra, observaciones similares
El doctor Sam Parnia, autor de un estudio en el Reino
Unido en 2001, llega a las mismas conclusiones. Precisa
que las E. M. I. se producen durante el período de inconsciencia
del paciente y que algunos parecen haber obtenido
“informaciones inexplicables” sobre su entorno
durante ese período. Esto sugeriría que una parte de la
consciencia humana es capaz de separarse del cuerpo
y conseguir informaciones a distancia. “Ahora bien, pregunta
el doctor Parnia, ¿cómo pueden los testigos tener
un desarrollo de pensamiento estructurado, reflexionado,
con razonamiento y formación de recuerdos durante un
paro cardiaco?” Fue toda la amplitud de su estudio sobre
las E. M. I. en su servicio, publicada en la Revista médica
de reanimación, concluye igualmente en la necesidad
de proseguir las investigaciones sobre las E. M. I. a una
mayor escala
En Francia, la puesta
en evidencia de la
telepatía
En 2005, el libro-testimonio
Derrière la
lumière (Detrás de la
luz) de Jean-Jacques
Charbonier, anestesistareanimador
en Toulouse,
revoluciona los
modelos científicos a
través de relatos autobiográficos sobre el fenómeno de
la vida después de la vida. Dentro de su oficio, sus observaciones
referentes a las E. M. I. lo llevan a afirmar la existencia
de la telepatía, es decir la transmisión del pensamiento
entre el “expérienceur” y su entorno inmediato.
Sus experiencias de “comunicación” con los comatosos
fueron objeto de una obra Les preuves scientifiques de la
vie après la vie (Las pruebas científicas de la vida después
de la vida). Afirma allí el fenómeno de la “precognición” (o
clarividencia en términos espíritas) es decir que los expérienceurs
podrán adivinar lo que les va a llegar y pueden
percibir igualmente el pensamiento del que lo reanima.
“El pensamiento exacto con los términos exactos, por ejemplo:
este paciente se me escapa entre los dedos, explica J. J.
Charbonier, además el reanimador en cuestión confirma
que tuvo ese pensamiento, sin formularlo, ante el caso crítico
de su paciente”. No obstante, J. J. Charbonier va más
lejos al afirmar que esta telepatía puede ocurrir en el
otro sentido. Cuenta a los oyentes de Martigues y narra
en su libro ciertas experiencias telepáticas que vivió con
dos “expérienceurs”. Una de sus experiencias está relatada
en nuestra revista bajo la figura de Eco. Convencido de
que la vida no se detiene por la muerte del cuerpo físico,
este médico-reanimador sostiene la existencia del doble
etérico o astral según las filosofías, la salida del cuerpo,
la telepatía, la clarividencia, la existencia del túnel, la luz,
el encuentro con los seres de luz, la vuelta a la carne y
la transformación de la vida de los expérienceurs después
de su aventura. Estas experiencias demuestran que las
salidas del cuerpo ocurridas en las circunstancias enumeradas
no son alucinaciones de parte de los expérienceurs
pues los diferentes eventos percibidos durante los paros
cardiacos se han producido realmente. En su libro, da
recomendaciones para el acompañamiento de los comatosos
por su familia y por el personal que atiende. J. J.
Charbonier afirma que subsiste un estado de consciencia,
y se modifica por la detención del cerebro y que entonces
la conciencia no se halla a nivel del cerebro. Concluye su
conferencia diciendo que entonces es posible una forma
de vida después de la vida. He aquí un grandísimo paso
adelante hacia la filosofía espírita.
IANDS Francia, una asociación activa
Extensión de IANDS
Estados Unidos, creada
en 1987 por iniciativa
de Evelyne Sarah-Mercier,
antropólogo, economista
y presidente
de esta asociación
francesa, ésta tiene tres
objetivos: ofrecer un
servicio de asistencia
y consejo a las personas
que han vivido una NDE-EMI, organizar la investigación
sobre este fenómeno y difundir información entre
el público, los investigadores científicos y los profesionales
que trabajan en el campo de la salud. Todas las disciplinas
científicas están representadas y el doctor Jean-
Pierre Jourdan presentó en Martigues un informe sobre
los estudios e hipótesis realizados acerca de la posibilidad
de otra dimensión aparte de las que conocemos (tres
dimensiones de espacio, una dimensión de tiempo). Otra
dimensión dentro de la cual evolucionarían los expérienceurs
de E. M. I., y que les permite “percibir sin ojos, sin
oídos, sin cerebro”. Extracto del discurso de J. P. Jourdan,
médico, responsable de la investigación médica en IANDS
Francia: “Lo que nos hizo considerar que nuestros pacientes
parecían evolucionar en otra dimensión, fueron sus descripciones
respecto a la visión y la percepción de los relieves.
Algunos ejemplos: ‘Veía por todas partes, tenía un ángulo
de visión de 360°, mi campo visual era más extenso que de
ordinario, veía a través de todos los objetos, estaba en todas
partes y en ninguna a la vez, salvo cuando apuntaba a un
objetivo hacia el que era proyectado a gran velocidad, mis
desplazamientos estaban sometidos a mi voluntad con un
efecto instantáneo, etc.’ Puede hacerse la observación más
simple: la totalidad del contenido de un universo de dos
dimensiones es visible simultáneamente con la condición
de encontrarse fuera de ese universo, en una tercera dimensión.
Es lo que todo el mundo hace mirando una pantalla
a distancia. La presente idea de trabajo que les expongo es
una propuesta, no es una explicación. Durante una experiencia
fuera del cuerpo, todo sucede como si el testigo percibiera
nuestro mundo desde una dimensión suplementaria,
una quinta dimensión. Pero percibir desde un punto exterior
depende también de la distancia. Si uno se acerca a la pantalla,
no verá las mismas cosas que si la mira desde el fondo
de la sala; eso implica efectos de perspectiva que dependen
de la distancia y de un eventual desplazamiento. Los testimonios
de acercamiento, alejamiento, visión rápida, zoom
o ángulo de 360° se explican por el enfoque de la atención.
Uno puede concentrarse en un detalle o percibir el conjunto,
y en ningún momento se ha movido. Es sólo la atención que
se ha enfocado sobre un punto o por el contrario se ha desfocalizado.
La impresión de estar en todas partes a la vez
viene del hecho de que se pueden ‘ver’ todas las partes a la
vez, pero al mismo tiempo no se está en ningún sitio pues
no se está en este plano, sino afuera. Se está pues fuera del
universo de donde uno viene”. En espiritismo, la sensación
de desplazarse muy rápido o la facultad de encontrarse
en un lugar preciso simplemente porque se ha deseado
ir a ese lugar, son consecuencia de la capacidad de pensar
y de su fuerza de focalización, capacidad descubierta
desde hace mucho tiempo por la comunicación espírita a
través de los múltiples testimonios de los espíritus. Efectivamente,
el más allá no es un lugar geográfico. No está
en ningún sitio y está en todas partes, está en una dimensión,
espiritual e inmaterial, la del espíritu.
Cuando la ciencia se reúne con la filosofía…
Pim Van Lommel abre el coloquio de Martigues con su
conferencia cuyo tema es “Cerebro y consciencia”. Trata
así de presentar al auditorio los cuestionamientos, a
menudo filosóficos, que se le imponen ante la evidencia
de los testimonios de los expérienceurs de E. M. I.
Extracto de la introducción de la conferencia del doctor
Pim Van Lommel:
“Las E. M. I. sobrevienen con frecuencia creciente debido a
la mejoría en las tasas de sobrevivencia que resultan de las
modernas técnicas de reanimación. Una E. M. I. parece ser
un fenómeno relativamente frecuente y sigue siendo inexplicable
a los ojos de muchos médicos. En consecuencia,
esta observación de la supervivencia durante una situación
médica crítica es ampliamente ignorada. ¿Es que la
muerte cerebral equivale realmente a ‘la muerte’ a secas,
o es sólo el comienzo del proceso de muerte que puede
durar muchas horas o días? ¿Y qué llega a la consciencia
durante ese período? ¿Deberíamos considerar igualmente
la posibilidad de que una persona clínicamente muerta
durante un paro cardiaco pueda quedar consciente, y
hasta la posibilidad de que pueda subsistir una consciencia
después de que esta persona esté realmente muerta,
cuando su cuerpo está frío? A mi modo de ver, el único
enfoque empírico posible para valorar estas teorías es la
investigación sobre las E. M. I. Creemos que la muerte de
nuestro cuerpo es el fin de nuestra identidad, el fin de nuestros
pensamientos y de nuestros recuerdos, que es el fin de
nuestra consciencia. ¿Debemos cambiar nuestros conceptos
sobre la muerte, a partir no sólo de lo que ha sido enseñado
y escrito sobre la muerte en la historia de la humanidad,
sino también a partir de los recientes descubrimientos del
estudio científico de las E. M. I.? ¿Qué es la muerte? Durante
nuestra vida, 500.000 células mueren cada segundo. Cada
día, alrededor de 50 mil millones de células son sustituidas
en nuestro cuerpo, lo que equivale a un ‘nuevo cuerpo’, cada
año. El 90% de las moléculas y átomos de nuestro cuerpo
han sido reemplazados. Pero nadie se da cuenta de ese cambio
constante. Las células no son sino los elementos constitutivos
de nuestro cuerpo, como los ladrillos de un muro,
pero, ¿quién es el arquitecto? ¿Quién coordina la construcción
de esa casa? ¿Una persona ‘es’ su cuerpo, o más bien
‘tiene’ un cuerpo?” Es preciso decirle al mundo médico,
que a estas preguntas fundamentales, nuevas, el espiritismo
responde desde hace 150

No hay comentarios:

Publicar un comentario