UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 7 de noviembre de 2010

16 LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010 D O S S I E R NDE - EMI por J O Ë L F R A N C H E T E AU EL CASO PAMELA REYNOLDS

DR. ROBERT SPLETZER


16
LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010
D O S S I E R
NDE - EMI
por
J O Ë L F R A N C H E T E AU

EL CASO PAMELA REYNOLDS

Desarrollo de la operación
Esta operación llamada “detención circulatoria
hipotérmica”, consiste en drenar toda la sangre al
exterior del cuerpo para suprimir la presión en las
arterias y por tanto en la aneurisma. Una vez vaciado el
cuerpo de sangre, puede llegarse hasta la aneurisma
y eliminarla. Pero el problema es que al drenar
la sangre al exterior de un cuerpo, normalmente
éste muere, pues el cerebro necesita la sangre. En
ausencia de circulación sanguínea en el cerebro,
más allá de cuatro a cinco minutos se producen
cambios irreversibles. Entonces, los cirujanos deben
proteger al cerebro contra esa falta de oxígeno. Para
ello, bajan la temperatura del cuerpo a 15,5 grados,
fijando un catéter en la arteria femoral para sacar la
sangre del cuerpo y enfriarla en un baño de hielo para
reintroducirla por la vena femoral. Así es extraída la
sangre tibia, enfriada y reinsertada en el cuerpo para
provocar su enfriamiento. En cuanto la temperatura
corporal alcanza los 15,5 grados, se detiene la
bomba que reinserta la sangre y luego el cuerpo es
inclinado para que se vacíe totalmente de sangre en
un contenedor externo. Bajo barbitúricos y en esas
condiciones de hipotermia, la envoltura carnal puede
sobrevivir normalmente entre treinta y sesenta
minutos, pero el procedimiento es muy arriesgado
y muchos de los pacientes en los que se intenta esa
operación, mueren. Además, un buen número de
los sobrevivientes sufre graves daños cerebrales. No
es, pues, un procedimiento utilizado a la ligera pero
allí, era cuestión de salvar una vida, la de Pamela
Reynolds. Entonces ella fue puesta en estado de
muerte clínica durante más de una hora. Terminada la
operación, Pamela se despertó relatando la totalidad
del desarrollo de la intervención; contó haber “salido
de su cuerpo” y observado toda la escena desde
arriba.
Testimonio de Pamela Reynolds:
“Escuché un ruido mecánico que me hizo pensar en la
fresa del dentista, y en ese momento, como si el ruido me
empujara, salí por la parte superior de mi cabeza. Tenía
una visión extremadamente clara de la situación, veía
el instrumento con que el cirujano estaba abriendo mi
cráneo, parecía un cepillo de dientes eléctrico. Oí a una
mujer decir que mis venas y arterias eran demasiado
estrechas y el cirujano le respondió que utilizaran los
dos lados. No me quedé allí mucho tiempo, sentí una
presencia y al volverme percibí un minúsculo punto
luminoso y ese punto empezó a crecer y oí a mi abuela
llamándome y cuando la vi, parecía joven y maravillosa.
Cuanto más me acercaba a la luz, reconocía más
personas que había conocido; eran todas de luz o en
traje de luz y todas parecían jóvenes, sanas y fuertes. Se
comunicaban conmigo por el pensamiento y las oía. No
fui autorizada a ir más lejos pues me explicaron que si iba
demasiado lejos, no podría volver a unirme a mi cuerpo
físico. Tenía ganas de regresar con mi familia y mi tío
me acompañó hacia abajo a través del túnel. Durante
el regreso, deseaba encontrarme en mi cuerpo, pero
cuando lo vi tenía el aspecto de una ruina. Entonces ya
no quería regresar y mi tío me dijo que era como saltar
en una piscina, aceleró mi regreso dándome una suerte
de golpe y además no sé por qué me lo dio y entonces
toqué mi cuerpo, fue como si hubiera saltado en un
estanque de agua helada”.
Pamela Reynolds nació en 1956 en Atlanta, Georgia. En 1991 cuando era una
joven música y madre de familia, ya no le quedaban más que algunas semanas de
vida. En efecto, un escáner reveló una aneurisma en su cerebro a nivel del tronco
cerebral, y que amenazaba con romperse en cualquier momento. La dificultad
era que esa importante aneurisma era inaccesible. El Dr. Robert Spetzler, neurocirujano
del hospital San Joseph de Phoenix en Arizona, le propuso entonces a
Pamela una operación de última instancia, una intervención quirúrgica extremadamente
delicada y aún escasamente utilizada.
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LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010
É C H O S
Mark, que dirigía una sociedad de
venta de equipos médicos, había
estado toda su vida obsesionado por
el dinero y por su posición social. Un
ataque cardiaco a los cuarenta y cinco
años lo arrojó momentáneamente al
más allá, al contacto con numerosos
miembros de su familia, donde sintió
las vibraciones de un inmenso amor.
Una vez reanimado, consideró la vida
de manera diferente, diciendo que
había cerrado un trato con “el ser de
luz”: se empeñó en no concentrarse
tanto en el dinero, y trataba de ser
bueno. Moody trae el último testimonio
de Mark: “Soy más agradable de
tratar, dice con una sonrisa. ¡Entonces la
gente quiere comprarme más material!”
Ver la vida de otra manera
El cirujano Robert Spetzler testificó que, mientras estaba en
estado de hipotermia avanzada y ya no tenía una gota de
sangre en el cuerpo, en el preciso momento de la operación,
Pamela Reynolds estaba muerta Su historia daría la vuelta al
mundo.
Comentarios
Ella indicó igualmente que flotaba en la sala de quirófano
mientras los médicos efectuaban la operación. Así, se sentía
más consciente de lo normal y su visión era más precisa y más
clara. En ese estado hizo varias observaciones:
Se fijó que el instrumento utilizado por el cirujano para abrir su
cráneo se parecía a un cepillo de dientes eléctrico y no a una
sierra lo cual le pareció extraño. Luego se confirmó que la sierra
de trepanar utilizada se parecía mucho a un cepillo de dientes.
Oyó una voz de mujer diciendo: “Tenemos un problema,
sus arterias son demasiado estrechas”. El equipo quirúrgico
asegura que trató de conectar la máquina de drenar la sangre
a la pierna izquierda y al ver las dificultades pasaron a la pierna
derecha.
Cuando vio su cuerpo y ya no quería volver, su tío trató de
persuadirla pero ella seguía negándose. Entonces su tío le dio
un empujón y ella vio su cuerpo dar un salto. Esa fase coincidió
con la utilización del desfibrilador para la puesta en marcha de
su corazón y representó el regreso a su cuerpo.
Pamela “advirtió” y “comprendió” la situación en la que se
encontraba cuando veía y oía, mientras su cerebro ya no
funcionaba. Este asombroso caso nos proporciona la prueba
de que la vida continua cuando el cerebro está totalmente
inactivo y en estado de muerte clínica. La pregunta que se hace
la ciencia es, ¿con qué? Y, ¿cómo?
Todo lo que pasó durante la operación (los diferentes tiempos
operatorios, los detalles, los intercambios entre cirujanos,
cardiólogos y enfermeras) está consignado en el informe de
quirófano que da testimonio de la realidad de lo que Pamela
percibió durante la intervención quirúrgica.
La investigación actual así como el caso de Pamela Reynolds
muestra que estas experiencias no pueden ser explicadas
por causas fisiológicas —desajuste cerebral en la proximidad
de la muerte, fiebre, etc.— y que no se deben a un desorden
mental. Ni sueños, ni alucinaciones, ni desórdenes de
percepción. Desde hace más de 40 años,
este fenómeno es estudiado oficialmente
en medios hospitalarios porque constituye
un verdadero enigma científico.
El sábado 22 de mayo de 2010, Pamela
Reynolds falleció a la edad de 53 años, o
sea diecinueve años después de su N. D.
E., víctima de un ataque cardiaco cuando
estaba hospitalizada en el Emory University
Hospital de Atlanta.
Esta experiencia de muerte inminente es
considerada por muchos como una prueba
de la realidad de la supervivencia de la
conciencia después de la muerte, y de una
vida después de la muerte.

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