UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

martes, 30 de noviembre de 2010

¿QUÉ ES EN REALIDAD EL ESPIRITISMO? TOMADO DE: CONCIENCIA ESPÍRITA REVISTA DE DIVULGACIÓN DOCTRINARIA DE EL GRUPO ESPÍRITA LA PALMA, DE CANARIAS, ESPAÑA.


¿QUÉ ES EN REALIDAD EL ESPIRITISMO?
Los conceptos esenciales sustentados por la Doctrina Espírita se encuentran expresados
de diversas maneras desde eras muy remotas en todas las manifestaciones culturales,
religiosas, filosóficas y morales que han determinado el destino de la humanidad;
pero es a partir del formidable trabajo teórico y experimental que realizó el sabio
racionalista Hippolyte Leon Denizard Rivail (1804 - 1869), universalmente conocido
como Allan Kardec, cuando el Espiritismo adquirió su contextura doctrinaria y sus formidables
proyecciones, en tanto se convirtió en una abarcante cosmovisión científica,
filosófica y ética, capaz de proporcionar una nueva comprensión de la realidad intrínseca
del Ser, la Vida y el Universo.
Los postulados básicos del Espiritismo son:
1) Existencia de Dios
La idea espiritista de Dios se distingue radicalmente de la concepción antropomórfica
de las religiones. No se le concibe como un ser personal o mutable que premia o castiga,
sino como la energía primaria y creadora del Universo, arquetipo del Supremo
Amor.
2) Preexistencia y Supervivencia del Espíritu
Existimos antes de nacer y continuamos viviendo después de la muerte. Todos los
seres vivientes están dinamizados por un principio psíquico, asiento permanente de lo
intelectual, emotivo y volitivo, indestructible e imperecedero que coexiste con el organismo
corporal.
3) Reencarnación
El espíritu va utilizando diversos cuerpos a lo largo de su trayectoria progresiva. Va
alcanzando nuevos conocimientos y experiencias, a través de innumerables vidas sucesivas.
Así el pasado y el presente están enlazados en una relación causal, cuya
comprensión es indispensable para el perfeccionamiento del Ser y para la construcción
de su porvenir luminoso.
4) Mediumnidad
Es la facultad que poseemos los seres humanos -más agudizada en aquellos que específicamente
llamamos médiums- para relacionar las humanidades visibles e invisibles,
es decir, el mundo físico y el mundo espiritual.
Por la mediumnidad se prueba experimentalmente la inmortalidad del alma. Se rectifican
las falsa ideas del cielo, infierno, demonios, penas o castigos eternos. Entramos
en contacto con seres queridos y recibimos valiosas informaciones, instrucciones o
intuiciones, de variadas fuentes espirituales.
5) Pluralidad de Mundos Habitados
La vida no es un accidente que excepcionalmente se produjo en la Tierra. Ella es una
CONCIENCIA ESPÍRITA 7
constante universal. No estamos solos en un Universo infinito, eterno e ilimitado. Sería
grosero antropocentrismo negar las posibilidades de vida en otros planetas, sistemas
o galaxias, la cual obviamente, habrá adquirido distintas formas de expresión, de
acuerdo con sus propias circunstancias.
6) El Espiritismo es una Ciencia Experimental
Kardec definió el Espiritismo como "la Ciencia que estudia el origen, la naturaleza y el
destino del espíritu y sus relaciones con el mundo corporal".
El Espiritismo es científico porque se apoya en hechos demostrados y demostrables.
Lo es porque su objeto de estudio es susceptible de ser analizado, registrado y controlado.
Es científico porque aplica una metodología rigurosa y precisa, y en sus conclusiones
ha enunciado leyes de vigencia general.
7) El Espiritismo es una Filosofía Racionalista
Nos aclara nuestro origen y nuestro destino, proporcionándonos respuestas al por qué
y para qué estamos en el planeta, sin apelar a expedientes sobrenaturales, ni a dogmas
o fideísmos, haciendo -por el contrario- de la razón, la brújula para orientarnos.
8) El Espiritismo no es una Religión o Secta Pseudo-Religiosa
Recordemos con Kardec: "El verdadero carácter del Espiritismo es el de una ciencia y
no el de una religión". Toda religión se asienta en dogmas; admite lo sobrenatural; su
vía de conocimiento es la fe; adopta ritos, cultos, liturgias; se organiza en iglesias; posee
sacerdotes, jerarquías, etc; mientras que el Espiritismo se respalda en la ciencia,
excluye cualquier tesis sobrenaturalista; preconiza la razón como fuente del saber; no
tiene ritos, altares, ceremonias, templos o clero.
9) El Espiritismo no guarda relación con ningún género de supersticiones
En el Espiritismo no hay prácticas de africanismos o ritualismos étnicos, religiosos,
folclóricos o sincretismos, ni se hacen rezos, baños de plantas, consumo de aguardiente
o tabaco, inhalaciones tóxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos.
10) El Espiritismo es una Ética Social
La Ciencia y la Filosofía Espírita encuentra su complemento en la Ética Espírita. No
basta conocer los fundamentos de esta Doctrina; es necesario que los consubstanciemos
con nuestra vida, para lograr la transformación moral, personal, familiar y social
que los nuevos tiempos requieren.
El Espiritismo no se reduce a la fría experimentación del laboratorio; tampoco se limita
al razonar inductivo o deductivo. Lo científico y lo filosófico se proyectan en lo ético
y en lo moral, mostrando así el prototipo del hombre nuevo que el Espiritismo es
capaz de formar: el Hombre - Espírita, arquetipo de la era que se avecina con el Tercer
Milenio, la Era del Espíritu.
Este texto está reproducido de un folleto divulgativo editado por el Movimiento de Cultura Espírita CIMA, de
Venezuela, con el que el Grupo Espírita de La Palma está en total consonancia

domingo, 21 de noviembre de 2010

Gustave Geley (1868-1924)

Doctor en medicina de la facultad de Lyon,
Gustave Geley se estableció en Annecy, y
adquirió una sólida reputación de clínico.
Apasionado por la investigación metapsíquica,
algunos años más tarde abandonaría la
medicina para dedicarse a esta nueva actividad,
convirtiéndose en miembro activo de la
Sociedad de estudios psíquicos de Ginebra
en 1895. Publicó sus primeros libros: Essai de
revue générale et d’interprétation synthétique
du spiritisme (Ensayo de revisión general e
interpretación sintética del espiritismo) y
L’être subconscient (El ser subconsciente), en
los cuales concluye en la existencia de un principio
psíquico independiente del cuerpo físico,
preexistente a él y que le sobrevive dentro de
una evolución reencarnacionista.
En 1919, fue nombrado director del Instituto
Metapsíquico de París y se encargó de La Revue
Métapsychique (La Revista Metapsíquica).
Realizó numerosos trabajos sobre telepatía y
clarividencia con Pascal Fortuny, y sobre ectoplasmia
con los grandes médiums de la época:
Franek Kluski, Jean Gusik, Eva Carrière…
En 1919 publicó su obra esencial Del inconsciente
al consciente, que ofrece una excelente
síntesis filosófica y científica sobre el ser, la
vida y el universo.
El 14 de julio de 1924, de vuelta de Varsovia
donde acababa de efectuar sesiones de
ectoplasmia con el médium Franek Kluski, el
pequeño avión que le llevaba de regreso a
Francia se precipitó al suelo, matando al piloto
y a su ilustre pasajero.

sábado, 13 de noviembre de 2010

LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO par ISABELLE CHEVALIER RUFINA NOEGGERATH TOMADO DE: LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010.

«Más se aprende, más se comprende cuánto hay que
aprender todavía..»

Rufina Noeggerath nació en 1821. Era de origen finlandés.
Muy conocida por los espíritas del mundo entero, es autora
de muchas obras, entre ellas La Supervivencia, su realidad,
su manifestación, su filosofía. Esta obra fue prologada así
por Camille Flammarion: “Deben aplaudirse los esfuerzos de
todos los que, como la estimable autora de este libro, tienden
a aportar nuevos documentos a la elucidación del misterio en
el que sigue envuelto nuestro destino ulterior”.
Rufina Noeggerath fue una de las numerosas figuras de la filosofía
espírita que durante 40 años participó en el estudio de la
manifestación de los espíritus en sesiones. Ella tenía un salón
donde se reunían todos los talentos, todas las cumbres de las
artes y de las letras, adeptos o cercanos del espiritismo. En ese
salón se reunían todos los miércoles. Ella ayudaba a todos los
que deseaban profundizar su pasión por las ciencias psíquicas;
inspiró a artistas y escritores. Para 1905 era la decana de los
espíritas de París. Tenía entonces 84 años y poseía toda su
lucidez y fuerza de trabajo. Su vigor intelectual representaba
“el alma del movimiento espírita de la época”. Fue a la muerte
de su marido que encontró un nuevo sentido para su vida y se
convirtió en esta experimentadora que contribuyó al desarrollo
del movimiento espírita de su tiempo, por medio de
preciosos testimonios y una gran comprensión de la mediumnidad:
“Mi primera escuela se hizo bajo la dirección de un ser
elevado del espacio. Debemos el conocimiento de su médium
al doctor Puel, conocido por sus estudios psíquicos. El “sideral”
(en esa época, ciertos investigadores y científicos llamaban
a los Espíritus: “Siderales”, “habitantes del Espacio”, “extraterrestres”)
pudo hablarnos con su voz cálida y firme; nos
indicaba los medios para obtener espléndidos fenómenos. Las
ideas grandiosas que emitía imponían respeto y nos volvían
dóciles a sus enseñanzas; también comprendíamos nuestra
falta de experiencia” (Rufina N.).
A lo largo de todos esos años, trabajó en colaboración con
sus amigos y con varios médiums cuidadosamente escogidos,
que ejercían mediumnidades de escritura automática y de
incorporación o “encarnación”, tal y como se les llamaba en
esa época: “Diversos médiums potentes fueron elegidos para
eso; los había instruidos, analfabetas, robustos y delicados;
algunos tenían el espíritu muy ponderado, otros se mostraban
mal equilibrados; en fin, los había de ambos sexos, de edades
diferentes y de diversas nacionalidades” (Rufina N.). Los
mensajes eran meticulosamente anotados en taquimecanografía
por lo cual, a veces, según la tonalidad o la cadencia
de las palabras del espíritu, la transcripción quedaba incompleta.
Todos los mensajes fueron clasificados por temas. Los
espíritus venían para dar instrucciones indispensables para la
conducta a seguir durante las sesiones mediúmnicas. Aportaban
conocimientos generales de importancia sobre asuntos
tales como el magnetismo y sus aplicaciones, el psiquismo, los
sentimientos, la fuerza del pensamiento y sus acciones, ya sea
que procedieran de los humanos o de los espíritus. Revelaban
y afinaban los conocimientos relativos a las insospechadas
facultades que posee el ser humano, permitiendo progresar
en la comprensión del fenómeno espírita.
Acompañada por hombres de ciencia o filósofos, Rufina aplicaba
rigurosamente los consejos dados por los espíritus a
los cuales se ajustaban escrupulosamente: “Para evitar toda
presión sobre la voluntad de los visitantes, no los evocábamos;
era libremente y a su hora que ellos venían a nosotros,
a menudo en el momento en que menos los esperábamos.
De resto, nuestros esfuerzos por llamar a un hermano extraterrestre
podrían ser vanos; los habitantes del espacio no
responden a las llamadas de los terrestres si no deben, si no
pueden, y se tiene el temor de no tener otros visitantes que
los seres que se burlan de nosotros”. (Rufina N.)
Fue así es como pudo recoger centenares de consejos, revelaciones,
informaciones y experimentos para, a ejemplo de
Allan Kardec cincuenta años antes, ponerlos por escrito, luego
publicarlos y legar esa herencia a los espíritas de hoy. Su libro
La Supervivencia fue editado en 1907. Tuvo la particularidad
de provenir de la voluntad de los espíritus, especialmente
del espíritu Fenelón y de dos sabios de lejanos tiempos de
la India. Entre los temas desarrollados, hay uno sobre el que
nos detendremos algunos instantes, pues revela importantes
informaciones sobre los médiums, sobre su naturaleza particular,
los escollos de la mediumnidad y sobre las condiciones
de operar para contactos de calidad. Por ejemplo, el orgullo
y la falta de reflexión del médium conllevan efectos estériles
que todavía hoy se demuestran ampliamente. En efecto,
Rufina Noeggerath relata en su libro que entre las personas
que se imaginan ser médiums de primer orden, se encuentran
quienes hacen hablar a los “Invisibles”, únicamente como los
oyen y las comunicaciones recibidas están en relación con
sus ideas personales. Hoy sabemos que el inconsciente del
médium está en el origen de esas “comunicaciones” personales.
Igualmente, los espíritas de la época fueron enfrentados
a médiums cegados por la complacencia de desencarnados
que se relacionaban exclusivamente con su médium. Así,
estos últimos que, estaban siempre con un mismo “amigo
del espacio”, se volvían ridículos por las comunicaciones
que conseguían. La armonía entre los miembros del grupo
espírita y sus médiums es el criterio esencial para permitir
comunicaciones de calidad. Como hoy en día, en el seno de
nuestra asociación, la necesidad de los Espíritus de encontrar
un medio donde haya unión es absolutamente indispensable
para su manifestación. El espíritu Fenelón precisa esto: “Una
cosa es indispensable, y es que los miembros del grupo estén
en armonía entre ellos, que se entiendan, que se visiten y
que siempre estén en excelentes términos; los Invisibles no
pueden manifestarse en un círculo si no son atraídos por una
comunión de ideas, de pensamientos, hasta de amor. Es eso lo
que llamamos armonía”. Ya sea en 1900 o en 2010, la armonía
siempre es precaria de conseguir en un grupo humano, pues los
espíritas no son diferentes de la generalidad de los mortales, y
las disensiones siempre pueden oponerlos. Sin embargo, es a
ese precio que se consiguen las mejores comunicaciones y se
forma una muralla contra los espíritus que buscan el desorden
para adueñarse, incluso obsesar al médium que trabaja.
Los espíritus docentes del grupo de Rufina Noeggerath aportaron
precisiones sobre la naturaleza de los médiums, lo que
podían sentir viviendo su mediumnidad, especialmente la
mediumnidad de incorporación, y muchos consejos fueron
dados a los espíritas de la época, consejos que hemos recibido
de nuevo un siglo más tarde, por medio de otros interlocutores
de lo invisible. Ciertas precisiones de la época corroboran
totalmente aquello de lo que somos testigos en nuestro
Círculo en el siglo XXI. Los más grandes médiums son seres
absolutamente aparte. Para atraer hacia ellos a las grandes
inteligencias del más allá, estos seres necesitan poesía, estudio
arte y filosofía, tienen una necesidad de ideal que les eleve
por encima de las contingencias materiales; esos médiums
consiguen magníficas comunicaciones filosóficas e instructivas.
El carácter de esos intermediarios sufre a veces variaciones
y desequilibrios; eso es debido al hecho de que sufren,
a causa de la flexibilidad necesaria para las más variadas
incorporaciones, la influencia del medio en que se encuentran,
de suerte que, a veces, pueden ser maniáticos, versátiles, a
veces coléricos, y las relaciones que se llevan
con ellos a veces son delicadas. En la vida son
diferentes, casi en todo, de los demás hombres.
En vista de su manera de ser, ¿esos cambios los
hacen felices? Por supuesto que no, ellos son
los primeros a sufrir por eso. Es por eso que el
rol de los que les protegen es esencial y totalmente
altruista, pues la persuasión, la dulzura y
la solicitud son para ellos fuente de equilibrio
y de consuelo. Ellos necesitan sentirse queridos
para continuar su misión, pues con frecuencia
los médiums experimentan pavor ante los
fenómenos mediúmnicos. Especialmente la
mediumnidad de incorporación es particularmente
difícil para ellos, pues mientras que los
espíritas conversan con los espíritus, el médium
está privado de la vida de su cuerpo; su alma se
encuentra en un estado anormal, del otro lado
de la vida terrenal, y eso le inquieta fuertemente,
pues para él, el fenómeno de desincorporación
es una especie de muerte. “Amad a los
médiums, apoyadles; por su intermedio, tenéis
grandes fenómenos de los cuales ellos mismos
son privados. Cuanto más les améis, más
fuerte y poderoso se volverá el círculo fluídico,
porque vuestra amistad encontrará eco en su
sensibilidad (Fenelón)”. Más de un siglo ha
transcurrido entre los mensajes de Fenelón y
las palabras de los espíritus que visitan nuestro
Círculo. Y precisamente sobre este asunto, las
palabras y las recomendaciones del espíritu
siguen siendo las mismas y se han convertido
en nuestra preocupación cotidiana.
Rufina Noeggerath trae en su libro centenares
de mensajes escogidos según su calidad
de enseñanza y tocantes a todos los temas
como la reencarnación, la sociedad, el mal y el
bien, los fluidos, los mundos, etc. Esta obra a
ejemplo de las de los otros pioneros del espiritismo
aporta una piedra preciosa a la marcha
en curso de la Tercera Revelación de Dios.
Fueron sus cualidades morales, su bondad
natural y su inagotable caridad las que le
valieron a Rufina el apodo de “Bonne Maman”.
Falleció en 1908 a la edad de 87 años. Su
sepultura es una simple losa siempre abundantemente
florida. Muy visitada, su tumba
en el cementerio del Père-Lachaise, es un
lugar de paso obligado para los espíritas del
mundo entero de visita en París. Se le debe
esta reflexión que podría ser su epitafio: “Más
se aprende, más se comprende cuánto hay que
aprender todavía”.

viernes, 12 de noviembre de 2010

UN MENSAJE DE NUESTRO PRESIDENTE DE LA CEPA:
Estimados amigos,
está disponible en la página de CEPA (www.cepainfo.org), en la sección Biblioteca/
Revistas, la última edición de la revista Le Journal Spirite 82:
NDE- EMI Experiencias de muerte inminente.
...Esperamos la disfruten!

Ver más
Confederación Espírita Panamericana CEPA espiritismo kardec

D O S S I E R LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA por R É G I S B E RTAU D EL ESPIRITISMO, UNA CIENCIA ELISABETH D’ESPERANCE TOMADO DE: LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009

D O S S I E R
LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por
R É G I S B E RTAU D
EL ESPIRITISMO, UNA CIENCIA
La comunicación con el más allá
ha existido desde siempre; no es
una circunstancia moderna, suerte
de efecto de moda; hasta donde
podemos remontarnos en la
historia, las civilizaciones recurrían
a los espíritus: los brahmanes de
la India, los sacerdotes de Egipto,
China, Persia y Grecia, los primeros
cristianos, la escuela neo-platónica,
los indios de América… En todo
lugar y en todas las épocas los
seres humanos se han comunicado
con los espíritus. Pero en 1847, al
otro lado del Atlántico cuando
se hicieron públicas las primeras
manifestaciones, las hermanas Fox
estuvieron a punto de convertirse
en las primeras mártires del
espiritismo al evitar por poco
el linchamiento por parte de
la comunidad norteamericana
de Rochester. Rápidamente, los
fenómenos llegaron a Europa.
Asistimos en esa época a una revolución espiritual y
científica y fue así como vio la luz un número creciente
de círculos espíritas.
A través de los médiums, la comunicación con los
muertos y las pruebas de la supervivencia aportaron
la certeza del fenómeno y reemplazaron una creencia
alimentada hasta entonces por una fe ciega. Sin
embargo, la mediumnidad revestía un carácter muy
particular, no se podía estar seguro inmediatamente de
la procedencia de la comunicación. ¿Era el inconsciente
el que hablaba? ¿Era el médium? ¿Era un espíritu?
Los científicos, en su mayor
parte de tendencia materialista,
atribuyeron las manifestaciones
espíritas a diferentes causas como
histeria, el subconsciente, la lectura
del pensamiento; para ellos el
cerebro era, según toda evidencia,
la herramienta productora de
todas las manifestaciones. Hubo
numerosos escollos en este campo:
engaño, error de interpretación;
pero hubo también revelaciones
sorprendentes. Es que, sostener
que todas las manifestaciones
son de orden espírita y suponer
que las comunicaciones deberían
ser atribuidas únicamente a la
manifestación de los espíritus,
equivaldría a cometer el mismo
error que los científicos que
afirman lo contrario.
La ciencia se aproximaba así
a este fenómeno con duda y
circunspección, pero iba a abordarlo
mal por estar mal preparada. El
espiritismo no necesita escalpelo ni microscopio; como
la astronomía, la etnología o la geología, el espiritismo es
una ciencia de observación. Además, para cambiar todo
fenómeno de observación potencialmente influenciable
y que genere una posible alucinación, las herramientas
científicas de medida han reemplazado los medios
naturales de percepción. Para probar objetivamente las
posibilidades espíritas se han utilizado herramientas como
balanzas para registrar el peso del cuerpo del médium,
moldes de parafina para condensar una manifestación
tangible o fotografías para capturar el espíritu apenas
visible. Nacía otra ciencia y sin embargo, pocos seguían
esta idea y muchos sin haberla practicado la despreciaban
al punto de expresar opiniones y teorías sin haber buscado
nunca ninguna observación en presencia de un médium.
A fines del siglo XIX, Sir William Crookes decía: “Yo no
digo que eso es posible sino que es”. La razón principal
por la que la ciencia en su mayoría no se ha atrevido a
avanzar en el estudio de los fenómenos se basa en primer
lugar en un valor fundamental que es la valentía moral.
Esta facultad tiene la desventaja cierta de hacer pasar
la causa por la que se lucha por delante del ego. Para
la mayoría, el temor al ridículo ha ocultado el proceso
puramente científico. La inconstancia del fenómeno
y el problema de la incomprensión de su mecanismo
desanimaron a muchos que no querían ser el hazmerreír
de una eventual superchería. Evidentemente, los
charlatanes siempre se han nutrido de la credulidad de
una naturaleza humana a veces demasiado entusiasta y
fácilmente crédula. Pero, ¿no hay charlatanes en todos
los campos? Algunos, sin que por ello asistan a sesiones
de espiritismo, han preferido trabajar por analogía.
Estudiaron la mediumnidad en su laboratorio con casos
que se parecen, de cerca o de lejos, al comportamiento
de los médiums, es el caso, entre otros, de los histéricos.
Solamente si hay una ciencia en el espiritismo, si hay
una ley fundamental, ésta es de orden espiritual y los
protocolos materialistas difieren profundamente.
La señora d’Esperance da en su libro Al país de las sombras
su opinión respecto a tal actitud:
“No critico a los anti-espiritualistas… pero critico al
hombre que rechaza una cosa que le es incomprensible
porque no ha tenido ninguna experiencia personal.
Encuentro arrogante y presuntuoso al hombre que, sin
tener experiencia ni conocimiento respecto a un asunto,
duda de aquellos que han invertido mucho tiempo en
cuidadosas investigaciones y en experimentos, cualquiera
que haya sido el objetivo”.
LA MÉDIUM ELISABETH D’ESPERANCE
Ciertos científicos como Crookes, Aksakoff, Zöllner…
participaron en el estudio de los fenómenos espíritas. Para
hacerlo fueron al encuentro de los intermediarios del más
allá: los médiums. El miramiento nunca ha sido de rigor
para con los sensitivos, nada debía dejar lugar a la duda.
El doctor Gibier recordaba en su libro El espiritismo, la
forma en que fueron maltratadas, psíquica y físicamente,
las hermanas Fox por comisiones que se comportaban
ofensivamente hacia ellas. Sin embargo, fue en esas
condiciones que fueron tratados los primeros médiums,
sin medir todos los riesgos que eso podía tener sobre su
equilibrio psíquico y físico. Todavía hoy, la mediumnidad
es una circunstancia espiritual particular que exige una
atención y una vigilancia de primer orden. He aquí, con
ese propósito, un extracto de mensaje que aporta una
precisión en cuanto a la naturaleza mediúmnica:
“…El médium es un sujeto sensible, por lo general
particularmente nervioso, a menudo con la consciencia
exacerbada. Su vitalidad no es grande. Su energía física es
poco importante, lo que le permite liberarse más fácilmente
que otros del estado carnal, del estado de materia. Sí, queridos
amigos, los médiums son sujetos de gran fragilidad…”
Entre tantos médiums que han asumido esta dura tarea
está la señora d’Esperance. Ella conoció a los espíritus a la
edad en que las niñas juegan con muñecas. Deambulando
por las habitaciones, tejiendo en los rincones de la
casa, un mundo invisible se convirtió muy pronto en la
cotidianidad de esta pequeña; rápidamente, su entorno
condenó las incesantes observaciones de una niña sincera
que decía solamente lo que veía. Era entonces por miedo,
no a los espíritus sino a los hombres, que Elisabeth
callaba lo que veía, haciéndola caer en un mutismo que
se volvería desequilibrante para ella. Emprendió entonces
una lucha contra dos mundos; por un lado, ocupaba su
tiempo hasta agotarse para huir de ese diablo de quien se
le había hablado, de ese mundo que se le aseguraba que
sólo existía en su cabeza. Por otra parte, luchaba también
para no mostrar lo que seguía viendo, ese universo de la
sombra, esa vida invisible incesante y omnipresente. Así,
hacia los 14 años, era una niña de un carácter anémico,
cansada por el exceso de energía empleada en parecer
una niña como las demás. Paradójicamente, buscando la
normalidad se convirtió en la niña de lo extraño, lívida y
nerviosa que necesitaba ocuparse lo más rápido posible
para devolverle los colores de la vida. Pero sus facultades
seguían haciéndole ver otras cosas, como la visión de
barcos fantasmas o hacer cosas increíbles como redactar
una disertación de naturaleza tan profunda que trastornó
al cuerpo docente que debió resignarse ante la exactitud
de los rasgos grafológicos de la escritura de la niña.
LAS MESAS GIRANTES
Pasó una adolescencia más bien alejada de los fenómenos
para encontrarse muy pronto en su vida de joven adulta
junto a la mesa de los espíritas. E. d’Esperance nunca había
hecho la conexión entre lo que veía y las manifestaciones
de los espíritus que se desarrollaban en las sesiones. Sus
primeras participaciones fueron pues las de una incrédula
que deseaba identificar rápidamente, cuando mucho, la
intervención del fluido de un magnetizador. Pero, tuvo que
admitir muy pronto que los fenómenos eran inteligentes,
que las mesas giraban, volaban y respondían preguntas.
LOS ESPÍRITUS MISTIFICADORES
Durante algún tiempo, las reuniones a horas fijas reunían
así a jóvenes espíritas inexpertos, cuyo único interés
era vivir manifestaciones sorprendentes, las preguntas
eran de orden personal y aparte de algunas anécdotas,
las respuestas de los espíritus eran las más de las veces
engañosas. Así falsos tesoros y falsas revelaciones hacían
girar en redondo a la crédula asamblea. Progresivamente
aquellos novicios del espiritismo se daban cuenta de
la presencia de espíritus mistificadores. Al respecto,
poca gente comprendía aún que la calidad de los
pensamientos de los participantes era determinante
para la calidad de las presencias de los espíritus. A las
actitudes ligeras se vinculaban espíritus ligeros. Fue
sólo en el transcurso de las experiencias que hicieron su
aparición ciertos espíritus más serios que otros, incluso
más instruidos, como el de Stafford.
PRIMERAS EXPERIENCIAS DE SONAMBULISMO
Como en todo grupo espírita de la época, E.
d’Esperance vivió múltiples experiencias entre ellas la
del sonambulismo magnético. El magnetizador pasó
sus manos sobre los ojos de los espíritas sentados en
círculo, para favorecer una eventual visión. No hizo falta
más para que E. d’Esperance se encontrara sumergida
en el pasado, reviviendo una experiencia de doce años
atrás de uno de los miembros del círculo. El asombro
ante de la veracidad de los hechos hizo entrever lo
posible de sus capacidades. A partir de ese momento,
esos fantasmas que ella rechazaba por temor al juicio,
por temor a adquirir una locura cualquiera como se
le atribuía, sí todo era cierto. Liberada finalmente de
sus culpabilidades de la infancia, tuvo el cuidado de
instruirse para comprender el espiritismo. Descubrió allí
tanto el bien como el mal pues, toda cosa buena puede
tener su contraria y muchas obras espíritas no estaban
hechas para tranquilizar a los neófitos en este campo.
Autores como Andrew Jackson Davis y Robert Dale
Owen sirvieron para su instrucción espírita.
LA ESCRITURA AUTOMÁTICA
Rápidamente E. d’Esperance fue considerada como
la médium del grupo. Buscando otro medio de
recepción diferente a los golpecitos, las comunicaciones
evolucionaron luego hacia la escritura automática. La
mediumnidad automática se caracteriza por la pasividad
absoluta del médium durante la comunicación. El
espíritu que se manifiesta actúa indirectamente sobre la
mano, por los nervios que corresponden; le da a ésta un
impulso completamente independiente de la voluntad
del médium; sigue así sin interrupción, por tanto
tiempo como el espíritu tenga algo que decir y sólo
se detiene cuando ha terminado. Los movimientos de
la persona que recibe la comunicación son puramente
automáticos. Los médiums pueden sostener una
conversación mientras su mano escribe maquinalmente.
En ese caso la inconsciencia constituye la mediumnidad
mecánica o pasiva, y no puede dejar ninguna duda
sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
Cada escritura posee su forma caligráfica y los sujetos
tratados tienen toda su individualidad. He aquí el
testimonio de E. d’Esperance referente a lo que sintió de
la manifestación la primera vez:
“Cuando llegó mi turno, observé en primer lugar toques,
picor y una sensación dolorosa en el brazo tal y como puede
sentirse cuando se golpea el codo; luego experimenté
una sensación de adormecimiento que se propagó hasta
el extremo de mis dedos. Mi mano se puso toda fría e
inerte; podía pellizcarla y morderla sin sentir ningún dolor.
Algunos momentos después, comenzó a moverse lenta y
laboriosamente, imitando los movimientos de la escritura”.
La particularidad de E. d’Esperance era que no estaba
nunca inconsciente durante las recepciones mediúmnicas:
“Llenaba rápidamente páginas enteras de caracteres claros
y bien formados, mientras nosotros charlábamos
LOS CIENTÍFICOS Y EL ESPIRITISMO
El Sr. Barkas, un erudito de las ciencias y las artes, era
reconocido como una celebridad de su tiempo y decidió
unirse a la intimidad de este grupo espírita. Era en su época
lo que los conferencistas de hoy, que trataba diversos
asuntos como electricidad o biología, organizador de
exposiciones de arte; filántropo le encantaba enseñar. En
cada evento llenaba la sala. Barkas ya era espírita pero
buscaba algo nuevo. Fue durante una tarde de sesión
en plena discusión sobre los temas de sus próximas
intervenciones públicas que la mano de la Sra. d’Esperance
se puso a escribir. Se manifestó el espíritu Stafford. Él era
uno de los principales espíritus que venían con frecuencia
y deseaba elevar las discusiones por medio del grupo.
Se dirigió a Barkas y solicitó algunas precisiones sobre
los próximos temas de las conferencias. Stafford indicó
entonces experimentos a realizar en electricidad antes de
las próximas conferencias de Barkas para corregir algunas
falsas ideas en este campo. Muchas veces Barkas se
encontró en jaque frente al espíritu Stafford; a su lado la
Sra. d’Esperance, que tenía la particularidad de permanecer
despierta durante las sesiones, no seguía por mucho
tiempo aquellas discusiones que se volvían demasiado
técnicas. Más tarde Barkas hizo venir colegas curiosos por
estas manifestaciones inteligentes. Se hicieron preguntas
a cual más compleja sobre los temas. Así, temas como la
acústica, la armonía y los sonidos fueron discutidos entre
el espíritu Stafford y el grupo científico.
Para ilustrar la calidad de los intercambios, he aquí un
ejemplo de entrevista entre Stafford y los científicos en
ocasión del estudio sobre el sonido:
P - ¿Por qué dos sonidos idénticos pueden dar silencio,
mientras que dos sonidos no idénticos no producen este
resultado?
R. - Porque al encontrarse dos ondas sonoras idénticas y de
sentidos opuestos, anulan recíprocamente su movimiento
vibratorio. Tomad en cada mano un diapasón igual,
percutid estos diapasones con una fuerza igual y apoyad
las varillas en las esquinas de una mesa; veréis entonces
las dos ondas, caminando una hacia la otra, absorberse
recíprocamente por sus vértices. Estos experimentos bien
merecen ser hechos.
P. - ¿Podéis decirme cómo es posible calcular la relación
que une entre sí los redobles específicos del aire, tomados
bajo un volumen constante y bajo una presión constante,
según la velocidad del sonido y de la luz, observada por
medio de la fórmula de Newton?
R. - Esta relación no puede ser calculada sino de la siguiente
manera: supongamos que se percuten simultáneamente
dos cuerdas o dos diapasones; si la intensidad del sonido
es la misma o aproximadamente la misma para los dos, los
redobles se producirán en la forma siguiente, admitiendo
que el número de vibraciones sea por una parte de 228, y
por otra de 220 por segundo, el número de redobles que
alcanzará el oído será de 228-220 = 8 por segundo. Eso
dará 8 redobles por segundo; es el máximo número de
redobles que puede llegar al oído.
¿Cómo considerar siquiera la idea de que un médium
de instrucción media pueda en un instante dar estas
informaciones?
EL MÉDIUM Y LA HISTERIA
Para muchos científicos, los médiums eran considerados
como histéricos. La histeria es una enfermedad que
produce un comportamiento más ininteligible que
profesoral. Sin embargo, en ese período, los estudios de los
científicos Janet y Binet querían demostrar lo contrario.
En efecto, en sus estudios sobre esta enfermedad,
obtenían toscamente ciertos parecidos con rasgos de
la mediumnidad. Uno de los parecidos con la escritura
automática era la célebre “garra del diablo” que volvía
un miembro completamente independiente del resto del
cuerpo del enfermo. Se creía reproducir el principio de
la escritura automática insuflando bajo hipnosis fuertes
sugestiones al histérico y apoyándose en esa particularidad
que es la garra del diablo. Así, como en muchas teorías,
prevalecía el principio de analogía y todos los médiums
se convertían en histéricos. Pero entre el estudio y la
evolución del conocimiento de esa enfermedad, muy
pronto se reconoció la evidencia de la imposibilidad de
la relación entre histéricos y médiums entre los cuales he
aquí los principales puntos de divergencia:
- En los histéricos, la salud general está seriamente
perturbada; los fenómenos subconscientes no se
desarrollan en forma de escritura sino después de una
educación bastante larga. La escritura no relata sino
hechos conocidos por el sujeto, y el contenido no es
sensiblemente superior a su capacidad intelectual. El
histérico nunca sabe lo que escribe. Es una operación
involuntaria e inconsciente. Finalmente, nunca se han
podido conseguir estos fenómenos con hombres.
En los médiums, la salud es normal. Generalmente no se
comprueba ninguna anestesia ni pérdida de recuerdos;
la inteligencia no es alcanzada para nada, y hasta la
facultad cesa a durante una enfermedad, lo contrario
de lo que sucede con los histéricos. Los fenómenos
de la escritura se producen espontáneamente y sin
sugestiones verbales o táctiles. Generalmente no hay
ninguna influencia electiva por parte de los asistentes,
ni necesidad de relación magnética alguna; el médium
sabe lo que escribe, su movimiento es involuntario pero
consciente; se consiguen indiferentemente mensajes
escritos por mujeres y por hombres. Con frecuencia, los
médiums dan, por medio de la escritura, informaciones
que les son desconocidas igual que de los asistentes,
y que luego se comprueba que son exactas. Es preciso
reconocer la evidencia de que la Sra. d’Esperance no
estaba ni histérica ni hipnotizada y que no se podía
haber hecho ninguna sugestión sin que ella lo supiera.
EL MÉDIUM Y LA LECTURA DEL PENSAMIENTO
Otros asumían la tesis de lectura de pensamiento,
principio psíquico que permite al médium leer en el
cerebro de una persona sin que ésta lo sepa. Sin embargo,
Barkas presente en esas sesiones, habla en estos términos:
“¿Me pedís que indique las preguntas a las cuales ni yo,
ni ninguno de los asistentes hubiera podido contestar? En
la primera de las sesiones dedicadas a la música, ninguna
de las personas presentes era capaz de dar una respuesta
sensata. Nadie hubiera podido responder tampoco a
las preguntas sobre química, anatomía, sobre las que
se referían al ojo, al oído a la circulación de la sangre, al
cerebro, al sistema nervioso y muchas otras relacionadas
con las ciencias físicas. Salvo el Sr. Bell que tenía algunas
nociones de química práctica, pero que no se expresaba
fácilmente, y yo que conocía los principios elementales
de la física, las personas que asistían a las sesiones eran
absolutamente profanos en estas materias”.
EL CONOCIMIENTO DEL MÉDIUM
¿Podría ser que las preguntas y respuestas fueran
conocidas por el médium? El testimonio de Barkas da
cuenta de lo contrario:
“Durante toda la duración de las sesiones, el médium
parecía estar en su estado normal. Esta dama charlaba
todo el tiempo con nosotros y respondía con un aspecto
completamente natural cuando se le dirigía la palabra
en materia de simple conversación. La influencia oculta
que la dominaba sólo se manifestaba en el movimiento
automático de la mano. Doy testimonio de que yo mismo he
concebido y planteado la mayoría de las preguntas, y que
por consiguiente el médium no podía tener conocimiento
de ellas por adelantado; aparte de yo mismo, nadie de
la asistencia conocía su contenido; con frecuencia las
preguntas eran hechas sin premeditación, y las respuestas
las escribía la médium ante nuestros ojos; le hubiera sido
materialmente imposible proveerse por adelantado de
cualquier información respecto a las respuestas a ser
dadas. Añadiré que ella nunca ha recibido un penique de
remuneración por todas las horas —un centenar por lo
menos— que ha dedicado con tanto desinterés al estudio
de sus notables fenómenos medianímicos”.
LA TELEPATÍA
Lo que diferencia la lectura de pensamiento de la telepatía,
es la connivencia de los individuos que practican esta
última facultad. Pero la telepatía no funciona de manera
perfecta en la medida en que generalmente no induce
más que reacciones semejantes pero no auténticas. Ello
se traduce en imágenes o sensaciones. Siendo necesarias
respuestas científicas que son precisas, no bastarían
entonces simples sensaciones.
TESTIMONIO DEL PROFESOR AKSAKOFF
Finalmente Barkas quiso valorar el grado de conocimiento
del espíritu Stafford. ¿Habría un científico contemporáneo
capaz de suministrar la misma calidad de conocimiento?
Entonces, Barkas se dirigió a Aksakoff, eminente científico
abierto a los estudios espíritas que respondió así:
“Señor, usted me pregunta en primer lugar si yo mismo
podría responder de un modo tan preciso como lo ha
hecho el médium a las preguntas de física que le he
planteado; y luego desea saber más allá de qué punto
las respuestas recibidas por intervención del médium ya
no deberían ser consideradas como un efecto de lectura
cerebral. En lo que respecta a la física, debo decir que
hubiera podido responder a cierto número de preguntas
propuestas al médium, pero menos bien de lo que él lo ha
hecho; tratándose de ciertas especialidades, yo no hubiera
tenido recursos, en este momento, ni una fraseología tan
técnica y tan precisa; esto se refiere más particularmente
a la descripción del cerebro y la estructura del sistema
nervioso, la circulación de la sangre, la estructura y el
funcionamiento de los órganos de la vista y del oído.
Las respuestas recibidas por el médium estaban, en
general, notablemente por encima de mis conocimientos
científicos de entonces, y son superiores a las que podría
dar hoy —es decir después de doce años— si debiera
escribirlas sin prepararme de antemano”.
Así, sin duda alguna, las respuestas aportadas no eran
del nivel ni del médium ni de la asamblea espírita, y ni
del conocimiento científico de esa época. No obstante,
es sorprendente escuchar a un científico decir que el
conocimiento actual no le permite responder a preguntas
a las cuales el espíritu ha respondido espontáneamente.
¿Los espíritus estudiarán en el más allá? ¿Su conocimiento
sobrepasará al de los más grandes científicos?
He aquí un extracto de mensaje de Max Planck de 1986,
recibido en sueño magnético:
“Es el espíritu Max Planck. Está muy cerca de mí. Me saluda.
Me señala con el dedo un grupo un poco más atrás. Son
espíritus investigadores. Se les podría llamar los físicos del
más allá. Todos han trabajado en física en la tierra y ahora
la siguen trabajando en el mundo de los espíritus”.
Los espíritus trabajan en el más allá y tratan de
intercambiar su saber con el mundo de los encarnados, el
espíritu Pierre Michaut viene a confirmar este hecho en
un mensaje de 1986:
“Todos estamos a nuestro nivel y en campos muy
diferentes de inventores. Desgraciadamente lamentamos
la falta de comunicación entre nuestro mundo y el
vuestro. Sería necesario que nuestros dos mundos se
interpenetraran sin cesar. Sería una gran riqueza para los
hombres y sobre todo una fuente de avance. Queremos
llevar todos nuestros pensamientos, todo nuestro saber a
los investigadores en la tierra. Queremos facilitar vuestra
cotidianidad…”
Luego, por razones de salud inherentes a la naturaleza
mediúmnica de la Sra. d’Esperance, las sesiones llegaron
a su fin. Un poco más tarde, Barkas dio cuenta de
sus trabajos espíritas y dio una conferencia pública sobre
el tema: “Respuestas extraordinarias a preguntas
sobre asuntos científicos, dadas por una joven mujer
de educación muy común”. A la muerte de Barkas, se
envió el conjunto de notas tomadas por su encargo a
la Sra. d’Esperance, pidiéndole que no llevara nada al
gran público. La cuestión del espiritismo ha sido tratada
de diferentes maneras por los eruditos, por los que se
han tomado el trabajo de examinar las cosas de cerca y
no se han dejado desalentar desde el comienzo de sus
investigaciones, al contrario de los que no ha abordado
el estudio de los fenómenos en cuestión sino con ideas
preconcebidas. Estos últimos que se han mantenido en
experiencias poco satisfactorias y se han contentado
con tomar de otros una opinión conforme a sus propias
ideas, y a ellos, debemos pedirles cuenta de su actitud;
si eran falsos, había que desenmascarar su falsedad
mediante demostraciones serias y no mantenerse
cerca de ellas. Entonces, aquellos que revestidos de
un carácter científico, han venido a decirnos que estos
hechos no existían, son culpables de leso progreso y
promotores del oscurantismo.
Elisabeth d’Esperance, como tantos otros médiums que
han muerto en el olvido y la negación, ha sufrido por
la causa de lo absoluto. La ciencia se ha alimentado de
sacrificios humanos, pero la verdad es a menudo difícil
de admitir cuando pone en duda un conocimiento que
ha fomentado el orgullo y perfilado los títulos. Hoy
esperan ser exhumados los trabajos de investigación
impulsados por científicos como Russel Wallace,
Aksakoff, Lodge, Edison y tantos otros. Todavía hoy,
pocos saben lo que estos hombres lograron conseguir
como pruebas, pruebas mucho más elocuentes aún
que las que impulsaron a los Copérnico, Galileo y
Kepler a la hipótesis heliocéntrica. Hoy, no es ni a los
médiums ni a los científicos a los que ya no nos falta
el valor moral de hombres y mujeres impulsados por
la voluntad de conseguir una sola cosa: la verdad en
provecho de la humanidad.











domingo, 7 de noviembre de 2010

16 LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010 D O S S I E R NDE - EMI por J O Ë L F R A N C H E T E AU EL CASO PAMELA REYNOLDS

DR. ROBERT SPLETZER


16
LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010
D O S S I E R
NDE - EMI
por
J O Ë L F R A N C H E T E AU

EL CASO PAMELA REYNOLDS

Desarrollo de la operación
Esta operación llamada “detención circulatoria
hipotérmica”, consiste en drenar toda la sangre al
exterior del cuerpo para suprimir la presión en las
arterias y por tanto en la aneurisma. Una vez vaciado el
cuerpo de sangre, puede llegarse hasta la aneurisma
y eliminarla. Pero el problema es que al drenar
la sangre al exterior de un cuerpo, normalmente
éste muere, pues el cerebro necesita la sangre. En
ausencia de circulación sanguínea en el cerebro,
más allá de cuatro a cinco minutos se producen
cambios irreversibles. Entonces, los cirujanos deben
proteger al cerebro contra esa falta de oxígeno. Para
ello, bajan la temperatura del cuerpo a 15,5 grados,
fijando un catéter en la arteria femoral para sacar la
sangre del cuerpo y enfriarla en un baño de hielo para
reintroducirla por la vena femoral. Así es extraída la
sangre tibia, enfriada y reinsertada en el cuerpo para
provocar su enfriamiento. En cuanto la temperatura
corporal alcanza los 15,5 grados, se detiene la
bomba que reinserta la sangre y luego el cuerpo es
inclinado para que se vacíe totalmente de sangre en
un contenedor externo. Bajo barbitúricos y en esas
condiciones de hipotermia, la envoltura carnal puede
sobrevivir normalmente entre treinta y sesenta
minutos, pero el procedimiento es muy arriesgado
y muchos de los pacientes en los que se intenta esa
operación, mueren. Además, un buen número de
los sobrevivientes sufre graves daños cerebrales. No
es, pues, un procedimiento utilizado a la ligera pero
allí, era cuestión de salvar una vida, la de Pamela
Reynolds. Entonces ella fue puesta en estado de
muerte clínica durante más de una hora. Terminada la
operación, Pamela se despertó relatando la totalidad
del desarrollo de la intervención; contó haber “salido
de su cuerpo” y observado toda la escena desde
arriba.
Testimonio de Pamela Reynolds:
“Escuché un ruido mecánico que me hizo pensar en la
fresa del dentista, y en ese momento, como si el ruido me
empujara, salí por la parte superior de mi cabeza. Tenía
una visión extremadamente clara de la situación, veía
el instrumento con que el cirujano estaba abriendo mi
cráneo, parecía un cepillo de dientes eléctrico. Oí a una
mujer decir que mis venas y arterias eran demasiado
estrechas y el cirujano le respondió que utilizaran los
dos lados. No me quedé allí mucho tiempo, sentí una
presencia y al volverme percibí un minúsculo punto
luminoso y ese punto empezó a crecer y oí a mi abuela
llamándome y cuando la vi, parecía joven y maravillosa.
Cuanto más me acercaba a la luz, reconocía más
personas que había conocido; eran todas de luz o en
traje de luz y todas parecían jóvenes, sanas y fuertes. Se
comunicaban conmigo por el pensamiento y las oía. No
fui autorizada a ir más lejos pues me explicaron que si iba
demasiado lejos, no podría volver a unirme a mi cuerpo
físico. Tenía ganas de regresar con mi familia y mi tío
me acompañó hacia abajo a través del túnel. Durante
el regreso, deseaba encontrarme en mi cuerpo, pero
cuando lo vi tenía el aspecto de una ruina. Entonces ya
no quería regresar y mi tío me dijo que era como saltar
en una piscina, aceleró mi regreso dándome una suerte
de golpe y además no sé por qué me lo dio y entonces
toqué mi cuerpo, fue como si hubiera saltado en un
estanque de agua helada”.
Pamela Reynolds nació en 1956 en Atlanta, Georgia. En 1991 cuando era una
joven música y madre de familia, ya no le quedaban más que algunas semanas de
vida. En efecto, un escáner reveló una aneurisma en su cerebro a nivel del tronco
cerebral, y que amenazaba con romperse en cualquier momento. La dificultad
era que esa importante aneurisma era inaccesible. El Dr. Robert Spetzler, neurocirujano
del hospital San Joseph de Phoenix en Arizona, le propuso entonces a
Pamela una operación de última instancia, una intervención quirúrgica extremadamente
delicada y aún escasamente utilizada.
17
LE JOURNAL SPIRITE N° 82 OCTOBRE 2010
É C H O S
Mark, que dirigía una sociedad de
venta de equipos médicos, había
estado toda su vida obsesionado por
el dinero y por su posición social. Un
ataque cardiaco a los cuarenta y cinco
años lo arrojó momentáneamente al
más allá, al contacto con numerosos
miembros de su familia, donde sintió
las vibraciones de un inmenso amor.
Una vez reanimado, consideró la vida
de manera diferente, diciendo que
había cerrado un trato con “el ser de
luz”: se empeñó en no concentrarse
tanto en el dinero, y trataba de ser
bueno. Moody trae el último testimonio
de Mark: “Soy más agradable de
tratar, dice con una sonrisa. ¡Entonces la
gente quiere comprarme más material!”
Ver la vida de otra manera
El cirujano Robert Spetzler testificó que, mientras estaba en
estado de hipotermia avanzada y ya no tenía una gota de
sangre en el cuerpo, en el preciso momento de la operación,
Pamela Reynolds estaba muerta Su historia daría la vuelta al
mundo.
Comentarios
Ella indicó igualmente que flotaba en la sala de quirófano
mientras los médicos efectuaban la operación. Así, se sentía
más consciente de lo normal y su visión era más precisa y más
clara. En ese estado hizo varias observaciones:
Se fijó que el instrumento utilizado por el cirujano para abrir su
cráneo se parecía a un cepillo de dientes eléctrico y no a una
sierra lo cual le pareció extraño. Luego se confirmó que la sierra
de trepanar utilizada se parecía mucho a un cepillo de dientes.
Oyó una voz de mujer diciendo: “Tenemos un problema,
sus arterias son demasiado estrechas”. El equipo quirúrgico
asegura que trató de conectar la máquina de drenar la sangre
a la pierna izquierda y al ver las dificultades pasaron a la pierna
derecha.
Cuando vio su cuerpo y ya no quería volver, su tío trató de
persuadirla pero ella seguía negándose. Entonces su tío le dio
un empujón y ella vio su cuerpo dar un salto. Esa fase coincidió
con la utilización del desfibrilador para la puesta en marcha de
su corazón y representó el regreso a su cuerpo.
Pamela “advirtió” y “comprendió” la situación en la que se
encontraba cuando veía y oía, mientras su cerebro ya no
funcionaba. Este asombroso caso nos proporciona la prueba
de que la vida continua cuando el cerebro está totalmente
inactivo y en estado de muerte clínica. La pregunta que se hace
la ciencia es, ¿con qué? Y, ¿cómo?
Todo lo que pasó durante la operación (los diferentes tiempos
operatorios, los detalles, los intercambios entre cirujanos,
cardiólogos y enfermeras) está consignado en el informe de
quirófano que da testimonio de la realidad de lo que Pamela
percibió durante la intervención quirúrgica.
La investigación actual así como el caso de Pamela Reynolds
muestra que estas experiencias no pueden ser explicadas
por causas fisiológicas —desajuste cerebral en la proximidad
de la muerte, fiebre, etc.— y que no se deben a un desorden
mental. Ni sueños, ni alucinaciones, ni desórdenes de
percepción. Desde hace más de 40 años,
este fenómeno es estudiado oficialmente
en medios hospitalarios porque constituye
un verdadero enigma científico.
El sábado 22 de mayo de 2010, Pamela
Reynolds falleció a la edad de 53 años, o
sea diecinueve años después de su N. D.
E., víctima de un ataque cardiaco cuando
estaba hospitalizada en el Emory University
Hospital de Atlanta.
Esta experiencia de muerte inminente es
considerada por muchos como una prueba
de la realidad de la supervivencia de la
conciencia después de la muerte, y de una
vida después de la muerte.