UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

lunes, 6 de septiembre de 2010

D O S S I E R LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO por JEAN-LOUIS PETIT ALEXANDRE AKSAKOV UN PIONERO RUSO DEL ESPIRITISMO ADELANTADO A SU TIEMPO 13 LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010

Nacido en 1832 cerca de San Petersburgo, Alexander Aksakov
recibió la educación humanista de un joven de la gran nobleza
rusa. Apasionado por la espiritualidad humana y el sentido
de la vida, se hizo primero doctor en filosofía. Descubrió
a Swedenborg cuya fe en la redención humana, unida a
una firme creencia en la reencarnación, le apasionaban.
Contribuyó traduciéndolo y difundiendo esas ideas en su
país. Paralelamente, llegó a ser consejero del zar Alejandro
III a quien trató de interesar en Swedenborg así como en
las ideas espíritas. Se apasionó así, desde 1855, por todas las
manifestaciones espíritas y leyó, tradujo y trató de difundir
todo lo que pudo encontrar sobre ese tema. Su fortuna
personal le permitió recorrer el mundo entero y mantener
innumerables correspondencias con las sociedades eruditas
y los movimientos espíritas. Seguía con pasión los trabajos
de Crookes, Richet, Flammarion, Lombroso, etc., así como
los coloquios y trabajos científicos sobre las manifestaciones
espíritas.
Desgraciadamente, en su país jamás pudo levantar la censura
total ejercida respecto al espiritismo, que estaba prohibido
difundir en lengua rusa. Por fortuna, seguía siendo tolerada la
difusión de artículos en lengua alemana. Se volvió entonces
un poco más hacia la comunidad internacional.
Numerosas experiencias personales le marcaron para
siempre. Su esposa resultó ser médium, y le permitió recibir
manifestaciones que él juzgó probatorias. El médium Home
se incorporó a su familia por matrimonio. Sus numerosos
viajes le permitieron conocer a todos los médiums célebres
D O S S I E R
LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO
por
JEAN-LOUIS PETIT
ALEXANDRE AKSAKOV
UN PIONERO RUSO DEL ESPIRITISMO
ADELANTADO A SU TIEMPO
13
LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010
del momento, tales como Eusapia Palladino, Florence
Cook, Dunglas Home, la Sra. D’Espérance y tantos otros.
Quedó convencido de la realidad de muchos de esos
fenómenos paranormales, y descartó que fueran sólo trucos
o alucinaciones. Para comprender mejor los fenómenos que
observaba se hizo médico. Finalmente decidió dedicar su vida
a la difusión y defensa de las ideas espíritas.
En 1874, creó desde Alemania los anales de Estudios
Psíquicos (Psychisches Studien), dedicados principalmente a
los fenómenos parapsicológicos. Igualmente intentó desafiar
la censura en su propio país con la creación en 1891 de la
revista Rebus, primera publicación rusa de estudios sobre el
psiquismo.
Espírita convencido, trató de convencer a la comunidad
científica de la realidad de fenómenos que, según él, abrían
inmensas perspectivas de estudio del espíritu humano.
Igualmente se atrevió a pensar que la desaparición de las
fronteras entre la vida y la muerte aportaba maravillosas
promesas a la sociedad humana. Luchó entonces con todas
sus fuerzas para demostrar que se estaba en presencia
de fenómenos reales, susceptibles de hacer retroceder al
oscurantismo.
Contribuyó con varios encuentros científicos para tratar de
explicar al mundo erudito de su época. Él estuvo en el origen
de la creación de la “Comisión de Profesores” que se reunió en
Italia, en Milán, en 1892, y que incluía, entre otros, a él mismo,
Alexander Aksakov, profesor para entonces de la Academia
de Leipzig, director de revistas científicas y consejero del zar;
Giovanni Schiaparelli, director del Observatorio Astronómico
de Milán; Carl du Prel, doctor en filosofía en Munich;
eminentes profesores de física italianos y alemanes, filósofos
célebres, y finalmente Charles Richet, profesor de la facultad
de medicina de París y director de la Revue Scientifique,
y Cesare Lombroso, célebre criminalista italiano. Contrató
a un médium no profesional recomendado por Crookes,
que produjo numerosas manifestaciones a plena luz, que
entusiasmaron a la mayoría de los participantes. Espíritu
hasta entonces escéptico, Cesare Lombroso admitió ante la
comisión “su vergüenza y conmiseración hacia sus actitudes
anteriores (de duda muy crítica)”. Lombroso confirmó por
carta su nueva convicción a uno de sus colegas. Redactado por
Aksakov, que pensaba haber hecho triunfar la nueva ciencia, el
informe causó gran ruido en todo el mundo científico.
Pero como es habitual, la reacción se organizó y varios ukases
científicos trataron de ridiculizar los trabajos de la comisión,
acusados de impostura por uno de sus miembros que se
declaró convencido de trucos por parte del médium, a pesar
de todas las precauciones tomadas en sesiones de trabajo,
que obedecían a un riguroso protocolo de estudios.
Un joven erudito de la época, Edouard Von Hartmann, filósofo
y sucesor de Schopenhauer, trató de lograr alguna cierta
notoriedad con un folleto que criticaba violentamente al
espiritismo. Hartmann propuso una teoría tranquilizadora
para el espíritu racionalista dominante. En efecto, evoca
las alucinaciones individuales o colectivas, opciones muy
tentadoras para refutar al profesionalismo científico que por
supuesto se remite a su buena fe, pero también a su candor.
Aksakov ripostó con una obra en dos tomos que constituye
une verdadera biblia de todos los trabajos dignos de fe y
sobre todo de análisis científico de la época en materia de
espiritismo: Animismo y Espiritismo.
Un enorme material científico, utilizando todas las formas
de pruebas científicas fue utilizado por un Aksakov que
analiza en primer lugar todos los fenómenos conocidos por
él que escapaban al sentido común. Se sirvió especialmente
de numerosas fotos recogidas según un riguroso proceso
destinado a evitar todos los fraudes, como la doble exposición
de placas fotográficas. ¿Cómo explicar entonces esos
personajes, espectros, etc., algunos de los cuales jamás habían
sido conocidos por los observadores?
Aksakov se refiere luego a una larga lista de fenómenos de
materialización o desmaterialización de objetos bien visibles
o tangibles, difíciles de reducir a alucinaciones.
Establece una clasificación muy científica en varios tipos de
fenómenos mediúmnicos:
En primer lugar, trata de las capacidades propias del “alma
humana” (anima en latín, de allí el término animismo utilizado
por él), en lo que ella tiene de más profundo. Un médium
puede leer primero en su propio subconsciente (término
desconocido para la época). También puede comunicarse
mentalmente con otros espíritus y leer en ellos (telepatía),
para producir imágenes que provienen de él mismo o de
los asistentes. Se interesa igualmente por las formidables
capacidades para producir fenómenos inusuales, tales como
bilocación, levitación, mensajes de vivos a vivos, etc.
Por lo tanto, concluye, si bien numerosos fenómenos
paranormales son indiscutiblemente producidos por “el
ánima”, propia del médium, sin que haya necesidad de ir a
buscar en otra parte, el estudio objetivo y científico de todos
estos fenómenos obliga a admitir entre ellos, algunos que
suponen un agente, una fuerza causal externa al médium, que
no hace más que transmitir. En ese caso, es forzoso admitir
la presencia de espíritus externos vivos (regreso al animismo
precedente) o muertos. Es posible, concluye, estudiar
verdaderos fenómenos que son evidentemente espíritas. El
libro analiza un gran número de apariciones, tales como la hija
de Tolstoi (recibida por su esposa), o Katie King que él mismo
conoció, tocó y analizó en Londres con o sin William Crookes.
Picado en su amor propio, Hartmann trató de contraatacar.
Pero ya no sería Aksakov quien lo iba a poner definitivamente
K. O., sino Carl Du Prel, ex-miembro también de la comisión
y amigo leal, a partir de los trabajos de Aksakov, que estaba
enfermo e incapaz de escribir. Alexander Aksakov murió
en 1905 sin haber lamentado jamás ni sus elecciones, ni la
suma de fatigas, decepciones y desilusiones ocasionadas por
sus convicciones. Dejó un conjunto de treinta obras, todas
extremadamente documentadas que serían muy útiles a sus
homólogos de la época.
Desgraciadamente no asistió a la entrada del espiritismo en
el marco de los hechos científicos admitidos por todos y que
ansiaba ardientemente con toda su alma.
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