UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 16 de julio de 2010

ESPIRITISMO Y CRISTIANISMO

    Es cosa sabida que en los tiempos primitivos los escasos conocimientos se circunscribían a los libros llamados sagrados. Lo que hoy es ciencia, filosofía y legislación se confundía rudimentariamente dentro de esos textos, los que llevaban el sello y la autoridad de lo divino, para darles fuerza y conseguir el acatamiento de parte de esos pueblos ignorantes y atrasados.
    Fue necesario obligar a esas mentes poco evolucionadas a creer ciegamente en las revelaciones de la Divinidad, revelaciones que intentaban explicar la génesis del Universo y el destino de los seres humanos; pero a medida que el tiempo transcurría y que el hombre iba rasgando los velos de lo desconocido, arrancando a la naturaleza uno a uno sus secretos, un grave problema se presentaba para las creencias religiosas. Los adelantos científicos y filosóficos ponían de manifiesto que aquellas verdades que se aceptaban como concluyentes y divinas, cual si un Dios antropomorfo las hubiera expresado por sus propios labios, no eran verdades sino engañosos espejismos que la ignorancia había interpretado como realidades evidentes.
    Las religiones trataron vanamente defender su juicio; pero la civilización falló definitivamente el pleito contra esas pretendidas revelaciones de la divinidad, como igualmente sobre el carácter sagrado y la exactitud y completa veracidad que decían encerrar tales obras.
    Y, a medida que aparecieron las ciencias, diversas escuelas filosóficas nacieron a raíz de las nuevas conquistas, llegándose a nuestros días en que, el dominio de lo desconocido, no está reservado a la revelación divina, sino que corresponde a la investigación humana. Es a la ciencia y a su inseparable aliada, la filosofía, a quienes incumbe descubrir, escrutar y sondear con sus métodos experimentales y sus deducciones lógicas, buscar las causas que misteriosamente se ocultan en todas las cosas.
    Tan absurdo es decir que el cristianismo y el Espiritismo son una misma doctrina, como que la alquimia y la química son una misma ciencia. El cristianismo habrá sido necesario para una humanidad de hace dos mil años, no lo negamos ni tampoco discutimos que encierra muchas verdades; pero son sus enseñanzas las que no concuerdan ni corresponden al grado actual de la civilización humana.
    El cristianismo como código de moral tiene en sus bases las enseñanzas de todas las religiones y su lenguaje sentencioso, sus oscuras parábolas, su deshilvanada doctrina, no es apropiada para ser ofrecida a las exigentes mentalidades de un siglo XX.
    El Espiritismo, en cambio, como escuela filosófica contemporánea se apoya en los hechos y como ciencia positiva los comprueba, los analiza, se remonta a sus causas y deduce las leyes a que obedecen. Es un sistema filosófico que no se basa en revelaciones sino que es el producto de la inteligencia humana. El enseña, no por medio de figuras alegóricas, cuyo sentido oculto pocos aciertan a descifrar; ilustra por medio de sentencias claras, terminantes, que no se prestan a diversas interpretaciones y que se hallan al alcance de todas las mentes por más sencillas que sean. Su moral no se impone por la autorizada palabra de tal o cual apóstol o mesías determinado; se acepta por la comprensión de las verdaderas leyes que rigen la vida de los seres por la seguridad de una sanción exacta sobre nuestros actos, sanción que no incumbe al fallo de una divinidad sino que tiene lugar en una forma natural, por el juego de las leyes que rigen el Universo y la vida toda.
    Tan ridículo sería suplantar la astronomía por la astrología, como suplantar la filosofía espiritista por el cristianismo o cualquier otro credo religioso. Dejemos a la astrología, a la alquimia y a las religiones el lugar que la historia y las necesidades de la evolución humana y del progreso les haya deparado dentro de las sabias leyes que gobiernan el Universo.
    Ellas han cumplido su misión llenando una necesidad en determinados períodos de la historia humana. Seamos consecuentes con los principios de progreso y adelanto que exige nuestro Ideal y no suplantemos a la filosofía espiritista por ningún credo religioso como no hemos de trocar a la astronomía, a la química, ni a ciencia alguna por rudimentarios conocimientos de las remotas edades.
    Espiritismo y cristianismo no son una misma doctrina, del mismo modo que la química no es la alquimia, ni la astrología la ciencia astronómica.

Tema de estudio extraido de la obra ESPIRITISMO DOCTRINA DE VANGUARDIA, de Manuel S. Porteiro, para nuestra formación doctrinaria dentro de los postulados racionalistas y laicos del Espiritismo, tal y como los sustenta la Confederación Espiritista Panamericana (CEPA) a la cual nos adherimos, en el Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".
René Dayre Abella                                  Norberto Prieto
Creador y director del Grupo.                  Organizador

2 comentarios:

  1. Interesante ver que por fin se atreven a publicar algo en contra del 'espiritismo cristiano' que tan extendido está hoy día y que tanto está retrasando el avance del espiritismo sin etiquetas que siempre debió ser.

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  2. Cada vez son más las personas que aconsejan que revisemos nuestros conocimientos de la Doctrina Espírita, con el fin de actualizarla o adecuarla a los tiempos modernos. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de quedar rezagados, mientras los estudiosos avanzan a nuestro alrededor, a la velocidad de la luz.

    Como no recomiendan específicamente en qué aspectos debemos estar a la par con la ciencia, yo he optado por revisar cada año todos los aspectos posibles, no en las revistas y programas espíritas, que obviamente defienden y enseñan sus ideas, sino en las revistas, libros y tratados de la ciencia oficial.

    Veamos algunos de los hallazgos..

    1) Algunas publicaciones espíritas claman que la física cuántica ha comprobado la existencia del espíritu humano.

    He tenido que revisar centenares de artículos, o extractos de diversos escritos en la Biblioteca Médica (PubMed-Medline) del Congreso de los Estados Unidos hay la mar de opiniones, monografías, estudios, experimentos, etc. que tratan el tema y no hay la más mínima prueba sobre dicho tema. Lo más que he investigado es sobre cualquier avance en cuanto a la conciencia cuántica y hay muchas teorías, pero nada definitivo. Unos desprendimientos iónicos en la materia atómica de las células han podido ser fotografiados,pero esto pertenece a la física y a la biología, en lugar de a la psico-bio-física, que es nuestra búsqueda.

    2) Visiones en el lecho mortuorio (DBV-del inglés death-bed visions)


    Esto, según la ciencia oficial, lo producen acaso los medicamentos, la debilidad física, o el deterioro general del paciente. Las neuronas guardan las imágenes de nuestros seres que ya han partido, así como las de los cuadros de seres grandiosos, con o sin alas,y en los momentos más febriles reaparecen en sucesión en la conciencia. Hay 568,000 o más estudios sobre el tema. En la internet hay muchos más, pero sólo nosotros los espíritas los aceptamos como evidencia de la vida después de la muerte.

    3) Clarividencia


    Esto entra en el dominio de la esquizofrenia,y cualquiera que vaya al psiquiatra con esos reclamos es puesto inmediatamente bajo tratamiento progresivo e intenso. Si insistes en lo que ves, puedes ser catalogado como maníaco-depresivo, con otra cantidad de medicamentos. Las estadísticas en ese aspecto crecen astronómicamente cada año, debido a que la mediumnidad ha sido ubicada al fondo de las reuniones espiritistas y en el mejor de los casos, en algunos centros, le llenan un formulario al paciente y le hacen una especie de sesión privada. Esto es demasiado poco y demasiado sospechoso de fraude, pues ya el paciente ha dicho sus síntomas por adelantado. Siempre hay un psicólogo clínico presente, quien CITA al paciente a su consultorio para darle seguimiento.

    La hipnosis, la telepatía, la precognición, la telekinesis, los aportes, las materializaciones, y todo el bagaje de estudios espiritistas es letra muerta para la ciencia oficial.

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