UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

domingo, 6 de junio de 2010

MÁS ALLÁ DE LA LUZ POR: PHM ATWATER

MÁS ALLÁ DE LA LUZ
por PMH Atwater

http://www.nderf.org/Spanish/beyond_light_pmh.htm

El siguiente material es un extracto de dos de los libros de P.M.H. Atwater
– “Más Allá de la Luz: Los Misterios y Revelaciones de las Experiencias
Cercanas a la Muerte” (Libros Avon, New York City, 1994) y “Vivimos para
Siempre: La Verdad Real Acerca de la Muerte A.R.E. Press, Virginia Beach,
VA, 2004). Está basado en comentarios realizados –en primera persona- por
más de 3.000 adultos que han experimentado estados cercanos a la muerte.
Para conocer más acerca de la investigación de P.M.H. Atwater, L.H.D. sobre
cercanía a la muerte, acceda a www.cinemind.com/atwater

QUÉ SE SIENTE MORIR

Cualquier dolor que deba sufrirse viene primero. Instintivamente se lucha
por vivir.

Eso es automático.

Es inconcebible para la mente conciente que pueda existir cualquier otra
realidad fuera de la materia terrestre circunscrita por el tiempo y el
espacio. Estamos acostumbrados a ello. Estamos entrenados, desde nuestro
nacimiento, para vivir y desarrollarnos en ella. Conocemos que somos
nosotros mismos por el estímulo externo que recibimos. La vida nos dice
quienes somos y lo aceptamos así. Eso, también, es automático y debe ser
esperado así.

El cuerpo se torna fláccido. El corazón se detiene. No fluye aire ni hacia
adentro ni hacia fuera.

Se pierde la vista, el sentimiento y el movimiento – aunque la habilidad de
escuchar es la última que se pierde. La identidad cesa. El “tú” que alguna
vez fuiste se convierte solo en una memoria.

No hay dolor en el momento de la muerte.

Sólo silencio apacible…calma…silencio.

Pero tú todavía existes.

Es fácil no respirar. De hecho, es más fácil, más cómodo e infinitamente más
natural no respirar que respirar. La mayor sorpresa para la mayoría de las
personas que están muriendo es darse cuenta que morir no finaliza la vida.
Venga oscuridad o venga luz; o algún tipo de evento, sea positivo o negativo
o algo en el medio, esperado o no, la mayor sorpresa de todas es darse
cuenta que tú eres todavía tú. Todavía puedes pensar, todavía puedes ver,
oír, moverte, razonar, preguntarte, sentir, preguntar y decir chistes – si
lo deseas.

Todavía estas vivo, muy vivo. Realmente, estás más vivo después de la muerte
que en cualquier momento desde que naciste. Sólo que la manera de todo esto
es diferente; diferente porque ya no vistes un cuerpo denso para filtrar y
amplificar las diferentes sensaciones que una vez viste como los únicos
indicadores válidos de lo que constituye la vida. Siempre te habían enseñado
que se debe vestir un cuerpo para vivir.

Si esperas morir cuando mueras, te decepcionarás. La única cosa que el
morir hace es ayudarte a soltar, a quitar el susurro y a descartar la
“chaqueta” que una vez vestiste (más comúnmente referida como el cuerpo).

Cuando mueres pierdes tu cuerpo. Eso es todo lo que pasa. Nada más se
pierde. Tú no eres tu cuerpo. Es sólo algo que usas por un momento, porque
vivir en el plano terrestre es infinitamente más significativo y más
involucrado si estás encerrado en sus trampas y sujeto a sus reglas.

LO QUE ES LA MUERTE

Hay un aumento de energía al momento de morir, un aumento en la velocidad,
como si repentinamente estuvieras vibrando más rápido que antes. Utilizando
un radio como analogía, este aumento de velocidad es comparable a haber
vivido toda tu vida en una cierta frecuencia de radio cuando repentinamente
alguien o algo viene y cambia el dial. Ese movimiento te cambia a otra
longitud de onda superior. La frecuencia original donde una vez exististe
esta todavía allí. No cambió. Todo es aún lo mismo que era antes. Sólo tú
cambiaste, solo tú aceleraste para permitir la entrada hacia la próxima
frecuencia de radio en el dial.

Como sucede con todos los radios y las estaciones de radio, pueden
presentarse distorsiones de las señales de transmisión debido a patrones de
interferencia. Estos pueden permitir o forzar a las frecuencias a coexistir
o a mezclarse por períodos de tiempo. Normalmente, la mayoría de los cambios
en el dial son rápidos y eficientes pero, ocasionalmente, uno puede
encontrar interferencia quizá de una emoción fuerte, de un sentido del deber
o de una necesidad de cumplir con un voto o mantener una promesa. Esta
interferencia puede permitir la coexistencia de frecuencias por unos pocos
segundos, días o aún años (quizá eso explica los fantasmas o aparecidos);
pero más tarde o más temprano, eventualmente, cada frecuencia dada de
vibración, perseguirá o será empujada hacia donde pertenece.

Tú encajas en tu punto particular del dial debido a tu velocidad de
vibración. No puedes coexistir para siempre en donde no perteneces. ¿Quién
puede decir cuántos puntos hay en el dial o cuántas frecuencias hay para
habitar? Nadie lo sabe. Al morir cambias frecuencias. Cambias sobre otra
longitud de onda en la vida. Todavía eres un punto en el dial pero te
mueves un grado hacia arriba o hacia abajo.

Tú no mueres cuando mueres. Tú cambias tu conciencia y tu velocidad de
vibración.

Eso es todo lo que la muerte es…un cambio.

Aunque tiene derechos registrados, la Dra. Atwater concede permiso para que
este material sea copiado – siempre y cuando se den los créditos apropiados,
se informe los libros de donde procede y su sitio web sea mencionado.
Gracias por su cortesía. PMH

No hay comentarios:

Publicar un comentario