UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

jueves, 10 de diciembre de 2009

EL PARADIGMA ESPÍRITA (FINAL DEL CAPÍTULO )

Se han desarrollado diversas escuelas de pensamiento para describir e interpretar las reacciones cuánticas.
Una de ellas, "la escuela de Copenhague" organizada en torno del eminente físico danés NIELS BOHR (1885-1962), sugiere que el factor que provoca la detención de un sistema cuántico indeterminado en un solo estado es el acto de observación que realiza un observador consciente. Si las medidas fuesen tomadas por algún tipo de máquina no consciente, aún así estaría presente cada uno de los estados posibles hasta que un ser humano consciente hiciese la observación del sistema. De esta manera, la interpretación de Copenhague introduce la conciencia humana en el corazón de la física, al adjudicar al observador el papel de dar forma definida al caos de un estado cuántico indeterminado. De considerar al observador capaz de forzar al sistema cuántico hacia una forma definida, a preguntarle al observador si podría o no decidir el estado en particular en que debiera estar el sistema cuando lo observara hay sólo un paso. ¡ Allí se combinan acciones vinculadas a la telepatía, clarividencia, precognición y psicocinesia!
Y es sorprendentemente hermoso que las declaraciones de los físicos acerca de la naturaleza de la realidad y del mundo sensorial se parecen más a las nociones sostenidas en las más diversas tradiciones esotéricas y espiritualistas. Unas pocas citas serían suficientes para confirmar esto:

ARTHUR EDDINGTON (1882-1944), astrónomo inglés, expresó: "La materia del Universo es materia mental".

LOUIS DE BROGLIE (1892-1987), físico francés, creador de la mecánica ondulatoria, premio Nobel de física en 1929, dijo: "En el espacio-tiempo todo lo que para uno de nosotros constituye el pasado, el presente y el futuro, aparece en un bloque".

JEAN CHARON, físico moderno, señala en el prefacio de su brillante obra El espíritu, este deconocido:" Para percibir de un modo completo y satisfactorio la estructura y las propiedades de ciertas partículas elementales, es necesario hacer intervenir un espacio-tiempo particular, presentando todas las características de un espacio-tiempo del Espíritu, acompañando el de la materia bruta."

En estrecha relación con los físicos cuánticos, los nuevos psicólogos nos están invitando a un cambio de actitud para que abramos nuestras mentes a otras realidades. Probablemente, KARL GUSTAV JUNG representa para el mundo de la psicología la misma experiencia revolucionaria que significaron PLANK y EINSTEIN en la física, cuando colocó las bases para una interpretación espiritualista del hombre que privilegiase su naturaleza trascendente. Le seguirán, ABRAHAM MASLOW con su propuesta humanista, ROBERTO ASSAGIOLI fundando la psicosíntesis; STANISLAV GROF desarrollando las técnicas de la respiración holotrópica; CHARLES TART, KEN WILBER, DANIEL GOLEMAN, ROBERT ORNSTEIN, pioneros de la psicología transpersonal, RAYMOND MOODY, MORRIS NETHERTON, EDITH FIORE, HELEN WANBACH, abriendo paso con sus experiencias cercanas a la muerte y las regresiones a otras vidas.
En esta nueva visión de la realidad, que muestra una nueva imagen del Universo y del hombre, ya no parece imposible que el mundo del espíritu pueda reconciliarse con la ciencia.
Observando atentamente la evolución de los conocimientos en la historia, es evidente que la civilización se encuentra hoy ante la presencia de nuevos paradigmas científicos que señalan al hombre perspectivas y horizontes diferentes.
Paradigama es un término acuñado por el historiador y filósofo de la ciencia norteamericano THOMAS KUHN (1922-1996) en la obra La estructura de las revoluciones científicas, que alude a los sistemas conceptuales que dominan el pensamiento de las comunidades científicas durante períodos determinados de la evolución de la ciencia. Así, se podrían mencionar como ejemplos de paradigmas antiguos y modernos, la lógica aristotélica, la teoría heliocéntrica, el dualismo cartesiano, el evolucionismo darwiniano, la mecánica newtoniana, la relatividad einsteniana, etc. KUHN propuso la división de la ciencia en normal, elaborada por la comunidad científica y fundada en un paradigma que sirve de base a los avances posteriores, y anormal, que se produce como consecuencia del derrumbe del paradigma vigente, debido a la aparición de anomalías que no son satisfactoriamente explicadas. Esta situación de crisis finalmente se resuelve con la sustitución de un paradigma por otro nuevo.

Los nuevos conceptos que se derivan de la física, la psicología o la parapsicología modernas, constituyen sin duda un nuevo paradigma que transforma sustancialmente la visión del hombre y del mundo, pero aun así, falta todavía allí un elemento central que explícitamente sea colocado en el centro del paradigma. el ESPÍRITU HUMANO, factor dinámico de la vida, preexistente al nacimiento y superviviente a la muerte, que progresa indefinidamente, en múltiples existencias, siguiendo la infinita trayectoria de su evolución cósmica.

Y es el Espiritismo la escuela de pensamiento que aborda de un modo más completo el estudio del espíritu y facilita el entendimiento de los principios y leyes que lo dirigen. Habiendo tenido su fundador y codificador en ALLAN KARDEC, hombre de ciencia y pensador profundo, que asumió plenamente su misión histórica y espiritual, se puede afirmar con toda naturalidad que el Espiritismo es un auténtico paradigma científico.
La cultura y la pedagogía de KARDEC se muestran de cuerpo completo en toda su obra, para hacer del paradigma espírita un modelo admirablemente coherente y compatible con los desarrollos de la ciencia, ante los cuales, el Espiritismo se coloca en una actitud abierta para incorporar sus nuevos descubrimientos.

Conforme con la visión kuhniana, el Espiritismo ha identificado problemas científicos legítimos, relacionados con "el estudio del origen, la naturaleza y el destino del espíritu y de sus relaciones con el mundo corporal"; presenta una metodología que permite llevar a cabo los experimentos científicos, apoyada en el intercambio mediúmnico con los espíritus y en una vasta fenomenología psíquica; y expone los más adecuados criterios para evaluar los datos obtenidos, guiándose por el análisis lógico y racional.

Las aproximaciones hacia el conocimiento de la realidad espiritual que se consiguen desde la física cuántica, la psicología transpersonal, la parapsicología y las escuelas esotéricas, son valiosas e importantes, pero seguirán incompletas hasta que se sumen al paradigma kardeciano, que es la base natural y legítima de la Ciencia del Espíritu.

Con el definitivo reconocimiento de los principios espíritas, culminará el proceso de sustitución del antiguo paradigma mecanicista-materialista y dogmático-religioso que dominó durante dos milenios de nuestra historia, y el mundo se abrirá al nuevo paradigma científico-espiritualista, que ya se otea en el horizonte del tercer milenio. Un paradigma que reúne ciencia y conciencia, que brilla por su disposición ecológica hacia el respeto y la preservación de la vida y de la naturaleza; por su visión holística, en la cual se concibe al hombre como una entidad dinámica e integrada de corte bio-psico-socio-espiritual, y por el impulso que brinda al comportamiento altruuista, solidario y fraterno, dirigido a la edificación de un mundo hermoso, libre, justo, igualitario y amoroso, como el que han pensado y soñado los seres que con su luz, con su ejemplo y con su esfuerzo han promovido la transformación de nuestra humanidad.

Cuando esto acontezca, se habrá cumplido la misión del Espiritismo!


                                                                        CARL JUNG

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