UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

CONSIDERACIONES GENERALES E HISTÓRICAS

El término parapsicología fue propuesto en 1889 por MAX DESSOIR, psicólogo alemán de ascendencia francesa. El prefijo griego para significa "al lado de" y, en consecuencia, a la luz de su etimología, la parapsicología se sitúa como una disciplina que establece una particular relación con la psicología.
En verdad "está al lado" y no "dentro", debido a que la psicología académica y de rango oficial, no termina de integrar dentro de sus programas, el estudio o la investigación del amplio mundo de la paranormalidad.

El término metapsíquica, que le precedió y que fue acuñado por CHARLES RICHET, encontró mayores dificultades todavía, para ser admitido entre los cientificos de las primeras décadas del siglo veinte, por cuanto el prefijo meta daba a entender que se trataba de un conocimiento que está "más allá" de lo que abarca la psicología, además de evocar la idea de la existencia de un "más allá" espiritual, la cual desata numerosos reflejos negativos en los medios científicos.

Las reticencias dentro del ámbito científico, y en particular en disciplinas como la psicología, ante los hechos parapsicológicos, se derivan del clima cultural y científico que pasó a imperar en la sociedad occidental del siglo diecinueve, a raíz de numerosos descubrimientos y avances tecnológicos que le imprimieron un sello organicista, fisicalista y materialista.

La psicología, que es por su propia denominación, la Ciencia del Alma, se fue transformando paulatinamente, en su afán de librarse de la tutela filosófica y metafísica que le acompañaba, en una ciencia sin alma, o peor aún, en una ciencia contraria a la idea del alma, para finalmente convertirse en una biología de la conducta con derivaciones ecológicas que promueven el estudio de las relaciones establecidas por los individuos con su medio ambiente.

A partir de los trabajos de los experimentalistas alemanes, como ERNST HEINRICH WEBER (1795-1878) y GUSTAV THEODOR FECHNER (1801-1887) tendientes a justificar el paralelismo psicofisiológico, mediante la formulación de leyes que relacionan numéricamente variables físicas (estímulos) y variables psicológicas (sensaciones), y de WILHELM WUNDT (1832-1920), creador del primer laboratorio de psicofisiología en la Universidad de Leipzig, la psicología adquirió una orientación decididamente naturalista, cargada con una posición antifilosófica y antiespiritualista.

De los esfuerzos por establecer claramente las estrechas relaciones entre la mente y el cuerpo, nació la psicofísica, de la cual derivaron, aunque adoptando vías diferentes, las escuelas gestaltista y psicoanalítica. En relación con esta última, es justo reconocer que ella se aproxima al sentido original de la psicología con el reconocimiento de ciertos principios mentales que no son totalmente dependientes de la fisiología cerebral.

Recuérdese que, a pesar de sus reservas, FREUD fue nombrado miembro honorario de la American Society for Psychical Research (1915) y de la Society for Psychical Research (1938), y es improbable que hubiese aceptado tales distinciones si fuese absoluto su rechazo a la existencia de los fenómenos de orden paranormal que constituyen la razón de ser de esas centenarias instituciones.

En 1921, en un trabajo titulado Sueño y Telepatía, escribió FREUD:
"No parece posible dejar de lado por más tiempo el estudio de los llamados fenómenos ocultos".
 agregando luego:
" No sería ésta la primera vez que el psicoanálisis se hiciera el campeón de intuiciones oscuras pero indestructibles, que hunden sus raíces en el sentido común, contra los pretendidos conocimientos intelectuales".

En una carta dirigida a su colaborador MAX ETINGTON, fechada el 4 de febrero de 1921, agradeciéndole por el envío de algunos libros relacionados con temas parapsicológicos, escribió.
  "El pensamiento de esa manzana ácida me hace estremecer, pero no hay modo de eludir el tener que morderla".

Como es sabido, CARL GUSTAV JUNG, sucesor aunque disidente, de FREUD, penetró tan profundamente en el conocimiento y reconocimiento de los fenómenos del ocultismo, que estableció un sólido puente de comunicación entre el psicoanálisis y la parpsicología.

Infelizmente, las corrientes conductistas que han dominado la psicología del siglo veinte, liderizadas en sus principales líneas por JOHN BROADUS WATSON (1878-1958), IVAN PETROVICH PAVLOV (1849-1936), BURRHUS FREDERICH SKINNER(1904-1990) reducen el estudio psicológico al comportamiento observable de los individuos en interacción con el medio que lo rodea. Consideran los procesos psíquicos como epifenómenos derivados de la fisiología nerviosa, y encuadran al ser humano y sus procesos de aprendizaje y adaptación dentro de una ecuación estímulo-respuesta, bien sea dentro del esquema pavloviano que hace énfasis en la actividad refleja, o dando mayor significado a la respuesta elicitada espontáneamente, la cual aumenta o disminuye su tasa de frecuencia si es reforzada o castigada, conforme al modelo del condicionamiento operante.
Para las escuelas de base comportamental, es inadmisible cualquier tipo de actividad mental que no tenga su asiento en el cerebro, y por ello la parapsicología encuentra tantas dificultades cuando afirma la existencia de funciones psíquicas de naturaleza extrafísica.

En contraposición a ellas, ha venido tomando impulso un enfoque novedoso con el nombre de psicología transpersonal, que se presenta como una "cuarta fuerza" que emerge dentro del campo de la psicología para estudiar al ser humano y su comportamiento dentro de una perspectiva holística y espiritualista, diferente de las teorías positivistas o conductistas ("primera fuerza"), de la teoría psicoanalista clásica ("segunda fuerza"), y de la psicología humanista ("tercera fuerza"). El movimiento transpersonal es colectivo, no tiene un líder particular, y reúne los aportes de estudiosos como CHARLES TART, STANISLAV GROG, ROBERTO ASSAGIOLI, KEN WILBER, DANIEL GOLEMAN. Esta visión le otorga considerable importancia a la trascendencia del yo, y reconoce legitimidad científica al estudio de aspectos de la personalidad y del comportamiento, que habían sido relegados a un segundo plano o totalmente rechazados por las otras escuelas, como la conciencia unitiva, las experiencias místicas, los estados modificados de conciencia, los sueños trascendentes, la mediumnidad, la reencarnación y otras manifestaciones relacionadas con la supervivencia espiritual, así como la amplia gama de fenómenos paranormales. de este modo, la corriente transpersonal se coloca como el eslabón que hacía falta para conectar la psicología con la parapsicología y facilitar la tan ansiada integración de esta en aquella.  (CONTINUARÁ)

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