UNA ACLARACIÓN MUY OPORTUNA

Ponemos en el conocimiento de nuestros amables lectores que todo el material que ofrecemos como posts en este blog ha sido extraído de la obra LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO, previa autorización de su autor nuestro distinguido amigo Prof. Jon Aizpurua.

No nos atreveríamos a divulgar este precioso e invaluable material doctrinario y de divulgación de la cultura espírita si no tuviésemos de antemano la autorización expresa de su autor, de lo contario incurriríamos en el plagio, actitud que nos despierta repugancia tan sólo con mencionar el término.

Hemos escogido esta obra, LOS FUNDAMENTOS DEL
ESPIRITISMO, porque estamos seguros que ella constituye la exposición más actualizada de los postulados doctrinarios expresados por el Codificador Allan Kardec, enmarcados en nuevo contexto paradigamático; el vigente en estos tiempos que corren.

En LOS FUNDAMENTOS DEL ESPIRITISMO el autor reinvidica el verdadero carácter de la Doctrina Espírita, como un sistema de pensamiento laico, racionalista, e iconoclasta, alejado de todo misticismo religioso, tal como fue codificada la Doctrina por el Maestro Allan Kardec en el siglo diecinueve.

Esta obra es eminentemente didáctica, porque está escrita en un estilo ágil y ameno, sin que por ello pierda consistencia en su brillante exposición de ideas, llegando a toda clase de público lector, desde el estudioso del Espiritismo hasta aquellas personas que se encuentran en la búsqueda de una filosofía racional que les ayude a pensar al mundo y a sí mismos.

René Dayre Abella
Nos adherimos a los postulados doctrinarios sustentados por la Confederación Espiritista Panamericana, que muestran a la Doctrina Espírita como un sistema de pensamiento filosófico laico, racionalista e iconoclasta. Alejado de todo misticismo religioso. Apoyamos la Carta de Puerto Rico, emanada del XIX Congreso de la CEPA en el pasado año 2008.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Teilhard de Chardin: la evolución sigue después del ser humano

Escrito por  Cinta Barreno Jardí
Teilhard de Chardin
Teilhard de Chardin es una figura destacada en la historia del pensamiento del siglo XX. Jesuita, paleontólogo y filósofo francés, su personalidad es multifacética. Fue erudito en teología, paleontología, zoología, botánica y geología. Con una mente brillantísima y un gran misticismo, planteó una original versión de la evolución, que le valió ser criticado religiosa, científica y filosóficamente.
Nunca he entendido muy bien el abismo entre ciencia y mística. Cuando descubrí el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin, me fascinó cómo borraba ese abismo.
 Concilió ciencia, religión y filosofía, pero no fue comprendido por sus contemporáneos. Fiel a sus principios, mostró gran entereza ante los ataques de sus adversarios, sobre todo la Iglesia, que nunca entendió la profundidad de su pensamiento.
 Actualmente hay un resurgimiento y reivindicación de sus postulados. Muchas teorías en boga, como la teoría del caos, la complejidad, la sincronía, la información cuántica…, tienen sus antecedentes en la obra de Teilhard.

 Su vida
 Nació en mayo de 1881 en Francia y murió el Domingo de Resurrección de 1955 en Nueva York; curiosamente, siempre había comentado con sus amigos que le gustaría morir un Domingo de Resurrección, deseo que le fue concedido.
 De su padre le vino su amor hacia la observación de la naturaleza, y de su madre, el gran misticismo que, como él decía,«alumbró y encendió mi alma de niño».
 A los diecisiete años ingresó en los jesuitas. Según explicaría, esta decisión se debió al deseo de irse perfeccionando.
 En 1918 tomó sus votos solemnes; vale la pena ver la profunda sinceridad con la que los pronunció:
«Estoy haciendo voto de pobreza, aunque nunca he tenido más claro hasta qué punto el dinero puede ser un medio poderoso para el servicio y glorificación de Dios. Estoy haciendo voto de castidad, aunque nunca he entendido mejor cómo marido y esposa se complementan uno al otro para avanzar hacia Dios. Estoy haciendo voto de obediencia, aunque nunca he entendido mejor que la libertad está al servicio de Dios. Pero no los hago de manera equivocada, pongo mi confianza en Dios, ya que Él me dará la gracia para hacer su voluntad en mi vida religiosa y ser leal a mis votos».
Parece claro que los tomó sabedor de las potencialidades del amor humano, el dinero y la libre investigación.
 La figura de Teilhard como científico y pensador surge en medio del fervoroso debate sobre la teoría de la evolución de Darwin y el origen del ser humano, quizá uno de los momentos históricos donde ciencia y religión han estado más separadas. En su caso, la lectura de la La evolución creadora , de H. Bergson, le hizo ver las coincidencias de su convicción con la necesidad de entender los datos de la ciencia, que solo la evolución podía tornar inteligibles. Su visión difería de la de Bergson, para él la cosmología estaba indisolublemente ligada a una evolución cósmica. Materia y mente no parecían ser dos cosas diferentes, sino dos estados, dos aspectos del mismo material cósmico.
Teilhard de Chardin 1
 En 1920 obtuvo una cátedra de teología en el Instituto Católico y fueron sus conferencias las que le dieron a conocer como un activo promotor del pensamiento evolucionista. Esto no gustó nada a la Iglesia, que precisamente había renovado sus ataques a la evolución y a las nuevas teologías, consideradas una amenaza. Así que el Vaticano pidió a los jesuitas que lo apartaran de los círculos intelectuales de París, «ofreciéndole la posibilidad» de ir a China a hacer estudios paleontológicos.
 En 1923 desembarcó en China. Poco podía pensar que ese destierro daría los frutos que dio y que a ese viaje le seguirían muchos más.
 Su fama y reputación, ganadas por su trabajo al lado de científicos americanos, suecos y chinos de renombre, crecieron. Esto seguía perturbando al Vaticano; y en 1925 le ordenaron firmar una declaración repudiando sus controvertidas teorías. Pese a algunas recomendaciones de colegas de dejar los jesuitas, firmó el documento.
 De 1951 hasta su muerte en 1955, es su periodo estadounidense. Aceptó un puesto en la Wenner Gren Foundation, para colaborar en una investigación a nivel mundial sobre los orígenes humanos.
 Entonces, se dio cuenta de que el Vaticano nunca permitiría la publicación de sus obras, y nombró a Jeanne Mortier, la que fue su secretaria voluntaria, su albacea. Ella fue la encargada de publicar a título póstumo las obras de Teilhard para que no cayeran en el olvido.

 Su pensamiento
 Teilhard fue un físico en la antigua acepción griega de la palabra. Su método consistió en ver lo que aparece, describir y analizar el «fenómeno». No entra en el análisis ontológico de los hechos, solo en su descripción, pero teniendo en cuenta todo el fenómeno.
 Para comprenderlo bien se ha de entender que en su pensamiento cosmológico convergen ciencia, filosofía y religión necesariamente en la visión del todo. Esto no significa la confusión de esos planos; son distintos ángulos de la realidad.
 De no comprender esta convergencia han surgido las malas interpretaciones de su pensamiento.
 Su punto de partida es el ser humano, que no se contempla fuera de la humanidad, ni fuera de la vida, ni la vida fuera del universo.
 La pregunta central a la que responde todo su sistema es: ¿cómo se ha ido organizando el universo para producir al hombre?, ¿qué vendrá cuando se consume la hominización? El universo es un fenómeno dentro de la temporalidad, que sigue evolucionando.
Teilhard de Chardin 3
 Para Teilhard, la evolución no es creadora, sino que es la manifestación de la creación a nuestra experiencia, condicionada por el espacio-tiempo: «una luz que esclarece todos los hechos, una curvatura que debe abrazar todos los trazos: he aquí lo que es la evolución».
 La evolución responde a la ley de la complejidad-conciencia: existe una tendencia en la evolución de la materia a lo largo del tiempo a adquirir formas de organización más complejas, aumentando al mismo tiempo el nivel de conciencia.
 Partiendo de esta ley, la evolución en sus inicios actúa por tanteos, pero una vez ha alcanzado cierto grado de complejidad, se encamina hacia la vida con paso firme. La vida no surge por casualidad sino por necesidad. La vida es un efecto de la materia en creciente «complejidad conciencial».
 Todo tiene una parte externa, la materia, y una parte interna. La eterna disputa entre materialistas y espiritualistas es porque permanecen en planos cerrados de espalda unos con otros. Para armonizarlos debemos recurrir a una fenomenología donde la parte interna de las cosas sea considerada igual que la externa; por ahora, la física solo ha considerado la externa.
«Todo descansa en la intuición fundamental de que la materia y el espíritu no son dos sustancias, dos especies de naturalezas distintas, sino dos caras de la misma realidad».
La energía de la parte interna es la conciencia. Y él entiende por conciencia toda especie de psiquismo, desde las formas más rudimentarias concebibles de percepción interior hasta el fenómeno humano de conciencia refleja. El universo ha pasado de un estado en el que dominaba un gran número de elementos simples materiales y en el que el psiquismo era muy pobre, a un estado donde hay un número más pequeño de grupos muy complejos y el psiquismo ha logrado la perfección con la conciencia refleja del ser humano.
 La vida, con su marcha de creciente complejidad conciencial, crea la noosfera, la esfera del pensamiento; aquí aparece el ser humano.
 La historia de la vida es el desarrollo de la conciencia velado por la morfología. Si solo tomamos en cuenta la morfología prescindiendo de la conciencia, no podremos comprender lo específicamente humano; pero si, como dice el filósofo Teodoro Olarte, reparamos en que el animal «sabe» pero «no sabe que sabe», y en que el ser humano «sabe» y «sabe que sabe», tendremos un criterio para medir la diferencia abismal entre lo uno y lo otro. Porque se trata de un cambio de naturaleza como resultado de un cambio de estado.
La hominización
 La hominización aparece por la cerebralización. La evolución psíquica se produce por la complejidad del sistema nervioso, no por la manera de las formas externas. El pensamiento es una superación del instinto.
 Para Teilhard, el ser humano no es el último estadio de la evolución; la evolución todavía no ha terminado, sigue avanzando inexorable.
 Para poder entender esto, él nos dice que debemos ser conscientes de la imperfección de nuestra retina para ver. Nuestro «ver» no llega a percibir el ritmo de la evolución, y esto se debe a nuestra percepción. En nuestros ojos no cabe ni lo muy pequeño ni lo muy grande; carecemos de perspectiva para el gran espacio-tiempo. Según Teilhard, contra tal fijeza, debida a nuestra naturaleza y experiencia habitual, debemos luchar, y sobre todo, contra aquellos que acomodan a ella sus especulaciones metafísicas. Incluso nos dice que el ser humano, visto desde toda su trayectoria cósmica, está todavía en un estadio embrionario de su evolución, más allá del cual se perfila lo ultra-humano.
 ¿Qué es lo ultra-humano? El ser humano, que es capaz de reflexionar, ya es persona. Pero no es suficiente, porque por sí solo no es capaz de alcanzar la meta de su naturaleza humana. ¿Por qué no? Porque la humanidad no es la simple suma de individuos, sino un organismo por sí mismo coherente, que se está haciendo mediante la creciente conciencia de solidaridad entre los individuos.
 Lo ultra-humano, para Teilhard, llegará porque la creciente solidaridad entre los seres humanos causa un crecimiento en la cerebralización, poniendo a funcionar zonas del encéfalo todavía no usadas.
 Del universo personal a la personalización del todo, a través de la convergencia e interiorización, la evolución termina en el Punto Omega. Este punto equivale a la unidad real de todos los seres. La convergencia es la coincidencia de materia y espíritu (¿el nirvana budista?), la trascendencia integradora de todo el universo en su principio y fin.
 La persona crece inversamente al egoísmo. Para lograr este ascenso, el universo está dotado del poder Amor-Energía: «El amor es una reserva sagrada de energía; es la sangre de la evolución espiritual».
 El amor, considerado en su plena realidad biológica, no es algo exclusivo del ser humano; es una propiedad general de la vida, propiedad que aparece en distinta forma según los grados de la realidad evolucionada. Es lo que mantiene unidos a todos los seres en Omega y, en última instancia, es trascendente.
 El Punto Omega es el estadio último de la serie evolutiva, pero se halla fuera de la serie; si por su naturaleza no estuviera fuera del tiempo-espacio, no sería Omega. Sus atributos son: autonomía, irreversibilidad y trascendencia.
 El Punto Omega satisface la íntima aspiración de supervivencia por acercamiento. La fe en el progreso, tan propagada por el positivismo, no puede eliminar la muerte; y es precisamente hacia esa eliminación hacia donde va la evolución interna del mundo. El ser humano se afana en encontrar un sujeto cada vez más vasto y permanente que sea el principio mantenedor de los resultados adquiridos por la acción humana: civilización y humanidad.
 Para Teilhard, la humanidad es un cuerpo espiritual que evoluciona por los caminos que llevan a la coherencia total mediante lo que él llama socialización, que no es otra cosa que la personalización de la humanidad. No es suficiente con la aparición de la esfera del pensamiento, se trata de llegar a la hominización colectiva. Por tanto, el fenómeno social es la pista principal para «ver» el ritmo y el sentido de la evolución.
«No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana».
Actualmente se habla de un cambio de paradigma, de la era post-abundacia , que tiende a una mayor socialización de los seres humanos. La reflexión del individuo sobre sí mismo va cambiando y extendiéndose a la reflexión de individuos que se buscan, se comprenden y se refuerzan.
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lunes, 28 de octubre de 2019

Albert Barbens Brincau en ESPIRITAS KARDECIANOS. ALLAN KARDEC.
¿QUÉ HAY MÁS ALLÁ DE LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA FÍSICA TRADICIONAL?

Fue Albert Einstein quien declaró que existen al menos cuatro dimensiones. La cuarta dimensión es el tiempo, el tiempoespacio, ya que el científico dijo que el tiempo y el espacio no pueden separarse. En la física moderna, sin embargo, las teorías sobre la existencia de tantas como once dimensiones y la posibilidad de más está ganando tracción. Esto podría explicarnos muchísimas cosas que hasta ahora flotan en un limbo difícil de aprehender, porque no tienen un “lugar” (o dimensión) que tenga nombre propio y demarcación.
Bernard Carr, profesor de matemáticas y astronomía en la Universidad Queen Mary de Londres, es probablemente uno de los teóricos más lúcidos y accesibles que explica el problema de las dimensiones. En una conferencia apuntó que nuestra conciencia interactúa con otra dimensión. El universo multidimensional que él visualiza tiene una estructura jerárquica, y de acuerdo a él, nosotros estamos en el nivel dimensional más bajo de todos.
“El modelo resuelve problemas filosóficos bien conocidos concernientes a la relación entre la materia y la mente; elucida el problema del tiempo y provee un marco ontológico para la interpretación de fenómenos tales como apariciones, experiencias extracorporales, experiencias cercanas a la muerte y sueños”, explicó.
Carr razona que nuestros sensores físicos sólo nos muestran un universo en 3 dimensiones, aunque estemos al menos en 4 de ellas. Lo que existe en dimensiones más altas son las entidades que no podemos tocar con nuestros sensores físicos. Apuntó que tales entidades por fuerza deben tener un espacio en el cual existir.
Lo que Carr analiza es que dentro del paradigma actual de física −aun ahora que la parapsicología ha ganado un grado de respetabilidad− no podemos acomodar todos los fenómenos psíquicos. Lo que propone es invocar un nuevo paradigma que funja como una “extensión moderna” que incluya a las otras dimensiones.
“En la Teoría-M, por ejemplo, el número total de dimensiones es 11, mientras que en la teoría de supercuerdas es 10”, explica. Carr entiende esto como un espacio en 4 dimensiones externas (las 4 dimensiones de la Teoría de Relatividad), y 6 o 7 dimensiones “internas”, que pueden contener y ser contenidas por fenómenos psíquicos no tangibles como los fenómenos paranormales.
"Espíritu y Ciencia"

sábado, 26 de octubre de 2019


                                                              CAMILLE FLAMMARION

 
 

Se Dice que es Real lo que es Objetivo, Exterior a Nosotros

por Camilo Flammarion.

Nuestro autor había ya anunciado este progreso en su obra ''Lumen" (1866), habiéndolo también representado con una imagen muy expresiva en ''El Fin del Mundo" (1893), en la página 273, donde puede leerse la siguiente profecía:

"El telefonoscopio hace conocer en todas partes los acontecimientos más importantes y de mayor interés. Una obra de teatro, ejecutada en Chicago o en París, es oída y vista desde todas las ciudades del mundo. El genio de los inventores ha realizado, en nuestra época, ese progreso, y nos coloca, desde hoy en adelante, en condición de comprender lo que son las transmisiones telepáticas, negadas hasta hace poco tiempo atrás.

Podemos ahora intentar de llegar a descubrir en qué consisten las apariciones, cuya autenticidad ha sido suficientemente demostrada. ¿Cuál es su naturaleza? ¿Los fantasmas son efectivamente reales? Y en primer lugar: ¿qué es la realidad? ¿Dónde se apoya el criterio de nuestra certidumbre?

Se contesta: lo que es objetivo, fuera de nosotros, es real; lo que es subjetivo, en nuestras sensaciones, no es real.

Esta apreciación es muy discutible. Una sensación interna puede corresponder a una realidad, especialmente en lo que atañe a los fenómenos psíquicos. Un amigo muere lejos de vosotros; se os aparece, en sueño o de otro modo, y os anuncia su muerte, os comunica que acaba de ahogarse, o de ser aplastado por un tren, o de haber sido asesinado: lo veis chorreando agua, miráis sus heridas aún abiertas: en una palabra, su imagen responde a una realidad. Aquí tenemos una sensación subjetiva, que trae aparejada una realidad innegable.

La otra parte del dilema también es discutible. Se dice que es real lo que es objetivo, exterior a nosotros. Y bien; ¿dónde está la realidad del arco-iris que vosotros veis y medís, analizáis y fotografiáis? Aquello no es más que un fenómeno de óptica. Vuestro vecino ve un arco-iris distinto del que vostoros veis; vuestro ojo derecho no ve el mismo que ve vuestro ojo izquierdo . . ¿Dónde está, pues, la realidad del arco-iris? ¿Dónde la del paisaje, creado por la atmósfera en el fenómeno del miraje? ¿Y ese bastón que veis quebrado en el agua por efecto de la refracción, ¿acaso no es una apariencia?

Son estas consideraciones que deben servir de guía a vuestro criterio.

Extractos del Libro "La Muerte y su Misterio", por Camilo Flammarion.
+++Tomado del Blog "Un Espirita LibrePensador"
 
Albert Barbens Brincau en ESPIRITAS KARDECIANOS. ALLAN KARDEC.
¿QUIÉ FUE GABRIEL DELANNE?
Apóstol del Espiritismo científico: Gabriel Delanne, vida y obra. “Nada de lo que es hecho a favor de la gran causa espírita puede estar perdido” . Delanne es el espírita convicto que abrazó con tesón y alegría el ideal Espírita, siendo su contribución al Movimiento Espirita francés y mundial invaluable y sus aportaciones en el campo experimental de la ciencia espírita son valiosas e importantes.
Dio continuidad al desarrollo de los principios espíritas, confirmando y demostrando la realidad de la supervivencia del alma, la reencarnación y las explicaciones científicas y racionales de numerosos fenómenos mediumnicos que venían a confirmar y demostrar la existencia del alma, sus facultades y su interrelación entre los vivos y los mal llamados muertos.
El Espiritismo francés tuvo tres grandes apóstoles, a saber, Allan Kardec el codificador de la Doctrina Espírita, León Dennis, divulgador y continuador en el desarrollo filosófico del Espiritismo y Gabriel Delanne, gran divulgador que trabajó en la demostración científica de los principios espíritas, demostrando que los hechos paranormales no tenían nada de irracional y sin fundamentos, sino que la ciencia puede constatar y demostrar estos fenómenos que parecía desafiar las leyes conocidas, cuando se les estudia sin preconceptos y bajo las condiciones que exige la ciencia psíquica o espírita, pues no se somete a los mismos principios de investigación que la materia inerte.
Gabriel Delanne nace dentro de un hogar espírita, realizándose reuniones y sesiones en su propio hogar y luego en la segunda planta del negocio familiar, por lo cual él es testigo desde la adolescencia de numerosos fenómenos paranormales, en personas de su entorno que no le permitía tener dudas de la autenticidad de los mismos. (...)
Gabriel Delanne eliminó del Espiritismo las fórmulas dogmáticas y rígidas, apoyándolo en realidades experimentales estrictamente científicas; examinó cuidadosamente los hechos espíritas en cada una de sus modalidades, los analizó y llegó a conclusiones racionales de acuerdo a su formación positivista.-



                                                      ALFRED RUSELL WALLACE


Ivan Moreno en ESPIRITAS KARDECIANOS. ALLAN KARDEC.
ALFRED RUSELL WALLACE. EL GRAN OLVIDADO.
(Geógrafo y naturalista inglés)
“Durante la última conversación que sostuvimos [poco antes de su muerte], Darwin se mostró muy pesimista tocante al futuro de la humanidad.“
“La selección natural sólo pudiera haber dotado al salvaje de un cerebro poco superior al del antropoide, pero él posee uno que es muy poco inferior al de un miembro común de nuestra ilustrada sociedad.”
“En mi soledad he meditado mucho sobre los temas incomprensibles de espacio, la eternidad, la vida y la muerte.”
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Al contrario que Darwin, Alfred Rusell Wallace no tuvo mucha suerte. Su padre era un abogado que vivió de una pequeña fortuna que había heredado. Cuando el dinero se terminó, logró empleos eventuales como bibliotecario y profesor.
Su hijo Alfred dejó el colegio a los 13 años, aunque sin abandonar nunca los libros. Leer a Alexander von Humboldt y al propio Darwin espoleó su deseo de repetir estas hazañas. En 1848, Wallace se embarcó rumbo a América del Sur.
Durante más de cuatro años exploró el Amazonas y Río Negro, donde estuvo a punto de desaparecer varias veces. De regreso a Inglaterra, su barco se incendió y perdió la mayor parte de su colección de animales y plantas.
Dos años más tarde volvió a la carga. América del Sur se había convertido en foco de atención de los naturalistas, por lo que Wallace decidió explorar las ignotas islas de Insulindia. Alli ideó el mecanismo de la selección natural casi a la vez que Darwin, aunque este se llevó los laureles.
Wallace era dualista creía en un principio espiritual que anima la materia.
“Para la época en que empecé a estudiar los fenómenos espíritas, yo era un filósofo escéptico y sentía placer en leer las obras de Voltaire, Strauss y Vogt. Era un materialista tan afirmado en mis ideas que en esa época me era imposible concebir la existencia del alma y no creía que hubiera en el universo más fuerza que la de la materia. Pero los hechos son muy elocuentes y me han convencido de esta verdad”
En los últimos años de su vida, las ideas de Russel Wallace sobre la selección natural se alejaron de las de Darwin, por considerar que la presencia del factor espiritual que anima la vida es un dato esencial que implica la doble evolución espiritual y biológica.

viernes, 25 de octubre de 2019

¿Se Sigue Confundiendo a Dios con Jesús?


Es lamentable tener que decirlo pero hay Espíritas que aún confunden a Dios con Jesús. Si bien cuando se les pregunta si Dios es Jesús, tienen muy en claro que no son lo mismo, hacen referencias y evaluaciones de Dios al igual que lo hacen con Jesús, como si ambos fueran Espíritus.
Seres a los cuales además alaban, idolatran, fetichizan, como en las religiones ya superadas o que deberían haber superado.
Les ruegan, rezan como si fueran dos entidades definidas, cuando en verdad solo podrían hacerlo por Jesús u otros espíritus, que tendría una mayor racionalidad. Dios es indefinible, es Infinito. Jesús es un ser finito.
No se diferencia la Causa Primera de Todo lo que Existe con los Efectos que genera la causa. Dios es el Principio de Todo y no es un Ser Supremo que tiene voluntad o nos escucha o decide según lo que le pidamos o hagamos en alabanza a su persona. Dios es un Sistema de Leyes que se ejecutan de manera exacta e inteligente. Es como sumar 2+2 y saber que solo hay una reacción, será 4, el resultado. Siempre. Sin mediar ninguna decisión por castigo, premio, misericordia o cosa que se le parezca.
Esas actitudes podría otorgarlo un Espíritu como tu , como yo, como Jesús, pero nunca algo abstracto como es Dios.¿Como pensar que Dios escuchará ruegos y derogará Leyes tan exactas para complacer al rogante? ¿Como creer que Jesús aceptaría alabanzas y ruegos cuando El siempre estaría dispuesto a dar todo de Si.?
Dejemos la creencia infantil impuesta por las religiones y tratemos de ampliar nuestras mentes investigando o leyendo todo lo que hoy la ciencia nos está aportando para que podamos entender o al menos considerar, que Dios de ninguna manera puede ser un "Alguien" y si mas bien un "Algo" para proyectar ideas mas elaboradas que la simple creencia ciega.
Dios es "Algo" que seguramente no conoceremos nunca en profundidad por ser el orígen de nuestra existencia y no "Alguien" al que en algún momento alcanzaremos y estaremos en contacto por llegar a una perfección definitiva. Llegaremos a ser mucho mas perfectos que hoy, pero así y todo, ignoraremos eternamente Que Es Dios. Seguiremos hablando sobre supuestos como ahora lo estamos haciendo, hipotetizando siempre porque Dios nunca nos dará una respuesta porque las respuestas las dan los sujetos o los seres y El no lo es.
Solo podremos admirar, sorprendernos y maravillamos a diario verificando la Inteligencia y Perfección que de la Naturaleza se desprende.

Roby Delgado+++Tomado del Blog "Un Espírita LibrePensador"

jueves, 24 de octubre de 2019